jueves, 19 de febrero de 2015

Le hablo al hombre de la peluca telefónica.



Le hablo al hombre
que pone el cuerpo.
A ese que vive
porque con la vida le vale, para vivirla.
Quien transita en el cambio
líquidamente,
el mismo que teme
sin miedo.

Aquel que en la selva
ejecuta la ley de la estrella…que arde.
Que quiere quedarse;
Pero se va.

Es uno que vi después de la nada.
Se estaba riendo,
creí sentirlo cansado;
pero al alejarse
no se iba guardando.
Un árbol se inclinó
al notar que dejaba ir suelta
la dirección de sus pasos.

Está naciendo del viento
y de las lunas que pasan,
nunca me espera
ni pide por mí;
pero un día bueno -sin más-
aparece
trayendo en la boca una rosa.

Ha cedido su parte del cuento.
Sembramos semillas
y compartimos el fruto de la soledad.

Se ilustra
y es docto en no saber nada;
lo tiene en el pecho
un corazón y una flecha,
para protegerse
de las estaciones
en las que la gente no juega con fuego.

Su voz vuela loca
a donde la poesía nombra
con nombres vivos
las sensaciones de los sentidos.

No quiero decir
que de él mismo se esconde.
No es nada más que ternura
verlo probarse los trajes
que han ido quedando sin uso.

Son otros hombres posibles
los que dan por tonta
mi miserable ambición…

¿Quiero gustarle?
quizá.
Lo que sí quiero es que sepa que yo le hablo a él.

Omar Alej.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Por que querrias querer a alguien, si al final el amor hace daño?

los sueños de ese niño que cada temporada en los dias de Otoño se quieren convertir en eso que le llama soledad.

Solo tu sabes querer con la melancolia.

Alexs Venegas dijo...

En extremo profundo en corazón abierto, ilusión del hombre que aprende viviendo su sueño sin seguir haciendo caso a sus derrotas, no pensando en melancolías sino en el llanto abierto de todo siervo aterrizado a lo que el famosísimo “Ser Humano” llama naturaleza, mientras los bosques se desquebrajan por las derrotas que sufren por los tan anhelados sueños del siglo XXI, los mares, ríos y lagos se retractan y se marchan poco a poco sin entendimiento hasta que deciden desatar nuevamente en furia y recobrar su territorio que alguna vez habían creído perdido

Del mismo modo el corazón sin ceder, ríe, se divierte y se burla de lo que creemos ilusiones pero…. ¿en qué momento las haces tangibles? Te diré….. el viento resopla y una pequeña brisa levanta su cabello dejando escapar el perfecto aroma de su cuello llegando a mí en un suspiro, mi mente viaja y se delita con tan dulce aroma mientras mis ojos brillan llenos de tan asombrante delicia, me acerco y susurro en su oído preguntando si acaso usa algún perfume en especifico, y sin embargo voltea viéndome como con cierta desdicha diciendo – ningún perfume caballero, agradezco el gesto de atención al haberse acercado con tal sigilo y esa voz tan deleite que provoco un ligero rubor hasta mi interior – y después se alejo

Comencé a soñar despierto generando una ilusión pensando en encontrarla nuevamente algún día, en algún tiempo por la misma calle, pero a mí, ja! Ya parece que haría caso a este pobre e iluso señor vestido con sus mejores ropas siendo para cualquiera como si solo fueran harapos, sentado en aquel banquillo mientras el día seguía su curso y el cielo ya obscurecía cuando de pronto, una dama se me acerco justo en el momento en el que yo mantenía la cabeza agachada, oh! Era sorprendente! Estaba tan asombrado que no quería levantar la mirada aquel dulce aroma, era increíble la dama que se acerco, ¿era posible? No quería ni levantar la mirada pues temía desilusionarme cuando llego un sonido melodioso y armónico que solo dijo –Te esperé mucho tiempo, ¿Dónde habías estado? – sorprendido al reconocer aquella voz que me parecía un hermoso susurro.

Decidí entonces armarme de valor y levantar la mirada, era sorprendente, si era aquella dama con la que llevaba soñando largos días que me habían parecido años, iba vestida con un largo vestido que le cubría los tobillos, era blanco iniciando en un Halter con un ligero escote al frente dejando relucir un amplio escote en la espalda, abierto el costado izquierdo desde el tobillo hasta un poco arriba de la rodilla, unas zapatillas que hacían juego con su encanto, a decir verdad nunca había visto sus ojos,
¡eran sorprendentes!, eran de un verde olivo tan ligero y tenue pero con un brillo espectacular, parecían tener un ligero camino abierto a sus secretos más profundos como con hilos de espigas cortados y acomodados de tal modo que asemejan a un túnel.

Pensar que se sentó a mi lado y yo seguía sin mencionar palabra alguna, de pronto sentí que todo cambiaba de color como si fuese en color sepia, dándome un sentido de nostalgia ante aquel momento mientras las farolas situadas cerca del banquillo se encendían con el caer de la noche, no supe en qué momento ocurrió solo sé que me percate que aquella joven había tomado mi mano lo cual hizo a mi piel erizar

Mi respuesta ante tal situación fue solo sonreír y pregunté: ¿Porqué yo?, ¿Qué interés has descubierto en mi?, la respuesta obtenida fue solo un guiño y un pequeño beso se levantó y se alejo lentamente y fue soltando lentamente mi mano hasta desaparecer en la niebla


Luis Jandro Venegas

Anónimo dijo...

El amor es a lo Charly García o no lo es.