miércoles, 24 de diciembre de 2014

En defensa de la magia que hace el hacedor de burbujas.



El hacedor de burbujas
tiene proceso.
Se le acusa de engaños.

Voces adelantadas
señalan que las canciones que canta
son de mentira
y superficie.

Apuntan que su puntería
en los ojos
no es más que un alarde
de la suma de clichés
que representa.

Piden su tinta los afectados;
exigen que aclare
el nubarrón que ocasiona
al ir fingiendo latidos
de un corazón que no tiene.

Sin embargo los días
en los que creó,
para ellos,
lloviznas de plata
y centuriones alados
no les merecen mención…

Lo que quieren de él
es el milagro de verlo cumplir la promesa
que prometió por dejar una muestra
del entusiasmo que daba vivir.

Curiosamente
está lloviendo
y todo aquel que le acusa
festeja –otra- navidad.

Omaral.

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