lunes, 9 de febrero de 2015

St. Vincent. No contar también cuenta.


Yo sé,
y lo aguanto,
que tantos lindos silencios
no llegan de mis ojos
a las manos;
puesto que no saben
que ellos mismos son poesía
a pesar de la opinión de los poetas.

Mira si hablara
del corazón rojo,
a pilas,
que tiene la estantería
de una oficina de correos:
No habría lector
ni hoja valida
hacia donde apuntar la tinta.

De camino a los días
no sé indagar
ni en el tesón  de la hierva
ni en la paz intranquila
de las bolsas de basura…

Bastos de ellos
en mi abren su senda
lujurias de acero
que pierdo al sentir
una memoria casi sin fuerza.

Se me escapan,
por libres,
los botones,
la rutina.
Y el alto contenido de luz
en una palabra concreta…

Nada quieren contar
-son en sí mismas,
las cosas que no cuentan.
Omaral.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que se puede decir de un Corazon bohemia

Aquel que escapa de la rutina por sueños eroticos.


Tus memorias me hacen recorder cuanto te amare, la tinta de tus letras y las letras que me impulsan a tener una mente intraquila.

Anónimo dijo...

Ayer sonreí todo el día.

Fue clara mi mente al imaginarte haciéndote poesía.

Momentos de gloria (la que nunca deseas) sin testigos; cual aire conversando con los árboles, surcando el tiempo.