jueves, 17 de septiembre de 2015

Cualquier día; todo el día.


Siempre que me preguntan por mi primera memoria -mientras la encuentro entre todos mis estúpidos pasajes, pienso que lo primero fue aquel día en el cual me abrazaba muy fuerte a mí mismo. Tan fuerte que el pensar en alguien que pudiera entenderme, parecía un ridículo acto de soberbia. 

Nunca le perdone eso a nadie.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Méteme en tus brazos,
hazme un hueco hondo;
será un día largo.

Dime que me quieres,
que te asusto mucho
y juega para mí
mientras yo termino
de rezar por nadie…

Me gusta que sepas
que suelo estar triste
y en el desamparo
con el alma expuesta.

Sabes
y yo te pregunto…

Que me inventes cosas
y que nunca dejes
de premiar mi voz
si guardo silencio.

Solo a ti te tengo,
Soledad, amiga,
solo, para mí.

Juntos en la calle
-cuando éramos niños,
sé que te quedaste,
para verme ahora
y si bajo el cielo
cuento a las personas
es porque son gotas
de un calor sombrío
que lo moja todo
en mis interiores.

Las nubes no ceden
al clamor de dioses
y yo sigo oculto;
paseando, invisible,
entre calmas rotas
y verdugos ebrios…

Acaso es hermoso
que sobre la cuerda,
de un ojo a otro ojo,
se partan en dos
los tres trapecistas
hechos con la nieve.

Siniestro en memoria,
desplumas los vuelos
de tus alas locas;
solo por volverme
el dueño de todo:
tan solo un instante
ya al rato es ahora.

Se ha abierto el camino,
tan solo al principio
y después solvente,
como una enramada
hecha con mis dudas…

Dormiré muy temprano.
No creo en dividirla
-la apuesta,
un día es la mañana
la tarde
y también es la noche.
Omar Alej.

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