miércoles, 22 de julio de 2015

¿Alguien?

Nadie lo sabía –salvo Julio; pero yo era, para entonces, el mejor escritor que jamás hubiese escrito nada. Hice parecer, más de una vez, unos imbéciles a los más avanzados.

¡Carajo! era muy bueno en ser bueno.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Linda Lope es una bruja
y tiene roto el corazón.

Algunas vidas atrás,
Linda Lope tuvo el desparpajo
de querer cumplir los 15 años
presentada en sociedad.

Linda Lope, que siempre fue una bruja niña
distinguida del resto de las niñas brujas,
consiguió unos padres brujos
que siempre consintieron
en darle a Linda Lope lo mejor.

Sin saber aún qué hacer con ellos
tuvo escoba, sombrero y caldero,
hechos a medida,
y una verruga de bronce
que le protegía
de las quemaduras del sol.

Sin embargo,
al tiempo de hoy
Linda Lope se contrae cuando recuerda
que al cumplir los 15 años
sus padres brujos entusiasmados
convocaron a una ceremonia infernal…
oscurecieron, aun más, su desolada caverna
e hicieron venir a todas las arañas
de la región
para que decoraran, piedra por piedra, el salón…

Una alfombra de ratas
se tendió para recibir a los invitados
y un coro de dementes se encargaría
de animar la recepción.

Mientras se probaba
aquella piel de salamandra,
como único vestido,
en el fondo del espejo,
Linda Lope reía la ausencia prematura
de sus dientes.

Todo aquello era legítima locura…

En las mesas -y para beber:
sangre de bueyes,
para comer -y sobre charolas de marfil,
muslo y lomo de ogro,
aderezado con betún de serpiente-.

Linda Lope crecía
y los hijos de la peste
así lo celebraban.

Los padrinos de Linda Lope
eran los nomos
así que le llevaron,
como regalo final,
al espécimen más raro
de su circo de fenómenos:
un caballero herido
y cazado entre los muñones
que como saldos arrojan las cruzadas;

Atizaba largo el cabello
y la barba crecida hasta el pecho;
cumplía en buena forma
con su aspecto de varón…

Algunos (y algunas) dirán
que como siempre exagero;
pero sus gotas de sangre en la armadura
brillaban como restos de cristal.
Él se llamaba Jhonn Wesley.

Linda Lope lo quiso para ella
como se quiere
algo que ya tiene dueño,
con formas rancias y podridas,
de inmediato lo sacó de su cárcel
e intento compartirle
la mitad de un murciélago.

Jhonn Wesley asumió que la vida de arriba
ya lo había abandonado,
así que sacando su mejor cara
mordió la mitad de las alas
que le ofreció la oscura princesa
de aquellos infiernos.

Aquella noche
Linda Lope se soñó a contra luz,
volvió el estómago solo de  imaginar
que cabía la esperanza
de poder caminar, para siempre,
sobre ruinas de civilizaciones
con aquel hombre enlatado…

Advirtió que tal vez
si fuese de día
las nubes de lluvia
al marcharse dejarían para ellos
un haz de luz con color.

Linda Lope pasó,
sin enterarse,
de estar contemplando
el rostro de Jhonn Wesley
a la excitación de abrir los ojos
y encontrarlo encorvado,
jugando con su pene sobre ella;
como quien examina en las huellas
los propios pasos que no ha dado.

Jhonn Wesley pronunció a sus oídos
un verbo que había estado enterrado
y sin saber cuánta sangre abatía  
le dijo –te amo-.

Linda Lope tembló desde adentro
con aquellas palabras,
palabras más viejas
y en consecuencia más duras
que el “abracadabra”.

Desnudos,
apresurados,
inocentes,
poseídos,
convertidos en unicornios,
montaron las planicies de los campos
y poco a poco los rasgos de uno
se transferían en el otro.

Jhonn Wesley parecía casi un brujo
y Linda Lope casi ni dormía
por querer vivir un sueño
tras otro…

Pero Linda Lope quiso aún más,
asustada por la mortalidad
de su amante,
pensó que quizá dar a beber de su boca
una pócima encantada;
capaz de condonarle a una vida el perdón para toda la eternidad,
sería suficiente
para poder morir juntos…

Entonces la muerte,
con el savoir faire
de un titiritero,
dirigió las manos de la novia
poniendo como último ingrediente
la semilla de los celos;

Batiendo y dejando hervir
hasta conseguir la pócima violeta,
con la que volvería a Jhonn Wesley
un cadáver ceniciento
recostado sobre sus piernas.

Jhonn Wesley en su condición
de atormentado sobreviviente
resulto que de mujeres sabia más bien nada,
quizá por ello no advirtió
que en tiempos de brujas
lo mejor es hacer
como hace el tiempo
cuando no pasa nada…
                                         Pasar simplemente pasar.

Linda Lope juega duro,
mata lo que tengas que matar,
no seas ingenua
no hay otro futuro
que la soledad.

Linda Lope
ya no llores
mira que Jhonn Wesley
ya se duerme
y lo vas a despertar.

Linda Lope
ya no grites,
ya no está.

Linda Lope
aun te queda,
tu escoba,
tu sombrero,
tu caldero
y la calma de saber
que nunca más
volverás a ser feliz.

Linda Lope
no te vayas,
constrúyele a tu espanto
un palacio
con humo de alcanfor.

Pobre Lope
no te mueras,
no te ofrezcas al dolor,
mejor ven
y has un embrujo
(un embrujo de sabor)
pon en aceite las patatas,
la cebolla y la canción.

Déjate esta noche
abierta cada vena
y siéntate a esperar como el olor
te trae un soldado bueno de la guerra
que aunque ya sin lengua,
ni muñecas,
sepa argumentar
(contra tu sentencia)
que nunca fue maldad,
que simplemente
tenías roto el corazón.
Omar Alej.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

al final fue la muerte la que le rompió el corazón, pero así dicen no? hasta que la muerte nos separe?

Anónimo dijo...

Sencillamente magnifico, maravilloso, detallado y único. Entre claros y oscuros tan progresivos y bien fundidos como el Yin y el Yang.

Linda Lope en su afán de amor desvaneció el brillo de aquel caballero que no busco.

¡Grande Omar Alej!

Carlito

Carolina Torres dijo...

De esos romances se escriben las historias, tu tan richard burton y ella tan liz taylor , esas lunas que vieron cuantas canciones le escribias al dolor de amar como tu lo has hecho.

Ella se levanta y camina hacia un destino que no sabe si se perdorara algun dia.