jueves, 27 de agosto de 2015

Solo necesito mañana.


“Aunque me fuercen yo nunca voy a decir
que todo tiempo por pasado fue mejor.
Mañana es mejor”

Cantata de puentes amarillos. Luis Alberto Spinetta.


Gracias, guapa,
lo necesitaba
y ya me voy…

Me dirás que justo ahora
es muy tarde;
que el descargo de mi cuerpo
-sobre ti,
no corresponde a este cinismo.

Sin embargo
nunca, no.
No me juego las monedas
por la gloria
y muchos menos en comprar una guarida;

El camino de tu cama
a mi merienda
lo recorro con el coro del fracaso,
in crescendo.

Revestido aun de ron,
contrariado en la memoria,
no lamento haberte invitado a jugar:

Sabía que no teníamos
ninguna posibilidad,
más allá de una partida de coraje
en la mesa de billar.

Ayer, sí,
antes,
yo intente merecerlo.
Cada día lo cumplía, estar puntual,
y consagrado a ser antena
intencional del universo;

Pero la vida jugaba sus juegos de verano,
alevosa me tiraba por el cuello
y arrastraba mi vergüenza
en un hondo cataclismo
de esperanzas.

Me mudé por lo civil
al sol del sur
y prosperé en la vanguardia del coctel,
cuando diciembre.

Serio,
muy, muy serio,
era aquel que comparece…

Implacable, yo,
un réprobo de obediencia
y voluntad,
anhelaba recompensa;

Cualquier día despertar
y estar despierto
justo en medio de una lluvia, solo mía.

Puede ser que fuera suerte
y puede ser que lo que di
no fuese mío:

Yo cambié,
para saber si sería eterna
la dulzura de mi fuerza concentrada
en sostener aquel momento;
pero, loca, fue la vida
y no escuchó que me rompía.

No contó con que sabía
y no importó cuanto callaba…

Me lamió
cual si un león
hoy me escupiera.

Lo sentí el gran dolor,
presa del miedo creí en Dios
y en casi todo sacrificio;
pero jugaban,
pasando el rato,
y yo angustiado:

Sólo,
esperando que fuera cierto el paraíso.

La realidad no fue real
y vuelvo al juego;

Dímelo, tú,
que eres muy guapa
y llena de pecas:

Cuesta creer
que a mí me llamen perdedor.
Omar Alej.

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