miércoles, 30 de septiembre de 2015

Alguna cosa en la noche; la leerá mañana.

Me vio que no tenía nada y me ofreció un cigarrillo. Cuando tengo hambre y fumo, me mareo; no quise tomarlo y aunque él me sugirió que lo guardara, para después… después no me hacía falta.

<<No podrás darlo todo; algo tienes que quedarte>> me dijo 
y <<…no, no puedo. Ya lo sé>>  Le respondí.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Podría ser que estés viva
y al mismo tiempo naciendo.

Podría ser
que le escribamos al pasado,
a esos largos instantes de abril
que se espaciaron de lo de afuera.

Decididamente es al pecho
que un día nos hizo ser bienvenidos;
como llegados a resolver la migración
del reloj a la arena
y de la arena al reloj.

Yo no lo discuto
que todo intento de voz
es para escucharnos de antes,
lo bien que dijimos –ahora.

Quedan en prenda
las uñas riendo sobre las espaldas,
los culos, los sobres, las garrapatas,
las nucas y los globos.

Siguen vestidas de procesión
las mismas pestañas
que parten el sol
en los 365 días que contiene un año.

Todo me indica
que escribir es hacer del pasado…

Si me vuelvo a buscar algún verbo,
alguna palabra,
un hondo silencio,
encuentro la madrugada
con whisky en la calle
y yo caminando.

Y tú sosteniendo
la espada de ángel
que uso por espalda.

Si no sé qué cubrir
de mi forma indefensa,
solo tiro una hebra
y así queda desnuda
la parcial longitud
en el puente que cruzo…

No lo reniego
ni prendo el aire que trae
mi sacramento de nubes.

Te leen ciertos nichos,
ciertos vagabundos,
ciertas sirenas.
Y vi un fuego
tallándose los ojos,
para ver que entre tus letras había hielo;

Ese…un hielo
que recuerda en otro idioma.

Se le escribe al pasado;
pero en el futuro se sienta
-a mirarte escribir,
quien habrá de leernos.

Omar Alej.

martes, 29 de septiembre de 2015

Paradise is coming.


Alguna atravesé, siguiéndolo, un calle de casas gigantescas. Todas las ventanas estaban cerradas. Cada uno de los automóviles, de los que eran propietarios, estaban custodiando los garajes. Yo pensé que aquella gente era afortunada; nosotros íbamos tocando de puerta en puerta ofreciendo un servicio de reparaciones varias.

<<Aun cuando el invierno pasa esta gente se sigue protegiendo de tener frío alguna vez>>

Me lo dijo; como adivinando lo que yo pensaba.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.



Está por llegar;
es blanco con modos gigantes
y es rojo con el cabello negro
y es rubio con la piel negra
y es todo.

Vamos, es eso:
El invierno.

Mi pena es por ti, querida.
Sé que dije te quiero
y sí, te quería
y sí, una vez, volví a ti
a decirte que estaba perdido.

Lo sé y lo siento;
debiste pensar que mentía
y yo te aseguro
que decía la verdad;

Pero ahora el invierno está ahí, 
sosteniendo un racimo de rayos
que no marchitaron,
justo detrás de la luz.

Llámame imbécil;
pero casi he sentido
que puedo sentirlo
al meterme en el río
por primera vez…

Cuando pienso en lo poco que queda
de lo que será hermoso,
lo pienso que es el invierno
y si pienso en horrores
también invierno es...

Sabe de mí
lo que no puede saberse,
lo que aún no he sido,
y besa mi frente
para que duerma:

No siempre despierto
tengo el sueño dormido.

El invierno es la luna
y estando ahí
habré de irme hacia donde
fue que he empezado a vivir.

Nadie,
nunca,
jamás,
lo encontró
o tuvo el capricho
de verlo tocar a sus puertas.

Si me caigo de pronto
y la pesadilla lo cubre,
mi cielo con cuervos…

Si yo termino humillado,
en el paredón de los tontos;
con media lengua de fuera,
suplicando por agua
y viendo que los señoritos
desmontan el mito de la poesía;

El invierno no vio,
no recuerda;
me ayuda a borrar,
el rastro de huellas.

Siempre lo supo,
¡yo existo!,
y no lo desdijo.
No ambicionó ni siquiera hacerme,
fui su razón y delirio.

Digo que lo sé
pues al verlo
tendrá para mí
a cada estrella
cambiándome el nombre.

Con luciérnagas inmortales
caza a mis sombras;
era su destino
y es el invierno lo que a mi vendrá.

Ya casi está listo;
tengo el papel
y la tinta,
solo me falta el recuerdo…

Un solo recuerdo
esta vez.
Omar Alej.


lunes, 28 de septiembre de 2015

Cuero de Jabalí; no se gasta. No se rinde.

No lo vi –jamás, venirse abajo. Alguna vez todos le dimos la espalda; yo dormí con su mujer, justo cuando a él lo tenían cansado los insomnios. Despertó y viendo en ella la mancha de mi boca, sugirió salir a comprar cervezas.

Se libró de ella, se libró de mí. Y en sus libros no quiso hacer lugar, para el miedo.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Si el futuro vuelve a ser,
nuestra pasión,
nuestra osadía,
nuestra luna
y el camino.

Es preciso que lo sepas:

Tengo el cuero grueso de un jabalí,
corazón a ciegas,
sangre de toro
y un alma
que –he pensado,
es jarabe de esperanza
que un niño vierte en lo impreciso de una pregunta.

No comprendo la traición
-no de ese modo,
y no creo en la venganza;
la venganza no la creo.

Bebo lluvias en Camboya,
me marean y me llevan
por un mundo
con el puesto de grumete…

No diría que te digo la verdad,
no diría que estoy loco
y no diría que en realidad
todo ha pasado.

Pongo esas,
las canciones de los hombres que son lobo
y son cordero.

Ciertas noches he quemado
una parte de mí
que es un ave de fuego
y que regresa…

Pido a dios
-sí, a veces lo hago,
nunca nada para siempre;
pero consuelo…

Me gusta la risa
que suma el olvido
cuando nos reímos de nosotros
en la cara del pasado:

Tiro mucho del payaso,
del payaso tiro mucho;

Luego lloro de emoción.

Mírame que soy materia que no cede
y vuelve a ser
y no se gasta.
Yo solito,
sin ayuda,
bajo el sol del mediodía,
medio desnudo,
yo lo era el de los ojos
con vergüenza.
  
Apenado,
haciendo uso solamente
de mis manos
y mi amor,
fue que te dije <<te amo>>

Luego todo
y luego nada.

Los domingos cierro
y lo veo bien,
¡Que lejano es el tiempo!
Pierdo, vuelvo al cero,
ignorado,
solitario en pleno ruego…

Volantín de sueños tengo,
soñador;
pero el cuero grueso
de un jabalí.

Tú, amiga,
te perdono
y ojala me perdonaras.

De momento en paz,
cada uno en su vereda
y tal vez -alguna vez,
mirando de re ojo
si es que el otro sigue ahí
o ya se ha ido.

Omar Alej.

viernes, 25 de septiembre de 2015

El mundo puede esperar...


No fui el mejor amando. A veces no entendí que ella soñaba. Mi amor no fue nunca absoluto; yo quería, para mí, parte de su gloria personal. De manera egoísta quise no tener que dar y aun así seguir recibiendo. Al día de hoy no tengo defensa; pero fui como como el amor es:  

Inoportuno e imprudente.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Pasajera en este mundo
que no es brote
sino polvo,
ten en mi
que yo he querido  
que tú tengas un recuerdo
de esta tierra.

Y que cuando Francia
o el Egipto
te impresionen,
con el oro en cada luz
y con la luz en todo el oro,
te recuerdes de esa tarde…

Los patos orgullosos
se querían comer
nuestra comida;
que valientes –tú y yo-
al pelear llenos de paz
en contra de ellos.

Y rodamos en el pasto,
persiguiéndolo al planeta
en su órbita y regreso,
hasta dormirnos.

Vacilante,
con un beso,
me dijiste que mirara
y los vi;
se habían puesto al lado nuestro:

Soñando acaso con nosotros.

Ten, toma este lápiz,
es el mismo que yo usé,
para escribir…
Es por eso que es urgente
que te comas este dulce.

Una vez que la India entera
llegue a ti en algún sabor,
lo importante es que también
te sepa bien un caramelo
que es memoria compartida.

Cada sitio de este mundo
-al conocerte,
te querría gobernar
y dar derechos.

Yo pretendo que una noche,
mientras sube la marea,
en Galicia
o en Marruecos,
te sonrías al pensar
que yo escupía cuando hablaba
de la vida bajo el río.

Éste soy,
un tal sin pasaporte
y sin dinero
y sin boletos de avión
y sin pulgares…

No preciso la Toscana.
Me da frío de pensarla,
Inglaterra.
Quiero estarme a tu lado
y esperar por otro día
en el que vuelva a esperarte.

Aquí matan,
rompen sueños,
hacen daño,
luego entierran
y dan fiestas…

Por supuesto, Pasajera,
que te vas;

Pero llévate de mí
todo mi pulso
y un instante entre los dos
puesto en el eco.

Que te sirva
cuando al verte,
el marino,
o el soldado,
o el poeta,
te tributen sus destinos.

En hacerme a tu mirada
esta mi patria;
que aventura si mañana me contaras
que querías regresar
a donde estoy
y que no fuiste…

Que el mar rojo
a tu pasión
no le hizo falta.
Omar Alej.

jueves, 24 de septiembre de 2015

¿Responderé?/Supongo.

Donde yo crecí todo era hipotético:
Hipotética la luna, hipotético el amor, hipotéticos los amigos, hipotéticas las bardas, hipotética la calle, hipotético el ganar, hipotéticos los vicios, hipotéticas las manos...

Todo hipotético, menos el hecho de haber nacido hipotecados, para cada día de nuestras vidas: corazón.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


¿Puedo escribir aquí?

Se te permite.

¿Ofendo
si no me entiende?

Solo suyo
es este espacio.

¿Admitirá
a quien no se le parece?

Es herir la corteza del árbol
grabando un corazón.

¿Alguien fue mi guía?

Usted lo es.

¿Siempre pasan de largo
-ante quien sufre,
esas tres niñas tan guapas?

Están reservadas
al buen tiempo.

¿Acá,
es eso lo normal?

Se ha sabido algo
y mejor es no saber.

¿Cada noche viene
el señor de la casa?

Siempre habla,
mientras come,
de su amigo el rey.

¿Tiene la seguridad
de que es así..?

No tengo ningún derecho.

¿Y usted?

Bebería agua de la cantimplora
de un soldado
si tuviese mucha sed
y aun el conserje no regresa.

¿Todos?

Aquel, quién podría
ser todos.

¿Cree que exista
algún sitio
que no se haya imaginado?

Es tan solo
una cuestión de fe.

¿En cuántas lenguas
hablaremos?

Si me basta con hablar,
quedo solo
y da lo mismo.

¿Si resiento la soledad
y por eso hablo?

Bastaría con callar,
para el silencio.


Será éste
todo el tiempo
que he esperado.

¿Usted o yo?

Fue un engaño
si le dije lo que quiero,
para siempre.

¿Nunca?

Que los días se repasen,
mar adentro.

¿Ahí hay agua?

Una gota
es bastante.

¿Me pregunta
si persigo
algo además..?

Es verdad lo que me dice.

¿Cuántas verdades son;
aquellas que mañana no serán?

Todo sirve de nada.

¿Fue lo duro,
que fue salir,
lo que me hizo tan blando?

Debería pedir perdón

¿A quién?

Diga a usted
-por favor,
el mal que hice.
Omar Alej.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

¿Ironía?



Pic. By: John Blanding
Salí a la calle
y no había poetas.

Vi algunas cosas
de índoles serias,
mucho era luces,
modernidad,
fotografías de alimentos,
niños a prisa
aun con lagañas
rumbo al futuro;

Pero ni un solo poeta.

Despechada, la aurora
-sin terminar de maquillarse,
dio paso al sol
sin oponerle niebla.
Así sin misterio,
sin encanto,
fueron las ocho de la mañana
en Silicon Valley.

Vi que había hombres
de gesto obtuso
vistiendo lycras
en sendos colores fosforescentes,
aleccionando como correr
sin ensuciarse.

El mundo
-¡claro!,
había cambiado
y no precisa
de tradiciones
ni de salvajes.

Yo estaba ahí
sin buscar nada;
pero sabiendo que algo faltaba:
No había poetas.

El Aldous Huxley,
con cierta sorna
vino a mi encuentro
y quise hablarle;

Pero otras cosas
se destacaban,
como murales
de artistas huecos y trasnochados;
barbados hombres
y mercaderes
que hoy venden jugos
que te adelgazan,
para que puedas sentir mejor
tu santo espíritu.

Si no tuviera siempre sospechas
diría que vi
que ahora son buenas
muchas personas…

Se hacen con perros
que son bonitos
y que no tienen el pedigrí
que tiene el amo;
pero es que no
yo no me creo
que tal delirio de vanidades
ponga en relieve lo que es profundo.

Era en Jalisco
o era Mazunte
o era en Cancún
o era el D.F.
o era en España
o fue aquí en puebla;
pero no vi
ningún poeta.

Sí, que es verdad,
todos adentro;
en las ficciones del activismo
y la hipocresía de la libertad.

Y sin embargo,
solos los viejos,
solos los niños flacos
que no consiguen
ni un beso a medias…

Deshilachados, trajes de luces,
y lunas que se han congelado.

Ingenuo fui
y pregunté,
a donde estaban
hoy los poetas;
nadie sabía…

Ninguno supo
cuando se fueron,
fue cuando todos
pedían ver muerto
a quien no quiso  
lo que ellos quieren.

Omar Alej.

martes, 22 de septiembre de 2015

Confesaré: ¡I am the gorgeous!

Él no quería sentirse solo; pero sabía que estaba solo. Con otra mano entre sus manos reconocía la distancia que había entre ellos. En una tarde, escuchando discos, sencillamente se levantó:

“I am the walrus” fue lo que dijo.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej. 


En realidad
yo no sé nada, tal vez un poco.

Si acaso, un poco.

Ya ves;
mi cabello no cede
y me obsesiona…

No volví de la guerra.
Estando allá,
mis visiones
no son de un castigo,
son solo silentes.

Finjo la voz,
el acento y su alcance.
Mi madre no es argentina,
mi padre no fue quien me dio los boletos;
pero es cierto
que creo posible
vivir en la luna…

Me oculto
y cuatro, de cada siete mañanas,
despierto muy pronto;
cerciorando que sigo
donde no queda nadie.

He mentido,
uy, tanto, ¡ayer!,
sí que lo he hecho,
y de eso no me avergüenzo.

La verdad no la creo
ni el edificio
ni la muerte
ni el gran hacer de los buenos;
solo el cohete espacial.

Soy uno más
que tiene miedo.
Soy otro aquí
que en invierno se cree
que ha venido de allá.

Solo pienso en sentir;
solo pido que alguien me cuide
de tantas razones,
para no hacerlo…

A ti te puedo contar,
tú cortas tu cabello
periódicamente;
si hicieras un cruce de cuerdas
sabrías que un punto
tiene dos dimensiones.

¿Honestamente?
sí:
más allá de mis ganas,
aun después de cada lección
en la que aprendí a continuar,
ya he tenido bastante
y me han pegado con todo.

Con treinta y dos años
-en vena,
aun al reírme
veo los dientes de un niño
¿dónde habrá manchas de mí,
de mi sangre?

Nunca son ciertas
todas las historias,
se han compuesto
de voces y tiempo;
pero una vez un amigo
se murió por mí
y esa es la vida que importa.

¿Crees que podamos..?
te diría que siempre hay un modo:

Cógele el pie a los vientos,
sácalo al mar de las aguas
y dispara al sol
con flechas de madera impermeable.

Yo tampoco lo veo.
Yo tampoco lo entiendo.
Y tampoco soy el que tiene.

Algunas cosas
de un hombre,
son las que quiero que sepas:

A mí me gustan los rayos
y que se vaya la luz.
Omar Alej.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Estuve. Estaré ahí.

Con mis manos dentro de sus manos, escribió su nombre.
Sigue escrito ahí, a mitad de una libreta:
todo después era la continuación de aquella presencia.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


A los ojos,
dime la verdad:
todo se rompió
y nada permanece…

Yo estaré ahí,
será contagiosa
la espora de nubes
que viene ocultando
a nuevos dioses
sobre otra tierra.

Uno,
o dos,
o tres,
extraños asumirán tu condena
en su propio consuelo
y comerán mientras ves…

Yo estaré ahí
y no será posible
que de nuevo me seques
al convertirme de pez a hombre.

Te habrás ido,
me iré,
e igual que ahora, seré
como una sombra pasando
en la luz que tú leas
sobre un libro viejo
de ciencia ficción.

¿Quién luchara
por romper
tu belleza con besos?

Yo estaré ahí
y aun si ya no;
veras que mi piel
no era piel
sino aliento.

Si algún día loco
te quema.
Si se cae la galaxia
en una lluvia de fuego,
me dirás –a mí, que te diga…

Todo el dolor
de nosotros, los mansos,
se repasa en el tiempo
sin que exista algún duelo
donde puedan sanarse
las heridas abiertas
que cierran respiros.

Pero yo estaré ahí
y quizá creamos
que es volver
y no, no lo sea.

Todo se rompe
y no permanece;
pero de sus pedazos
una esquirla se clava
entre las raíces
y en las nuevas flores
que brotan, estaremos
de un modo u otro.
Omar Alej.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Ola.





Con el cuerpo en alambrada,
tenso igual que un gato en frío.

Abrí el grifo y sentí el agua,
intentaba asimilar
que el tiempo vuelve
con el ancho del vacío.

Sin embargo
cuando vi que estaba solo
resoplé por ciertos días:

Se quedaron en el tiempo,
bajo extraños
y en las luces

¿Quién los ve de frente ahora?

Quieren ser lo que no fueron,
tejen planes;
su costumbre es adherirse
en el olvido
y salir cuando a la puerta
nadie llama.

Pero no,
no están ahí
ni pueden ser…

Si me caigo de la cama
o sí me rompo en el insomnio
no será que ese pasado me socorra
contra el miedo.

Solo hoy, mi dios perdido,
es lo que tengo.
Aquí, mientras me pudro  
y pierdo gas,
ya no soy el que salía a caminar:
siempre sin ganas de volver.

Me he hecho esto
y sí que tengo cicatrices.

Cada momento
ahí guardado en los cajones
vale oro;
pero no puedo ni dejar,
con ellos, brisa.

No hace mucho
a una muchacha
-de ternuras como espinas,
la besé
y yo pensé que la besaba.

Me escuchó contarle el tiempo
de mis pasos en el borde:
todo aquel dolor que me fumé
observando la ciudad de Cuernavaca.

Hasta aquí ha llegado todo:
una taza de café,
mi vileza constipada,
un cansancio que se ira
y será mañana.
Omar Alej.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Cualquier día; todo el día.


Siempre que me preguntan por mi primera memoria -mientras la encuentro entre todos mis estúpidos pasajes, pienso que lo primero fue aquel día en el cual me abrazaba muy fuerte a mí mismo. Tan fuerte que el pensar en alguien que pudiera entenderme, parecía un ridículo acto de soberbia. 

Nunca le perdone eso a nadie.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Méteme en tus brazos,
hazme un hueco hondo;
será un día largo.

Dime que me quieres,
que te asusto mucho
y juega para mí
mientras yo termino
de rezar por nadie…

Me gusta que sepas
que suelo estar triste
y en el desamparo
con el alma expuesta.

Sabes
y yo te pregunto…

Que me inventes cosas
y que nunca dejes
de premiar mi voz
si guardo silencio.

Solo a ti te tengo,
Soledad, amiga,
solo, para mí.

Juntos en la calle
-cuando éramos niños,
sé que te quedaste,
para verme ahora
y si bajo el cielo
cuento a las personas
es porque son gotas
de un calor sombrío
que lo moja todo
en mis interiores.

Las nubes no ceden
al clamor de dioses
y yo sigo oculto;
paseando, invisible,
entre calmas rotas
y verdugos ebrios…

Acaso es hermoso
que sobre la cuerda,
de un ojo a otro ojo,
se partan en dos
los tres trapecistas
hechos con la nieve.

Siniestro en memoria,
desplumas los vuelos
de tus alas locas;
solo por volverme
el dueño de todo:
tan solo un instante
ya al rato es ahora.

Se ha abierto el camino,
tan solo al principio
y después solvente,
como una enramada
hecha con mis dudas…

Dormiré muy temprano.
No creo en dividirla
-la apuesta,
un día es la mañana
la tarde
y también es la noche.
Omar Alej.

martes, 15 de septiembre de 2015

Muchas lunas tenga el hombre en la luna: ¡Fun!


…por el miedo que tenía a no ver nunca el mar: se decidió por la luna. Proyecto sus miradas en aquel cacharro flotante y sin angustiarse. De él aprobé el curso de conductor de cohetes invisibles. Le exigí darme una nota de excelencia; pero siempre fue muy reservado en cuanto a lo que un hombre podía -o no,  tener de locura.

Diario de un Motor/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Así el cielo se nubla;
yo borracho
veo autos voladores
escurriendo entre mis manos,
tengo tantas ganas de besarte:

Son tantas mis ganas de besarte:
Solo tengo ganas de besarte:
En besarte se me van todas las ganas;

Pero aún donde me beses
no sería suficiente
y faltaría que besar
fuese prohibido,
solo entonces…

En un beso
-quien lo sabe,
vive el hueso de los besos
y mordemos tanto
que una espiga
se dispone en el flujo
de la sangre
y una luna siembra
en un corazón sin padres.

Cuando cuento
que lo he visto
algo niega que lo sé
y se rompe el vidrio
en el Alaska de un folleto.

Cada suerte,
laberinto de la idea
y amarillo sobre tela,
girasoles.

Así nace el mundo,
cielo.
Vuelto a las espaldas
de una cima
donde aún queda mar abierto
y en naufragios vacacionan
los poetas.

Si usted viera,
viejo loco,
lo que veo
enloquecería
y usaría mi dinero,
para irse;
pero a dónde:

La locura es un centro
ya de uso muy común
y siempre hay bares
con mejores concurrencias
en una siesta vespertina.

No dispongo de doctrina
ni de orbes literarias en la tinta;
así el cielo se nubla
puedo ver
y lo veo sin complejos
lo que puedo imaginar.
Omar Alej.

lunes, 14 de septiembre de 2015

La guitarra del capitán Niño.

Al Niño; a él.


No tengo odio
ni falta nada.

Justo es Bob Dylan
que nos rescata
de ir a tientas
en las hechuras
de un mundo oscuro.

Y entonces sí
son de verdad
las carreteras,
lo que yo sueño:

Nunca la ley
y nunca el miedo.

No tengo odio
ni falta nada;
vivo en el borde
de una navaja
-crepuscular,
que no se cierra…

Mi corazón
ya no distingue
entre su fuerza
y las pastillas.

Entonces sí
-es de verdad,
mi propia luna:
el bien estar
de lo improbable,
diosa del juego.

Tengo un amigo
que usa guitarras
en donde otros
usan los ojos.
Cantamos rayos
y componemos
memorias largas…

Juntos,
cercanos,
socios del timo.
Entre los dos
se da un gigante
como un meteoro
que entrega dudas
a domicilio…

Me enseña a ser
niño de nuevo
y yo por él
me crezco un poco
ante el peligro…

Que par de ingenuos,
que bronca roja
la que le echamos
a los que escriben
lo que está escrito.

No,
No tengo odio
ni falta nada.
Nuestra canción
es cara B
de las canciones
que nos salvaron.
Omar Alej.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Al jardín del amor; voy.



Voy a dar mi palabra,
que es el fuego
en mi juego,
y seré otra vez
un soldado
que mira de frente.

Tengo miedo,
don Luis,
esta vez tengo miedo;
pero puedo
volver al origen
del sol…

Me cansé de tener
que explicar
qué soy yo
y no quiero
tener que vivir
sin saber
donde queda
-en verdad,
el amor verdadero.

Solamente
tendré que apretar
con coraje los dientes
y aguantar
cada instante de tiempo…

Y no sé si vendrá,
tras de mi,
algún ángel,
demonio alguno…

Y no sé si dirán
que he perdido el control;
que hoy estoy engañado
por el sueño de un ojo
que no ve la materia.

Solo logro sentir
-de verdad,
que sí existe un lugar
donde crece el amor verdadero.

Todo puede ser
tan confuso,
todo puede ser
tan idiota,
y yo sé que podría
clavar la rodilla
en la tierra
y quedar
girando al final
en un solo día…

Y si sigo la estrella
y si pueblo la luna:

Nunca el río es el mismo.

Lo que busco
al cruzar los andenes del desierto
es llenarme los ojos con brillos:
nunca de oro.

Más que rey
quiero ser transportado
a otra esfera.

Y tener de mi lado
un amigo
que también quiera ver.
Que también viva
haciendo portales.

Más allá del dolor
que me mueve
a arrancar el motor
de mi alfombra
hay amor
-yo lo siento,
es el amor verdadero.


Omar Alej.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Banca.


Sex, luck, moon, sex, desire, figth, heart, words, stars, sex, soul, music, sex...
Players, players, players, players.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Donde daba el sol
y ayer que hubo sombras,
igual no desistí
de jugar a la mañana
y a la prisa…

Y a las formas del dolor
o del suicidio.

Porque era mucho más,
dejé de ser.

Tú, siempre tú.
Tú tan tú:
¡que hipocresía!

Si te dicen
que mis cuentos son delirio
y que deliro
si el reflejo de mi rostro
en el cristal…

Préstame esa tela,
¿hace juego
al color imaginario
de mi vista a blanco y negro?

Quiero ver
que las estrellas
tracen viva cada línea de tus manos
y que ocultes al destino
tu coartada…

Solo tuve un corazón;
pero miles de espejismos
acercándose a decirme
de frecuencias y de lunas
en mi mente.

Mi disfraz
es el desnudo interior
de una ilusión…
y en cada espacio
que hay, carnal,
estilizo alguna hoguera:

Miro el fondo de la piedra
en el mar,
¿cuánto ves
que te sorprenda?

Y cuando aves moribundas
se re lanzan en parvada
sobre mí,
levanto el dedo
de mi sueño
apuntándolo a los rayos.

Cada campo
se desviste ante el recuerdo
y puede ser
de nuevo el fin.

Imposibles, los minutos, que prefiero,
les disparan, con sirenas de patrullas,
a las nubes: luego llueve…

Si has creído,
cree en ti que estas creyendo;
a mi muéstrame al demonio
o tendré fe
y no serás ni lo que creo.

No me digas que tu anhelo
es por saber
y has que sea algo más grande;
una tira de momentos combustibles
y que sientas que tu dios
se hace uno con la nada…

Puede ser.
ir bailando,
cuerpo a cuerpo,
sobre el agua
y sin tregua.

No me uses
para el tiempo
y solo tiempo…

Necesito,
no lo sé
¿Qué necesito?

Algo más
que un solo día
en el olvido.

Quien yo era
está de pie frente al abismo
y de hacerlo te diré
que llama al viento.
Omar Alej.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Insano.


Lo que quería decir no lo dije; pero sirvió, ante todo, para no dejar de decir que yo no estaba de acuerdo. Algunas veces basta. Otras no.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


En algo triste,
quebrado a la vista
del tiempo
y aún súbito,
de vana esperanza;

Con tantos pájaros,
echados de sus nidos,
en mi cabeza…

Siempre frente al demonio,
auspiciado a tirar los dados…

Una virtud,
un pecado,
entre Edipo y Sísifo:
un hijo, mentiroso,
le tocó a la verdad.

Elijo la lluvia,
los sendos abrazos
entre todas las dudas.

Sé que hay un pacto
en toda libertad,
que aprisiona;

Pero vuelvo a estar solo,
a volver a ver
una y otra vez…  

Si mataron la luna
y solo queda vivir,
aquí abajo, en la tierra
¿Qué es diferente que hacerlo?
¿Estar,
no es nada más que esperar?

No quepo más en la fuerza
de una camisa blanca;
perdonen si estoy buscando
y buscando…

La seda –atención, del deseo
se ha hecho balas de salva.
Quizá me engañé
al echar mi alma
en dos pies
a la calle…

No, yo no estoy de acuerdo.

Si el jardín
no da rayos
me da lo mismo…

Omar Alej.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Feminismo travestido.


"Me enamoré de mi mujer y nunca más me volví a enamorar.
La fidelidad te la propones inconscientemente: tienes una familia, unos hijos.
¿Cómo vas a jugar al amor por ahí?” 

Pablo Picasso.


Voy a ti
¿y qué diremos?
No te olvides
de que tú también
me buscas
y no soy
ni otros labios
ni otro ser.

Guarda
en ti
el secreto,
en tu corteza,
que yo igual
te guardaré...

Voy a ti
y he aprendido
a trabajar.
No dejé nunca
de hacer
y algunas veces
me perdí;

Pero sabía
que no eras
ni ese templo
ni ese sol.

No te pido
que no rías
ni supongo
que no sueñas;

Es muy alta
tu demanda
y no quieres
dar tu nombre,
solo a cambio
de saber
que eres hermosa.

Vives fuerte
-Kamikaze,
convencida
del destino
que un día
me tendrás
que compartir:

Así el diablo
te provoque;
ni el más mínimo
de duda
te podría
entusiasmar.

Vaya dios
de carne y hueso
que me has hecho:

No son tiempos
para el arte
de esperar
y tranquila
vas al puerto,
tomas aire
y aquí llegan
tus palabras.

Te soñé
como a una santa
y así mismo
me soñaste
endemoniado.

Vil y vaga
es la justicia:
Al abrirte
-para mí,
susurraras
que solo, ¡Yo!,
soy lo que has visto.

Y no habrá en esta vida
día otro
que me pidas conocer;
volveremos al futuro
en la nave de los ciegos…
sin saber nunca un color
que no suene
o que no embriague.

Solamente,
para mí.
Solamente,
para mí.
Solamente,
para mí.

Y hasta el mínimo deseo
-por un dulce
o por sentir,
reprimirás
hasta tocarme.

No es muy cuerdo
y puede ser
que te haga mal;
pero un ángel de la guarda
-si lo besas,
quemaré.

Omar Alej.