martes, 16 de diciembre de 2014

En los celos; Nuestra Fe.



Sí, señor,
tengo la culpa.
Borré del mundo
su mirada eternizada por las olas;
solamente a mí la dejo ver…
robo de sus ojos criptogramas
y memorias de luz de estrella
que usted creería
patrimonio de los hombres,
como el aire.

Su mano la he quitado
de entre las manos de pintores
que tenían la piel de una aceituna.
En el fallo de mi poción de tintas
su tacto lo he adherido a este esqueleto
que se eleva persiguiendo
el fuego en filo de la nieve.

Solo para mí
su tez de otoño.
Secuestrada en mí deseo, su pasión
pierde la carne de otras almas;
soy el culpable
y no lamento
mi maleva condición de ácaro:

Mi indigna forma
de convertirla en la costilla que me falta
con tal fuerza.

Omaral.

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