viernes, 26 de junio de 2015

No me ofende.

Hay ciertas mujeres que se parecen a la cinta de la Legión de Honor. 
No se las quiere porque se ensuciaron contra ciertos hombres. 
Por la misma razón que yo no me pondría los calzoncillos de un sarnoso.

Diarios Íntimos. Charles Baudelaire. 


No me ofende
si me olvidas
y ya después
cuando me encuentres
no me mires con tus ojos
de alto ingenio.

No me ofende
si tu risa se maquilla a la mañana
del color del cielo azul
y brilla igual
que el agua limpia;
justo ahora
que no sabes quién soy.

No me ofende tu maldad
ni que te robes
-por lucirlo,
lo que fuese de mis viejos:
En ti andan bien
mis tres destinos
y cada joya
de nuestra improbable riqueza.

No me ofenden esos besos
que amenazas en la boca de otros hombres;
mi lugar de cotidiano
en las distancias,
no me ofende.
Ni me priva de saber
que cada cual tiene intemperies.

Lo primero que recuerdo; de verdad:
Un huracán y un árbol,
inmunes a la claridad
de aquel día aciago,
sin dejar de ser el viento
y sin negarse a ser raíz.

Ya lo ves
-violenta y loca,
que me rompes la voz
llevando tantas marcas de mordidas
en el cuerpo;
pero no me ofendes.
Aun si mientes al respecto,
cuando hablas de cambiar
lo que no entiendes,
no me ofendes…

No me ofende
el aquelarre
ni que sacrifiques mis plegarias
antes esos dioses tuyos
de analgésicas proezas;
igual que un perro huele el miedo
yo te huelo…

Alguien dijo, a la sazón
de lo infinito,
que era un derecho.
Luego, en las revistas de consulta
-lo leí,
que era todo un absurdo.

La versión más fidedigna
del amor –que yo encontré,
fueron las tardes de lluvia,
mojándome, metido entre tus brazos…

Entonces…hoy,
al ir guardando los recibos,
atrapados entre pétalos secos,
no me ofende el olor
de tantas drogas en el cesto de basura
consumiendo una novela
y un reloj que era la herencia;
en el caso de que la posguerra
nos demande simetría.

Quizá es que sé las cosas al revés;
pero a mí –de ti, nada me ofende.

Lo contrario. Soy lo nulo.
Omar Alej.

2 comentarios:

Carolina Torres dijo...

Mi buen vino,mi buen Corazon, no es necesario los besos, las caricias ni los mismo recuerdos.

Somos esos locos que tratamos al amor de frente a frente, sin miedo.

Pero siempre huye el muy cobarde, por eso no me ofende verlo con cualquier amor vacio.

Anónimo dijo...

Hombre al que el filo de una mujer ya no lo corta.

Carlito