sábado, 20 de diciembre de 2014

El represor de tu parte libertaria.


Soy poca cosa.
Soy quien levanta cercas en tu bosque,
el podador de tu ternura salvaje.
Soy quien te ahuyenta las olas.
Soy quien confirma que es tiempo
y el contador que te cuenta las perdidas horas.

Soy quien amarga
tus tardes más dulces,
el catador de garganta oxidada.
Y soy esa excusa para tus razones.

Soy quien te priva del beso de un ángel,
soy quien se ríe con alivio
una vez que tú lloras.
Soy el cobarde que te hace mención de los riesgos,
el detractor de tus aventuras.

Soy quien te quita de allá,
para seguir aquí,
el represor de tu parte libertaria.
Soy el que nada puede darte
y el que quiere tenerte sin tener que dar nada.

Yo es que te quiero sin memoria,
sin destino
ni mapas;
consumada solamente en mí.
Que todo infinito pase en tu clausura
y como una monja
celebres tus votos
repitiendo mi nombre en cada silencio.

Ahora deslizo el sobre del que brota el embrujo,
para adueñarme de todo el deseo que posees
y tenerte clavada en mis muros
iluminando la mesa
sobre la que destruyo los mundos posibles
que desde tus ojos me atacan.

Soy quien remite tus cartas suicidas.
Omaral.

No hay comentarios: