viernes, 5 de junio de 2015

Usaras tu eco, Love.


Mi barrio era una suerte de filosofía animal; no es que confiara en ninguno realmente. Sin embargo nos unían aquellos desprecios, eran la base de todo.

Si algo o alguien -para uno u otro, era el enemigo: todos ahí, poniendo primero  la guerra en cuestión de los camaradas. Sin preguntar y sabiendo que la sangre entra y la sangre sale.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.

Usted que sí, que calla bien;
me da más que su silencio
y todo a cuanto mato
lo mira arder aquí a mi lado,
sin saber cómo llamarlo a levantarse.  

¿O acaso es una pena
que no puede confesar
por no romper
mi subversión?..

Cuida de mi piel
pálida y lisa;
entre su cuerpo la lava.
Y ajustada
muda otra vez,
para contener el océano que adentro.

Necio soy
y cuando vuelvo de la soledad
y de estar quieto,
usted me dice que así como las sueño
se hacen ver las cosas
durante la tormenta.

Cuando voy ciego de tragos
y en todo el sur nunca hay señales,
escucho el ruido de una cascabel
y al ir detrás
me cubre un manto de locos ventarrones.
Me devuelven a lo que perdí
en la forma de palabras relucientes.

Una parte de mi sed
viene justa desde la resaca.
Esta incrustada en mis tobillos
y me vuelve de barro desgranándome los pasos
hasta volverme la tierra:

No se fíe del poder de la experiencia,
su recuerdo es un invento
y el futuro un gran olvido aun sin crearse.

Yo lo sé que ya lo sabe
y no está mal
levantar a ese borracho que ha caído a media calle…

No se diga que le agravia la torcida gravedad,
lo que sube –si resiste, baja:

Si no marchan los que han ido
volverán los que se van.

Usted misma
-como ejemplo,
que me vicia el alto cielo…

¿Negaría que el amor
plagia a la muerte?
Omar Alej.

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