martes, 11 de agosto de 2015

...yo tengo el pez.


Durante mucho tiempo tenía la misma sensación de cuando era niño; lo más importante, para mí, era distanciarme del modelo civilizado. No quería ir a bailar, quería andar descalzo. No quería tener una novia, quería ser parte de los niños perdidos. Es verdad que yo ya tenía 32 años y tal cosa parecía más una cobardía que una virtud.

El universo, sin embargo, y con todas las historias sobre el tiempo que puede poseer, seguía esperando un arca galáctica tripulada por malhechores de actitud infantil: al menos eso creo.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.



A 630,
le he servido el desayuno muy temprano.
Fue muy parco
y se giró dentro del agua.

Le platico un poco el aire,
las palabras,
y que canto esas canciones
de memoria,
porque tengo el corazón
cubierto en escamas del pasado.

Puso cara seria,
el ágil pez,
aun no prueba el alimento
y casi que creo que reprueba
la estreches de su pecera
y de mis miras…

No lo sé
si sea un ser fiero
que querría estarse libre,
siempre a punto de caer
en el manglar depredador
que son los sueños.

Cuando mucho puedo hacerle compañía,
es amigo;
hoy lo sé porque pensé
que era un cabrón al no matarlo.

Triste a medias
le conté de mi secreto:

También me metería en un cristal
cuando den las ocho treinta;
pero tengo una memoria,
no la mía,
la del hombre aquí en la tierra,
y así ando entre montañas
y venenos en las plantas…
siempre hay lobos.

Siempre hay lobos.

¿Qué pensó?
No lo sabré aunque lo sepa,
solo espero que al volver
me lo encuentre muy cansado;
aturdido de nadar contra corriente,
perseguido por peligros,
y contento…

Fumare delante de él
y aprenderé;
lindos peces me navegan
buscando salir.
Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

630 mas que amigo es el maestro de lo sencillo, lleno de experiencias que crean una realidad nueva tras esa mirilla marina.

Carlito