viernes, 28 de noviembre de 2014

La inutilidad de llamarse Omar.


Leyendo a Oscar Wilde
formulo mi nombre
y doy cuentas
de que aun siendo bueno,
presentable y modesto,
no tengo
la importancia de llamarme Ernesto.

Y sí,
aquella tarde en Granada
los vi a los forrajes verdes
de las colinas,
mientras me calzaba con mis botines Vuitton…
presencié el nacimiento extenuante
de una rosa,
justo en el borde de un acantilado
sin nacionalismos
donde yo bebía chupitos de absenta.

Lejos del morbo
he vivido de amor
en amores
y al día de hoy
una arabica woman
me controla las cartas
que me arroja un croupier
enamorado de ella.

Por todos los medios
intenté ser brillante:
Bebí de mi corazón con amigos,
me deje del dolor
nada más que las marcas
que me daban carácter
e invente la ficción
de estar en medio de un mundo
lleno de gente
con libertad
y con miedo.

Y sin embargo ya ven,
a pesar de mi esfuerzo
e inocencia,
no logro escribir
ni con la ínfima gracia
con la que escribía
el más malevo Oscar Wilde.

Omaral. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

Resultados de una cita -sin dinero- en la era del progreso.


“Tengo el récord nacional de fracasos de índole sexual.
La de arena y la de cal,
todas las historias me terminan mal”
Queda muy poco de mí.
Andy Chango.


Yo había alistado una palabra,
nada en comparación
con tu peinado moderno,
y al mismo tiempo un dictamen
sobre la tarde que acontecía
entre nubarrones
y olanes volando.

Algo no me permite
puntualizar la dirección del avión
que pasó,
robando de pronto
tu imaginación
y la imagen de un sitio
al que ya no dabas por cierto…

Los fulares roídos
con los que se cubría
un grupo de italianos
no merecían este apunte,
es verdad;
pero les hago cautela
pues sé que quisiste
decirles algo sobre La Grande Bellezza.

En qué total desamor
encontramos el busto informal
de Jaime Sabines.
Vos los citaste de golpe
y fue como si el cobre
se fuera rompiendo
y dejara salir de sus grietas
un delicado néctar de agave.

Yo no tenía domicilio
y mirándote ver
hacia los callejones,
empecé a echar en falta
las historias que podría contarte
de tener a la mano
una canción de Julio Iglesias.

Cuando conté mis monedas
no eran suficiente
para pagar un cuarto de hotel
y preferí recordarte
con la simpleza
de un par de pechos
que nunca vi.

Aquella tarde
perdí la luna
y perdí la mañana;
no tuve ganas
ni arrojo
para follarte
ahí mismo en el parque
como hubiese hecho
cualquier miserable decente.
Omaral.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Yo soy una especie y no un extraño. Lo que aun queda no estará ante el amor.


Y hay gente que llora
por tener,
deslucido en los ojos,
el llanto heredado
de un simio recolector de manzanas.

La ternura es cautiva,
a pesar de todos los muertos
que nos caen del cielo,
y aun hay niños que quieren
comerse los mundos
que el sol no les deja ver…

Quedan tantos que siguen esperando.

Mi vieja.
Tus viejos, Fernanda.
Todos esos años de suertes
que ya no recuerdan
y que suelen dar paso
a trucos impropios
que por no detenernos 
pensaremos son nuestros.

Hoy,
de camino a casa
me veo en los cofres de autos parados
ahí,
para siempre.
Lo digo pues voy a encontrarme contigo
y no sé si vuelva;
si tenga en el tiempo memoria.

Y es que hay inocentes que pagan condena,
una mujer enhebrando algodón
contra el miedo.
Y hay restos de vidrio
en el dilema negro
que se le vierte a la sombra
cuando amaina la luz de una vela.

Querría
-Ya sabes-
hablar de otros temas
y hacerme sentir
sin mi parte sentida;

Pero veo
y quedan
corazones colgando de un cable
que no ya no hace tierra;
lindas luces que escuecen
sobre el brillo menor
de las manos sin nada.

Ya no quiero engañar.
Sin embargo al saberlos los años
estoy cansado
de no saber a qué hora he quedado
con tu destino.

Yo sé que si pregunto qué falta,
con tu libro sobre las especies
me contaras que del mar
apenas he visto la espuma.

Y tienes razón
y lo sé;
más allá de que sigan ahí
los esqueletos
de los barcos hundidos.
Omaral.


martes, 25 de noviembre de 2014

¡Hey, Lorenzo!.. Ya puedes hablar conmigo.


Lorenzo despierta.
No nato
y ya vive;
lo justifica el Quijote
y el mismo lo empobrece.

Vuelve de comprarse un citar
y quiere llevarse de la estantería
un sombrero que es ancho;
no por usarlo.
Quiere darse ese gesto
de ladrón de altura
y con sentimiento.

Promete que podría
estar escribiendo canciones
con el corazón en alto…

Me sale algo reacio a los cinismos,
un tanto tozudo
y muy ilusorio.
No tiene de mí la carne
ni de su madre los labios;

Siempre que viene
lo echo de menos.

Es un personaje,
quiero novelarlo
y con sus acciones
levantarme un poco
de la realidad de un poeta
contra las paredes.

Ayer,
LA mujer
y yo, hemos ido a ver Birdman.
Lorenzo, picado en el orgullo,
ha derramado ceniza sobre la mesa
y he tenido que oírla de frente
a mi máquina de escribir tartamuda.
Omaral.

lunes, 24 de noviembre de 2014

Kandinsky.



Me despierto
y da miedo.
Madre podría fallecer
y no es que el mundo reclame su estancia,
es a ver ¿Quién la entierra?..

Todo converge,
se une
y lo sé.

Una raya,
pelos.
Un pene,
tres jirafas
tomando el sol en pelotas
-con tetas
y todo-
dentro de un pomo de gin.

Baja del cielo la tierra
y en un racimo de nubes
una abeja marciana deambula,
buscándolo al rin
más allá de los alces.

La vence a la materia el anhelo
y la loca se ensancha
hasta rosar con los núcleos
de un día que aun sin venir
ya se le ha ido de la ventana  
al presidente de la republica idiota.

Viven los vivas,
mueren los muertos,
y de una noche distinta
el mismo sol se levanta…

Pus con confeti.
Migas con luz.
Arlequines Givenchy.
Cocineros con liendres.
Mujercita hecha caca.
Subnormales normales.

La puta hora del te,
a las siete
y diez
del tercer mundo.

Yo, siempre Kandinsky:
alguna emoción,
variaciones variadas,
vistas en desuso
y lo que vaya saliendo.
Omaral.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Blue Sky Hot; Victima de un Crimen.



17 golpes recibió Blue Sky Hot.

El primero y el segundo
fueron con la mano
y en el rostro,
ligeras muestras
de una fuerza indiferente.

Con la cabeza encapuchada
no tuvo muy claro
si la correría entre el tercer
y el sexto golpe
había sido sobre el pecho
o en la boca del abdomen.

El séptimo golpe fue en los pies
y develó el umbral
que queda atrás
-Justo-
del dolor…

Octavo,
noveno
y decimo
los absorbió inconsciente;
pero el calor de la memoria
sobre el nervio ahora muerto
despertó un aroma a estiércol.

Al abrir los ojos podía ver,
no tenía más el aislamiento de la tela
y reconoció que el cuarto
donde su captor lo tenía capturado
no era el cielo.

Pasos al otro lado de la puerta.
Un sonido de tv
repitiendo sin descanso
el discurso apasionado sobre la pasión
que hace Sandoval
en el secreto de sus ojos.

Qué terror que el golpe once fuese el miedo
y que el doceavo… aquella astucia de saber
que no es posible algún escape.

Trece de mala suerte,
fue la luz cegadora
cuando abrieron la puerta.

Catorce, con un martillo en la mano.
Quince, con una macana en los huevos.

Dieciséis, la voz de la que fue su mujer,
despidiéndolo,
al otro lado de la línea.

Diecisiete, un golpe de navaja
cortándole el cuello
en zig zag.

Omaral.  

jueves, 20 de noviembre de 2014

Amemos a Sofi. Sin miedo.



Yo quiero darle un besito a la niña que llora
y cocerla en un cuento
donde no este sola
y tenga amiguetes morados
de contentos…

Quiero dejarme llevar
por el viento que sigue el viejo Bob;
cuando veo a los tantos siguiendo
no puedo dejar de sentir
la alegría de verlos moviéndola el agua:

Aquel que quiere ser otro,
ese soy yo.

Me apuesto mis horas
a que lo que vale
es perder el tiempo soñando.
Dame un solo momento,
para cerrar los ojos,
y podré verlo todo.

Quiero quererla
con mi corazón infantil,
mostrarle mis castillos de lodo
y las carreteras de tierra
por las que debemos pasar,
para llegar puntuales a comer.

Ojala que pudiera
convencerlos a todos
que lo más importante
es amar
y seguir amando
sin miedo.
Omaral.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

32 años envueltos en plástico fino.


Quede en el tiempo
la legislación del hambre:
los pasos rotos
que llevaron mi camino
a través de ilusiones de vidrio…

La noche larga del insomnio,
desvanezca en los relojes de arena soñados por un niño
con afición a la tierra.

Las misiones fallidas.
Los arribos truncados.
Las caídas del ángel.
Las ganas de matar.
La demora de los dioses.
En el tiempo se queden
y no vengan por hoy.

Que a mi descuido tardío
se sumen lo mismo las llagas
que las negras muertes de mis hermanos.

Si algún secreto perdí,
si alguna verdad ignoré.
Si un corazón se detuvo
en mis manos
y nada además
de mirarlo apagarse
yo pude hacer,
me pido perdón
y perdono
la humana parte del fuego.
En el tiempo se quede.

Hoy voy al viento
y mi pasión despereza
realidades ocultas
que son más feroces
-Mucho más elegantes-
que la memoria
de aquellos derrumbes.

En el tiempo se quede
la inmortalidad de las sombras.
Hoy hace 32 años
que tengo puestos los ojos
en lo que yo he querido ver.

Omaral.

martes, 18 de noviembre de 2014

Hay hombres algunos años... Más Felices Que Yo.



Ya pronto me voy
y antes de irme
quiero decir,
con tintes de dramático orgullo,
que no he sido feliz.

Luché por los míos.
Los cuidé cuando el miedo
y me usé como escudo,
para protegerlos del aire
cada vez que llegaba cargado de piedras.

Con cuanta pasión
coloqué sus asientos
de frente al fin de los finales…
preparé sus bebidas
y les cante las canciones
que los hicieron ser libres;
por mucho menos que el costo
de la libertad.

Aplaudí sus desgracias,
pues fueron dignas de héroes.
Cada beso que perdieron
se los escribí en un papel
y fue colgado del cuello de una paloma
capaz de ir hasta el último vuelo
de la última ala.

Mi ilusión fue servirlos,
de su corazón ser cercano
y que me perdonaran
por aquellas fallas
con las que ofendía sus virtudes.

No fue tan simple
cuando los vi sin vida,
cuando en la espera
su esperanza hacia hierro.
Cuando me llamaron imbécil
y querían forzarme a querer
lo que los otros querían.

No fui feliz;
eso se lo inventaron
ciertos infelices
incapaces de amar.
Omaral.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Viernes 3 am.

"Miro a los otros que son como yo …mala vida. 
Si no se suicidaron ya fue por cobardía." 
Andres Calamaro.


Si existe una lucha,
que sea contra aquel que no quiere pelear.
Respeto la soledad de los mercenarios
porque vale impagable…
en todo caso preciso
-si llueve
o está prohibido fumar-
en la guantera un revolver
y en su cabello de noche
un girasol.
Los veo a los otros cobardes,
lo mismo que yo;
pero menos ilusos
y con muchos dientes.
La habitación tres catorce,
la vi clausurarse
y entrar en ella
un trio de trábelos morenos
subidos en enormes tacones intercambiables.
Durante el mes de noviembre
la ciudad abre piernas,
rompe fuentes,
y se devora a sus hijos,
como una copia al carbón de Saturno…
voladores silvestres
dibujan sus avenidas terceras
en un fotograma
que hace reflejar
los huesos del dólar
a los que están adheridos los sueños.
No echo de menos el cine
de Billy Wilder,
quizá cuando fallo
y vuelvo a pisar un picadero en Tijuana,
quedan ministros y monjas
recreando una escena
de la comezón del séptimo año.
Me piden que firme
algo en nombre
de la sangre fantasma que aún vive
en el corazón de los padres;
yo podría decir que en los comedores
no venden pastel de limón
cuando han pasado las doce
y ninguna ambulancia responde al llamado
de una hembra canguro
que se administra cemento.
Lo más propio del hambre es obviar el talento,
deducir con sospecha
que es mentira la lengua
de los poetas cantantes…
una desnudista hace yoga
y encuentra el camino
para volver a perderse:
sus mejores amigos le apodan, Lady Blanchete.
Son desvaríos,
también lo es cuadro
sobre el escritorio
de una madame que come pollas en blanco
a cambio de billetes negros.
Si me hice viejo
intentando ser joven
algo de culpa deben tener
los fórmula uno
y el dealer Adán;
una vez cuando haya sido
el año dos mil
dedicare mi fortuna al toreo,
duele que el vicio de ahora
tenga tantos dolores
y achaques de angustia moral.
Me pierdo en el limbo:
es lo que sale
cada vez que despierto
los viernes a las tres am
buscando un remedio
inyectable,
o electrodoméstico,
para mi consciencia.
Omaral.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Canción dentro de una hoja.


"No pienses que estoy solo,
estoy comunicado con todo lo demás."
Charly Garcia.


Defenderé esta hoja…
¿Quién dirías que inventó la primera verdad,
aquel que miente
o aquel que cree?

Cuando el bosque
ya haya propagado su enigma
a través de las calles desiertas
y nunca resulten
del presente memorias…

Cuando en el mercado
fantasmas silencien
las nubes que pasan,
defenderé esta hoja.

Habrá de romperse el camino.
Los ángeles libres
sin celadores de fuego
darán de comer en la boca
a un mono/tema de cadáver pestilente.

Durante los desfiles
que conmemoren la ruina del sol
tres putas roídas
darán de beber a la corte
y cuando los diamantes en su nariz
momifiquen el aire,
defenderé esta hoja.

En ella yo sueño
y somos lo negro que encumbra lo blanco.
Del mar,
cuando lloro,
veo los nacimientos de tierra,
sus olas deslizan el sonido
de un arpa
y se incrusta
con el dolo de mi mordida;

Defenderé esta hoja
en tu contra y por ti…
las aves migraron
y buscan el ártico.
Aquellas farolas
-Las mías-
parpadean como hablando:
a la luna le sangré una oreja.

Caerán ante ti las estatuas
y bajo los escombros
quedaran sin condena
todas aquellas mazmorras
donde haya dormido,
Jesús el ateo.

Yo habré aprendido a esconderme,
a recordarte sin miedo.
Habré devuelto
al final
el título de una promesa
hecha gas…

Y cuando no me encuentre el Hidalgo
al que he venido a seguir,
defenderé esta hoja.

No sabría qué otra cosa hacer.
Omaral.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

"Las Caras de la Luna son Dos..."



De mayor
yo quería ser como Serrat…

Tenía la impresión
de que de esa manera
haría feliz a una niña de cuento,
a la que no bastó yugular
ni vampiro,
la noche de brujas
en la que nos soñamos
uno al otro
bajo el sol.

Antes también
quise ser un Baudelaire de vanguardia…
recíprocamente
dar cantos del mal a los mundos
y reivindicar todas las espinas
clavándole al cielo una sola flor.

Me imagine siendo Oliver Twist,
Myshkin,
y acaso, en un golpe de suerte,
podía ser como los señores
a los que había visto sonreír
después de tocarle el culo a sus señoras.
En una selva de cromos,
más que imitación
fui aprendiendo mi parodia.

Robe de las líneas de Chinaski
una ternura borracha,
para la cual me faltó
un corazón sin receta.
Capaz de latir
a pies de una ciudad
donde nada aguarda.

Qué frustración
cuando un niño
me contó de los barcos piratas
una ley obligada
que no fui capaz de cumplir;
tampoco fui el hombre
en cuyo abrazo desfallecía,
Matilde Urbach.

Me quedé siendo otros:
Ni Dylan.
Ni Wilde.
Ni Guerrita.

Pero hoy me alegro
si me llaman tal cual.
El día de muertos lo supe,
acaso soy todos
y nadie soy yo.
Omaral.

martes, 11 de noviembre de 2014

Frivolidad sin vergüenza.


Sin ser profundo
¿para qué?...
hablar exclusivamente
de mi miedo a los aviones,
del talento que me falta
y de lo mucho que me gusta
el gin a solas;
ignorando astutamente
las urgencias de los locos.

Solamente de mi amor les he de hablar
y en compañía un desamor
puedo callarme.

De cuando lloro Yo.
De cuando Yo me valgo de la burla
y de la trampa.
Y de ese Yo que luego escribe.

En la superficie abundo
y haciendo del vacío mi histrionismo,
recalco las fronteras
entre los pedazos
de mis corazones rotos
en plural.

He de dar valor
solamente a lo que brilla:
mi lágrima en su lengua,
el rastro de mi baba
que camino del lavabo voy dejando,
el origen cognitivo
de una musa
y los alambres.

Cada púa
y cada coño,
que pinchó
y que he pinchado,
es la tinta
de mi pieza artística ordinaria…

Nada de importancia.
Aquí en lo importante.

Tema de hoy,
otro hombre bajo muertos,
con guía interestelar
y de afición
a las ventanas clausuradas.

Un pito importa
y pido perdón por no tener aquí ni la sequia
ni la masa de los panes,
ni el secreto inconfesable de la reina.

Ponderada sea mi duda
-¿Cómo?-.
Dejo a usted
ropas,
rasgos,
fragancia
y monumento.

De lo que es hondo en una pena
preguntárselo a quien no haya conocido
la vergüenza. Creerá poder contarlo.
Omaral.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Bolero falaz a Lombriz Paliducha, el amor de la mujer amante de los morenos.



Rafael no era muy listo
ni tenia gran acierto al opinar.
No tenía, entre virtudes, la elocuencia
de un cronopio;
se le atiborraban las palabras
y cuando quiso demandar explicación,
a sus maneras de sentir,
nadie recordaba nada
sobre el tema del que estábamos hablando.

Era como tú;
pero en moreno...
no tan paliducho.

Castro, el mal vestido,
en realidad no era tan grande
como te hace suponer
el hueco que me brota en la sonrisa
al recordarlo…
apenas uno
o dos centímetros
por encima de la media;
lo bueno de él sería el olor
o la merienda en el jardín
desnudos.

Era como tú;
pero en moreno…
no tan paliducho.

Justino,
el chico sexy,
venia demasiado complicado
e insolvente.
Entre su cuerpo tipo Bruce Lee
y su acelerada revisión de Kafka,
tanto me ponía culpable
como me ponía cachonda.

Era como tú;
pero en moreno…
no tan paliducho.

Gringo, Toby, Nestor,
Lucas, Holmes, Fermín
y Rico, el menester gitano,
tenían en común
un intento de romance
apolillado por el tiempo
y uso rudo de un I-Pad.

Eran todos como tú;
pero en morenos…
no tan paliduchos.

Sin embargo,
-y luna mediante-
yo te quise a ti
que eres lombriz,
falaz,
y materia resultante
de los humores de la luna.

Omaral.

viernes, 7 de noviembre de 2014

The Iceman.


Uno tiene siempre
su propia manera
para ser del otro.

Algunos se hacen su risa,
su voz
y memoria…
le compran boletas
de una lotería
en la que quieren pensar
que todos ganaron
y ahora disfrutan
de una ira sosiega.

Suben la cuesta fresquitos,
se animan al reto
y viendo sus manos mutarse en caricias
ya no son ellos
ni quieren ser nadie;
ahora son más
que peregrinos
buscando dioses.

Muchos escogen la noche,
el paso del alma
a los cuerpos,
y la caída en picada
que supone el arrojo
de mirarse dentro del ojo
de un remolino de besos.

Sin embargo el valor del amor
solamente es realidad
en aquel que asesina.
Sin terror
y sin vicios
la estación del romance es apenas
un momento postal
entre un maniquí
y una muñeca hinchable.
Omaral.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Justi & Cia.



Injusticia
en la orden aburrida
de esperar…

Lo que tomas del bolsillo
con enfado
y los dispones solo a cambio de muy poco.

En la cara por romperse
que te han puesto
en un reflejo de obsidiana.

Injusticia
hasta en los besos
que te privan en la boca.
Y hasta el sol que no comprende
ve su paso limitado
y se repele
en una tierra por arder.

Todo mal querida mía…
puto habito de peste
que no puedo cambiarte
con míseras palabras
que se quedan bajo años
de olvidos y distancias.

Injusticia que no deja
que te saque una sonrisa,
mi amor;

Pero han llegado
Justi & Cia,
para romper con hostias
al injusto.

Con eso que pocos recuerdan
y que se llama vergüenza torera.
Omaral.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Al filo del mañana.



La poesía la encontré
en los artilugios de metal.
En el ruido de las balas
y sobre la secuencia ocre
del arribo a la playa
recordándome a Normandía.

Los centrales del hermoso careto de Tom Cruise
y la corpulencia
de los uniformes militares,
desplegaron frente mío
una marejada de musas Borgeanas.

La capsula de tiempo
encapsulándose en la historia,
el destino de los hombres
a merced de lo inaudito,
destilaron el horror
de saberme cómplice del mundo.

Al filo del mañana
cayó ayer como un cuchillo
entre mis ojos
y mi pecho…
fragilísima victoria
fue volver a la realidad que programa
un desanimado director.
Omaral.

martes, 4 de noviembre de 2014

Omar.

"Respirar es un hábito
La vida es un hábito o, mejor dicho, una sucesión de hábitos,
ya que un individuo es una sucesión de individuos."

Samuel Beckett


¿Amé? ¿Odié? ¿Sentí?
¿Mentí? ¿Soñé? ¿Callé?
¿Herí? ¿Lloré?
¿Perdí? ¿Gané?
¿Confesé?

Nunca me aburrí.

¿Delaté? ¿Fallé? ¿Pagué?
¿Respondí? ¿Perdoné? ¿Protegí?
¿Sumé? ¿Resté?
¿Hablé? ¿Compartí?
¿Construí?

Jamás renuncié.

¿Destruí? ¿Sospeché? ¿Olvidé?
¿Inventé? ¿Maté? ¿Morí?
¿Renací? ¿Brindé?
¿Fumé? ¿Corrompí?
¿Desprecié?

Siempre que pude ayude en su descanso.

¿Maldije? ¿Adoré? ¿Creí?
¿Dudé? ¿Aposté? ¿Jugué?
¿Caí? ¿Acusé?
¿Sembré? ¿Pesqué?
¿Advertí?

Al futuro di paso.

¿Cacé? ¿Disparé? ¿Abrí?
¿Solté? ¿Até? ¿Cuidé?
¿Dañé? ¿Subí?
¿Bajé? ¿Pregunté?
¿Viví?

Malvendí mi alma; la regalé.

Sí.
Y no.
Llegué
y fui yo, Omar.

De la tierra hice el paraíso.
Omaral.

lunes, 3 de noviembre de 2014

La inevitable derrota de Mister & Pete sigue pasando.




Ya no pasamos las noches
en fríos hospitales,
sin atención celestial;
ya no revertimos acechos
camuflados en escondites inmundos.

Ya no debemos lo puesto,
ya nuestras manos no huelen
ni a sangre
ni a thinner.

Ya no temblamos
al escuchar que nos llaman…
ya no tenemos en el odio el aliento
para seguir
y volver;
ya no nos echan de fiestas
a las que nunca hemos sido invitados.

Ya no nos barren los pies
al pasear por las aceras ajenas,
ya no en las iglesias
hay fe que sospeche de nuestra oración…

Ya no tenemos vergüenza
por nuestro origen
de humillación
y trabajos forzados.
Ya no nos silencian
haciendo la calle
y reptando en el frío
como basura suelta en el aire.

Ya no las chicas
nos dicen siempre que no.
Ya no los ganadores
nos ganan cada partida.
Ya no tenemos que conformarnos
siendo solamente nosotros.

Ya no nos siguen los zorros
ni nos condenan los jueces
por el delito de la inocencia.
Ya no tenemos miedo
y ya no nos hace falta
interpretarnos valientes,
para mirones cobardes.

Ya no tenemos destinos terribles:

Ya no habrá quien nos diga,
con estúpida ligereza, <<inseguros>>.

Ya no pasamos saliva frente a los aparadores,
ya no formamos la fila
de tantos sueños sin rumbo…
ya no nos golpean en la plaza
los peces más gordos.

Ya no nuestras hermanas
se quitan la ropa por plata.
Ya no nuestros padres
han muerto
de cirrosis
y asco.

Ya no.
Nadie sale
en la nota roja
que leen seguros,
dentro de sus casas,
los más amables mezquinos.

Ya no.

Atravesamos olvidos
y tenemos amores…
guiños secretos
a un código fiel al orgullo.

Rompimos las redes
y pescamos el truco
de caminar sobre arenas que nos mueven;
de vez en cuando podemos
mirar los ojos del sol
ya sin tener que agachar la cabeza.

Ya no somos aquellos chicos
dividiéndose el tiempo
entre aguantar
y mandar todo a la mierda;
pero nada en el mundo cambió…

La historia sigue pasando
donde ya no queda nadie
que pueda hacerlo solo.
Omaral.