lunes, 22 de junio de 2015

Dios sin sombra -es el ahora.


Al final se había acabado; fui por más vino, subí el volumen, me hice el borracho. Sin embargo aquel día estaba ahí y no pudimos dejarlo, no, para después.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.

Ven aquí
que ya te abrazo.

¿Te pongo un poco de luz en la ventana
o reviento a tiros cada foco?..

Tantas veces te minaron el jardín
y tú aun así,
vitoreándolo el aroma de las flores
¡Qué grandeza!

Mucho antes del amor más verdadero
contuviste en tu pecho los ocasos de las libertades
y la falta de nubes al inicio de otros mundos;
al día de hoy ya se han ido tus amigos,
los mismos hasta los que fuiste
decidido a acariciarlos
con tus manos de piedra.

Otra vez en ti la sed,
el sabor a tierra y sal
en todo lo que otrora fuese dulce manantial.

Tus rasgos de memoria,
tan intensos como la crueldad del punto;
ese al que miras sosteniendo
algo más que alguna duda
y con el desafío propio de los sueños.

Sin embargo,
Bestia Herida,
cuando cuentan los profetas que en el río va la sangre
y desemboca en un mar rojo,
además de oírlo,
ves que el sol renueva en la paciencia
las cascaras resecas de los frutos podridos.

No sin miedo,
desaprendiste la angustia…
larga la belleza,
puso en ti vientos azules musicales.

¿Dolió tanto llegar a saber
que sentir pende de hilos
que al enfriarse van y rompen?

Hoy de nuevo
tomas aire
y te levantas
-ya lo ves,
viene el paso que darás…

Me contaste alguna vez
que al fundirnos al ahora
otro dios se nos revela;

Yo lloraba
y me abrazaste.

Omar Alej.

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