jueves, 11 de junio de 2015

El embrujado de La Reina Leona.

Sí, sí, pensó Cecy, hasta a eso renunciaría, ahora mismo, si él me tuviese en cambio. No necesitaría entonces pasear en las noches de primavera, no necesitaría vivir en pájaros y perros y gatos y zorros. Sólo necesitaría estar con él. Sólo con él. Sólo con él.

La bruja de abril. Ray Bradbury.


Ella quiere tu cabeza, compañero,
y yo hago lo que ordena que le haga:

Hoy la corto
y mañana se la entrego;
el futuro es a su lado
si de aquí a que amanezca
tiene un último momento
en tu pánico, cobarde.

Sin embargo saber -lo quiero:
¿Cómo puede ser que -para ti, sus ojos
no sean la luna,
el sol
y la tierra..?

No comprendo
negativas al respecto de su piel;
no lo comprendo…

Contra vientos y mareas
se la atiendo su razón
y su extravío;
voy abajo
a los infiernes
si requiere de calor al rojo vivo…

Sé que pide singulares perversiones
y que exige pleitesías
más allá de las entregas imposibles;
pero puede -si me nombra,
dar un lujo
a la pobreza que joroba mis espaldas.

En las duermevelas de mi guardia
la he soñado contenida en mis abrazos,
sudo entonces licor frío
y hago gestos de pasión con servidumbre.
Ella me despierta
y me dice
que contigo está soñando;

No me duele,
mi agonía es más profunda que un vulgar dolor.

¿Puede ser
que tú en realidad
-con tan poca presencia,
seas realmente el objeto del deseo
de mi Reina?

No te ofenda mi malicia
¿No lo ves
cuanto la quiero?

Llevo a ella pueblos
lunas, palabritas y canciones;
pero quiere más que te torture.
Que presione entre tus nervios
hasta que grites con anhelo
a qué saben sus fragancias;

Quiere al pie de sus emporios
tu cabeza
y tu sexo mutilado:

¿Tanto vales?
Dímelo sin miedo a mí
que solamente
soy el peón de sus lujurias
y secretos.

Dímelo
-me da lo mismo.

Ten mi palabra de que nunca le diré
cuanto falto de coraje
y de belleza,
te encontré a punto de llevarle la cabeza de otro hombre
a otra reina.

Omar Alej.

1 comentario:

Carolina Torres dijo...

La elocuenia del ser humano, cada ser tiene a la pareja para que le alcanza. Ni mas ni menos, es el tiempo donde los inviduos roban corazones y las mujeres lloran por intentos de reyes que no saben lo que quieren.

Mientras tu complaces a tu reyna, hay una mujer que no te exige, te da, se entrega, te demuestra , firme. Hara de tu coraje una cancioncita que de ser el peon de lujuria, seras el Plebeyo que desearan muchas reynas.