jueves, 23 de octubre de 2014

Tango Ya.



Ya querida,
ya.
El cisne ya cantó
y en la cima de su eco
levantó sus alas negras…
Ya la herida ya está hecha.
Mírame esta noche
y besa,
con el miedo que precisa,
cada rojo que ahora orbita
alrededor de las luciérnagas.

No podremos
ni volver
ni merecernos…
una llama ha sido hecha
para irse consumiendo
en la esperanza
del que espera.
Bajo los delirios
de, aquel, un tiempo eterno
fue volviendo este presente
y cuando un beso llega tarde,
entre los arpegios de palabras,
hay un hombre
que del corazón
ya no puede sostenerse.

Cuantos farolitos rotos,
cuanta ilusión de agua…
cuantos caminitos
sin le hechura del destino:
su tic tac bajo la piel
y el mar de fondo…
basta,
tantas veces basta,
con oler la primavera,
para ver que el sol cansado
estornuda a las vueltas del otoño.

Ya,
con el horizonte a mis espaldas,
me armonizo
entre los bustos de soldados…
quiero, si querer es no querer más nada,
que me doblen las campanas
y el silencio.
Un último deseo en esta ronda
no sería ni consuelo
ni la gloria:
tú, querida,
tienes en la voz
la promesa de otra aurora;
pero hay noches que ya no.
Que ya no sueñan.
Omaral.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Corazón que acepta cuando se pierde de una manera tan diplomática pero eso si, que peleo en todo momento pero ahora tocara ver a un nuevo mundo.

Carlito