viernes, 22 de mayo de 2015

El orgullo es primero...y la patria; Malinche.

Aquella noche de setiembre, fuiste
tan buena para mí... hasta dolerme!
Yo no sé lo demás; y para eso,
no debiste ser buena, no debiste.


Setiembre. Cesar Vallejo


Por cada extranjero, Malinche,
soy piel de oro
y desierto.

Nací en la luna del Valle del Yaqui
y ardiendo en la brasa
de mi ardua costumbre
habrás de rogar,
para que te comparta el pecado/licor
de los limones reales;

Pero no entenderé
ese idioma que imitas,
cuando llena de miedo lo reíste todo
en una lengua vacía.

Ni ingles
ni del sur
ni atorrante…
escrito en el viento
lo vi
que soy el nombre primero
del Mar de Cortés.

Tú podrás aprehenderte
de guetos,
favelas,
de coplas
e iglesias;
pero el calor que yo tengo
es la ciencia del fuego
hablando a través de mi boca.

La suerte que juego
-de tener corazón sentirías,
es un alarde del dios de los pobres.
Se afila en el ritmo de los solitarios
y avanza impidiendo que avancen
-hasta hoy,
los días de ayer.

Dirás que es huida mi modo de darme
y decir,
que se lo copio a la vida.
Sin embargo en tus manos
la ves a mi duda doblarse y hacerse
con toda la fuerza de los vatos locos.

Mira
y sí, puedo
-cerrando los ojos,
borrar la pasión roja que un día pintaste, ¡fuera de mi luna!,
Malinche.
Omar Alej.

jueves, 21 de mayo de 2015

Traidores.


Curiosamente yo era el que sabía que el sexo no hacía daño. El resto de los chicos, además, pretendían sacar de ese pozo sus virtudes humanas.
En lo que a mi tocaba la sexualidad estaba –buena o mala- al servicio del mundo animal.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Los hombres aquí
somos viejos quedados
que vacacionan en bares
donde los perros y gatos
custodian la sombra de Frank.
Agitamos pedazos de luna
en el blues del farol,
y en las copas de algo
que le sienta muy bien al ambiente.

Uno ha quedado, para verse anteayer
con Marieta, mi novia.
Dice que sabe
donde le gusta la lengua
y donde le raspa la boca…

Yo no pretendo
que exista extranjero
que igual no lo sepa;
pero lindo sería
que para atarse con él
no se olvidara de hacerme la sopa,
con algo más que lentejas.

Brindo con Lorca
y muy quedo me dice
que se le quedaron grabados
los ojos azules
que tiene en el alma
mi hermana Pamela;
yo sé que está bien
y que ante tal ángel
cualquiera corrompe un poema.

En las caderas gabrielas -de Lourdes, se ha quedado Efeocho.
Entre los ríos de Alba, sigue Crines de Trueno.
Sobre La Pechos de Azúcar, se ha dormido Sinsueño.
Junto a la estufa apagada, se calienta Bob Dylan.
En los labios sangrientos de Trini, Brother Fondue tira el dardo.
Intercambiando sus vicios se escapan, Maribel de los Santos y Detroit el Sucio.

Estamos quedados pues vamos
con solo amor al encuentro
de los amores mortales;
después -un poquito olvidados,
hacemos memorias y estamos
a medio trago de ser como aquellos troyanos de Helena.

Pudimos
-nos dicen,
ser algo más que traidores;
pero quedarse en el mundo es muy poco
cuando en los portales del palacio del diablo
te reciben mujeres.
Omar Alej.

miércoles, 20 de mayo de 2015

Vamos mal; nada mal.

“No me consuela mi belleza ni mi caché ni mi don…”
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Busco a aquel que alcance
de este modo la maldad
y que con ella
los esconda a los más buenos.

Nada sé de la poesía
ni de vidas.
Nada soy de los ardores
ni de llamas…
Tengo, para el tiempo, una reliquia
y tengo gas.

Bailo acorde a la decidía,
eso es todo:

Pretender
lo que pretendo se pretenda por parte del ángel,
por parte del demonio.

Estoy claro de belleza –siendo así;
pero igual de clara es la pasión cuando se mancha –como es.

Mis devotos son los dulces ciegos,
mis contrarias las naciones.
Tallo el germen de la estrella
y lo planto en un bote de basura.

Omar Alej.

martes, 19 de mayo de 2015

No recuerdo si es así como era Camden.


Tenía 14 años y rumbo abajo, en los estrechos caminos de una fábrica, me pregunté donde habían puesto mi otra vida, la de antes.
<< Tiene que estar en la caja de herramientas>> me dijo Isaac, y yo le pasé la llave de tuercas.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Yo lo extraño el mundo
que me imaginó una vez el chico aquel.
Con el que jugaba al béisbol
y se confrontaba al paso del tiempo;
alegando que en la vida de después
seria cuarto al bate de los Bravos de Atlanta.

Era un barrio muy pequeño
allá en los Mochis;
yo vivía de prestado con mis tíos
y cada llano lo veía floreciendo de bosques gigantescos…

No confirmo de esos días
mal alguno,
yo reía:

Podía estarme a todas horas
cambiando de casetes en la grabadora
y sintiendo que en el fondo
era un héroe -por venir, de los boleros.

Tuve novias de poción de colibríes
y en sus ojos los futuros
parecían destinados al amor de los amantes verdaderos.

Hoy es mayo diecinueve
de un muy breve dos mil quince;
lucho y sangro lo que puedo…
intento no llorar
ni pedir en la desgracia.
Sin embargo
¿Dónde están aquellos días?

Las señoras bailarían en cada calle,
los milagros de las plazas les darían a los matones
las lecciones de cariño que hacen falta.
Nunca sería viable el desamparo,
nadie correría huyendo sólo y sin ayuda.

Todos la sabrían
la cruel mentira de la muerte.

Y yo en particular
no sería el mierda
que ahora quiere confinarse
a su descanso
y no ver nada.
Omar Alej.

lunes, 18 de mayo de 2015

Cartero.

Escuchen, va Cartero. 
Cartero, viene:


Si vienes desde antes de la roca,
ven; pero asemilla en locos parques:
cuida lo de ahora y lo de antes,
hazme con el uso de la boca…

En el humo blanco de tu estela,
guarda de la luna
cuanta espuma 
hay en el verano de su tela.

Por pasión la realidad quiere tu mano;
loca y cuerda reveló
que tras el velo
va la faz enamorada de un gitano.

Aquí pon el estribillo y que repita
que el Cartero no se corta ante el silencio.
Si lo digo con acierto baja el cielo
a bailar en la canción, queda en la tinta.

Si sientes el calor de las orquestas,
si sabes que ya es tuyo lo que pierdes,
déjate el cuchillo entre los dientes
y ve libre en el rigor de las apuestas.

Nadie más querrá decirlo, lo sincero,
es por ello que te busca hoy esta nota
quiere ser como tu mano que la toca
y vestirse de aguacero, de aguacero.
Cartero.

jueves, 14 de mayo de 2015

Seras Tú y mañana ríe.

Me reuní con él; me contó que lo había decepcionado. No insistí en que estaba bien.
Me atacaba la vergüenza de seguir en su presencia cuando él ya estaba en otro tiempo.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Si tú eres
quien irá a mañana,
para dar a los que siguen
un regalo,
llévala a la luna
y a los que le escriben
con amor oscuro de orfandad.

Que no te impresionen
esos modos nuevos
de imprimir el tacto
-dale clases de morbo a E.L. James…

Tanto o más que espinas
tiñe con dolor la rosa.
Escribe  
de la piel de la hoja
y de los valientes sin alardes.

Confíales la vuelta del otoño
y de los corceles…
bautiza a los dioses
en aras del destino.

No la desaprendas la letra en la lluvia
ni dejes ausentes a los exiliados:
Si desaparecen
seguirás buscando.

Dales con la mano
la fraternidad del aire
y el aroma.

Cuenta que del tiempo cuenta menos la prisa;
dibuja
-aun si es mentira,
rostros que no fueron abolidos
por la espera.

Cúbrelo mañana,
al hombre de entonces,
con el cielo amplio
del que bajan las sombras
y las luces.

Muéstrate sin pena
y que no lamenten el mostrarse.
Ten seguridad en cada paso
que encamines en la incertidumbre;

Nunca nada es como será,
siempre fue así.

Muchos te dirán como respuesta
que murieron tales cosas
en el uso de los hombres.
Sin embargo
te propongo que lo inventes
y exageres
y resistas:

Siéntelo en el corazón y uno vendrá.

Yo que sé de ti
y te veo levantado
en pie de amor
como un gigante…

Eres el mensaje que de hoy
llegará,
para mañana.
Omar Alej.

miércoles, 13 de mayo de 2015

I´m Kisser Deep (Camboya)


Le pedí me disculpara. A esas horas nunca pude distinguir lo que veía de lo que había visto; además estaba convencido de la obligación de ver, realmente:
Unos ojos –amorosamente, grandes.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Aquí estoy escondido,
donde solo lo extraviado ha de llegar.
Hasta el punto en el que nadie viene a ver.

Con los muertos cada día,
apilándoles historias de recuerdos…
convidándoles el aire de los torbellinos 
a luciérnagas que orbitan en el cementerio Woodlawn.

Sobre la corteza han puesto, en frascos de jabón, llovizna fresca…
aun lamento en vilo quieto,
la lectura de los ojos granadinos más intensos.

Si estoy solo no lo sé,
siento manos que me dejan
y visiones que se parten al venir.

¿Qué no me ven?
Será que son
como esa flor
que va a secar,
y está muy bien
lo que en verdad
está muy mal.

Donde hay jaurías
e importan más que la pasión de San José.
Donde no fue la libertad
y quedó en paz la última luz
de la alegría.

Aquí estoy escondido.

En la tentación de una canción de impar lujuria,
viendo escribir al redactor de las salidas,
sobre las hojas de un libro separado en rebanadas de pastel.

Buenas mujeres, que entre las manos tejen los restos
de los cabellos de los soldados,
me llaman <<ven>>, quieren decir que nunca he ido
y cada palabra recuerda, aquí, donde, ya, fue
antes escrita.

Todo el cristal de las dos tierras
cuida el azar del que adivina;
lo más feroz que un día vendrá es la inocencia.

Yo estoy aquí
y me escondí,
mi corazón quiere caer en el ardor
de las hogueras:

La sensación de no morir
vive en la sombra
y está en la vida.

Omar Alej.


martes, 12 de mayo de 2015

Mr. Viejo Loco.


Cada vez que regresaba, yo quería irme con el circo;
¿Sabían más que yo o era solamente que sabían aparentar que yo no tenía ni puta idea?
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Cada tarde se sentaba sobre un banco
que -a falta de tres patas, no existía;
pero estaba ahí clavado
en un gran árbol.

A sus pies, sobre la tierra,
ponía dos libros
y uno en mano.
Bebía de latas de cerveza siempre tibias
y de un ánfora dorada, con grabado de dragones,
se sacaba medio trago de ron blanco.

Yo era un niño para entonces
y escuchaba que la gente
lo llamaba “el viejo loco”…

Lo contaban sobre él
que había herido a su mujer con un cuchillo y una cuerda.
También supe que había ido hasta un glaciar,
para congelar un desamor que le quemaba
cada vez que le llovía.

No lo hacía con constancia;
pero a veces los leía, los poemas, en voz alta.
Se atacaba de una risa dolorosa
y entre grumos de palabras
maldecía aquellas musas que ya nunca tendría.

Cuando me llamó,
para acercarme,
me sentí más que los demás
y en una historia de secretos y mentiras…
lo escuché con atención y me contaba de borrachos misteriosos
que solían romper las mesas
y subirse en los lomos de la luna a llorar
por el mal tiempo en los veranos.

Todo en él era poesía.
De una forma muy extraña yo sabía
que aquel hombre era más que los valientes policías.

Regresé al día siguiente
y no estaba,
cuando fui la otra semana
no había vuelto,
su lugar estaba limpio
y sin liturgia.

Me fui a Cuba,
hice un internado en zoología.
El día que me gradué el propio Castro
me obsequió con una boina estilo el Che.
La gordita de mi madre no cabía de orgullosa
y mi padre me cito
con un refrán de los de antes:

¿Aquel hombre donde estaba?

Llegué antier por la mañana
de regreso a esta país de ley y orden,
libertad y democracia.
Enseguida lo busqué en la vieja plaza,
no lo vi
y me senté donde aguardaba su frontera…

Imaginé que un día fue joven
y que había dado
mucho más de lo que a un ángel
le permiten regalar
¿Sería que dio su fuerza
en el nombre de un principio más sagrado
que los cielos?

Lo pensé desfigurado,
con las ropas más roídas
y sonriendo ante el abismo
como un sabio.
Inventé marcas de un crimen en sus ojos
y bailé con la mirada;

Se los juro que bailé.

Ya me iba
y al final apareció por mis espaldas.
Tocándome en el hombro asintió ante mi saludo,
me dio a fumar de su cigarro
y yo fumé.

Le pregunté si algo era cierto
de la historia que ahora escribo con mi vida
y me dijo que a la humanidad  
le había dado un puntapié
y que por él
otros tantos hoy bailaban.

No me guardo desde entonces,
no me guardo.
Omar Alej.

lunes, 11 de mayo de 2015

En esta condena estaré bien.

De pronto lo supe; y jamás me planteé la renuncia.
Quiero que alguien traicione –junto conmigo, a toda la humanidad.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Antes de irme,
adentro a la bruma de mi condena,
si puedo pedir un deseo final,
te quiero en mis manos dispuesta
y convencida de que fue un hermoso camino
nuestra ida al infierno…

Qué lindo es sentir
cuando los destinos
me permiten sentarme sin miedo  
ante mi hambre y merienda.

Me alegra el oído ir caminando.
Y todas las notas que el viento madura
lo dicen en alto mi nombre
y me cubren con una armadura
ceñida a cualquiera de mis desconfianzas.

Si he de ser el que pierde
que sea como es una estrella…
puedo lo mismo
declararla mi patria
la soledad que me espera
debajo de un puente.

No digo que exista
ni que tú debas darlo;
pero tantos han dicho que era imposible,
hoy quiero creer que se irán los que cuidan la puerta.

Y entonces yo sé
que no siempre será
que lo quieras igual
nacer a otra vida;
en un mundo tan solo de dos
donde ambos se dan
en la manzana un buen dios.

Tristemente soy yo.
En algo villano,
en algo inmortal.
En algo muy frágil,
tal vez;

No lo llores así
y no llores por ello:
El triunfo es primero la causa.

Mide bien cada paso
y acércame al fuego
de mi pobre ambición.

No seré más allá
del naufragio absoluto.
Tengo claras las alas de los voladores
y he venido a esta orilla
por dejarlas pasar las gaviotas que vienen
de donde hubo alguien más…

Si en mi andar te mareas
y te dan miedo mis celos,
sígueme, ven.

Cuando estés empapada en el centro de la tormenta
ya verás que fue necio
no dejar que el amor fuera más que nosotros.
Omar Alej.

domingo, 10 de mayo de 2015

Escribir, Vagabundo.

Lo mejor del domingo era ir a la iglesia. 
Uno no se siente tan solo cuando un montón de pecadores repite en forma robótica el “mea culpa”.
Por un momento libera, la colectividad, del alma individual.

Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Es domingo
y después de doce horas de dormir
-en el sueño,
muy dormido,
no tendría que escribir;
pero lo tengo.

Abro los ojos
y esta el parte de motivos
esperando a que yo pierda,
por un rato,
la noción del tiempo:

Las canciones de Caetano,
los poemas de L. Ortiz,
la voz que a ella presta el gato.

Tengo
-mejor dicho,
algo entre las manos
y mis dedos hacen formas,
de pasiones que yo siento,
contra el muro y con las sombras.

La crónica del niño Luis al verme,
sobre futbol…
La paleta en la que pinta Gordolobo, el contador.
Una sed de agua de fruta.

Son motivos
y no es el Louvre
ni el Taj Mahal
ni Bariloche
ni Camboya.

Es la vida sin descanso,
cualquier día,
cualquier hora.
Todo el tiempo.

Tiene llantos
y legumbres;
el adiós que nadie sabe
por qué es
y cuando toca…

El motivo de escribir es escribir,
no por nada en especial,
para motivarlo todo.
Omar Alej.

sábado, 9 de mayo de 2015

Encantador, como un hombre de bien, encantador.

Ni teníamos mucho que hacer; era como si en el ocio algo (inhumano) nos fuese preparando, para las acciones futuras.
De tanto que tuvimos sed, nos hicimos perfectos cogedores de vasos. Al salir de aquellas calles ya sabíamos el modo perfecto de nuestra imperfección.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Calla, como el lobo, calla.

Toca, igual que fuego, toca.

Ruge, como el cielo, ruge.

Siente, igual que el árbol, siente.

Bebe, como la tierra, bebe.

Llama, igual que el viento, llama.

Besa, como un beso, besa.

Abre, igual que la semilla, abre.

Rompe, como la poesía, rompe.

Lucha, igual que el río, lucha.

Ríe, como el oro, ríe.

Crea, como el desierto, crea.

Embiste, igual que el toro, embiste.

Sana, como una medusa, sana.

Baila, igual que la cometa, baila.

Vuelve, como el otro día, vuelve.

Filma, igual que el tiempo, filma.

Canta, igual que el agua blanda, canta.

Marca, como el rayo, marca.

Sube, igual que el color rojo, sube.

Confía, como el pez, confía.

Olvida, como un hombre de bien, olvida.
Omar Alej.

viernes, 8 de mayo de 2015

Muere todo; ¿el pájaro? Igual.

Fui a la feria. Dormí bajo un puente. Robé un mal vino.
Acaricie un gato. Fume en las latas.
Vi algo. Algo vi.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Un pájaro en la calle,
enfermo de las alas,
se arrastra caminando
y esta oscuro.

Escurre entre los autos
las plumas mojadas,
choca contra el caucho de los neumáticos;

Hace por sacar el pecho,
dignifica una agonía
que no es nada comparada contra el cielo.

Así lo intenta.

¿Trino o llanto?

Incita la violencia
de los gatos que lo cruzan,
vueltos ojos y esmeraldas,
como sin espina dorsal.

Y felinos
-nada es nuevo,
lo desprecian su cadáver.

Fumo y callo,
tal imagen no es gran cosa;
pero a veces vivo un poco
y así aprendo, sin saberlo como,
el motivo de que exista la música de Mozart.

Omar Alej.

Canción de cuna sin luna (por un desertor).


Lo primero que sé que recuerdo es la luna.
Lo segundo que sé que olvidé fue cuando un hombre en un banco la señaló y me dijo <<También yo, yo también>>
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.

Si es posible, no.
Mi piel es toda tinta;
pero antes querría  
escucharlas crujir
algunas tristezas.

Hace años bajé
y yo creí que el dolor de la carne
tendría el alivio
que hoy buscan mis ojos
al ir a dormir.

Disculpa si vuelvo a toser en medio de nada…
el frio en el aire
lo recordaba mejor,
más cálido.

Yo sé que no es
esta noche el momento;
pero quiero pedirte un favor…
  
¿Ves que la luna ha salido redonda?
No digas más sobre cómo se ve.

Yo no sabría hacia dónde mirar.

Si es posible, no.
No volveré a soñar  
más nada por ella.
Omar Alej.

No será; Ya todo es negro.

No supe nada de la suerte; un montón de gente interviniendo no significaba, para mí, ningún evento fortuito y mucho menos místico.
Asumí que todo absolutamente todo era producto de la imbecilidad; mía en lo particular y de la humanidad en lo general.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.

No será como tú quieras.
No será cual debe ser.
No será lo que yo soy.
No será lo que nosotros…

No será
y cuando no es
el amor es de uso roto;
vidrio,
vidrio,
cocaína en la cuchara  
y serpentinas en el suelo...

No será
y ya no tendrá vida la muerte,
se habrán visto el devenir  los comerciantes
y de lejos de la fuente
el amante volverá por la moneda.

No es pensar que algo dejamos por decirnos
ni tampoco es el tambor de aquel revolver
que giraba el contrapunto en las agujas del reloj…

No es tratarnos contra el aire,
no es nadar o hacerse casa.
No será
pues ha perdido a los carreras,
la bruja que vendía una poción
para pasar al otro lado.

Yo me voy -es lo puntual,
y se hizo tarde,
ya mi rabia es lo que fue
y no será.

Ahora…otro capítulo de histeria:

Aquel paraje donde vimos
detener su vuelo al buitre
y caer en picada.
Omar Alej.

Aun si me hacen miserable; ahora, me dedico a ver las cosas.

Nunca fui mejor que ahora; pero en una ocasión -ese de ayer, dijo lo mismo.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Fui ladrón
y fui robado si hubo algo que robar;

Fui de aquella
que se ha ido con aquel
y es por ellos que no salgo a recibirlos
cuando llaman a mi puerta con noticias
del arcángel Gabriel.

Pero hoy,
escrito esta,
a través del vino blanco,
me dedico a ver las cosas:

Mi cartel en la pared
y revistas donde citan con muy mala ortografía
la poesía del final.

(Una que otra oscuridad de piel roída
también se viene e igual se va.
La siento irse totalmente)

No estés tú trayendo luz;
no destruyas lo que veo
cuando toco en tu interior
las campanas que suenan por mí…

Una vez en navidad nació Jesús
y borracho no lo vi al niño roto,
lo besé porque tenía hedor de luna en su ojo de botón;
son buenos tiempos aquellos
y Coraline aun cada tanto
se va haciendo -por la puerta, la ronda loca de los miedos.

Ya no tengo el don sagrado de fingir,
sé que estoy solo
y que al vender mi corazón
no recibí amor a cambio.

A través del vino blanco,
me dedico a ver las cosas:

Las farolas de la calle,
las que cambian cada día
en un viejo amanecer.

Yo camino y se hace ver el cielo azul
que luego es negro.

A través del vino blanco,
me dedico a ver las cosas
por si acaso…

Trivia es quien dice
lo que es nuevo.
Yo soy otro cada día,
solo otro
y a través de mi gran duda
me dedico a ver las cosas.

Ya después lo que hay oculto en esas cosas
me hace ver cuanto no veo.
Omar Alej.

jueves, 7 de mayo de 2015

Juego a luchar contra gigantes, compañero.

"Sábete Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro."
Don Quijote de la Mancha.
Miguel de Cervantes Saavedra.


Juego a sacarme de la foto
y a reír de que me digan que imposible
es el encuadre de un aroma…
a tentarlas las pasiones
con mi fiesta de silencios
y palabras,
juego.

Al deseo.
Al infierno.
A la vida.
Al momento.

Solo juego
y lo que pido
es un amigo
que no quiera
que dejemos de jugar
aun si perdemos.

No soporto a ese guardia
que me dice que con fuego no se juega
y que es más propio de los hombres
pretender que realizar…

Yo lo tengo el cuerpo chueco,
chueca risa
y vicio hueco;
soy ardid de la fortuna,
soy ardid.

Ya han venido
-y no lo logran,
salvadores
a salvarme
de mi mismo.
No es ser fuerte,
es no ver la fortaleza
del que dice
que podría protegerme
y dedicarme una canción
que al final nunca defiende;

Van solitos -como yo,
pero sin ir.

Lo lamento.
Hablé de mí ya tantas veces,
no es la regla.
Es el juego.

Y aquí estoy;
pagando por besar el corazón de la hidalguía
y buscando un compañero.

No el Don Juan.

Sí,  el Quijote.
Omar Alej.




miércoles, 6 de mayo de 2015

Que no te muera la ciudad, que no la maten.


Nunca había matado a nadie, nunca.
Aquel hombre al que había ahogado con sus manos no era un “nadie”; creía tener asegurado el porvenir y esa gente -a él, no le importaba ni le merecía mención alguna.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


No te mueras ya,
¡Por favor!
No te mueras.

Resiste hermano,
vienen desalmados a hacerte las paces.
Que es difícil,
yo lo sé;
pero resiste.

No te mueras de balas.
No te mueras de sueño.
No te mueras de hambre.
No te mueras de espera.
No te mueras de amor.
No te mueras de frío.

De soledad,
no te mueras.

Por la vida.
Por la luz.
Por el mercado.
Por la libertad.
Por Lenin.
Por el gran buda.
Por Jesús…
Vamos,
por lo que más quieras.
No te mueras.

Ten mi voz
que es poca cosa
y que habrá de morirse un día cualquiera;

Pero vive
sin el miedo, tú, a morirte.
Vive así
como el poema
y yo te vivo.

Hazlo por el otro:
El que viene.
El que se ha ido.
El que no vuelve.

El que perdimos,
sin saber a dónde está.

Si te mudan a la calle de los muertos,
vive más
y aún más fuerte…

No te mueras,
por favor,
ya no te mueras.

No de nuevo,
Julio, hermano.
No de nuevo.

Necesito que lo aclares
como el día es uno solo con el tiempo;
Yo pronuncio que tú tienes el futuro
compartido con las líneas de mis manos.

Necesito,
aquí, a alguien vivo:

No lo maten, ya
¡Por favor!

Ya no lo maten.

Omar Alej.

martes, 5 de mayo de 2015

La poesía. Mi motivo.



No hay palabras,
son los cuerpos más allá de la deriva.

Solo es muerte
y renacer…

Y estar cubierto bajo nubes de tierra.

No hay palabras,
es entrar en el espejo por la grieta.

Detecta las piedras de sal
y el olimpo salado;
detecta con el tacto:

Manos/armas/tiras/yugo/miedo/miedo/miedo.

Son campanas.
Y son cascos de caballos.
Y pisadas de invasores.
Y gritos de mujeres.
Y son rezos de borrachos.

Y es la eternidad;
y es su último respiro.

Así escribo,
como condenado a muerte.

“Ahora mismo” ¿es literatura?

Quítate el dolor;
dame pastillas
y hondas bofetadas…

La poesía,
El amor:

Golpes,
dientes que rechinan,
alma cadavérica.
Vuelo.

¿Dónde la luna?

No hay palabras.

De cinco treinta a seis,
brigada con ayuno incluido.

No me pidas que lo explique,
no podrías entenderlo;
además, yo, solamente soy Dios padre.

Sexo roto -por la vida, líbranos del otro.

Que locura el mar,
que locura…

Omar Alej.

lunes, 4 de mayo de 2015

Se pinta el hombre de lo rojo en Marianne.

Muchas ganas de morirse no tenía. 
Infecto y satánico, eso parecía al estar arrodillado y pidiendo por seguir.
Ni siquiera todo aquel dolor podía recordarle lo que era el descanso.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Se atirantan las pestañas en ojeras…
es cuestión de tiempo:
como el río ha de ser mar.
Miro a través de una puerta,
pienso en eso,
en las manchas del trabajo
y en cuanto se ha manchado la memoria;
pero nunca olvido
que entre el hombre y la mujer
siempre queda vivo el color rojo.

Nadie va a negar a estas alturas
lo tan bajo que cotizan el anhelo
y lo re oscuro que resulta preguntarse
el motivo de una tarde
o de un pañuelo.
Sin embargo nunca olvido
que entre el hombre y la mujer
siempre queda vivo el color rojo.

Muy temprano ya lo supe qué era el miedo
y que había hambre ahí en mi casa…
y que el dios de los cristianos
también era una hoz que sostener.

Nadie me engañó
ni antes ni ahora,
lo sufrí que fuera inútil perseguir
el camino de fuego que pintaban las estrellas al ir moviendo su acordeón
y justo ahora –natural, lo querría el indulto, para el lobo;
pero nunca olvido
que entre el hombre y la mujer
siempre queda vivo el color rojo.

Vuelven mudos los marinos de besar a la sirena de piedra que hay en los oestes
y no cantan de su pena la canción en las trincheras.

Se devuelve contra el héroe su valía

En espera.

Sola.

La loca del tiempo.

Caen telones de metal
y los actores quedan sueltos…
es la obra de otro nadie
y otra nada.

Sin embargo nunca olvido
que entre el hombre y la mujer
siempre queda vivo el color rojo.
Omar Alej.