miércoles, 29 de octubre de 2014

Lo sé; un amor puede ser.



Un amor,
¿Puede ser?,
que a la bestia
le corte las uñas,
le consuele la rabia
y guarde en un trapo
el néctar rojo de sus ojos.

Un remolino
que levante las olas
y te deje en el centro
de una noche oscura;
y silbando el viento
en dirección del oeste.

Un amor
que nos cure de heridas,
de sed
y vergüenzas.
Una cubierta impermeable
que nos ponga la piel
al borde del alma
y frente al fuego sagrado.

Ese ardid milagroso
que nos reconcilie
con los milagros:
Soberano e infinito,
dando calma a través
de la peligrosa ventura del tiempo.

Que al verlo denuncie
la ciega nostalgia
y la inútil desidia…
que vuelva valiente
al mezquino
y que lleve al cobarde sobre acantilados
donde se resguardan los ecos de la luz del sol.

De palabra,
de actos.
Y que, como una semilla,
que es siempre el árbol,
brinde la sombra
y raíz
de una corteza caliente.

Contra lo muerto.
Contra la espera.
Contra el engaño.
Contra el dolor.
y para la lucha;

Un amor,
puede ser.

Omaral.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Camboya enamorado!!


El hecho del olvidar el mundo...de todo lo que se dice.

Esa alma que calma a la Bestia donde te encuentras a ti mismo..

Ahora solo bastara el eco su voz para que se encuentren aquellos enamorados.

Anónimo dijo...

Camboya enamorado!!


El hecho del olvidar el mundo...de todo lo que se dice.

Esa alma que calma a la Bestia donde te encuentras a ti mismo..

Ahora solo bastara el eco su voz para que se encuentren aquellos enamorados.