viernes, 20 de febrero de 2015

La Mujer y Oscuridad.



La mujer
que envenena mi aire
y me hace remiendos,
para que ella luzca mejor,
es la misma que puede
-si quiere-
ponerme el sol en las manos
e irme curando
las heridas que me he hecho en el fuego.

Aun si me miente,
aun si me oculta
de los señores
que le obsequian orquídeas,
su voz es el rayo
que me marca el destino
donde podré atestiguar
como crece la hierba.

No me deja soñar
y me dice:
<<Ten, es este tu reino>>.
Simultáneamente en tv
la figura de Brando
aparece dando forma al horror,
como si un Ángel quisiera
probar a ser mosca
entre los recuerdos de un hombre.

La quiero.
Sin ella mi esperanza,
mi peste de muerte,
mis encías carcomidas
y mi abominable abdomen
serian una suerte muy dura.

De su belleza
se jactan las gotas de olivo
de las aceitunas.
Me envía en telegrama
un avión de papel
que yo emborroné cuando niño,
pintándola loca
a la virgen María.

Hace conmigo
lo que no harían a sus presos
ni los propios rusos;
sabe que tonto
como soy yo
encuentro perfecto
el negro de muerte
con el que me ofrenda
a los impostores de oficio.

Es ella,
la misma.
La de piel de oscuridad.
Omar Alej.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hermoso!

Como las fases de la luna,un brillo de tu melancolia por que te vuelves un tonto...de esos poco vistos.

Amando y poco envenenado con la perdida de esperanza. Solo se que eres el chico que con el cigarillo puedes cicatrizar las heridas que aquella mujer puede provocar en tus Deja Vu

Alexs Venegas dijo...

La maldad pura se quiere escudriñar haciéndome alucinar mientras mis venas parecen tornarse de negro mate con la vista puesta al cielo y un frio viento del tormentoso invierno la nieve parece tornarse pálida dejando su color brillante ¿qué me pasa? Es acaso el furor del sentimiento que llevo oculto, acaso un resentimiento muy profundo y que no conocía,

Salgo a la calle aparentando que nada ocurre y sin embargo miles de ideas transcurren por mi mente, armándome de valor y sin ningún tipo de especulación comienza o sentir que todo lugar por donde paso soy invisible sin que nada ocurra, llegando a mi cafetería favorita incluso los empleados que siempre están parece que no se hubiesen percatado de mi presencia, me senté en la mesa de siempre esperando poder ordenar y aquella chica que siempre me atendía no se presento.

Incierto me sentía ante semejante situación cuando algo tan extraño ocurrió, alguien llego a la cafetería parecía sentarse a mi lado y aunque mi vista se encontraba un poco nublada solo supe que no tenían razón de mi pues no me encontraba en dicho lugar a tal grado que ni siquiera me vio, aquella espectacular mesera no titubeo y su orden tomo intente salir del lugar y para mi sorpresa como atravesar a esa persona me sentí yo

¿Mi alma se separo? ¿Qué fue lo que ocurrió? Solo espero que en verdad no fuese algo que sucedió

Luis Jandro Venegas

Anónimo dijo...

"Yo canto para librarme
de la cadena negra de ideas y palabras
que trazan una línea en el agua
diviendo lo indivisible, vos y yo."