martes, 23 de junio de 2015

Ven; elige el delirio.


Eran nuestras primeras cervezas. En lo personal me había prometido nunca tomar; amaba a mi madre y tenía muchas culpas sobre mi propia dicha… una vez que empecé solo me restó continuar siendo dichoso, para olvidar que en realidad era un miserable. Con 15 años –por sí sola, la realidad parece vista a través de una gran gelatina.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Ven y bebamos,
tal vez encontraste un compañero mejor;
pero se buena y ven
-una última vez,
y bebamos.

Quiero volver a besar
tus ojos rojos de llanto.
Te vi muy guapa la noche
en la que me contaste que tu hijo
había cerrado la boca
igual que un ángel pequeño al morir.

En aquel tiempo,
los hombres no habían deshecho tu historia
con anuncios de gloria roídos
y fotos de ciudades lejanas…
tenías tristeza y fastidio;
pero la risa firme.

Yo te pacté -¿lo recuerdas?,
un tonto beso en la mano:
un tonto beso incapaz
de romperlo todo.
Y volví a hacerle caso a las parabólicas,
a los satélites
y al comando espacial
de las leyes marcianas.

Ven y bebamos,
tu nombre aun es motivo de intriga.

Ven y bebamos,
aun no me has devuelto  
mi copia de La Didache.

Ven y bebamos,
sigue encendida sobre el fregadero la esfera de luz
que yo señalaba y tú no podías alcanzar.

Vuelve a bailar frente a mí
y quita tu ropa al compás
de esa canción que sonó
-yendo y viniendo en la radio,
interrumpida por los cortes de luz.
Uno –el loco, de los vecinos
follaba tan fuerte a su muñeca hinchable,
contra los muebles. Se rompió el cable de la corriente
cuando él venció los cimientos
de aquellas ruinas…

Ven y bebamos,
quiero decir las palabras precisas a alguien.

Yo temblaba en la mesa
cual si fuese tan solo un pedazo de otra hoja rota.
La sensación del peso de mi cabeza era larga,
sentía que pulsaba con fuerza
y como si mil caballos
estuvieran chocando entre ellos
en medio de una tormenta de arena;

Fue un espejismo de alcohol
y yo al despertar te buscaba…
tus dos manos blancas
-graves como un vientre animal,
me habían tocado en el pecho
y no es poca cosa
cuando uno quiere ser escritor
y vivir.

Ven y bebamos;
hablemos riendo
y subiendo la voz.
Saquemos del polvo
los sucios recuerdos
y brindemos a la salud
de quienes hirieron
el corazón que nos duele.

Ven y bebamos,
a mí me robaron la luna.

Ven y bebamos,
llevo bebiendo ya tanto…
me olvide del motivo.

Ven y bebamos;
elige el delirio
y ya no dejar de beber.

Omar Alej.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hombre caballeroso que comparte un acto tan sagrado como el compartir el comer y beber con una dama llena de historias, recuerdos, empatias, miradas de descubrimiento y conquista.

Texto que te lleva a la historia y donde paulatinamente descubres que tu puedes ser aquel personaje que invita a beber.

Carlito