martes, 10 de febrero de 2015

Tinkywinky/Me odia.



Me odia.
No sé lo que quiere
y yo le doy todo cuanto tengo
(En el mundo mundial
muchas horas no suman
sin son medidas en tiempo).

A veces se ríe.
Apenas lo noto le digo algo en rima
y con sonante
(Así pueda pensar
que ha sido mi gracia
lo que le alegrado
el amargo/hormonal)

Pero no soy constante.
Me voy por ahí
a mis rincones silvestres,
y no sé querer,
y no sé cantar,
y no sé verdades
(Y no sé cómo hacer
para dejarla rendida/absoluta
con las ganas muy quietas).

Aquí en la misma ratonera donde un dios/niño coloca a miles de ratones. Que además tienen mil millones de posibles apetitos, estoy yo. Y aunque miro, para afuera. Estando allá donde podría estar no dejo de pensar en lo tristes que nos vemos aquí dentro. Y tanto tiempo.
Quizá sea eso lo que odia: La absurdidad de un supuesto que no soy. Y que me riñe, para ser lo que seré una vez que ya no sea.

Además
-la entiendo-
siempre tiene por pretexto
que yo odie mucho,
a casi todo.
Consta que entusiasta –como es,
le causa tedio
mi ambición tan titubeante
y no la encuentra penetrante
mi lección de las lecciones al revés.

Me grita que quiere gritarme.
Un día lo hará:
Pegarme en la frente
con aquello que digo que haré
y que no hago jamás.
Me odia
y hace que sienta en el ego
su velocidad.

Por no poder más,
soy iracundo
-me enoja tanto-
(Lo tiro el oro
y doy de comer
a los heliogábalos).

No hay futuro
y en el pasado
no llevan memoria
(Les cuento que me odia).
Omaral.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que ese odio que es tan intenso se vuelve realmente amor, al final no decide abandonar esas carencias que tanto remarcan y es lo que hace las situaciones mas puras.

Carlito

Anónimo dijo...

Te odié, aunque ahora mismo no lo recuerde;
por cortarme para que cupiera en el vacío,
te odiaré para siempre.
Aun si objetas la magía de las letras en la hoja.

Pero el veneno no siempre es el fin,
si se convierte uno en sustancia,
combinándose con los sueños agonizantes, eléctricos;
la tormenta.
Y un cielo en calma que refleja
al océano interminable.

Qué rabia da morir
cuando el otro está matando,
pero como si fuéramos hermano y hermana,
"Los Lannister siempre pagan sus deudas."