martes, 19 de mayo de 2015

No recuerdo si es así como era Camden.


Tenía 14 años y rumbo abajo, en los estrechos caminos de una fábrica, me pregunté donde habían puesto mi otra vida, la de antes.
<< Tiene que estar en la caja de herramientas>> me dijo Isaac, y yo le pasé la llave de tuercas.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Yo lo extraño el mundo
que me imaginó una vez el chico aquel.
Con el que jugaba al béisbol
y se confrontaba al paso del tiempo;
alegando que en la vida de después
seria cuarto al bate de los Bravos de Atlanta.

Era un barrio muy pequeño
allá en los Mochis;
yo vivía de prestado con mis tíos
y cada llano lo veía floreciendo de bosques gigantescos…

No confirmo de esos días
mal alguno,
yo reía:

Podía estarme a todas horas
cambiando de casetes en la grabadora
y sintiendo que en el fondo
era un héroe -por venir, de los boleros.

Tuve novias de poción de colibríes
y en sus ojos los futuros
parecían destinados al amor de los amantes verdaderos.

Hoy es mayo diecinueve
de un muy breve dos mil quince;
lucho y sangro lo que puedo…
intento no llorar
ni pedir en la desgracia.
Sin embargo
¿Dónde están aquellos días?

Las señoras bailarían en cada calle,
los milagros de las plazas les darían a los matones
las lecciones de cariño que hacen falta.
Nunca sería viable el desamparo,
nadie correría huyendo sólo y sin ayuda.

Todos la sabrían
la cruel mentira de la muerte.

Y yo en particular
no sería el mierda
que ahora quiere confinarse
a su descanso
y no ver nada.
Omar Alej.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Un recuerdo, de esos que te llenan de nostalgia y que al final te roban sonrisas, te resultan placenteros. Vivencias que son parte de tu esencia, que te recuerdan siempre lo que eres y la basta comodidad con la que hemos decidido vivir... Siempre nos vamos por lo mas fácil mi querido Alejandro.

DAR

Alexs Venegas dijo...

El suspiro de un poeta al que le falta el aliento, tal melancolía dirigido a un pozo quien nadie interesa, que gran tristeza y profundo sentimiento compartiendo al vulnerable, al incrédulo, al hipócrita, al sincero y sin duda al honesto, manifiesto de toda verdad cual sus ojos vidriosos por el sollozo son pura realidad, sin amargarse continua y admira al infinito sin entender porque tiran lo que es maravilloso y perfecto, el afecto y el anhelo, el encuentro de todo sueño aun no vivido y aun del que ya se vivió, dulce recuerdo almacenado en la memoria de aquel poeta a punto de desvanecer.

Recargado en aquel respaldo del banquillo en el parque al atardecer frente a una de las mejores vistas apasionado se vuelve a levantar aquel poeta que creía muerto todo su sentimiento se levanta al anochecer, sin dormir ni un suspirar comienza a trazar en el lienzo de la vida la transmisión de su vibra su sentir y su pesar, su sueño más dulce apagando cualquier indignidad

Sueña vivo poeta, sueña dentro de tus sueños, sueña un suspiro, sueña tu vida, sueña y respira………



Luis Jandro Venegas