miércoles, 12 de agosto de 2015

Confusión.


No es que siempre me suceda que delante de mi cama –justo al despertarme, este una mujer desconocida leyendo una revista. Le pregunté qué hora era y simplemente contesto que ya se iba. Ya no fui a más; detesto el plagio a las novelas cuando uno pide que alguien se quede. Se iba marchando y escuché que por el móvil afirmaba estar a punto de llegar a un desayuno… 

Ya no hay pasión, todo es cordura.

Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Ahí va,
la sensación del alma,
ahí va;
todo endulza en su trayecto,
nada rompe con sus formas:

De un hostal a un restaurant,
de un quiosco a una boutique,
de lo bueno a la bondad.

Se detiene y pasa, fría,
sobre el fuego donde arde
su ascendencia, la real.

Tiene planes necesarios
-don urgente,
para dar de la belleza el coste justo
y ser feliz.

Sale al día,
pinta noches…
el campo lo organiza;

Se da un beso
y quiere más
de los momentos…
no lo sabe que se acaban;
pero ahí va,
la sensación del alma:

No responde a lo salvaje,
se acomoda sobre un cable
y ahí transgrede la rutina…

Va del libro a los museos
y por amor a lo que hace,
no hace más.

Altaneros, enemigos,
resentidos, y violentos,
la contienen…

La quisieran arrancar
como a la hierba
sin raíz;

Pero ahí va,
animando objetos,
la sensación del alma.

¿Yo la entiendo?
no lo sé…

¿Como llamo a lo que veo
que se mueve
al ir sedado bajo afecto?

Ya no ataco
la natura de sus huestes:
es más simple,
“yo” que “ellos”…

Desde Europa,
hasta La Pampa,
veo que avanza
y me pregunto;

Hoy que el alma
la posee a cada cosa
¿Dónde están
nuestros instintos,
confusión?
Omar Alej.

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