jueves, 25 de junio de 2015

Olivier como respuesta.


No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
                                      desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

Leopoldo María Panero. (1980)


Cuando se fue
liberó de sus pendientes el grito…
llevaba, entre otras cosas,
su camisa favorita
y el último billete de cincuenta
que quedaba arrugado
en el frasco de las provisiones;
Olivier, como respuesta al dolor,
se hizo bien una promesa  
e hizo ir a un cerrajero a poner un pasador,
para la puerta.

No indagó más en la sospecha de que ella,
su Susana,
llevaba un tiempo haciéndolo de espaldas
con Augusto;
su colega -el zar de las drogas controladas.

No hizo falta hacer esfuerzo
y recordó que la tarde en que la vio buscando una salida,
ella –sin hacerle caso a los pronósticos del tiempo,
tenía puesta una bufanda y un abrigo.

La bendijo
y dijo “suerte”;
así era lo que hacían en el cine
los cobardes al perder.
Además ya lo sabía,
siempre es mucho más un vicio de locura
que bailar por la mañana
con canciones de Simon and Garfunkel.

Sí la quiere
-por supuesto que la quiere.
Sin embargo ya su vida es la secuencia
de un imbécil persiguiendo gotas de lluvia,
¿Para qué redundar?
Cada día los supervive
y sale riendo
de una muerte sucia, anónima
y repetitiva…

Siente al mundo dentro, en su chaqueta americana.
Ve las calles que abandonan los tramposos.
Se da vueltas en los faros
y le invita de fumar a las palomas que asustan las niñas en el quiosco…
Tiene marcas
de los rayos que aún no le han caído;
heridas y terrores
del tren que no se lo ha llevado.

Salió libre al comprobarse
que un crimen lo pensó
sin atreverse a cometerlo;
pero nada es para siempre.

Cada día se repone
de su ira
y de su hastío;
cada día hasta hoy:
No sobrevivió
al ataque de siete mosquitos,
mientras leía un capítulo de Demian.

Omar Alej.

2 comentarios:

Carolina Torres dijo...

Podriamos comenter los mismos errores y ellos sin saberlo. Tomar el Corazon y con unas palabras tener cicatrices en el alma.

Tus heridas son aquellas cenizas de amores que dejaste en aquel Bar , donde los crimenes pasionales dejaron las memorias.

Anónimo dijo...

Cruel historia donde el único error de Olivier fue entregarse, amar y confiar perdido en los ojos de un amor que creía el verdadero y que simplemente huyo cual corazón cobarde.

Carlito