martes, 30 de junio de 2015

Y...Quieta.


Le comenté:
-Me entusiasman tus ojos.
Y ella dijo:
               -¿Te gustan solos o con rímel?
-Grandes, 
                    respondí sin dudar.
Y también sin dudar
me los dejó en un plato y se fue a tientas.

Eso era amor. Ángel González.


Anclada al inicio,
apenas nacida,
sin mapa ni nombre.
Tu llanto primero,
mi última palabra:
Solo una vida, un encierro.

Comprende que es un viejo velo 
la luz del amor.

Sin voz,
sin auxilio,
sin trama.
Sin atar al sueño
los reflejos de luna
en el río.

Parte tus labios al frío de la soledad;
paga por dar con tu egoísmo.

Sin tacto,
paciente,
tu única vez.
Ofréndate;
fiel desde siempre
y ante todo espanto.

Condena circular;
niega lo que suda el brote de tu libertad.

Desierta,
diles que no;
se el rayo que cae.
Toda completa,
decididamente,
sola,
para mí.

Omar Alej.


lunes, 29 de junio de 2015

¿Quien es Perrin Solitario?


Yo no estaba mal. Para efectos posteriores; no me conformaría con nada por debajo de un amor absoluto. Un amor que al no ser conmigo no fuese ni posible, ni esperanza, ni vacío. Un amor que sin mí no respiré, eso quise siempre y yo no estaba mal.

Claro que siempre ha habido gente a la que le gustan las rebajas…sin embargo, mi instinto era lo que me había llevado ahí ¿debía abandonar mis más ridículas pasiones a cambio de medio resultado?

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Perrin Solitario;
nadie que te consuele
de las sombras que pasan rompiendo
las cataratas de tus ojos:

Ningún amor,
para ti,
que se esmere
en declararte su amo
y desprecie a los cachorros de raza
-tan peluditos
de las tiendas de mascotas…

Perrin Solitario;
abandonado en domingo
sin nada más de comer
y presintiendo los perros
que habrán corrido en la playa,
inmundamente en la dicha
de una protectora de animales.

Perrin Solitario
-hermano de mala camada,
tus ladridos de soledad
no te recuerdan  
a donde se están riendo todos;
tal vez por chimuelo mereces que las novedades sean más
que el que fuera el mejor amigo del hombre
y que la vida siga, sin ti.

Realmente
-y cómo quieres que sea,
la pelota no es tuya,
Perrin Solitario.
Tienes que ser duro al vagar en tus calles…
así son las cosas del mundo,
resigna tu olfato a oler mierdas
y tu gusto a comer de las sobras
de los comensales…

Las niñas lo ven:
<<Es un perrito pobre de la calle>>
dicen a sus padres,
y les divierte su estilo;
pero es fácil amar
si el amor tal no exige
lealtad de por medio…

Perrin Solitario:
solo la mascota de perras
que te mordieron la mano.

Perrin Solitario,
te dirán que es tu culpa
lo de sus garrapatas.

Perrin Solitario,
cuando te perdieron
hicieron lo justo
-y cambiaron
tu nombre al letrero
de la que era tu casa.

Perrin Solitario,
no mueras de rabia  
al ver que sacaron tus huesos
de sus escondites…

Perrin Solitario,
muda tu sarna…
la luna jamás
dejó de esperar  
a su Gran Lobo Celta.

Omar Alej.

viernes, 26 de junio de 2015

No me ofende.

Hay ciertas mujeres que se parecen a la cinta de la Legión de Honor. 
No se las quiere porque se ensuciaron contra ciertos hombres. 
Por la misma razón que yo no me pondría los calzoncillos de un sarnoso.

Diarios Íntimos. Charles Baudelaire. 


No me ofende
si me olvidas
y ya después
cuando me encuentres
no me mires con tus ojos
de alto ingenio.

No me ofende
si tu risa se maquilla a la mañana
del color del cielo azul
y brilla igual
que el agua limpia;
justo ahora
que no sabes quién soy.

No me ofende tu maldad
ni que te robes
-por lucirlo,
lo que fuese de mis viejos:
En ti andan bien
mis tres destinos
y cada joya
de nuestra improbable riqueza.

No me ofenden esos besos
que amenazas en la boca de otros hombres;
mi lugar de cotidiano
en las distancias,
no me ofende.
Ni me priva de saber
que cada cual tiene intemperies.

Lo primero que recuerdo; de verdad:
Un huracán y un árbol,
inmunes a la claridad
de aquel día aciago,
sin dejar de ser el viento
y sin negarse a ser raíz.

Ya lo ves
-violenta y loca,
que me rompes la voz
llevando tantas marcas de mordidas
en el cuerpo;
pero no me ofendes.
Aun si mientes al respecto,
cuando hablas de cambiar
lo que no entiendes,
no me ofendes…

No me ofende
el aquelarre
ni que sacrifiques mis plegarias
antes esos dioses tuyos
de analgésicas proezas;
igual que un perro huele el miedo
yo te huelo…

Alguien dijo, a la sazón
de lo infinito,
que era un derecho.
Luego, en las revistas de consulta
-lo leí,
que era todo un absurdo.

La versión más fidedigna
del amor –que yo encontré,
fueron las tardes de lluvia,
mojándome, metido entre tus brazos…

Entonces…hoy,
al ir guardando los recibos,
atrapados entre pétalos secos,
no me ofende el olor
de tantas drogas en el cesto de basura
consumiendo una novela
y un reloj que era la herencia;
en el caso de que la posguerra
nos demande simetría.

Quizá es que sé las cosas al revés;
pero a mí –de ti, nada me ofende.

Lo contrario. Soy lo nulo.
Omar Alej.

jueves, 25 de junio de 2015

Olivier como respuesta.


No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar tu alma:
                                      desflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

Leopoldo María Panero. (1980)


Cuando se fue
liberó de sus pendientes el grito…
llevaba, entre otras cosas,
su camisa favorita
y el último billete de cincuenta
que quedaba arrugado
en el frasco de las provisiones;
Olivier, como respuesta al dolor,
se hizo bien una promesa  
e hizo ir a un cerrajero a poner un pasador,
para la puerta.

No indagó más en la sospecha de que ella,
su Susana,
llevaba un tiempo haciéndolo de espaldas
con Augusto;
su colega -el zar de las drogas controladas.

No hizo falta hacer esfuerzo
y recordó que la tarde en que la vio buscando una salida,
ella –sin hacerle caso a los pronósticos del tiempo,
tenía puesta una bufanda y un abrigo.

La bendijo
y dijo “suerte”;
así era lo que hacían en el cine
los cobardes al perder.
Además ya lo sabía,
siempre es mucho más un vicio de locura
que bailar por la mañana
con canciones de Simon and Garfunkel.

Sí la quiere
-por supuesto que la quiere.
Sin embargo ya su vida es la secuencia
de un imbécil persiguiendo gotas de lluvia,
¿Para qué redundar?
Cada día los supervive
y sale riendo
de una muerte sucia, anónima
y repetitiva…

Siente al mundo dentro, en su chaqueta americana.
Ve las calles que abandonan los tramposos.
Se da vueltas en los faros
y le invita de fumar a las palomas que asustan las niñas en el quiosco…
Tiene marcas
de los rayos que aún no le han caído;
heridas y terrores
del tren que no se lo ha llevado.

Salió libre al comprobarse
que un crimen lo pensó
sin atreverse a cometerlo;
pero nada es para siempre.

Cada día se repone
de su ira
y de su hastío;
cada día hasta hoy:
No sobrevivió
al ataque de siete mosquitos,
mientras leía un capítulo de Demian.

Omar Alej.

miércoles, 24 de junio de 2015

Paisaje.

“...Te puedo decir que me considero un caso perdido. Porque los recuerdos más importantes, o más queridos por mí, son recuerdos de habitaciones, ¿entiendes?, creo que pocas palabras bastan. Y algún café, en Buenos Aires, en Montevideo, pero más que eso la gente con la que yo estaba.
Juan Carlos Onneti”

Toda La Vida Preguntando. Juan Cruz (2015)


No se vuelve de olvidar,
ya no se vuelve…

Uno es dos en el pasado,
o tres o cuatro;
o ya no importa ni el abuso
ni tampoco la carcoma.

Recordar no es más que un beso interrumpido
por el ruido de los rayos…
más el mínimo detalle abala el suspenso
y va largando hasta el final
lo que se fuera en un inicio.

Quedan puntos
de una herida a otro verso,
sin unirse.

Del sentido a lo sonoro,
¿no es el clic de una moneda
ambas cosas?

Todavía aquellas voces,
sus reproches a no sé qué hora,
de no sé qué navidad,
son ajenas
y yo puedo disuadirlas
de un cariz ocultista.

Su lugar es en el fondo,
bajo el centro.
Y un vórtice de luz
ya no es lo mismo
que vi hacerse en los silencios del invierno
(Arder de fiebre
y no ser masticado por los molares de la época).

Me reprende la memoria
pues no existo en el recuerdo;
el olvido aquí lo encuentro
en esta fotografía.

Es muy blanca la colmena
-en realidad.
Después de todo, sin descanso,
las abejas dejan paso al gusto amargo:

Había anuncios de traspaso
en todos los comercios,
iban puestos de algo puro
hasta los cacharros destruidos en las calles.
No diré que en cada uno de nosotros
hay la farsa suficiente,
para construir mil utopías;
pero así es.

Nos reímos muy felices
y no sé a razón de qué.
Quizá miraba hasta aquí,
en la misma desconfianza
con la que ahora miro allá.
Omar Alej.


martes, 23 de junio de 2015

Ven; elige el delirio.


Eran nuestras primeras cervezas. En lo personal me había prometido nunca tomar; amaba a mi madre y tenía muchas culpas sobre mi propia dicha… una vez que empecé solo me restó continuar siendo dichoso, para olvidar que en realidad era un miserable. Con 15 años –por sí sola, la realidad parece vista a través de una gran gelatina.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Ven y bebamos,
tal vez encontraste un compañero mejor;
pero se buena y ven
-una última vez,
y bebamos.

Quiero volver a besar
tus ojos rojos de llanto.
Te vi muy guapa la noche
en la que me contaste que tu hijo
había cerrado la boca
igual que un ángel pequeño al morir.

En aquel tiempo,
los hombres no habían deshecho tu historia
con anuncios de gloria roídos
y fotos de ciudades lejanas…
tenías tristeza y fastidio;
pero la risa firme.

Yo te pacté -¿lo recuerdas?,
un tonto beso en la mano:
un tonto beso incapaz
de romperlo todo.
Y volví a hacerle caso a las parabólicas,
a los satélites
y al comando espacial
de las leyes marcianas.

Ven y bebamos,
tu nombre aun es motivo de intriga.

Ven y bebamos,
aun no me has devuelto  
mi copia de La Didache.

Ven y bebamos,
sigue encendida sobre el fregadero la esfera de luz
que yo señalaba y tú no podías alcanzar.

Vuelve a bailar frente a mí
y quita tu ropa al compás
de esa canción que sonó
-yendo y viniendo en la radio,
interrumpida por los cortes de luz.
Uno –el loco, de los vecinos
follaba tan fuerte a su muñeca hinchable,
contra los muebles. Se rompió el cable de la corriente
cuando él venció los cimientos
de aquellas ruinas…

Ven y bebamos,
quiero decir las palabras precisas a alguien.

Yo temblaba en la mesa
cual si fuese tan solo un pedazo de otra hoja rota.
La sensación del peso de mi cabeza era larga,
sentía que pulsaba con fuerza
y como si mil caballos
estuvieran chocando entre ellos
en medio de una tormenta de arena;

Fue un espejismo de alcohol
y yo al despertar te buscaba…
tus dos manos blancas
-graves como un vientre animal,
me habían tocado en el pecho
y no es poca cosa
cuando uno quiere ser escritor
y vivir.

Ven y bebamos;
hablemos riendo
y subiendo la voz.
Saquemos del polvo
los sucios recuerdos
y brindemos a la salud
de quienes hirieron
el corazón que nos duele.

Ven y bebamos,
a mí me robaron la luna.

Ven y bebamos,
llevo bebiendo ya tanto…
me olvide del motivo.

Ven y bebamos;
elige el delirio
y ya no dejar de beber.

Omar Alej.

lunes, 22 de junio de 2015

Dios sin sombra -es el ahora.


Al final se había acabado; fui por más vino, subí el volumen, me hice el borracho. Sin embargo aquel día estaba ahí y no pudimos dejarlo, no, para después.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.

Ven aquí
que ya te abrazo.

¿Te pongo un poco de luz en la ventana
o reviento a tiros cada foco?..

Tantas veces te minaron el jardín
y tú aun así,
vitoreándolo el aroma de las flores
¡Qué grandeza!

Mucho antes del amor más verdadero
contuviste en tu pecho los ocasos de las libertades
y la falta de nubes al inicio de otros mundos;
al día de hoy ya se han ido tus amigos,
los mismos hasta los que fuiste
decidido a acariciarlos
con tus manos de piedra.

Otra vez en ti la sed,
el sabor a tierra y sal
en todo lo que otrora fuese dulce manantial.

Tus rasgos de memoria,
tan intensos como la crueldad del punto;
ese al que miras sosteniendo
algo más que alguna duda
y con el desafío propio de los sueños.

Sin embargo,
Bestia Herida,
cuando cuentan los profetas que en el río va la sangre
y desemboca en un mar rojo,
además de oírlo,
ves que el sol renueva en la paciencia
las cascaras resecas de los frutos podridos.

No sin miedo,
desaprendiste la angustia…
larga la belleza,
puso en ti vientos azules musicales.

¿Dolió tanto llegar a saber
que sentir pende de hilos
que al enfriarse van y rompen?

Hoy de nuevo
tomas aire
y te levantas
-ya lo ves,
viene el paso que darás…

Me contaste alguna vez
que al fundirnos al ahora
otro dios se nos revela;

Yo lloraba
y me abrazaste.

Omar Alej.

viernes, 19 de junio de 2015

Me fui al mundo de Sonrisas, Vino y Flores.

Me tomaba por el rostro y sacudiendo mi cabeza preguntaba
<< ¿Dónde estás? >>
Yo volvía muy distinto, el camino de regreso hasta sus manos requería mucha angustia. Tenía miedo de saber lo que sabía y olvidaba donde estaba:
esa es -hasta hoy en día, mi experiencia con los viajes…

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


En algún momento la probé
la dulce piel del caramelo…

En algún momento
solamente las palabras,
una copa,
una pieza musical en las miradas:

Desnudes
y modas caras.

Risas de soldados en el quiosco
fumando entre la niebla,
tragos largos de café
mientras resuelvo el crucigrama
de algún diario.

En algún momento
el abrazo de un amigo
y el perdón;
nuestras bromas elevadas por el viento
y saludando a la memoria de Moliere…

(Fatuo, puzzle fatuo, que es Camboya:
Tren de trenes,
infinito y espacial.
Vista al oro del desierto,
ternura subversiva
y final de siglo veinte.)

En algún momento
el Blonde on Blonde,
el código postal de un hombre aparte,
la cuestión de abrirse paso
en la entramada de la luna.

Vi el meteoro
y los corceles,
cociné piedad y coca,
dediqué la última ofensa
a cualquier primer lugar…

La sentencia matinal del agua
raja surco,
se hace río,
llega al mar
y nada… asusta al pez alado.

En algún momento
también criminal,
también lloricas…
el regusto del olvido
asentado en el paisaje
y el cordón fue rojo
en los zapatos prada de un clochard.

Fue poesía mi insolvencia moral,
mi desvarío.
El gran loco de los montes
lo entendió
y me dio a mirar las ramas rotas;
encantado
no moví parpado alguno.

En algún momento
-como en sueños,
me olvidé
y reinventé
como era el mundo.

Y no,
no lamento haberme perdido de saber
como son en realidad
todas las cosas.
Omar Alej.

jueves, 18 de junio de 2015

Un niño es el hombre.


Siempre nos decía que algún día llegaría ese momento en el que nos reiríamos de todo cuanto creímos y de todo cuanto habíamos sentido. << La vida será vida en todas sus maneras, las propias y las ajenas. Toda su pasión será un cometa que pasó -más allá de castigos o recompensas. >>

Katia dijo al respecto que entonces era urgente continuar necios, viscerales e idénticos a los mayores: teniendo la razón.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


No lo sé, mi niño loco,
no lo sé por qué mi hija no te ama.

Está claro que comparto contigo
la lógica infantil de que ser bueno bastaría,
para detener toda maldad
y toda angustia.

Sin embargo a él lo quiere,
al otro niño que es más cuerdo y no la halaga;
la golpea en la espinilla,
le tira del cabello,
la renombra con apodos
y violenta sus deberes…

No,
lo que quiere una mujer
-y más aún si aún es niña,
no se sabe.

Es verdad que tú eres educado
y cariñoso
y muy buen mozo;
pero ríe la insensata
cuando viene, insoportable,
el chico de los dientes rotos.

Es mi hija.
Entenderás que no quiera yo entenderla;
lo mejor -en mi opinión,
es dedicarme a compartirle mis dulzuras
y no más:

Ya es el mundo
un sitio siniestro
por sí solo.

No debieras intrigarte por la luna
ni tampoco por los lobos.
Eso tiene mucha sangre
y a todo poeta lo soborna
un deseo insaciable por perder
en cada sueño…

De él le gusta su aventura
y tú no cantas,
no después de que tus padres
las tapiaran las ventanas,
para que no vieras a Dios
ni a Carlos Marx
entre las sombras de las calles.

Del romance a la idiotez
todo es ternura y polución.
Por tus gafas de ver
te doy el disco de Sinatra que me pides;
solo dímelo otra vez
que no te importa que sea otro
quien magrea su díscola inocencia.

Ahora
-por favor,
quítate de aquí
y da la vuelta,
ve a llorarla…

Necesito beber solo
a la salud de un niño loco,
insuperable.
Omar Alej.

miércoles, 17 de junio de 2015

Nena; Mi condena.

Su nombre no lo supe y ya no importa. Lo leía el “Libro Rojo” sobre un banco y era hermosa. Nosotros los soldados, la carne de cañón, no sabíamos muy bien nuestros motivos, para ir a las trincheras a morir como caballos fracturados.
Ojala que su galope haya sido menos ruin -y desbocado, que el bullicio de las balas.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Ella dice que me quiere,
debe ser que esta chiflada.

Nunca nadie me contó
de una mujer que disfrutara
de la peste del ron  
y de los modales arbitrarios
de un salvaje urbanita.

Tiene morbo
que al mirarme
se sonrojen sus mejillas
cual si fuera una monja con la libido iniciada.

No soy malo
-no hay tal cosa,
ni estoy loco;
suelo ser desagradable por inercia
y por un gusto abominable en plena boca,
por farsante.

Sin embargo
en sus ojos pasan cosas
que son mucho más mejor
ante la luz de la luna…

Me ve parte de un complot,
para cambiar las realidades,
y yo fino,
todo apuesto por dictar un enunciado
-sin sentido, como orden.

Ante el espectáculo del cielo
perdura la lumbre, arrasando.
Muerte a diario:
Lucíferos decadentes en el vaho de las hojas,
tertulianos con la lengua en algún culo,
prestamistas de la envidia y de los ocios,
comunismos y consumos.

Pero ella ni se indigna
ni subleva su coraje en pos del arte…
pone el agua en la tetera y me espera
mientras bebe -sorbo a sorbo,
mis calumnias a su ser de porcelana.

Yo regreso,
soy cobarde
y necesito ir a contarle
de mi crimen y miseria.
Si algo teme no lo noto,
hace bien en su papel de mujer loca
y habla de algo más hermoso
que la luz de mis fracasos,
me contiene.

Nunca sé lo que decirle
del amor
pues todo cambia.
No es ser malo
-no hay tal cosa.
Sin embargo me sorprende que me quiera
y me asusto
del que será mi castigo;

Mi condena.
Omar Alej.

martes, 16 de junio de 2015

Animal, como usted.

Insistía en ir a verlos antes de que murieran; <<Tipos como esos no se mueren; a ellos –como dijo Javier Krahe- les salen flores en la cabeza que dan aroma>> Quiso ver mi cara al decirle eso. Sin embargo –conmigo, cada rostro lo reconoce como la invención de un animal.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Qué maravilla vivir, caballero,
qué maravillosa ironía:

Tantos señores con poderío comercial
que putean al flaco de los ojos silvestres,
los gorriones con las buenas nuevas
acercándose al techo de tanto ilustre tonto,
las tres onzas que el miedo ha subido de peso…
el ridículo empuje de la prosperidad,

y nosotros -al menos, reservados al obsceno arte de vivir contra las cuerdas.

(No nos busquen en el rio.
Hay un hueco nuestro que ha quedado vacío;
pero está en la tierra…)

No se oxidan los motivos
ni en los años de la espera
ni en la vuelta a los principios:

Lo que une a los extraños es lo incierto
y nada más… eso lo buscan y es por ello que siguen buscando.

Vea usted
cuanto aún queda por romperse:

Esos rostros satisfechos, sindicales.
Las manías de un reloj que retrocede.
El montaje de oropel
y la más mínima certeza.
El escapulario que no es carne.

Si es veneno  
-y rompe algo,
que nos sirvan el ayuno con historias de derrotas
y con voces de poesías que escribieron a los viejos
niños torpes de mofletes y vergüenzas.

Que vivir es lo más grande,
me lo dijo en su provincia
una señora sin marido.
Morir me pareció muy decidido
y salté sobre mis pies,
para probarle que aun creía,
yo, en la magia…

Respondí que mi ilusión
fue faltarle a los respetos que consuman
la verdad inmisericorde...

Desde entonces quiero ser el hombre
que usted es, gran caballero.
Formo parte nominal de lo pequeño;
nuestra lucha –si es que cabe,
es vivirlo cada día en pie de sueño
contra la ley retorcida del más fuerte.
Omar Alej.

lunes, 15 de junio de 2015

Woman, Evil, Killer: Ella.

Eran todas... Todas las chicas del barrio nos miraban a nosotros –y solo a nosotros, como a esos chicos con los cuales no querrían ni lo más extraordinario; sin forma posible de parecer capaces.
Ellas hubiesen preferido que no existiéramos; no tener que vernos improvisar con cortesías. De vez en cuando alguna nos dejaba algún guiño:
Ese día había reñido con su especie y encontraba promisorios a los que no teníamos nada.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


La anhela la luz
y oculta impureza
sobre el cobre azul de vivos fuegos,
viene de ella
y sus huesos son la suma de brisas…

Tiene a tiro la sonrisa de los tristes;
es de pieles locas, trombas,
lunares,
y escoltadas por el brío de un recuerdo en el olvido.

Ella:
Una -en resumen, que por partes no podría distinguirse
entre los granos de arena de la playa:
La elocuencia sideral de cada átomo del mundo.

No lo entiende al dios del hombre
y en su pálido lo irrumpe,
cual si fuera peregrina y santidad.

Bien ignora que se queda,
para antes, sobre el alto devenir del horizonte…
marcha y saca de los quicios sus pasiones
sin saber que vaga un tiempo,
por sus pasos renovado cada vez
y en cada encuentro.

La han vestido desde niña
con lujuria de mis ojos
y vergüenza de mi voz.
Tan salvaje
e imposible de guardar,
tan capaz de toda envidia
y frenesí.

Nace en trenzas
y en sus pechos una anchura de caminos
pierde al lobo,
pierde al cazador.
Y pierde al risk.

Agoniza sutilmente los navíos que se mueren
en su muelles,
al pie de la ley de una sola noche…

Magdala, su patria,
ruina santa,
vana sumisión.
Nunca dejó que el traidor
se convirtiera al decoro
de una carta extraviada
en el amor.

Cuando el pirata partió,
lo disolvió el agridulce del vino
memorizando que aquel,
sí, fue el primero en izar sobre su casa una cometa
y haciendo de él mismo después
fue como hizo de su engaño un bolero.

Ella cierta:
amazona remilgada,
y la hoz en su cadera
tajando vientos.

Piérdete mujer
-si te apetece,
ya te tengo
y no me suelto de creer,
crear,
croar.
Omar Alej.

viernes, 12 de junio de 2015

Es a mi; todo lo que el mundo necesita.

No merece la pena buscar una fórmula de salud. Hay que dejarse vivir y sacar las conclusiones al respecto. Y sobre todo no olvidar la recomendación del Bhagavad-Gitâ :

“Es mejor morir según la propia ley que salvarse con la de otro”.

Cuadernos. Emil Cioran.


Ya hay algunos
que me dicen que lo digo banalmente
y por imbécil:

Que soy guapo,
ilustre,
deslumbrante
y medio ángel…del infierno;
¿Por qué habría de ocultarlo?

También cierto
que confirmo
ser amante de la luna
y que eso me hace estrella
aquí en el mundo de los orcos.

Pensaran que es un alarde
y que proviene de dolores mal llevados,
del complejo y frustraciones.
Sin embargo
-yo lo sé,
porque he ido a ver,
no hay afuera ser alguno
con mi pose de poeta
y de gran pito.

La desnudo la palabra
y la acaricio a la mujer donde hay besos
esperando por ser libres;
no soy dueño de ninguno
ni tampoco soy de nadie.

Soy un hombre del momento
y no hay par que me resista
en un duelo de elegancias.

¿Qué decir?
¿Qué no lo es todo
mi tesitura de miel buena?
Por favor.

Pueden probar
-si así quieren sus memorias;
pero adviertan que advertí:
El género viril
-si yo no estoy,
parece guiado por muñecos de peluche,
con tendencia a ir a de putas.

Está bien,
tienen  razón,
es la verdad:

Soy muy bello,
muy risueño y educado.
Muy de culto
y muy humano, muy de Dios.

Los más listos
y correctos
-que son progres,
recomiendan que me baje de mi podio;
que me asuma un tantito más sencillo.
Que sea humilde
y convincente en mi fuero de mortal.

Que ignorancia la de ellos;
soy de verme y exclamar: <<¡Wow!>>
Omar Alej.

jueves, 11 de junio de 2015

El embrujado de La Reina Leona.

Sí, sí, pensó Cecy, hasta a eso renunciaría, ahora mismo, si él me tuviese en cambio. No necesitaría entonces pasear en las noches de primavera, no necesitaría vivir en pájaros y perros y gatos y zorros. Sólo necesitaría estar con él. Sólo con él. Sólo con él.

La bruja de abril. Ray Bradbury.


Ella quiere tu cabeza, compañero,
y yo hago lo que ordena que le haga:

Hoy la corto
y mañana se la entrego;
el futuro es a su lado
si de aquí a que amanezca
tiene un último momento
en tu pánico, cobarde.

Sin embargo saber -lo quiero:
¿Cómo puede ser que -para ti, sus ojos
no sean la luna,
el sol
y la tierra..?

No comprendo
negativas al respecto de su piel;
no lo comprendo…

Contra vientos y mareas
se la atiendo su razón
y su extravío;
voy abajo
a los infiernes
si requiere de calor al rojo vivo…

Sé que pide singulares perversiones
y que exige pleitesías
más allá de las entregas imposibles;
pero puede -si me nombra,
dar un lujo
a la pobreza que joroba mis espaldas.

En las duermevelas de mi guardia
la he soñado contenida en mis abrazos,
sudo entonces licor frío
y hago gestos de pasión con servidumbre.
Ella me despierta
y me dice
que contigo está soñando;

No me duele,
mi agonía es más profunda que un vulgar dolor.

¿Puede ser
que tú en realidad
-con tan poca presencia,
seas realmente el objeto del deseo
de mi Reina?

No te ofenda mi malicia
¿No lo ves
cuanto la quiero?

Llevo a ella pueblos
lunas, palabritas y canciones;
pero quiere más que te torture.
Que presione entre tus nervios
hasta que grites con anhelo
a qué saben sus fragancias;

Quiere al pie de sus emporios
tu cabeza
y tu sexo mutilado:

¿Tanto vales?
Dímelo sin miedo a mí
que solamente
soy el peón de sus lujurias
y secretos.

Dímelo
-me da lo mismo.

Ten mi palabra de que nunca le diré
cuanto falto de coraje
y de belleza,
te encontré a punto de llevarle la cabeza de otro hombre
a otra reina.

Omar Alej.

miércoles, 10 de junio de 2015

Yo la vi; la filmación del Colegio de Animales.


Jugábamos y lo divertido fue cuando nos dimos cuenta que en un sector del cine las historias que contaban eran -en mucho, parecidas a nuestro suceder. Ya veníamos de empaque cargados con nuestro histrionismo y celebridad; también es verdad que con los personajes de las pelis nos quedaban a deber en lo grandioso…

Diario de un Moto/Circuitos. (2015)
Omar Alej.


Yo a Brando
a Pacino, a Jack,
a De Niro, a Di Caprio,
a Tom Waits,
les procuro admiración  
y respeto…
es más grande que yo
mi condición de impresionable
e imbécil.

Desde pequeño
me lanzaba a la calle
a seguirlos a ellos;
a esos sujetos que bajaban la cuadra
como si algo supieran del cielo y sus cosas.

Se hicieron sentir con las formas
que luego –después, marcarían
mis más alegres fracasos.
De su virtud aprendí
que todo mal, ya, tiene más de cien años.

No tenían los nombres que hoy nombro,
no antes
¿Eran menos hermosos?
Quizá.
Sin embargo belleza
no suele ser la sustancia
de lo que resulta ser un recuerdo ardiente
en ropas de frío.

Antes de grandes momentos de cine
lo que vi
fueron hombres sonrientes
y duros;
peculiarmente cerca
de la confusión del canalla
(Casi toscos al ser
naturalmente tiernos)

No pactaron las tablas,
no intentaron la fe,
no cedieron la suerte
de sus malas fortunas
ni pidieron audiencia
en el salón de la ley…

Ya después las virutas del séptimo arte
han querido contar a los sosias  
de los chicos que fueron
los primeros señores
de la pantalla grande.
Omar Alej.

martes, 9 de junio de 2015

Amor al estilo del Rey.

Primera condición de una sociedad perfecta:
poder matar a todos a quienes se detesta.

Cuadernos. Emil Cioran


Como perros de la muerte,
el amor:

<<La ilusión impersonal de la poesía>> me repito.

Nadie cerca;
rojos de la rabia
y de un símil de locura
superior a todo ocaso…

Sangrando de mordidas
que uno al otro se profesan,
como antiguas presas que hoy depredan.

Como espinas de veneno,
las caricias.
Como lodo del Vesubio,
las palabras.
Como un culto a los grilletes,
el deseo.

Toma en mí,
para no ser, ya, lo que eres.
Termíname;
yo soy la vida.

Aturdidos de sentirlos -sin la seda, los sentidos.
Vueltos carne
en el capricho de la sangre…

Quiero así,
tensándola la espuma
y homenaje a los suicidas.

Sin cuidar
la porcelana
y sin ungüento mi codicia.

No las quiero las promesas,
quiero el puro deshacer que hace el fuego.

¡Padecer o reventar!

Sin las hormas del verano,
ser silvestres.
No pedir en nuestros rezos dios alguno sino bestias;
lo salvaje…

Primitivos
como amantes,
desollar antes que el tiempo
las compresas de nuestra juventud…

Como perros de la muerte,
el amor.

Omar  Alej. 

lunes, 8 de junio de 2015

Reír de cerca, de la revolución...


Aun hoy no estoy de acuerdo con los recuerdos que me “dicen” haberlo visto llorar. No es que llorar fuese malo o alguna cosa menor; sencillamente, su rostro no encaja con cualquiera de las expresiones de llanto que se hayan visto; antes o después de la vida de aquel perro.
<<Danger>>, lo llamaba Lulu: Una perra mujer, dueña de una chocolatería…

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Me va reírme
y es lo que hago,
también cuando duele
y aun mucho más cuando
no parece apropiado…

Me sacaron de cama
tirando del hambre
y de mis ganas de comprar una vajilla nueva:

Vi perder a mi Aleti,
vi ganar al Barca,
vi llorar a Pirlo.
No sin cierta rabia;
pero aun así me rio.

Me pusieron un horrendo uniforme,
me entregaron un pico
y me dijeron que la roca sombreada
esa era mi fortuna;

No lo resentí,
me puse a labores
y riendo en lo bajo
encontré días después
hechos en el viento.

A nadie hizo gracia
y eso fue lo gracioso.
Me reí de saber que no tengo
dignas fuentes de risa.

Los más viejos lo saben
y al mirarme colar entre ellos
mi desdentada sonrisa,  
se suponen que tengo
algo malas las cosas
que amueblan mi cabeza…

No es que no sepa
de todos aquellos
que no han sido escuchados
al gritarlo su llanto;
me atrevo a decir
que nunca he quitado los ojos
de las cascadas secas.

Sin embargo, reír es –cuando menos,
ajustarse las manos
y pelear otra vez.

Y es que nunca he imaginado
que pudiera ser de otra forma;
ya lo he dicho
en otros labios:

Soy el principito
que sí probó la droga.
Omar Alej.

viernes, 5 de junio de 2015

Usaras tu eco, Love.


Mi barrio era una suerte de filosofía animal; no es que confiara en ninguno realmente. Sin embargo nos unían aquellos desprecios, eran la base de todo.

Si algo o alguien -para uno u otro, era el enemigo: todos ahí, poniendo primero  la guerra en cuestión de los camaradas. Sin preguntar y sabiendo que la sangre entra y la sangre sale.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.

Usted que sí, que calla bien;
me da más que su silencio
y todo a cuanto mato
lo mira arder aquí a mi lado,
sin saber cómo llamarlo a levantarse.  

¿O acaso es una pena
que no puede confesar
por no romper
mi subversión?..

Cuida de mi piel
pálida y lisa;
entre su cuerpo la lava.
Y ajustada
muda otra vez,
para contener el océano que adentro.

Necio soy
y cuando vuelvo de la soledad
y de estar quieto,
usted me dice que así como las sueño
se hacen ver las cosas
durante la tormenta.

Cuando voy ciego de tragos
y en todo el sur nunca hay señales,
escucho el ruido de una cascabel
y al ir detrás
me cubre un manto de locos ventarrones.
Me devuelven a lo que perdí
en la forma de palabras relucientes.

Una parte de mi sed
viene justa desde la resaca.
Esta incrustada en mis tobillos
y me vuelve de barro desgranándome los pasos
hasta volverme la tierra:

No se fíe del poder de la experiencia,
su recuerdo es un invento
y el futuro un gran olvido aun sin crearse.

Yo lo sé que ya lo sabe
y no está mal
levantar a ese borracho que ha caído a media calle…

No se diga que le agravia la torcida gravedad,
lo que sube –si resiste, baja:

Si no marchan los que han ido
volverán los que se van.

Usted misma
-como ejemplo,
que me vicia el alto cielo…

¿Negaría que el amor
plagia a la muerte?
Omar Alej.

jueves, 4 de junio de 2015

Usaré mi sombra, Love.


Sus ojos eran rojos; pues lloraba. No entendía que había pasado, me lo dijo soltándome la mano. Yo no respondí a su pregunta ¿Cómo decirle que sí a quien pregunta si es la vida lo que le ha matado? Además me daba el sol de frente.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Míreme.
He venido a ser su cuerpo:
Ese trozo de madera al que se ancla
evitando irse sola en la corriente…

Usted clave en mis dos manos
el desprecio y las ofensas
que le hicieran otros hombres;
Solo valgo más que ellos
-y que el mundo,
por usted.

No le pido que me cuide
ni que de por mí la vida.
Mi motivo es entregarme
a lo que exijan sus deseos…
Ojala que quiera –sin cariño,
nada más que utilizarme
a partir de la humedad…

En mi tiene piel/materia
y sumisión.
Envíeme a matar,
a traerle telas nuevas,
a vencer a lo imposible…

A acabarla de una vez, la realidad.

No se pierda en las razones,
y si llego un poco tarde,
tenga en cuenta que esta fuerza
la he tenido que robar
de algún hombre que no fui…

Pida sobre mí
cuanto ha soñado;
todo aquello que su madre le contó
mientras peinaba sus cabellos.
De ese cuento de princesas he salido
y aquí estoy de frente suyo
sin quebrarme.

Como un Rey.

Si parece un loco amor
este que ofrezco;
tenga en cuenta mi señora...
Solamente durara hasta escucharle -de ambos labios,
para mí,
la misma rendición.
Omar Alej.