viernes, 17 de octubre de 2014

Yes and Yeah, arden, modern fuckers.



Hoy arde la distancia,
el tranvía que te trajo
llamándote <<deseo>>…

Arden contra el piso
nubes fluorescentes
ahogándose de lluvias
al vapor;
lo números en rojo
combustionan instantáneamente:

Somos ricos,
rica tú
del culo hasta la boca,
rico yo
de tu espalda hasta mi pecho.

Arden los horarios
y las agujitas que los gatos
clavan en los ojos a sus dueños
cuando besan a un extraño.

Arder vemos al miedo
ardiendo de peligros.
Ardientes
como dos cerillas
que se niegan a extinguirse,
ardemos por los poros
de una sombra que se quema
ante los parpados de un hombre llama.

Arde Roma
y cada puto romano.

Ardo yo
y cada palabra que –inocente-
me atreví a firmar,
para afirmar que algo quedaba por decirse…
arde bajo los efectos del ardor
una musa hecha con partes
de infelices.

Como el carmesí en los labios suplicantes de las brujas…
imitando al ave fénix…
igual a los desiertos de Arizona siendo agosto.

Arde de lujuria mi saliva roja
en tu garganta
y este encuentro que ya acaba
arde lentamente
en el calendario de tu esposo;
y bajo la misma soledad
que usa mis signos vitales
en venganza.

Ardo yo,
que venga el diablo
y que me apague.
Omaral.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El fuego cruzado...de ambos cuerpos---donde se encuentras sus ecos.

El diablo baila con tu lujuria

Anónimo dijo...

¡Que vamos! al final lo que predomina es el calor de una pasión mas obscura que las cenizas que del fuego emanen

Carlito