martes, 31 de marzo de 2015

Tom Waits (Three & Trees)


No deja de ser extraño
que siempre que alguien ve sufrir a otro
determina que alguien, más, fue que lo hizo sufrir.
¿Nadie piensa que sufre porque así se lo buscó?
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


La noche en la que el río subió
yo iba manejando a Laguna Salada.
Buscaba al asesino de mi padre
y quería agradecerle
por la hermosa carta
que, después de los respectivos papeleos,
en un crimen sin testigos,
le había escrito a mi madre,
para proponerle
salir alguna vez a tomar
agua de lima…

Betrand Russel
a través de la frecuencia americana;
en una especia de vieja grabación
que captaba el Volvo,
dijo sobre dios
que no había indicios de que existe…
tal vez tampoco
yo existía
entre todas las luces de voces
que vivían en mi cabeza sin licencia
y sin saber quién era yo.

Mis ojos se caían
derrumbados de calor
y hubiese querido ir dormir.
Sin embargo
con la presión del hambre entre las tripas,
un solo grano de luz
podía entender
como universo.

Ahora ya sé
que la biblioteca inundada
no volvió jamás a ser un refugio de fieles.
Con aquel terror de agua
la que era la tregua con el mundo,
para perros sin hogar,
dio su tiempo
a convertirse en un almacén de abrigos…

Entre lo que hoy ya pasó
y lo que hice entonces
me detuve en un llano;
entré la suela de mis botas vaqueras
en una huella de zorro:
tenía solamente
medio cigarrillo quemado
y un mapa por la mitad…

No encontraría al asesino
de mi padre
ni a dios;
algunos hombres
solamente no estamos ahí
cuando sube el río.
Nos toca el ardid de la suerte,
nos toca sequía
y sequía tocamos.
Omar Alej.

Tom Waits (Two)


Ella quiso fumar.
Yo pensé que quemar la casa
sería realmente complacerla.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


No es decir con palabras de oro
(vuelvo a entender).

Es rezar a lo que está vivo:

Las tardes que tienen alma,
beber el fuego manso
de una cerveza,
los rostros detrás del cristal
en los autobuses, cuando la lluvia arrecia…

Son esos truenos
a los que un perro ladra
y ver esas manchas
que en un vaso nombra
la esquina verde
donde los niños avanzan…

Es salvarnos del tiempo,
echar a volar el cadáver de la locura,
perder ante el juego de pasiones
que queda en un libro de Ernest Hemingway.

Cuando tomé mi parte
me pidieron gastarla;
No renunciar jamás al estilo del viejo,
tener paciencia cuando toque perder.

Lo que ahora intento
no es mucho más grande
que mi corazón.

No es hacerlo por el brillo
y es hacerlo porque en un salón
una vela que se apaga
deja oscuras estrías
y quizá solo está el ruido
de los muros al rajarse.

Es buscarlo eso,
lo que es más tierno y solitario;
un hombre sin deudas,
con cicatrices…
que mientras bebe
besa a su chica
y hasta consigue
que a ella le baste con vivir así:

En un momento impenetrable.

De eso se escribe,
de lo que es para siempre.
Porque se va.

Omar Alej.

Tom Waits.

“En el último asalto
no hubo nada más qué robar;
habían llegado a las paces.
Esta vez sí,
el mundo fue una letrina…”
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Era de una soledad
muy gráfica.

Algunos tienen
puestas de sol
en la mirada.
Basta con llamarlos,
para ver qué un día desciende de sus ojos
a envolver
la sed con pieles de granizo
y están bien
y tienen magia;
pero a mi sírveme fuego.

Otros son hombres duros,
a mi gusto los mejores…
sus encantos son las marcas
de una guerra que perdura.
Todo lo rompieron,
todo…
los cristales
las botellas
los relojes
y el contrato;
pero no rompieron
nunca un disco de Tom Waits.

Debe ser.
Esto es así.
No hay salida
y los que menos me interesan
son aquellos
que no van al punto vivo de la duda…
los que guardan bajo miedo la pasión
de los minutos.
Los que acuerdan con su alma,
para un rato,
un tipo blanco de emoción.

Xavier
me dijo,
que estaban sueltos
en los hospitales
los más soeces
traductores de latín;
que cómo eran
en mi cabeza
las musarañas
y el cascabel:
<<son como yo;
pero en su forma>>
le contesté.

Pensé que hay
muchas especies de tonterías
y aun motivos por conocerse.
No me alegré
y no maldije por tal variedad,
a fin de cuentas
aquel sujeto tenía las formas de un gran señor…
su contar
y su silencio;
su forma de estar.
Era de una soledad
muy gráfica.

Omar Alej.

lunes, 30 de marzo de 2015

Que inocente es el delirio de un amor que mate moscas.


“Soy inocente;
pero también un Lobo lo es.”
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Pensé en escribir;
pero temblaban mis manos.
Me colocaba detrás de una idea
y lo que pude pensar
se tornaba distante
de lo que probé como un hitter.

Sentía fiebre,
un avión por adentro,
una rosa que abría
en mis venas…

Y tenía mala suerte;
en mi trabajo la gente
se notaba alarmada.

Con una muestra del café
fui a un laboratorio,
<<nadie te sigue, animal>>
me dijeron enfadados
sin devolver aquel frasco.

Que intensa
es la cura de Baco;
como llena de espectros
a los hombres menores…

Yo los vi a los jinetes;
pero me aferré a los cabellos
de todas mis ganas
de un amor que mate moscas.

En un tramo de calle,
lo vi a un automóvil sin motor
ni neumáticos.
Mi vida en el fondo
también era una lata
que navegaba en el desagüe
con el mástil roto.

Deliré
y los ojos en rojo
de las hojas en blanco
pagaron la cuenta.
Sin embargo este día
no me vuelvo a quebrar.
Me ha venido un coraje
y no quiero huir…

Ni siquiera hacia adelante.
Omar Alej.

viernes, 27 de marzo de 2015

Ella era. La mujer más guapa del mundo.

“La más tonta de las mujeres puede manejar a un hombre inteligente,
pero es necesario que una mujer sea muy hábil para manejar a un imbécil.”
Rudyard Kipling.


Yo lo vi en su cabello
y aunque a los hombres,
como yo,
se les engaña con facilidad;
recordaba esa visión que los poetas
habían visto en un filme
que narraba los congresos de la carne
en el mes de marzo.

Su fragancia
-a vuelo raso de sustancias recreativas,
la atizaban los transeúntes.
Y en la cola de los vientos,
cual si novia que se escapa,
unas perlas sacudía:
Yo lo vi en su cabello.

Quise comprar sus hombros,
ir con ella a aquellos sitios
donde cuentan hasta el diez con uno mismo,
sobreponerme al mundo
hablándole de calles
que miné y que pisé
durante mi infancia,
en Bervely Hills.

Se cruzó con la chaqueta el pecho
y me morí de besos
que habían vuelto de prestado
a traerme mis palabras de cobarde…
y con ganas de rezar
maldije al cielo
por tronar y hacer calor
sin una amenaza –confiable, de diluvio.

Yo lo vi en su cabello;
un sueño que venia
de las mil y un realidades…
no importó que habían robado
al señor del acordeón su pentagrama,
no la vi a la ladrona.
Yo lo vi en su cabello.

Y por ese rato
me pasaron cosas
del amor
y la vergüenza,
no acabé en el fin de los medios;
pero bien -y enterrado,
sentí mojado en un rocío de nubes
el parpado de mi reloj mecánico.

Lo pensé vivo
al sucio ruido de las llantas del metro
y confirmé,
no era resaca…
el golpe de fe
-al crearla,
no era producto de la ausencia del sueño:

Yo lo vi en su cabello
y fumé despacio,
para así acordarme
de la forma ficticia
en la que se iba yendo.
Omar Alej.

jueves, 26 de marzo de 2015

Alguien me lo dijo; pero yo quise leerlo.

¿Quién no habla de un asunto muy importante
muriendo de costumbre y llorando de oído?
Cesar Vallejo.


Cartas, semillas
y nubes de humo.
Un poquito de enfado.
Dosis altas, en polvo cortado, de miedo.
Una arritmia de tristezas.
Un vagón en el olvido.
Números rojos
en un banco de peces sin fondos:

Seis pasiones, seis,
de numero seis... en canción de rock
unidas a la psique de un bolero.

Los Heraldos Negros
de lo horrible de Lima
-y el mundo,
sin Cesar Vallejo.
Las flores infecciosas
de ese brujo al que llaman, Baudelaire.
La cerveza
y la ternura
subiéndome a los ojos
al leer a Charles Bukowski.

Las tartas de cumpleaños,
sin betún
y solo;
solamente bajo el halo
de la sombra de un farol.

El sabor ardiente
del infierno frío.
Lo locuacidad motora
de mis tres fotografías.

La fragancia cara
de un olor a viejo
en mi palabra.

Aquel día,
uno de abril,
en que los días
no serian -otra vez,
parte del tiempo
sino signos
de la espera:

Mis tres bailes con Ramona;
esa muerte,
La Mujer.

Nudo a nudo,
esta red y telaraña
que va uniendo mis confines
con los ríos.

<<Esas son tus previsiones>>,
alguien me lo dijo
al verme volver la espalda al cielo.
Omar Alej.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Puertas; Just What I Needed.


La esencia de todo lo que he dicho,
su fuerza,
es el hecho de que no tengo nada que decir;
Que estoy absorto.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


Las puertas se abren solas,
ventarrones y fantasmas
las seducen
y las llevan del misterio
a lo amarillo.
Alguien te invita a ver,
ellas muestran su desfile
de película instantánea.

Abiertas,
dejan expuestas las venas de un cerrojo…
la combinación
de un candado
es la suma que resulta
entre el chirriar del acero
y el silencio de las mirillas.

Guardan años
y secretos tan lejanos
que no existen nunca más:
Una tarde de llovizna
ahora es pan con mermelada,
tras las puertas.

Dentro caben
cadáveres de flores
y semillas de maíz
inducidas a la sombra de los cuervos.

Las puertas se abren solas
y es preciso presentirlo,
no saberlo;
dejar que en el ambiente
haya tufos de los juegos a caldero
de las brujas
y del arte americano
en los jeans de Marlon Brando.

Tienen celos,
sacos de monedas,
apatía
y acuerdos.
Abren hacia dentro
y cierran hacia afuera.

¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!,

Las puertas se abren solas,
llegan a mis tactos
y yo, (¡tan espontaneo!)
improviso un par de manos.

Omar Alej.

martes, 24 de marzo de 2015

Salí de prisión; mi destino era ahora.

“Go out and defy opinion,
go against this vegetable bondage of the blood.
Be against all sorts of mortmain.”
Commission
by Ezra Pound


Rómpelo al mundo,
hazlo conmigo
¿Qué dices, destino?..

¿Qué dices?

Te dirán,
y es verdad,
que en una noche que aun dura
no quise mi vida en la tierra…
declaré que era yo
un ciudadano lunar
y así vestido de antenas
y luces parlantes,
nombré con nombres de musas
a las delgadas estrellas
que compartían conmigo su pan.

En los periódicos viejos
de una temporada sin alas,
en un titular harán parte
-y girones,
del instinto animal
con el que, al cantar un otoño,
me entregué
a vivir de carroña.

Ahora mismo
que tengo en un ojo el estrago,
nadie precisa ocultar
que me vieron oculto
sin salir de las sombras.
Orándole a un dios expulsado del cielo
por compadecerse de un corazón
herido en el orgullo.

No he sido un gran hombre;
eso se aclara
cada vez que en la piel
alguna memoria me avisa
de todas las ausencias
con las que me acaricio
y con las que voy
regando mi voz
a ver si me salen palabras
en algo más reales que yo.

De mi lo que sepas
es parte de no haberlo sabido:
ni la miseria
ni el tiempo
en que uno debe vivir
esperando a que pasé
el amor por encima
de todas sus formas.

Yo solo puedo decirte
que sí.
Que en efecto intenté
poder jactarme de mí,
Omar Alej..

lunes, 23 de marzo de 2015

Algo cambió con aquellos momentos.

“We are ugly but we have the music.
Chelsea Hotel
Leonard Cohen.


La risa llegó
con el brillo de una bombilla
y abrió la fuente de tus labios.
No teníamos en vilo
las historias de los ricos
aprisionados en los aeropuertos
viendo a través de los cristales
una lluvia blanca,
vengativa
y ruidosa,
del mes de febrero.

Son solo momentos
y aunque algunos otros
no son aquí,
en este te de hierbas al pie de un taburete.  
Puedes al menos lavar tu cuerpo
mientras yo te veo
y seguir:

(En la canción Chelsea Hotel
Leonard no teme al soñar
que ha matado
y vivido momentos, también).

Alguien,
un tipo en el tren
que usaba un mechero rojo,
me dijo que en las santas escrituras
no estaba escrito el pasado
sino el futuro.
Yo lo miré fijamente:
<<En realidad la playa
no es un lugar muy lindo>>

Apenas fue ayer;
pero nunca olvidé
tu cabeza anidando en mi pelvis;
sin preguntarte la hora
ni lo largos que eran
aquellos colmillos
que ya no tenía
(Cuando lo escribo
son casi las diez)…

Frente a la luz de los autobuses,
en los trayectos de carretera,
más de una vez
he creído ver
que volvían del bosque
los profetas dorados
de las antiguas romas…
habían hablado con voces
y la respuesta, lo sé,
fue lo que dura la llama
al arder en papel.

Son solo momentos
y nosotros en ellos
una luz amenazada por el viento.
Omar Alej.

viernes, 20 de marzo de 2015

En un Libro; LiveForever!

Nunca superé la etapa
en la que lo único bueno del sexo es el orgasmo.
(Nunca extraño a nadie.
Me extraño a mi)
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


El primer libro que abrí
era la luz
que le da a una mujer
cuando dice que te ama
más allá del espanto…

Me quedé mirándolo
y al rato
-con las musas
sostenidas por el cuello,
ya tenía en mis dominios
una mano ganadora
en partidas de póquer,
dos guantes de piel
(ambos de la diestra),
la mitad de mi nombre
en un bulevar;
todo más el recuerdo
de medio patrimonio de un gato
(Cuatro. Punto. Cinco. Vidas.)

Lo de su centro
me dejó tuerto
y además convencido
de que eran sirenas de ambulancia…
Me sentí
el patrimonio carnal
al que volvían a ver las estrellas.

La primera vez
que abrí un libro
nada de esto había pasado.
Un ángel con catarro
vino cada día por las tardes,
para consolarme
de una muy intensa
sensación de fe.

Entonces nadie
había quemado
el puente
del 25 de diciembre.

No, nadie;
pero supe
esperar.
Omar Alej.

jueves, 19 de marzo de 2015

Mar; El Refugio de Superman.

<<Que no me olvide de comprar los empaques,
para la fuga en la bañera (puto GreenPeace)>>.
Diario de un Moto/Circuito (2015)
Omar Alej.


<<Aquí estoy,
ya me tienes>>
le digo al mar.

<<Tú, tenías la razón:
Nunca nadie aprendió a nadar.

Llévate el navío,
entiérralo en la sal.

Conviérteme en lo negro
de los mundos más profundos>>

Solo eran arenas.

Yo también las vi.

Tantas celdas
Y solamente mar.

<<Luz de luces de medusas;
a eso suena el corazón
de tu denzura>>…

Pienso en cómo fue
la neblina en Normandía
y es así que nada llevo
a donde me lleva el mar.
Omar Alej.

miércoles, 18 de marzo de 2015

He Cortado, échame un cable; Oh Rompehielos.

"Me faltan algunos odios todavía, estoy seguro de que existen."
Viaje al fin de la noche (1932).
Louis-Ferdinand Céline


Corté con las artes.
Sus filos sin afilar,
de utilería,
no.

Corté con el lugar
que una vez yo mismo
lo nombré el hogar
de todos…

Corté con la luz,
corté con los bienes,
corté con la paz
y me he unido a la guerra.

Prefiero aquí,
con el aullar de los lobos.
En la violencia,
sumido en lo hondo

Corté,
con la memoria, corté
y así con la herida
me adentré en la piel del demonio.

Me queda mi fuerza,
y corté con aquellos
que se aconsejaron,
para vivir, las certezas.

Sin compañeros;
solo en la ruta
del desposeído,
corté con el mito del otro.

Cambiaré la historia de un hombre.
Lo haré verse
-bajo mi palabra,
convertido en poesía.

No entenderá qué pasó
pues será él
el mismo corte
con el que he cortado con todo.
Omar Alej.

martes, 17 de marzo de 2015

De un Crimen y de un Pasado.

"La historia sería algo maravilloso si fuera cierta".
León Tolstói.


No sabía que lo hacía;
pero en bajas formas
le pedía a mi pasado
un respiro que no es más
el aire de las cosas.

Su belleza
era mi luna
y mi marea,
en su tela me escribía
hasta crearme:

Yo quería
para siempre
lo que nunca
volvería…

Asustado
de haber visto en el reloj
la hora exacta
de cruzar de sus fronteras
a la nada,
me perdí.

Y le hable de amor
hablándole con odio.
Todo aquello que yo amaba
¿dónde estaba?
se había vuelto
con las risas de otros
con otras venturas
y con otros venenos.
Ya no fue
como lo imaginé
en el recuerdo
ni fue cierto.

Le exigía
ser mi casa,
mi misión
y mi destino;
la poesía.
Pero mi pasado me escapó
o me escapé,
no es que lo sepa.
Estoy desnudo
y cuando miro alrededor
no quedan códigos postales
ni voces de personas que me avalen.

A donde voy
no tengo nada;
es estar solo
y comenzar
a ver el espejo como nuevo
dentro unos ojos roídos
que no dan crédito
a la visión de mi realidad
sin estar ya
en ninguna parte.
Omar Alej.

viernes, 13 de marzo de 2015

Ese no soy yo; I am fucker, Johanna.

"Traté de convertirte en mujer
pero no eres más que una puta."
Factotum 1975.
Bukowski.


¿Qué fue de ti?
Dime si estas
de nuevo ahí
con toda esa gente sonriente
y bien educada
que yo querría
borrar del mundo,
como borra un gato su mierda.

Dime fascista,
lo entenderé;
si algo he aprendido
es que también el progreso
sale de noche,
para invocar el sabor del carmin.

¿Tienes de nuevo
la libertad de cambiar posiciones
según te pone caliente una novedad?
¿En el infierno del día de hoy
qué corresponde
a tus empresas
de mujer libre?..

Que bien
que me alegro
de ser un cretino
y un nadie con poco sentido del uso
de las superficies.
De ver, al perderme en las horas,
que ya se han perdido nuestros besos amargos,
mi literatura menor
y mi moral tartamuda.

Ya no tendrás
que bajar al mercado
de la calle Zapata,
para hacer la compra
con saldos y restos
de un salario en rebajas
que gasto entre las putas de siempre.

Te sentara bien no temer.
Sera la vida mejor al vivirla
con una esperanza cargada
en la guantera del coche.
Yo por supuesto deseo
que el tiempo no sea muy cruento
al recordarte las horas en vela
en las que nunca dijimos nada.
Una alegría mereces –seguro,
aunque a mí no me importen las recompensas.

De mi te diré que soy otro,
otro oportuno más que siente su patria la luna
y los callejones oscuros…

Abre el oído a saber
que siempre beberé mis tragos
mitad por ti
y la otra mitad
por borracho.

Pero ahora
tus pasos en las aceras
no llevan las tapas gastadas de tus zapatillas
y este es el último ardor
que disparo hacia ti.
Mi puta mejor.
Omar Alej.


jueves, 12 de marzo de 2015

Camboya es El Palacio.

«El Charolito sólo se fiaba de su polla.
Era la única que nunca le daría por el culo».
Sed de Champán.
Montero Glez.


Hace tiempo, cuando encontré Camboya, grité a todo trapo que ahora sabia donde dejarme la vida. Le llamé a los amigos y les conté que había un risco a donde no llegaban los ríos de mierda: realidad de cobardes, necesitados de la necesidad de los otros.

Los generales que eran mis hermanos de herida, me vieron contento y se animaron a dejarme seguir; sin contenerme cuando cambiaba de santos y rezaba –ahora, a un tal Calamaro. Fraternidad y respeto, eso fue que encontré en tal tierra fértil. Se me hizo posible un hogar capaz de abrazarlos a todos los olvidados y de abrazo en abrazo ir rompiendo con las cadenas que tenía el mundo mundial a cambio de darnos una miserable casa de garantías siniestras.

No haría falta cuantificar los efectos de nuestra grandeza, nos regalaríamos intensos. Las sensaciones serian de hilaridad y confianza; lloraríamos de risa si nos veíamos llorando. Aquel cuento era un lujo y lo habíamos encontrado. Sin embargo es verdad que la inocencia no puede dejar de sentirse al servicio de la violencia; lo he comprobado. Así vinieron señoras que no querían trabajar por el día; pero si probar por la noche las mieles de luz que salía de bocinas humanas.

Los cuervos del norte empezaron a venir y dejando caer de sus picos diamantes querían llenarnos el campo con providencias extrañas: como la domestica gloria de lo alternativo y moderno. Intenté defender; pero Camboya cedía, su hábitat era eso. Tal sitio bendito se abría también, para todo aquel que quería solamente a llevarse las respuestas del viento, para coleccionarlas en un álbum pedante, repleto de afiches sensacionalista.

Lo tengo muy claro que solo soy una parte y que en Camboya no puedo injuriar con reclamos ni al ladrón ni al mezquino; obedezco la ley del más débil y asiento a sabiendas que cada cual tiene su frío. Por fortuna nos llueve y de la lluvia un candor de altives se levanta; hemos dado con un sitio mejor que nada envidia al verano. Mire usted si es mentira; aún se acercan farsantes y aun les abrimos la puerta sin miedo a quedarnos en nada. Y sí,  en Camboya el amor es a lo Charly Garcia o no es; pero eso es un valor que está por encima y no es coincidencia ni magia. Es una roca contra el batallón de vulgares ingratos.

Nunca en Camboya –la memoria de los amigos ausentes ha dejado pasar el hastío. Jamás de jamases pensé en otro sitio, para “desconectar”. Camboya es la trinchera desde la cual veo arder los caminos que me han traído hasta acá y no volveré. Pido perdón a los tronos, a las familias y a los altares. Me conforma saber que yo apenas he visto una fracción de destino. Camboya al encontrarlo fue mi sueño y aun lo sueño, sí.

Omar Alej.


miércoles, 11 de marzo de 2015

¿Estoy aquí?

Los vicios de moda pasan por virtudes.
Moliere.


Las hojas del otoño
ahora verdes;
ocultas en el cuerpo de la vida.
Ya sin el alma cadavérica del tiempo.
Y yo aquí.

Los bancos de las plazas
consultados por las aves del futuro
que regresan de vuelo envejecido;
siniestros charlatanes
de un tintero imaginario.
Y yo aquí.

Los bullicios del mercado,
entre el sur de la memoria
y los nortes del olvido;
su sustento de calores
y de moscas sobre frutas
dentro del compás de un lienzo ajeno.
Y yo aquí.

El hombre
y la mujer;
removiendo el horizonte de la pena.
Arrancándole lo rubio de las crines
a los caballos de la aurora.
Y yo aquí.

Tráficos malditos
acotados por las migraciones a la luna;
de motor y adrenalina
la fugaz aparición
de la otra orilla.
Y yo aquí.

En la tierra los sustentos,
en los ríos
la ternura de los peces muertos,
en el puño la garganta de un hermano.
Y yo aquí.

Una puerta sin cerrojo,
clausurada
y omitiéndolo
hasta el polvo enamorado de Quevedo.
Y yo aquí.

En el pulso de una soledad silente:
carbón
cristal
una grieta
una huella
confecciones
y Moliere.

Mientras tanto
son las once menos cuarto.
Y yo aquí.
Omar Alej.

martes, 10 de marzo de 2015

Con lo que aun quede de nervio, pasar el día durmiendo.


“La taberna es un paréntesis en la vida, como el sueño;
y, también como el sueño, ese paréntesis está más lleno que la propia vida”.
Fernando Savater.


Tú, cada día
despierta con los cuervos de la muerte
picoteándote en el pecho;
abre los ojos y sonríe
aun si voces
de tracción ingobernable
te piden que renuncies a tus manos
y a todo lo que en ellas depositas,
para darlo.

Si hay valor
salúdalo al rey sol
y da las gracias;
no importando que te sientas
aún más solo que la luna.

No te indignes
por la forma
en que la gente se asegura
de saciarse más allá
de los humanos apetitos:
Has misión
y logra
no ser abatido
por el egoísmos de unos cuantos
que se evaden entre ellos.

Si quieren tus amores
debatirse entre miseria
y maldiciones…
Si un amigo
-el más grande de todos,
te mataron…
Si te vibra la piel como un cuchillo.
Si el cinismo
se reciente  
en cada risa
y ya ninguno se decanta
por amar.

Cuando la evidencia
-con tal ruido,
te condene a no pasar
de los papeles.

Tú, cada día.
Aun así sigue,
firme en tu idiotez.

Si es que te queda nervio.
Omar Alej.

lunes, 9 de marzo de 2015

Por ponerme borracho de amor, perdí en el azar tus pendientes.

Una tirada de dados es forzosamente ganadora,
puesto que afirma suficientemente el azar,
en lugar de recortarlo, probabilizarlo o mutilarlo.
Y lo que se afirma a través de cada frágil combinación es una capacidad de vida,
con una fuerza, una obstinación,
una perseverancia en el ser sin igual.
Gilles Deleuze


Hola mujer
-de nuevo.
Si no te molesta
quiero contarle a los chicos
como que fue que perdí
tus pendientes de perlas;
los que te iba a comprar
-¿Recuerdas?,
una vez que alcanzara
los taburetes más altos
de tu salón.

Primero un amigo
me hizo ver en revistas
muchas y distintas
lujurias desnudas;
lo cual te he contado
pintó mi corazón
con el rojo de la sangre.
Julio al mirarme
unos años después
entendió que era urgente decirme
de los libros de rusos
y de los labios tan rubios
que suelen tener las morenas
ante un proxeneta novel.

Escuché las canciones
de Serge Gainsbourg
y cubrí de embriaguez
su espigado silencio…
Apenas con trece
pronuncié del amor el conjuro
y entre en esa piel
como uno que entra en un laberinto
que da las salidas a tintas espirales.

En mi ida al confín
de los mundos breves
fui un temerario.
En propiedades privadas
me senté bajo el árbol
a escucharlos cantar sus jornadas
a los picaflores…

Desnudo en el rio.
Caliente en las calles.
Soñador en la luna.
Coleccionista de dudas.
Amante amateur.
Romántico roto.
Y pescador de sucesos.

Con mi entrega pagué
la voluntad de los vientos;
me tomé al pie de la letra
el generoso egoísmo
que me habías inculcado
y así fue que perdí
la manera
de poder comprar tus pendientes de perlas.
Omar Alej.

viernes, 6 de marzo de 2015

Tranquilo señor, everybody hurts.



Tranquilo señor,
quédese a ver.
En lo personal
no tengo pena.

Lo que ve así arrugado, sí,
quise que fuera
un imán, para atraer almas.
Sin embargo el engrudo
y el papel
no suelen saber romper
con la materia.

Mis amigos que imagina
imaginarios,
son así.
Y hasta ellos
cada tanto me amenazan
con dejarme,
para ir en pos de otro
con más fuentes de consenso.

No deje que lo asuste esta moneda,
es de la suerte…
Ya vera que no le oculto
-aun si da rabia,
mi fragor propagandista
de la guerra
y del absurdo.

Véase en mí
y no se giré;
toda posesión que ahora le muestro
es para usted.
Tanto como yo
ha roto con sus huellas,
lo mismo que yo
se huye hacia adelante
y vuelca las tazas de te
que comparten en la mesa
sus demonios.

Lo que siente
ante tal puesta en escena
es el frío,
la apatía,
el vacío,
la miseria,
el rencor,
la mentira
y poco más;

Pero tranquilo señor,
quédese a ver.
En lo personal
no tengo pena.
Omar Alej.

jueves, 5 de marzo de 2015

Aleluya Camboya, Aleluya.



Al final,
después del día,
cuando enfríe la venganza
yo tendré tu aliento;
si el aliento mío
aun lo tengo
con olor a cruz de Cristo.

Te daré Camboya
con espejos
-lo que puedo;
Condecoración
Don Julio Cesar
en la curva del deseo.

Porque estamos enfermos
de una enfermedad
que solamente nosotros padecemos
y al mirarnos
nos reconocemos
tiernamente solos.

Tú a tu vuelo;
aquí hay tierra
y agujeros donde ver…

Cuando vengas,
por hambre,
por sed
o por sexo,
además en un cubo
te daré
la letra primera
de una canción de Leonard Cohen.
Con el viento de testigo
-por si acaso.

No lo entiendes
y es preciso que sea así.
Una vez que acabe el tiempo
vos sabrás que aún estoy
y que aún puedes
decir que soy de ti,
como tuyas son la vida
y la muerte.

Y cada beso que te den
será mi robo impune
del motivo de una misa;
con los brazos como remos
habré hecho
para ti
una barca de madera.

Vendrán sueños
y dirán que no fui nada.
Sin embargo
al padecer cualquier insomnio
te harás cuna con mi entrega.
La belleza.

Esto es lo que hay;
un amor que hace de fuerte
y no de amores.
Cuando mires hacia arriba me habré ido;
pero siempre
cuando caigas
estaré,
para decirte que no es malo
aquí en el horno.

Vale. Pues.
Y hasta entonces.
Omar Alej.

miércoles, 4 de marzo de 2015

Sin más se hizo Marzo del 2015.


Vino a decirme que nunca tuvo hijos
<<Yo maté a todos los míos>>
le respondí.
Contó soledades
en pares y nones,
dentro de su herida
yo resté mis cuchillos.

Hablamos de octubre
que es un mes
con fama de sarna
y glamour:
pensé que era necio
hacer que leyera mi mano
y me hice el estoico.

Los feligreses de una cantina
suelen tener
el cabello revuelto
y amarillos los dientes.
Tal condición no es rentable,
para tema de un hit.
Supongo que a cuento de eso
nadie en aquel lugar
era más triste que otro;
un comunismo emotivo  -diría.

Pidió un cubilete,
tiró los dados;
pero no la seguí.
Con la servilleta improvisé un cenicero…
dejando la señal vuelta lluvia, en televisión repetían
el pronóstico del tiempo.
Ella se bebía el vaso vacío a miradas;
<<Solamente una copa, esta vez>>,
había jurado al santiguarse en la entrada.

Preferí
ir a fumar a la calle,
hacía calor
y distingo mejor el tabaco
cuando se me hinchan los pies;
pero no me siguió.
Cuando volví por la barra
ya no estaba ahí;
ella había pagado mis copas
y vuelto a reír,
según me dijo el cantinero.
Omar Alej.

martes, 3 de marzo de 2015

Hoy es el día que apagaron la luz.



Duele decirlo,
ser un tonto más
que no entiende las cosas.
Yo nunca quise el dinero
y ni siquiera ser libre;
no sentí más que nada
al ir a la casa grande
del aquel chico con dientes.

Mi ilusión fue por hacer
que rieran los rostros
y vivir sin ceder
la noción del absurdo.
Hoy ya he crecido
y de pronto son muchas las prisas
las necesidades
y el miedo:

Todos quieren regalos,
ofertas
y a ser posible
el mínimo esfuerzo
cuando toca medirse en el trabajo de otros…

¿De qué hablar
cuando el silencio del oro
esta cerca?
¿de una fotografía?
¿de un texto?
¿de un sándwich?
¿o del ultimo mounstro
en el bosón de Higgs?

Los ojos
de la gente se van
persiguiéndolo al cetro del rey;
nadie mira al bufón
y ninguno le tiende una ayuda
cuando zurce los parches de su arlequín.

En la sombra real
de la nubes
yo no hago feliz a nadie;
si acaso el ambiente
en ocasiones confunde el motivo
de dichas
que luego efervescen.
Es la realidad.

No tengo nada además
de lo poco que tengo
y cosas así
-sin materia-
nunca son suficientes.
Omar Alej.

lunes, 2 de marzo de 2015

Por ultima vez... 20,000 días en Jubilee Street.



Conserva la sonrisa.
Sobrehumana –como es.
Consérvala.
Las cosas se duelen
y contorsionan materias
por querer aliviar de los ojos
lo que recuerden de pena.

Si entrevistarte en la luna
te dice de hombres que nunca llegan;
tal vez es posible que sobre la hoja.
Que las palabras que están jugueteando
alrededor de la mesa
prefieran un cambio de tema
o girarse a contar
que ya no estamos, entonces.

Después de saber
que la verdad nunca sabe
lo que ha pasado a los locos
procuro no hacerme notar
mientras las notas
que suben del viento
están separando la noche del día
(Es un reflejo de niño,
aun si andar por ahí nos dejara cansados
y jugando a las piedras).

Pero tú puedes más,
viajas soberbia en el lomo
de un caballo salvaje
(como has apuntado
al ver pasar una nube).
Yo solo tengo esta parte de espejo
y es mi deber de invitado
ir a contar del amor
que siente por ti la natura:

Vengo de lejos
y mi camino es cruzarme con los fantasmas
que vuelven
de estar minando en la fe con canciones.

No des distinción
-no es hora aun,
al tiempo inamovible
por el que vamos pasando.
Era un alud
y lo llamamos por nombres
que no inventamos del todo.
No mires tan fijo a las manchas
con las que vengo vestido a tu puerta;
no son la muestra de nada
aparecieron en mí como parte del trato.

Si no me devuelven
es por el acierto
de haber elegido
una copa rota
sin fondo.

Sin embargo más nunca
vuelvas a estimar
que esta es una piel
que no es mía,
lo mismo que el río
soy lo que el cauce.

Me sigue la idea de Tlön, Uqbar, Orbis Tertius
y ya por ahora es bastante.
Cuando di inicio a este texto
me imaginé tu sonrisa,
unas palabras después
ya tenía la sensación de haber visto
por última vez este día.
Omar Alej.