jueves, 30 de abril de 2015

¿Yo? Nadie.

El nombre del almacén era Dirty Shoes; vendían zapatillas de cristal. A la dueña la llamaban Cenicienta, cinco hijos, dos matrimonios: un difunto y un divorcio.
  Con cincuenta años, estaba al servicio de un chulo apodado Prince.
Era la proeza de Walt Disney.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.  


Que bien,
no hay nadie como yo
en los aeropuertos.

Que como yo lo busque al árbol
y se abrace con el hacha…
tan lleno de signos
y señales.

Tan estoico y tan perdido.

Con el miedo, con la rabia, con el tiempo
y la codicia.

Con el aire, con la luna, el desierto
y el impulso.

Con la guerra, con los peces, entre el instinto
y la costumbre:

Todo sumergido en un sillón
donde reservo mi mirada más curiosa,
para verme por adentro con sospechas.

Yo también sé -de mi sueño, la contradicción…

Yo también sé ver la muerte si la veo;
pero vuelvo y resucito.
Me debo a gigantes, más allá de lo visible en la pantalla.

Que bien,
no hay nadie como yo
en los aeropuertos.

Otro que deambule en el murmullo,
otro que persiga solo el vuelo de la huida
y sólo huya…
no lo hay;

Los que están tienen sus doctos en el mar
y en la palabra,
no retienen de esta forma sus flaquezas…
me refieren un poder que no poseo
y que no puedo ir a comprar
como he comprado mi postal de Shangri La.

Que bien,
no hay nadie como yo
en los aeropuertos
y no me tengo que matar,
yo, todavía.

Omar Alej.

miércoles, 29 de abril de 2015

Pasos documentando las huellas de Bonnie and Clyde.

Vivir era bueno y valía el sacrificio; aun si todo por fuera de aquel metro cuadrado era una mierda. No me importaba explicarlo; pero sí me jodía sentirme tan solo por haber elegido el amor…¿verdadero?
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Solitos se bastan
y en soledad multiplican
los significados de las palabras…

No piden nada además
de la fuerza, para salirse del cuerpo del otro
y que al regresar, después del jornal,
puedan volver a filmar los pasajes del amor primitivo
y primero.

Beben con ellos
y solos los dos
hacen más ruido
-y son más protesta,
que una guerrilla insurgente,
latinoamericana.

Solo quieren sus manos,
su abrazo
y su baile…
no desean salvo el deseo
de sus ojos cerrados
y sus labios abiertos,
cuando van a llegar.

A ninguno lo llaman.
No lo atienden ni a dios
si lo encuentran comprando
crema protectora en el costco.

Ya de nadie se acuerdan:

Todo aquel escaparse
es la vida absoluta
para quienes imploran tener el milagro
de un compañero.

Y no hacen falta los planes
ni las garantías.
Ni saber si algo cambia  
con ese golpe que dan
en el paso del tiempo.

Se congregan a ellos,
son su sombra
y la grieta por donde pasa la luz.

Lo dieron el pasado;
era el precio del peaje.
El futuro recuerdan
y no hay más que ahora,
perdiéndolo al miedo en el juego.

El enemigo es la voz
de quien dice sus nombres
sin caer de rodillas:

Uno en el otro,
gigantismo en el pálpito.

No lo comprenden
a quien no ha elegido batallar 
contra el mundo de los hombres…

Ella se viste de él,
él va vestido de ella;
y ningún vestido mejor
sale de los hilos que gobiernan la tierra.

Y ningún vestido…

Omar Alej.


martes, 28 de abril de 2015

"So I start the revolution from my bed."

De lo que más llegué a cansarme no fue en realidad del trabajo.
Lo que más me aturdía de aquellos días bajo el sol era pensar que en algún otro sitio llovía.
Y que en otro lugar -aún más lejano, casi secreto,
no había donde guardarse de la lluvia.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Me tuve que ir,
yo era poeta
y solo tenía que irme…

Los ojos y las viejas calumnias
marcaban un ritmo de llanto
que se acompasaba en el hablar de las gentes;
y tal vez lo que queda vedado en las cosas
lo hice volar en avión hacia la ciudad donde vuelan
los edificios con goma-2.

Siempre en el comedor sube el calor a las tres;
mi gran idea surgió al ver que la loza sudaba…
me tenía que ir,
había leído poesías
y amaba del río al salmón.

Decidí proteger en la tierra los botones de luna,
las rotas lilas en el mismo espejo donde lo vi mi rostro.
Y aunque han ido tirando
sobre mí con las piedras,
una nube llovió
y le hizo mojar sus cabellos a él;
al joven espantapájaros.

Lo metí, el corazón, en la altura
y mordiendo del miedo la frente, hice sangre.
Todos aquellos de antes se fueron
y nunca más pude volver a explicar
la razón que he tenido de venir a vivir
más allá de la vida.

Me tuve que ir,
yo era poeta
y dejé en otro traje toda mi fortuna.

Me atravesó la mirada un ensueño,
enterrada en mi piel respiraba una espina.

Me tuve que ir
era todo mi camino,

Omar Alej.

lunes, 27 de abril de 2015

Slide Away.

En aquellos días de ser un recién llegado mi principal argumento era el desconocimiento de todo; salvo los cobardes nada era como yo lo recordaba.
Me obsesionaba y no quería ser. Mi amor –con toda su fuerza, trataba de ser más que amar.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Ven,
puedo pasarme el resto del día
en pretender una forma en palabras
que reanude el invierno.

Estoy yendo al sitio
donde los arboles mantienen de pie -en una sola corteza,
la dimensión de los bosques sin doblegarse.

Ahí me permito el exceso de aguantar el aire
bajo los trémulos ríos de un amor literario.
Si una vez lo conté,
ya olvidé que al llegar al final de la historia
se habían marchado los leones.

Al pedir esta voz
lo que arde son los ojos escritos:

<<quiero tu vida,
tu vida la quiero.

Sin lo que sabes,
sin lo que quieres.

Absoluta y mía…>>

Sino esta tu imagen en todo
nada estás viendo...(Nada y veras).

Hoy este día
la prisa se pausa en una línea de tiempo
que nos recorta en papel… abandonando el espacio donde quede el lugar de ti a mis ausencias.

Lo bravo de las voluntades
lo celebran brindando los que no tienen rumbo,
y habiendo agitado la suerte
no hicieron mucho de eco a la versión del destino:
El soldado
que un día volvió de la guerra
y al cual no asistió ni su compañía
ni el enemigo.

Si abres la misma película
con la que inician sus días los pájaros y los jardines,
me encontrarías recostado
a los pies de esta gente que veo mencionar la virtud del ambiente
con un acento sumiso.

Yo que te he dado a reaparecer
en el color de una sola mujer,
cuando la cortina de lluvia se cierra,
puedo también sonreír por saber que me estas engañando
y que estas esperando por mí
en la misma fracción de estación
donde bien vistos se ven los cuatro elementos ungidos.

Con cada paso mil nuevos caminos, serán;
en el nombre de un beso, Slide Away.
Omar Alej.

viernes, 24 de abril de 2015

Un Medium (Entre Rota y Descosido)

En la realidad yo era solo un personaje;
pero en la ficción yo sentí ser la realidad.
Diario de un Moto/Circuito (2015)




Tú, así tan rota.
Valiente…

Sereno diluvio
del que mis manos se mojan.
Pulso de fuerza en que mis labios lo beben al aire
y las promesas de ahogo.

Así descosido, yo,
con el alma zurcida
y doblada en los bolsillos de mi sombra…

Ya voy dejando de ser,
es mucho más alto olvidar:

Las romperemos las normas.

En esta distancia pagana me encuentro contigo,
así es como fue en el principio:
Eva y Adán, ¡lotería!

Todo cuanto nos sobrevive será nada que quepa
entre el deseo de una estrella por ir borrando su rastro:

A donde vamos, venimos;
es la voluntad de un reloj el ir cortando los hilos.

En el helio.
Pólvora inmisericorde.
Egoísta.
Violenta.

No es necesario que accedas,
lo primordial solo es roce.

Soy para ti contra el mundo.
Mi cicatriz fue hecha con la llave
con la que el miedo abre el cielo,
para los hijos de Darwin.

Ten mi presente que es esto:

Insomnio,
palabras,
erecciones
y un collar.

Omar Alej.

jueves, 23 de abril de 2015

"Selfie"

Me dice Pamela,
mi hermana turumba
y tanguera,
que me modernice…
 
Que aguante la suite
del modelo contempo
en el que se despiertan
las mañanitas.


 
Yo no le contradigo;
es desde niña
una mujer que se pone
a los hombros de sueños gigantes…
Me pido un té rojo,
tapitas de hongos,
vuelvo la vista a las nubes
y me hago tres selfies:
 
Confío en que ella lo sabe,
de mi amor por pasar de más tonterías que las propias,
y que entonces jamás
me compartiría con las simetrías
de mundos sin ruedas.
 
Yo estoy muy contento
y siniestro;
lo tengo al amor de Nickita
-La mujer de Barney Stinson,
amando conmigo la idea del valor
y sin perseguirme
por haberme robado la luna.
 
Pamela lo sabe.
Me he vuelto muy grande,
tan grande que he venido a dejar
-expresamente,
un ridículo altivo.
 
Tanto,
que hasta me he hecho
tres selfies.

martes, 21 de abril de 2015

Confiá -en abril, Confiá!

Estornudaba mucho; era insoportable.
Todas aquellas flores me producían mucha picazón en la nariz.
Sin embargo por la noche me reía;
también los estornudos podían hacer llorar a un hombre de ojos negros.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


No es abril mi mes favorito,
nunca lo fue.

Lo leí en ciertas novelas muy alegre
y colorido,
lo tenían como a algo de suma importancia;
lleno de voces que se alargaban uniendo
el corazón de la tierra
con un mar de criaturas divinas…

Algunas canciones cantaban su sol
y definían sus halos de luz como a algo más grande,
aun,
que las flores de un día.

Su presencia dorada
obviaba frívolamente
los días marcados en rojo de los calendarios.
Ni siquiera Genaro, el hijo bueno de Pedro,
recordaba, en abril, que pagaba condena
por haber plagiado sin genio a Scott Fitzgerald.

Entre sus tardes eternas de nubes casi inteligentes
las chicas del barrio se subían las faldas;
se delineaban escotes frente a mis ojos acuosos
y mi mirada picada por pájaros de nieve.
Para mí, abril, pasaba muy lento
y echaba de menos la cierta tristeza
que tiene un pasamanos al sentirlo frío.

Sin embargo este martes es el último día
de un verano fallido;
el día de mañana volaré a Guatemala
sin miedo a la luz
y haciendo con la ventanilla una lente mejor,
para verme...

En aquel país de las gentes usuales,
parto hacia el tiempo que -conmigo en el centro,
tiene el futuro de un recuerdo en la cama

(Sin salir y quedando a ser retoños tres veces
de frutos frescos).

Desde los bancos,  
de una sala de espera portuaria,
el cuchicheo de las aguas me reta a ser otro ahora mismo
y que quizás abril
pueda ser lo que era.

Cuando yo no tenía, tan en la sangre, la luna de noviembre.
Omar Alej.


lunes, 20 de abril de 2015

Un pájaro en un cable...El corazón en la daga.

De mi lugar en la fila a la máquina expendedora de café
-en el camino, pensaba en qué escribir…

Aprendí que realmente son muy pocas cosas las que no logran motivar un paso.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.



Previne
que estaba a nada de ser
otro payaso que cuenta…
me asomé a la ventana
y solté en las corrientes de aire
los sonidos alados de un grillo;
quería saber si el auxilio
-como el dolor,
volaba igualmente.

Detrás de mi vieja palabra
también vimos el humo.

Y entonces la sombra
de dónde venía,
nos impedía ver el sol.

Te narré la ficción
con la que había escrito un cuento, realmente…
algo huyó de tus ojos;
primera vez en abril,
mes de meses robados.

Sin embargo volví,
en mis textos de entonces
lo imposible se fue en no mojar demasiado mis labios
y ocultar ese golpe de vida
con el que mis sueños me dieron
una visión del pasado.

Igual a cualquiera
he resistido a mi modo:

Lo de la vida fugaz,
lo de los días eternos.

Si quise
no quiero pensar en los ruidos
que cruzaban mi puerta
cuando yo ni siquiera podía creer que había alguien más
temiendo salir al pasillo
del otro lado.

De la magia
-Lo sé que se marcha;
pero vuelve…

Estoy ahí sentado
estudiando como pasar sin ser visto
entre los demonios de un valle;
bebemos y en un vestido azul las espinas empiezan
a abrir como rosas,
y cada espectro las huele.

Puede ser tarde,
para decirlo, ahora;
pero el corazón lo que quiere
es que nunca olvidemos
lo rojo que es
su beso con la daga.
Omar Alej. 

jueves, 16 de abril de 2015

Quédate conmigo; Aprendiendo de tus trampas.

No era cuestión de perder o ganar ni de orgullo;
era que nada había más insufrible
que sufrir por las mismas cosas que un hombre promedio.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Yo que no sé querer
te querré en el momento:

Cuando la luz primera
distancie tu sombra del sueño,
cuando encaminada tu risa
se parta por dos
a decir cuan odioso parezco
al decirte que soy
yo tu hombre mejor,
tu varón,
con alma de marioneta…
Tu desliz con las hojas
de un otoño en el aire.

Yo que no sé bailar
robaré de tus pies precauciones…

En el cuarto de estar
de un microcosmos;
músicas viejas
de cantantes azules
montaran sus escenas de celos,
las que al besarte terminas
bebiendo cerveza
y alisando mi lengua…
En un reflejo siniestro
que de alegría proyecta
la sucia ventana.

Yo que no sé de vida
tu corazón habré de saciarlo.

Y exponerlo
lejos de las salas de arte moderno,
cautivarlo en exclusiva
-Como dices,
para los niños ateos
que hacen comunión
por pedirle a la virgen
sea buena y cruce los dedos,
dejándoles suerte en el amor
y vistas de rayos equis…

Yo que no se querer,
yo que cuando bailo
lo hago de llevado por los tragos.
Yo que vivo la osadía por saber
-y tristezas por joder,
tenme aquí como me tienes
contando cartas
y mirándote los ojos…

Aprendiendo de tus trampas.
Omar Alej.


MalaEntraña es un hincha del Aleti.


¿Que yo me contradigo?
Pues sí, me contradigo. Y, ¿qué?
(Yo soy inmenso, contengo multitudes.)
Walt Whitman. 


MalaEntraña era un caído,
un nadie entero:
vértigo de rostros
sobrepuestos a la mascara
de ambientes
y Oscar Wilde,
para balcones
y empedrados…

Lo vio irse al ejército enemigo
y fantaseó con haberse aprendido
aquel idioma,
para luego mutilarlo
en pedacitos de silencio
y darlos de comer a locos peces.

Más allá del visible horizonte;
presintió
que los rostros extraños -de sus enemigos, sonreían.
Hartos de luchar
y dispuestos esta vez
a la hora de la siesta;
no anhelaban las escenas de verdad
que hay en la sangre cuando tiñe las aguas.

Fue imposible
no ser uno
con el odio
y el amor
en un impulso…

MalaEntraña
ve el fusil
y ve a los lados de la duda en el espacio.
Si hace lluvia sí resiente su indigencia
y se repite que hay un día
en el que vuelven las poesías
a las armas.

Mientras tanto, sin batalla,
siembra cuentos de relojes en la arena.

Toma un río
y en su orilla
-alguna tarde,
los cocina los frijoles
en el fuego manso de la espera.
Sin embargo
por partir vuelve miradas,
para ver si algo en el viento
despereza su coraje

(Tanta calma
incita a guerras).
Omar Alej.

miércoles, 15 de abril de 2015

Criaturas, La Guerra. La Guerra, Criaturas.


Era única en el mundo, como yo.
Lo quería todo; menos lo que para todos es todo.

Corazón. Tenía corazón y no lloraba por ello.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Nunca lo diré
que estuve solo,
no ahora…
y para qué.

Tiempos corren
y memorias
-como arena,
tallan en mis manos
un camino sin descenso;
que es lo nuevo,
¡vicio al fin!

Tú estás.
Tienes señas de ajedrez
y esa cara
de que loca,
y sin saber muy bien a qué,
te has bajado de otros días…

Si te invito
a que el fuego te pase  
¿cuál me dices
qué es tu nombre?

No tenía más que ganas de rendirme
y vos llegaste,
me hice un corazón
con las líneas de los bordes
de un papel en blanco
en pleno viernes.

Devastado
de los nervios
y con las manos a la baja,
subí al mínimo de orgullo,
para apostillar:

Calma y premura,
en el imán de tus bellezas,
lunática de acuario.

Siempre que me muero sé
que mi muerte
mata a otros
y que viva la vida me reclama

(La oscuridad me distrae
y detrás de la puerta ladra un perro).

No es mentira…
no podría darte de fumar
y competir
contra las volutas de humo
del mediocre;
pero inmenso como soy,
en mi metro cuadrado
veo dispuestas las estrellas
y el Black Label.

No me conoces
y no crees.
Yo te creo
y te conozco.
Omar Alej.

martes, 14 de abril de 2015

DeMorado.

Mi padre era medico; uno de los buenos.
Cuando llegaba a casa me ponía su estetoscopio
y me dejaba escucharle el corazón.
Me sorprendía cada latido; que cada uno podía ser el último...
sin ocasión, para una palabra.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Ya te lo he dicho,
bonita.
Mi sangre va a un texto
por siempre de tierra:
más allá de los tiempos
y espacios
de un solo discurso.

Que sí;
que se rompen las copas
al chocarlas pegando
nuestra soledad al deseo.

Pero distinto al milagro;
tal fin
las cubre -a las cosas,
de un olor a sudor
que no se evapora
si se arde con estilo…

Los tiempos acaban,
lo dicen las letras
en un alfabeto
que he dado de vueltas
sin ser nunca el mismo:

Todo es ahora
que vive -sin tensión, al borde
de una cuerda tensada
entre ayer
y mañana…

Son estas las risas
de un corazón
cuando late
persiguiendo el oscuro
de un beso gigante
que todo lo oculte
de permanecer…

La instancia que llama
nos pide quedarnos,
además resistir
y cantar la pasión
de la estrella fugaz;
que dando vida a los ojos
cae a morir a los pies
de soñadores de sueños:

Como fuimos tú
y yo.

Y como fuera
la muerte
en mitad del olvido.
Omar Alej.

lunes, 13 de abril de 2015

¿Tormenta?..Mejor.

La gente corría, para protegerse de la lluvia.
Yo estaba internado y veía desde una ventana (lo peor habría sido el sol).
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Yo estuve en su mente,
subiendo de atrás
a través de su cuello
y borracho.

Me figuré como un tipo
con las armas dispuestas
al paso juglar de mis tiempos…
y aquel era un sueño
que no sabía qué cumplía
al cumplir con las formas
de una luz sin fisura.

La toqué, bien.
Pude olerla, bien.
La quise un día, bien.
Nos sentimos por dentro, bien.
Tenía el cuerpo, bien.

Fuimos juntos de lunas.
Llegué con demora al trabajo;
le pedí fuera musa
y despreciar al poeta:

Ella dijo << muy fácil >>
y me insinuó entre la falda
que a mi modo
también yo era un hombre.

Compartimos conexión al lado sin vuelta
de la piel
y nos saludamos
mediante nuestro reflejo imaginario
en los cubos de granizo.

Los hermanos ingleses
nos salvaron del ruido:
sus canciones aún son
la canción de batalla de Julio,
mi muerto.

Me olvidará
si es posible olvidar
al hijo bastardo del señor Marlon Brando.

Nos vimos de lado,
de espalda,
de frente…
para siempre
y ahora.

Tumbados,
al piso del universo.

Sin memorias ningunas.

Omar Alej.

viernes, 10 de abril de 2015

Cara Tonto, el angelito con Ebb Tide.

Ser un borrachín es como ir a un campo de aventuras: La supervivencia.
Y supervivir es el más grande de los lujos.
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Cara Tonto,
ángel del Gin Tonic,
tú la entiendes a mi rabia…

Te vi
al lobo
matarlo
y a mi
no me matas.
Tienes Para mí
tantas palabras
¿soy un eco?
y te sigo,
muchas gracias:
piel de alma.
Si te debo
no lo pago
-tanto mío
ahora es tuyo,
devolverlo
seria tarde
y ya no gusto
ni del arte
ni de alardes.
Sobre ti
y hasta allá:
donde llegan
tus dos colas
de dragón,
yo lo vi
al alto cielo.
Y no hubo dios,
solo locos
que baleaban:
pelotones de pin pon.

Hay un gato
que se ríe,
al que Ambar
llama  <<Wes>>…

Vierten vino
sobre cuerpos
de mujeres
que me gustan
por corruptas.
Nadie sabe
en realidad
si real
es lo que enferma
o lo que sana.
No te opongas,
una más:
Una ventana,
una caricia,
una aguja
y una lupa
como techo
bajo el sol
que me achicharre.
Ya lo sabes,
te perdono
aquel perdón
y no el olvido.
Micro ambiente
de tensión
y sobre mesa…
es tan tersa
la pasión
de algunas rosas;
pido grava
que es mejor,
para el sentido
de los tactos.

Mira tonto
¡si has perdido!,
me has ganado,
angelito del Gin Tonic.
Omar Alej.

jueves, 9 de abril de 2015

If i had a black buttons.

De pronto dejé de pensar en lo que sentiría la gente;
entre excesos y resacas
lo más importante era preservarme sin sufrir por la mortalidad.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


A los botones negros
de mi camisa de ayer,
por haberme cedido el oscuro
de vivir con los ojos
y enredar con los dedos
mi corazón en la redes del mundo.

A los botones negros
de mi camisa de ayer,
porque detrás del espejo
se hicieron arnés
y estando en el viento
no me dejaron caer
sin antes tirarme a las vueltas
como a una moneda…

Por sus heladas sustancias
y quizá remendados.
Porque al vestirme
alegan esencia de espíritu santo.

Por su color de ojos grandes,
y rojos
y rotos
y nubes
y calles
y bestias.

Y yo.

A los botones negros
de mi camisa de ayer,
porque Matilde fue buena
y jugo con uno en sus bocas;
lo hizo venir como fuente
y como un deseo
no tuvo piedades.

A los botones negros
de mi camisa de ayer,
por el fino agravio
de su rancia elegancia  
deshecha a medida…

Porque me separan
del uniforme amarillo,
de tales funciones,
y de esa risa imbécil
que los salvadores postulan
como forma de sueño.

Por la breve practica
de un uso de sombras
y destrucción masiva.

Porque más lentos son los ojales,
que las cremalleras;
por todo lo humanos que fueron
al defender que había -ya, acabado con mi pecho quebrado.

A los botones negros
de mi camisa de ayer.

Por el estilo.
Omar Alej.

miércoles, 8 de abril de 2015

Marilyn. Natural. Suicide.

No le arranqué los pétalos a las margaritas,
para saber si alguien me quería o no.
Lo hice porque –de verdad, le creí a aquella loca
cuando dijo ser Marilyn Monroe.
Lo natural de la naturaleza son sus vicios de disfraz y mutación; naturalmente.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Ya son esos tiempos…

Pero contigo a mi lado
podría lograr que, embriagada
y vestida en una camiseta,
vuelvas a ver en ti la mañana.
Cuando saliste caliente,
a escupirlos los tanques,
del desfile en memoria,
de la mujeres caídas,
en cumplimiento del deber.

Yo nunca he tenido un reloj
ni una flor
ni fortalezas;
tampoco mejores palabras,
para mostrarme cansado.
Si me quedo mirando aviones
es porque tengo la sensación
de haber olvidado un recuerdo
que era con alguien que hoy nunca estuvo
y que vino del vuelo
de la última ala.

No encuentro al pasar,
de lo negro al color,
nada además del indicio
de haber llegado recién
y de deber lo que cuesta el viaje hasta aquí;
pero contigo a mi lado
-y si me dices cómo,
puedo hondear tu ropa interior
en señal de traición a la patria.

Bajo la luz de explosivos
lo leí y el poema
era esto;
ser un imbécil total.
No combinar
ni con el salitre que gasta esos yates
en los que tripulan chicos sin ojeras:

Los que se pintan en celulosa.
Los que se forman en filas…
Los que detienen tormentas
y los que apagan los faros
en medio de la ciudad
si un niño llora

(Al menos podría acabar de nuevo al servicio
de un imperturbable corredor de apuestas).

Pero contigo a mi lado
podrías hacer el favor
de vivirlo conmigo un domingo
de noche
y salirnos del guion…

Para reírnos al ver
como van las palomas por migas
-sin saber que son ratas,
y que a los ojos de algunos
-muy ordinarios,
suena primero la luz del rayo
que la piel del tambor.

Con toda una vida a la contra,
Marilyn,
ya son esos tiempos
de las horas primeras del fin.

Y vamos a empezar.
Omar Alej.

martes, 7 de abril de 2015

En New Orleans; I got the blues.

No había mundo nuevo posible;
pero en un comedor de obreros
las canciones salen disparadas como amenazas.
Nunca supe quitarme de sus zonas de impacto
y comprobé que en la tierra siempre hubo más muertos que vivos…
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Ya me alejé
de las horas puntuales
de los desayunos en Manhattan.
Volví la espalda
a las limpias ventanas
por las que el sol canturreaba
sus extensiones de oro,
allá en San Francisco…

Me vine a New Orleans,
donde una invasión amenaza;
pero en los ojos de las mujeres blancas
nubes negras no se atreven
a cortar con el viaje de sister morphine;

Debe ser que no hay suficiente Bourbon,
para mojar la frontera entre una cuestión de fe
y unos días de mierda.

A punto de pudrirme
entre calor y humedad,
vivo la carne
y espiritismos…

Contra los embates
del viento del sur
-y sin moverme gran cosa,
me abotoné la camisa
y me embarré en el cristal
de una hermosas gafas Ray Ban.

Sé que en los focos
que están quebrados por el suelo
ningún héroe alumbró esta orilla del mundo
sin haberse perdido,
siguiéndolo a un eco de demonios y blues.

Ya no me intriga saber
qué secta ha pintado en el muro
ese trabalenguas…

Corren
como una tela
los papeles quemados
y la ceniza en el aire…

Con el sabor de la sed
se me ha quedado la sangre
sin tragar en mi garganta.

Tengo en la mirada
cada cosa que he visto
y me olvidé de pensarlo…

Después de las lágrimas de los cocodrilos,
andar tierras duras:

En el Mississippi
la steel guitar de los viejos
aun hace sonar los arpegios
de un mundo que no volverá
ni se ha ido…

Blues,
babe blue.
Omar Alej.

lunes, 6 de abril de 2015

Murmullo en canción de amor a...


Aquellos días
aun no han venido, es verdad;
pero algo me juego a que ya están pasando.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Veo a la calle
desde el piso cuarto
y en el disfraz de payaso
me elevo;
existe un hombre que quiere
sonar tal como el río
y no decir más que peces…

Lo dice en sus ojos;
que su pasión
es mirar
y lo mirado
-cuando vencido,
devolverlo de nuevo,
con apenas dobleces.

Quiere,
igual al otoño,
unir con el sueño
la voz de los vivos
llamando a vencer con la vida
a la muerte
y vivir…

Ata
y libera el desierto
en sus manos de labor,
besa
y abre del pecho
la luna media de un semáforo.

Quiere acabar
como una historia,
sin remediarse a su suerte:

Imaginado se imagina
y en tanto acude
a la visión de un ángel
hecho de esquinas asimétricas.

Su altura
y sustancia.
Su basto recuento de nada
y de anhelo.

Todo quiero ser…

Nadie en especial,
<<otro murmullo>>,
murmullo…

<<Murmullo>>.
Omar Alej.

viernes, 3 de abril de 2015

La Luna se Imagina...


En el filme, tengo una duda:
¿Pierde a la chica o nunca la encuentra?
Diario de un Moto/Circuito. (2015)
Omar Alej.


Te veo en la luna.
Llevaré ríos
de sequía dulce
y algo de sal…

Será en noviembre
y cubriremos
a hijos fantasmas
con piel de frutas;
podrán tocarnos,
no será triste ternura sola.

También
espinas harán de si
un beso amargo
sabor a tierra
y otras vez niños,
dos jugaremos bajo la luz
de ramas secas.

Si quieres verme
tal como estoy,
pidiendo verte,
te veo en la luna…

Llevaré un dios,
para que reces
por mi salud…
no quiero darte
momentos blue;
pero no puedo
ni arrepentirme
del beso dado
que,
con la aguja
quise besar.

Si tú lo pides:
7ma en Do… sostenido,
muchas estrellas
y algo de azar…

Nuestra casita
verá a la tierra
y tanta gente
ignorará
que estamos viendo
-con gran amor,
como se queman
unos a otros.

Piensa que hay ojos
que cuando miran
lo sueñan todo.

Te veo en la luna,
ven por favor…
tendré de ti
fotografías
y tú tendrás
tantos anzuelos,
me pescaras.

Solo estoy solo
y te imagino
aquí conmigo.

Te veo en la luna;
tal como aquí.
Te veo allá.

Omar Alej.

jueves, 2 de abril de 2015

Here Comes The Sun.

Me dijo un día que mis recuerdos  
solo eran míos.
Yo, protector de nuestro entorno,
le pregunté:
¿Quién eras tú?
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Barren las calles
los funcionarios de limpieza,
tocan las campanas;

Aún vivo el miedo
de despertar y no estar.

Los restos de cigarrillos, en el mundo
se desperezan…
huelen aquí.

A mi garganta
vuelve el sabor del ron de ayer.

Tallo mis parpados.
Pienso en un ave que vuela bajo,
tiene su encanto
adivinarlo entre arbustos  
que se están quietos hasta lo alto
de sus raíces.

Como en los sueños
voy presintiendo que es solo niebla
lo que no veo,
mi voz me suena
a una gotera.

Me abrí el botón
y dormí aquí
-en un sofá puesto en la luna,
no hubo suspenso;
salvo mi pecho
sin una flecha.

Ya están brillando
los acordes roncos de un aserradero vecino;
me entusiasmo las manos
en el filo de las cuchillas
y sé que los capataces
se calientan y reprenden con aliento
antes de cruzar la puerta.

Reconozco
que no hay un mundo mejor.
No cuando el rumor de los pasos
se torna tan lento,
hijo de los callejones.

Me toco a medias
y me detengo,
no es mi memoria…
lo que me eleva
es un descenso;

Here Comes The Sun.

Omar Alej.

miércoles, 1 de abril de 2015

Después de jadear a la luna, me quedé viendo las ruedas.


Buscábamos droga,
para dormir a su perro.
Yo estaba soñando, naturalmente.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Mi poesía,
la que vienen a decir que es mentira,
está ubicada bajo tierra.

Es un nido, para cuervos
y tersos, como leones, los gatos los persiguen.

Guardo whisky duro,
para aquellos que han perdido
sus sentidos
al sentir que el viento frío
de un amor los ha engañado:

Sus rostros partidos
elevan a categoría de mito
la belleza más grotesca.

No siempre cabemos todos;
entre lobos,
miserables,
corredores,
putas jubiladas
y marinos,
muchas veces la inmundicia se confunde
con literatura.

Sin embargo;
con un libro de aventuras
que aun me queda sin leer entre las manos,
yo reviento en carcajadas…
mi vida es mía
(vaya momento)  

¿Y la oscuridad?
Personalmente la vencí jadeándole a la luna
desde los balcones/ojos de una bruja.

Está bien que sea así:
Yo tan hermoso.
Sin la compostura,
roto por las partes
que una vez me unieron…

Nunca
-ni ahora,
he pensado
que quede por venir un hombre
más humano que yo.

Omar Alej.