viernes, 24 de octubre de 2014

El taco no es comida china.



Preferí siempre
pedir una empanada,
una arepa
o tortilla de patatas,
me gustaba su sabor fonético
y del mundo.

De ti renegué
más de una noche
sin abrirme a tu amenaza:  
mezcla de miedo
con costumbre.

Choripanes,
mermeladas,
cortes meat,
salsas de trufa,
solomillos,
paellas
y jamones…

Contigo nada,
ya te digo
que tu nombre
no encajaba
con el aire londinense  
que yo quería que sucediera
en las calles de mis sueños.

No me imaginaba al Allan Poe
contigo en mano.

Te subestimé,
te saqué las vueltas
y cruce la calle
al encontrarme
con el hombre
que luchaba por tu causa.

Italianos
y Franceses;
restaure en los restaurantes
más selectos
mi apetito…
yo quería traicionarte,
desprenderme de tu herencia
y no saberte.
Olvidarte.

Sin embargo
sí me gustas, taco.
De machito
o de lengua,
de carnitas
y costilla
y guisado…
con cebolla
y con cilantro.
Sí, me gustas.

¡Viva el taco!
Omaral.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Renegabas...por tus manifestaciones fisicas de sabor

Debo decir que es unos de esos placeres que ni la pizza,las grande hamburguesas americanas pueden igualar.

el sabor en tu boca..lo sabe