lunes, 24 de agosto de 2015

Mi paraíso; mejor no mirar.


Yo llegaba siempre al final de la fiesta. Ni la Mary ni la Susana habrían bailado conmigo de haber quedado algún otro. Sin embargo me arreglaba, para ellas. Dada la hora en la que –yo sabía, los chicos las abandonaban; ahí estaría yo. Con mis zapatos lustrados y mi camisa planchada. Exageraba, es verdad: habría bastado con compartir espacio y tiempo.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Mejor que no mires,
de nuevo soy yo;

Seguiré buscando
y –alguna vez te advertí,
en la pulsión de buscar
los caminos se copian del árbol.

No tengo más rabia,
no quiero matar,
no grito mi duelo.
Ya no me ofende grabar,
en la memoria, que fui
el único, niña, que a ti te cuidaba…

Cuanto te di
tú tomaste
y lo quebraron…
No exijo
ni espero.

Ando entre quienes
andan a pie
y van apretados;
estamos perdiendo una apuesta
y estamos ganando
en los pasos,
distancias.

Mejor que no mires,
yo vengo de sitios afables
hondos
e imposibles.
Y vengo de calles
que en mi pecho retumban
sonorizando el combate…

No es para ti la canción
que me vine cantando,
además tengo buenas noticias:

Despedí a grandes hombres
que aún le hacen falta
a las tardes alegres
y puedo seguir…
también he fallado,
y también fui muy puta
y yo tampoco esperé;

Pero no fui cobarde,
eso nunca lo fui.
Nunca jamás oculté
que mis ojos miraban hacia el infinito.

Mejor que no mires,
estoy leyendo un poema
y me parto de risa
pensándolo un poco,
ordenando memorias,
acudiendo al auxilio
de algunas ciertas palabras…

Ya ves,
me hago el bobo
y sin creer tonto a nadie.

No quiero entender,
lo que importa no es eso.

Y en el mundo que vivo
me basta conmigo
y mi suerte;
cualquiera que sea.

La cadencia sutil
que aprendió mi violencia:
Mejor que no mires.

Ya no hay nadie en mi viña,
huelo el agua en la tierra,
las libero, esperanzas;
ahora sé la verdad
y no duele…

Caí justo el día
en el que sol levantaba,
se hizo un tiempo perfecto.

Quise tener para mí
lo que jamás nadie tuvo;
pero no pudo ser
fue de otros:

No fui caprichoso y pasó,
las horas bajas se pasan.

Ahora estoy expectante,
mejor que no mires;
podría darte vergüenza.
Omar Alej.

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