jueves, 30 de julio de 2015

Tras el mundo.

“Tired of choosing desire
I've been saved by a blessed fatigue
The gates of commitment unwired
And nobody trying to leave”

Crazy to love you. Leonard Cohen.


Fui una vez tras el mundo,
una vez
y atado en su vuelo
remendé gravedad;
la imparcialidad del oscuro
se hizo en la imagen
como la lapa en un sueño.

Me eche a caminar a las calles
y los ojos malditos
de los hombres más tristes,
los vi…

Yo mismo afilé la navaja
de aquel asesino
con plata en la risa;
me buscan proscritos,
he sido tumulto
y he sido el tirano
de alguna baldosa,
sin nadie a la vista.

Sucedió al despertar,
fue domingo.
En ciertos instantes pasó
el hada del día,
desempolvó mis alhajas
y descansé la carcoma
de mis molestos deseos.

Ayer la partí, la espalda de un hombre;
lo corrompí con halagos
y en una muestra de miedo
se fue bajando a lo hondo,
me succionaba -y tragaba,
mi epistolar semen blanco…

Hoy no recuerda mi nombre
y yo no recuerdo
en qué dirección iba el taxi.

Trencé mis ropas roídas
a vanidades aladas;
me gustó el viento norte
y el sabor de perder, con ginebra.

Corté la leche
y la coca,
dicté un enunciado;
si acaso venían a por mí
encontraban primero
que siempre estaba esperando.

Una vez roto todo,
me aficioné a los monarcas
y sobre actué una corona,
con mis momentos de alma
hice rociar un jardín
donde todas las flores
eran metal.

Pregunta en las tardes
y alguno dirá
que salí caminando del fuego
y que iba cubierto de sangre
-en la ciudad que viví
nunca un caballo es carroña.

Quizá no he besado jamás,
además me besaron bastante.
Hay ciertos pactos que el tiempo
no se propone cumplir.
La rompí la cruz,
lo besé a Cristo en los labios
y lo que vi desolado
era un  lingote de oro.

Pero volví, corazón,
y hoy conozco…
Omar Alej.

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