lunes, 27 de octubre de 2014

Iba tarde a las seis de la mañana.



Días sin dueño
se roban mis ojos
y los usan
para calcular el tiempo,
entre un destino
y un anhelo:

Pasan
y de pronto yo no veo más ficciones.

Me condenan al gobierno de los hierros,
de los billetes,
de la lógica
y la prisa.

Con su trato quieren
-Esta escrito-
que no escriba…
que violente a mis hermanos
hasta reducirlos a obediencias.

Yo querría parar,
no atender mi miedo,
declararme incapaz
del acuerdo
entre los sueños
y el verdugo.

Sin embargo
la mera practica
del escapismo
vale cien con treinta y tres
dentro de los libros
del impuesto bruto
y neto.

<<Es solo buena voluntad>>
Me digo.
De nada sirve a quien azoto,
para que repare
las agujas del reloj.
Omaral.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En Camboya no impera el socialismo, ni el capitalismo ni algún otro sistema de orden social mas que la verdadera amistad y fraternidad que hacen a un hombre lo que es.

Agradecerte porque a pesar de arrastra los pies desilusionado buscas la forma de sonreír y hacer sonreír

Carlito

Anónimo dijo...

Simplemente Camboya revolver!!!

¿Como? ¿Cuando? Quiero esa libertad patetica de buena voluntad.

Solo necesito un poco de ti para soportar el tiempo de espera...y que mis sueños se vuelvan realidad.