jueves, 31 de julio de 2014

Jueves. Cobarde.


Niños mueren.

Las enfermeras de los hospitales
toman con un previo sabor a nervios
los remedios del te frío
de la mañana,
la pintura plomo
en sus uñas y pestañas
ahora trata de dureza
y telaraña.

Se aglomeran los pasillos
de la estaciones
y hacen fila,
para ver el cielo, los ateos…
una chica
baja el último escalón
y cuando se gira
ya su padre mudó el apremio de su rostro
por silencio de cuchillo…

No le alcanza a doña Silvia
ni para la nata
ni para la miga,
hace bailes de cancán contra el agobio
y toca puertas
con un tazón despostillado entre las manos…
se contentan las vecinas
de la cuadra
con ir contando cartas españolas
y anillar los ejes
de las casas de empeño.

Los pocos hijos de los locos especulan
sobre climas de tensión
y los hidalgos
se desarman sin asombro
detrás de almacenes abandonados.

Un gran catarro
pinta gris
la pintura de la calle;
van comiéndose los mocos
hasta los más nobles señoritos...
las pelotas desahuciadas
no rebotan
ni hacen ruido.

Mueren niños.

Cada juego a vida
o muerte,
cada intento sin retorno…
Cada palmo de la zona
una ruina que se hunde
y sin mar alrededor.

Los talleres de herrería
y porcelanas
que con síndrome de orgullo
cambian rubro
para hacerse chatarreras,
hospedan tanto a ratas
como a sombras.

La sensación del miedo
igual que el hambre
hace hueco en alacenas
y sellada hace rezo
por un salvador
que les reviente en pedacitos
de galleta…

Las malditas neverías palidecen.
Los rosales negocian
con matorrales;

Detrás de la parroquia,
entre vagabundos,
perros
y gatos,
censan la repartición
de las cajas vacías de las sobras.

Sin embargo
se propaga la esperanza
como un gas mortífero
que repica en las gargantas
y que ensucia
la sintonía de los veranos
en la radio.

Muda realidades lo real
y un ventilador
es un anuncio
de la víspera tardía
del ayer.

Desluce el proxeneta,
el gobernador en un estado de embriaguez
nada gobierna
salvo el saldo del asueto.
Se rebajan maniquíes
y las faldas
-cortas o largas-
nada hacen contra la desidia
ni contra las detonaciones
que el cartero lleva
en su morral de cuero.

Encanecen las miradas
del camino
y hacen huelga de intenciones
las semillas
del manzano.

Lo peor es ver tan triste
los sucesos
y que el pedido del poeta
se uniforme de exiliado
en la sospecha
de un reloj antiguo
que lo engulle
a través del agujero del bolsillo.

Mueren niños,
niños mueren;

Ocasiones dolorosas trae la guerra.

Omaral.

miércoles, 30 de julio de 2014

Él mismo. Miércoles.


Quiero la alegría, sí;
pero no irredenta, no.

El engaño, no,
la fantasía, sí
y que no quiera
ser más que un momento…
ilusorio, sí.
Consecuente, no.

Quiero libertad,
sí que la quiero;
pero no ser libre, no.
El parte de tiempos
en los que el tiempo no pasa,
no. Porque no me lo creo.

Quiero del deseo
la fuerza, sí;
de los besos el sabor, sí.
De la luna
los colores de la piel, sí.
de la bandera
quiero a los hombres
que se le escapan, sí.

Sin embargo
no lo quiero, no.
Ni cuanto deseo
ni cuanto beso
ni cuanto camino,
brillante el sendero…

No a cuanto de frío me pierdo
al cobijo
de lo que quise tener
y no tengo.

Quiero más que sueño
y más que realidades;
una risa franca
que no ofenda
ni divulgue
lo que busca…

Una acción sin partes divisibles.

Una eterna serenata de compases
con tacones que se marchan
ó
regresan.

Un altercado
entre sabios
y locuras.

Quiero la memoria, sí,
yo la recuerdo;
pero del olvido, no,
nunca me olvido.

Cuerpos
contra cuerpos,
almas quiero
y no…
no quiero alarde,
no del pecador.
Sí de los pecados.

Natural, sí.
Insurgente, sí.
Sencillo, sí.

Espontaneo, no.
Beligerante, no.

Fácil,
mucho menos.

Abrecartas, sí.
Noticieros, no.

Ya no.

Omaral

martes, 29 de julio de 2014

Martes. Otro.


Óigame usted,
hombre
y retrato robot.

Yo podría realizar tranquilamente
-y sin dejar de beber Gin-tonics-
cualquiera de sus talentos:
la locura,
el contento,
y la plusvalía
de una promiscua mujer
en el asiento trasero
de un jeep convertible.

Lograr con estilo
una fotografía sempiterna
de cada ciempiés
que has creído te siguen,
para sumarse al flipe molón
de los nenes guays
que abren armarios
y alacenas,
socorriendo su desgracia de azúcar
(desde el gélido suizo
hasta el caliente carioca…)

Podría
-Mientras tiro de oficio
escribiendo la compra-
ajustarme los tríceps,
remarcar el abdomen,
sacar tórax sensual
y lucir
como nuevo
en cualquier terracita silvestre
que remarque luz roja
en el GPS del móvil.

Mírame.
Si soy flexible.
Desde aquí
a donde estoy
de querer montaría
en una ola gigante,
broncearía mi cabello
y ahora moreno de piel,
pasadito de hierba,
abrazaría
para siempre el suspiro
de una turista borracha
e imbécil.

Incapaz de la lastima
sería capaz
-lo juro-
de exaltar la gracia
bonica
que te hacen los feos
si saben contar algún chiste;
simular empatía
con los marginales
o cuando menos optar
-igual que hace usted-
por un semi bajo perfil
en las fotos del fakebook.

Para estudiar tiburones,
para diseccionar adn´s…
para llevarle la cuenta de ahorro
a mi padre
y no gastar más de la cuenta
en el tuneo de la nave.

Para sacar el jugo total
de la naranja
y servir
un sumito en la cama
acompañado de itinerario sexual
y tostadas…
para decir qué he aprendido
y qué soy, me basto
-como cualquiera-
solamente imitando;

Pero vos ni en pedo, loco,
podrías tener lo que yo tengo
sin tener nada.

Omaral.

lunes, 28 de julio de 2014

Lunes. Uno.



Intuyo lo falso,
lo que tiene que ser;
el seguro del auto
y la custodia del cielo…
lo que es un recurso nomas
contra la intemperie.

Desprecio
la idea de progenie
y por amargo
analizo
-Con saña-
cada concepto indulgente
con el proyecto de bienestar.

Me duele decirlo
y reciento;

Pero adivino –con pena- el momento
cuando la gente se pone a decir
lo que le han dicho que diga,
para seguir hablando
y participar de su historia
como imitador oficial
del progresismo que incuba
al ciudadano modelo.

Lloran,
como vieron hacerlo
a sus glorias pasadas:
no cuando duele
sino cuando es el momento preciso
en el que el publico espera 
a que alguien se ponga a llorar…

Cuidan sus manos,
de no ensuciarlas con sangre
ni tierra;
pero igual acarician
exclusivamente
con el saldo pendiente
de lo que no han podido tocar.

Lo han aprendido en la radio,
en los programas tv,
leyendo novelas de espantos,
sucumbiendo ante la propia ignorancia.

Enamoradas de heroínas silvestres
que cobran subsidios
en la junta escolar
de sus colegios de paga.

Farsantes,
son todos farsantes;
los que te quieren igual a la norma
de quienes establecieron
una moral protectora
sin lugar a dudas.

Lo han consumido
por pena.
En la elección de una realidad
que admitía
satisfacer su deseo
de comodidad
y lisonja,
perdieron el uso
de un valor sin excusas.

Y no,
no soy parte de ellos
y sí,
si me creo ser mejor,
ridículamente hablando.

La naturaleza fatua
de los que aseguran
solo en el nombre de su seguridad,
de los que anticipan futuros,
los que deslindan su salud
de los leprosos…
los que consumen de dioses
actividad de aire libre;

Me pone triste,
pues creo.

Creo en un amor
que se sostenga
como única meta,
por pura pulsión 
de sentir.
En una dulce palabra
que no diga nada
y lo endulce todo.
Creo en vivir
como única fuente de vida;

Pero en mi creencia sucede
una soledad muy aguda
que no se deja saber
por el beneficio  
del genoma social
y que me dice
que lo único cierto del mundo real
es que miente.
Omaral.

viernes, 25 de julio de 2014

Cuando todo es locura; yo no quiero estar loco.



Da ciruelas el ciruelo
-vaya cosa- .
De los mares
tiburón
y de la tierra
los tiburoneros
de aguaprieta.

Del sol rey
la luz esclava,
por el monte,
en mi café,
sobre ríos
y ciudades
de la china.

Y venidos de la sombra
los sonidos
a cadenas
que me asustan.

Misterios,
soledades,
perversiones
y secretos…
todo bajo el llanto
de las nubes;
mierda sobre el techo
de la sangre.

Tanto hay dios
que es invisible para ateos
y cualquier cosa
que disponga
si usted cree…

Véase en el espejo
¡Qué hay espejos!
¡Y hay ciegos!
¡Y hay visiones!

Y hay también
-Si así lo quiere-
muchas chicas
orgullosas de vivir
lo que viviendo
verán muerto
sin saber de su desgracia
y atropello.

Alegrías,
risas
y canciones.
Alfabetos,
citas cursis
y negocios
biológicamente
antisemitas.

Hay vainilla,
hiel oscura…
tantos chicos
insalubres
merodeando
el desayuno
y la empanada;
tantos
que da asco
y da vergüenza.

Se da el mundo
y quiero más;
porque querer
es lo que soy
-con la mitad de algo
que me dieron,
porque sí-.

Justo es lo que hay
y más reciento.

Por favor
algo que no sea dolor,
aunque me duela.

Omaral.

jueves, 24 de julio de 2014

Calumnias e Injurias que tratan de una Flor Delicada.


Vi el sol,
se pudría entre las moscas
y hacia hervir la rabia
en el hocico de los perros…
era mala mañana,
tenía resaca
y la luz llegaba del fuego infernal
con los ojos muy rojos
y giratorios.

Descubrí mi cuerpo
en exceso fatuo;
en burla delgado
y enfermo.
Perteneciente a la era
donde los soldaditos de plomo
aun sabían soñar sin terapias,
de shock.

Lo vuelcos de mi cabeza,
obviando el sentido pragmático
de la literatura en cuestión,
se hicieron el rumbo
de una voluntad sin timón
y mediante naufragios
dispusieron que casa,
la palabra <<casa>>,
era combustible.

Vi que en mis manos
habían pasado
las mismas líneas romanas de Marte;
quise girarme a mirar
y los restos de sangre
en mis ropas
y la incandescencia de quien me miraba
repusieron que yo había vuelto a perder,
una guerra,
una sola.

Todo mi ser
fue tocado con vida
y todas las vidas
han venido a tejer
sus botones en mí;

Mi dialogo
a gritos
es la suma insolente
entre la cordura
y el tiempo…

Vi
-vea usted-
banderines en los desfiles
y cuando la gente corría
repeliendo el agobio de los disparos
aquel cuerpo muerto
ya no era niño
ni hombre,
ni era nada.

Solamente lloré
con valor
y por miedo.
Decidido a seguir
no me maté
una vez que había muerto…

Me hice. Pues.

Una flor delicada.

Omaral.

miércoles, 23 de julio de 2014

Lorenzo.



Lorenzo
se llama así por su abuelo materno.

Su madre,
una mujer morena
con pintas de pájaro bello
en laca de lumbre,
se lo contó al despedirlo;
la noche de lunes
en la que él salió de su casa
prometiendo que no volvería
hasta hacerse canción de protesta
contra las canciones.

Decía que lo hartaba
la audacia de un sol solo cada día…
Y rasga,
y rasga,
y rasga,
algunas veces su adentro
otras veces en la guitarra
un balbuceo de emoción
que iba e impactaba
en humedades de niñas adolescentes
mayores de treinta.

Afinaba, con el sonido de la falta de lluvia,
una historia
que hablaba de ir montado en un sueño terrestre
que soñaba un caballo:
un destino proyectado
en el que cual él mismo era
la estrofa más inusual
de su repertorio.

Inventor de su propio eje,
con la angustia alrededor
tejió la inercia
de mirarse en el espejo
y transformarse…

Impávido
ante las reglas del reloj,
juró mirando a nadie
que su gloria,
al recorrer los mundos,
jamás se basaría en la lisonja
que hace musgo
entre lo público
y privado;

Sería Lara,
Serge Gainsbourg,
Javier Krahe
o, cuando menos,
una anomalía sofisticada
con estigmas que hicieran pensar
en Boris Vian.

Cada tarde cruzaba las plazuelas
rumbo de salida hacia su espejo
y conteniendo la voz
por encima del ruido
de las palomas,
memorizaba palabras
que ante la melodía fuesen capaces
de abrirse y sangrar
dentro los ojos
de quien habría de perder la vista
escuchando.

Caminaba
y volaba,
subía
y bajaba…
se regaba
y callaba;
sumaba a su traje manías meritorias
de una biografía
en dos tomos.

De andar andariego,
Lorenzo,
se negaba a los besos de la fortuna
y repudiaba el atroz hilo radial
en el que sonaban
los cantantes DonJuanes
con medio siglo de olvido.

Para hacerse notar
se desprendía de quien era
y hacia de él mismo.

Lorenzo,
como su abuelo,
tomaba el café
muy
muy dulce.
Gastaba bromas de enfermos
a las enfermeras
que le inyectaban glucosa
e iba siempre de pie
en los colectivos del centro.

Aun nadie hacia la cola
para esperarlo,
no había firmado
en las tetas de Helena
y no tenia peso su voz
cuando negociaba tarifa.

No se gritaban
en los matrimonios
frases malditas de sus canciones
y esa era lo peor
de tan mediocre fracaso.

Sin embargo
en cada cafetería
y en cada lugar
donde tocaba cantar
sacaba muestra de talento
y soñaba
con que su mensaje
era en parte de todos
y en parte de nadie.

Omaral.

martes, 22 de julio de 2014

Ya llega el turno a nuestros buenos viejos tiempos.


De cuando el sol se apagó
a petición nuestra;
de cuando las nubes
garabateaban, abstractas,
en un poema de Jorge Luis Borges.

A través de los tiempos perdidos,
en busca del mapa
que nos llevaría hacia al futuro.

Como cuando arrullaron los tecolotes
con su cantar
el lamento salvaje
de una misa castiza.

De la luna rota a merced del poeta,
de los gestos divinos
en la humanidad del actor…
De la corriente de arena
que conduce del mar
al desierto
y regresa cayendo
con forma de tromba
cada cinco de agosto.

Nos pisaran las uñas largas del miedo,
los buitres,
dirán de nosotros
que antes fuimos otros
y nuestra rebelión
impactará contra aquellos
que digan que la verdad
no ha sido del todo mentira.

Como cuando bailamos cayendo,
en la espiral de nuestra torpeza,
como cuando alrededor de la lumbre
mujeres y hombres cantaban más alto
y más fino
que los silencios de Dios…

De nuestros hijos,
y de nuestra opresión
al llevarlos hacia su libertad.

Del corazón de la suerte,
de los altivos ensueños
y de la caribbean skin
de los rambutanes más dulces.

Contando historias
nos habremos de ir.

Y hasta el último de nuestros respiros,
el aliento perdido
nos hará respirar otra vez;
con los ojos en llanto
de sutil alegría.

Omaral.

lunes, 21 de julio de 2014

Más que Salud, Dinero y amor.

“La clave para la inmortalidad
es principalmente vivir una vida que valga la pena recordar.”

Bruce Lee
Me gusta pensar
que son mis maneras
la fortuna que tengo.
Que mi tesoro
y riqueza
son las risas
que mis amores ríen
en casa.

Mi Negrita
ganando contra el futuro
una apuesta
de amor
y coraje:

Volver al volver,
sin sentarse a esperar.

Bonita me zurce
los agujeros en mi coto de malla
y sobre la armadura me escribe
<<ten presente quien eres;
no te marchites, mi flor delicada>>

Del sol vino Marco,
acabó con la espera
y con la palabra imperio.
Nos abrazamos eternos
y contribuimos, hermanos,
a que no faltara en la mesa
de los ladrones
la gloria de vivir ya sin duelos
la visita intermitente del pasado;

¡Qué gritos de alivio!

¡Qué sonoras las carcajadas!

¡Qué temerarios los compromisos!

Que buenaventura el amor
que nos animó a caminar
y a no soltarnos del aire.

Desde ayer
Juanathan presidió los lugares
derramando sus ojos abiertos
en cada palabra
y conjurando que solo nosotros
somos capaces
de tales destinos…

Lo quiero por guapo
y porque es tremendo contrario
cuando nos da por hablar
de la gente que habla nomas por hablar.

A mí cuñada Karina,
con su sabiduría de saber
lo que ninguno más conocía,
le sientan preciosos los días soleados;
caminar por las plazas,
remover los mercados
y dejarse marear
por el vuelo de angelitos indios…

La conocí por su cara
y la reconozco
como a una hermana de causa
en la lucha.

Mi Bruno:

Sus sueños,
su amor por la gente,
su paso imborrable
en quien lo mira al pasar.
Su condición de elegido
y todas sus alas
en vigilante vigía.

Nos tendimos al mundo,
a ese impreciso buscar una historia
y hoy agradezco a quien fui
por no haber jalado el gatillo.

Faltaron algunos
-es lo que pasa
cuando la vida
se huye a sí misma-;
pero su luz fue brillante…
bajo su memoria
sabíamos que estar
era cuestión de quedarse,
para luego volver.

Sin nostalgia
y sin melancolía,
los días que acabaron
-apenas-
ya son la semilla
de otra fuente de agua,
para la sed de quien venga.

Omaral.

miércoles, 16 de julio de 2014

Dicótomia: marca de guerra registrada.


A través de la ventana
de mi oficina
se ven distintos alardes
de sobrevivencia.
Dos vendedores compiten
por las monedas sueltas
de los conductores…

Uno de ellos me exalta
a ser espontaneo
y vivir ávidamente la vida,
confluir con el flujo
de las escenas etéreas.

Otro
-El más guapo-
me hace pensar
en lo poco que pienso;
en mi manera infantil
de creerme que es mía
mi libertad de hecho
y deshecho.

Se cruzan entre ellos
y apenas se miran.
Disimiles entre sí
como dos espejos,
contrarios:
una infinita jauría de quimeras.

Cada uno se abate,
en el nombre
de una polución propia
y ajena
concluyen la duración
de un esfuerzo
sobrehumano:

“Confía”
“Se consciente”

“Aspira”
“Relaja”

“Convéncete”
“No te tomes en serio”

“Maldice”
“Bendice”

“Exige”
“Comparte”

“Date valor
y no discrimines”

Los veo
y ambos habitan
en singular
en mi mente…
némesis propios
que en mi se tocan,
yo los separo
por verlos hacerme.

Después doy la vuelta
y regreso
a ser otro farsante
en el nombre de la comunidad.

Omaral.

martes, 15 de julio de 2014

Malditas fotografías de caballos viejos.


A través de la calle
donde está dispuesto
el apartamento donde vivo,
ayer
pasó un caballo
de un color muy rojo, de ciruela.

En su lomo
su jinete
realizaba suertes
que los niños y las niñas aplaudían
trasladados hasta las haciendas
de un fulano que aun vive
y que se llama Pedro Infante.

Los perros oportunos
le ladraban boleros
y rancheras
a tan hermosa bestia;
los gatos,
ya muy bien acicalados,
le mimaban con proezas
de navíos de piratas
a ultramar.

Yo apuré impactado mi cigarro
y viéndolo marchar
sentí perder
la vista misma…

Era un cuaco
-en realidad-
algo vulgar
y medio torpe.

Sus flacas zancas
remitían
al mismo paso tremebundo 
que llevaba rocinante;
Trinaban aves,
pasaban nubes
y el ruido de motores
parecía conmovido
y un suspiro suave.

A mí me gustó
ver que la calle
al menos por un momento
divulgó el orgullo
de sus adoquines,
sus ladrillos rojos,
las farolas rotas,
los balcones verdes
y los vestidos largos
de sus indias habitantes…

Fue un momento de emociones inocentes,
una víspera distinta
que ahora esperaría sin prisa.
Una memoria renovada
y un grado más
-indefinible-
de ceguera ante el futuro.

Toda aquella
excitada incertidumbre
fue un caballo;

Después alguno
con un aparato fotográfico de bolsillo
hizo una fotografía
recordándonos a todos
como acaba la temible realidad.

Omaral.

lunes, 14 de julio de 2014

¿Alemania? ¡Vete a cagar!

Mis heces son fofas,
no es nada de susto,
mi cuerpo también lo es;
pero igual me pregunto,
yo, ¿a causa de qué?

Cuando era pequeño,
y tenía apenas siete años.
Una visión nos llevó,
con un héroe cualquiera
que -yo me imagino- le hacia la ronda
a las derrotas,
a soñar por ahí,
cerquita de un río,
y yo me bebí mis primeras cervezas
y yo escuche algo de Malvinas
y yo prometí que me acordaría
de la palabra exiliado.

Pasados más meses,
y la rebelión turca
que fue mi primera resaca.
Entre los pechos desnudos
de una tía materna que no se ocultaba
de mi inocencia,
entre los rechinidos del mueble
donde planchaban la ropa
las doñas.

Entre todas las ironías
de ser el único chico
en una casa de chicas.
Vi, por vez primera en televisión
que había países lejanos al mío
que no eran tan pequeños
y que un puñado de hombres
eran la razón
de que entonces una bandera
hondeara con el aliento
de miles de ciudadanos.

Pudo ser que entendiera de política infecta
escuchando -aun pendejo- las sentencias
de los peluqueros;
será que yo mismo jugué a la pelota
y que yo mismo
grité contra el cielo
al fallar un gol claro
que fuera desviado
por la mano de Dios…

Sería que
como a tantos argentinos
nacidos fuera de la Argentina
solamente me quedaba añorar
lo que nunca jamás sucedió.

Debió ser Mafalda,
algún cuchillero,
Fontanarrosa.
Don Rodolfo Paez,
mi huracán
o las abuelas en plaza de mayo.
Quizá
el paroxismo Perón
o la lírica negra
del único sur en cuestión…

Debió ser un pedazo de luna
goteándose espesa
en el río de plata
o podría ser
la pureza de Troilo.

Tal vez fue
que fue cualquier cosa
y toda tonta emoción
repercute
en la inconsistencia
de mis heces fecales.

El partido de ayer
-por ejemplo-,
cuando argentina perdió,
otra vez contra Alemania,
en un uno por cero.

 Omaral.

viernes, 11 de julio de 2014

Niños Silvestres; un mayor.


Sin lo que me duele
el filo de mis dientes
no rasga;

Vertebrado como tantos
andaría sin razón
y desistiendo me apearía
en un destino
que de solo imaginarlo sabe
a míseras frituras
y a salvado de esencias salvajes.

Sin mi rabia
y sin mi miedo
ya podría ser azul
o albino,
en mi ocio dormiría
y soñaría
con gacelas
y flamencos;

Podría ser
que cambiándome de historia
prefiriera
estar seguro
a la duda que conservo
como guía
y … ¿Cómo?

No como hoy que pesadillo
con espadas
y niños silvestres
de vientres inflados
y posturas abatidas
que era yo.

La parca austeridad de mis alcobas
tiene en el ambiente
una hora muerta
por aroma
y de la libido ausencia
de la luz
un fumador gigante
se consume con el humo…

Y aunque veces venga el viento
con su impuesta parsimonia
de libertades a recorrer,
yo pulso de mi corazón roto.

De mis ilusiones apagadas
se encienden las cerillas
que enmarcan
el paso del tiempo
y las cortinillas que pa´ el sol
me da la soledad.

Omaral.

jueves, 10 de julio de 2014

El futuro pasó.


Cuando las nubes
dispongan una fotografía
de esclavitud oscura
no podré mirar a sus caras;
habré rasgado el cobijo
en el que me tuvieron seguro…

Y quise más de vivir,
no pregunte usted qué.
ya para entonces
no habrá disculpa,
yo entregaré mi cabeza
con mis anhelos vacíos
aun derramados desde mis ojos.

Sentirán
haber sido usados;
mi proeza de imbecilidad
hará remolino en sus centros
y dirán que han sido otros.

Que han sido otros
los que me abrieron
y sin luchar
me dejaron servirme
de su inmaculada inocencia.

Específicamente
yo habré hurtado,
corrompido
y viciado
la confianza tan digna
que me dieron en sobres
llenos de papeles en blanco.

Mi imbatible dragón
volverá de la noche
y la horda de bestias
habré de regarlas;
obedeciendo en la pena
un reducto lunar
que me escuece el aliento
de una simpleza incumplida.

Habré de fallar;
pero por favor
cuando me vaya
no vean en mí
exclusivamente mentira…

En mi camino de ida
yo sí
que habré perdido la fe.

Omaral.

miércoles, 9 de julio de 2014

Apatía; hasta por el blues.



¡Qué apatía!

Vida que apatía…

Que ganas de vivirte,

solamente.

Por mí
que hoy se caiga.

Que con mando a distancia
y en plan sacerdotal
nos sodomice
la redención de un Nazi
o un tabernero de Bagdad;

Guerra,
paz:
lo que apetezca.
Caiga fuego
y si sucede,
no me angustia
que yo sea
el primero en recibir
su dosis laica de terror…

¡Qué libertad
me hace ser fiambre!

¿Ves mis venas?
solo es sangre,
pincha
y bebe.

Haré tumbos,
acrobacias,
ayunos
y munición con bolas de papel;
cualquier cosa con el fin
de estar ausente
cuando el tiempo me revele
la intensión sonora
de su próxima estación.

No más entusiasmos,
ya no.
Para mí los días que son cualquiera.

Muera alguien
o nazca nadie,
para mí los días
que se pierden
sin esfuerzo
en la memoria.

Gana el mundo;
pero el dolor
es suave ahora,
distinto de cuando vi a otros apagarse
sin que yo pudiera
entender sus ganas de nada.

Omaral.

martes, 8 de julio de 2014

De cuando el amor ES una locura y de cuando la locura NO es suave; lovESNO = Wolverine.



Pido perdón,
no lo hago en nombre de la razón.
Mea culpa
por la daga que se multiplica
con el sol
y que en su filo te acaricia
la planta de los pies
en un camino recién sembrado
sobre las líneas de tus manos…

Te dirán de mí
y no sabrás de donde viene
todo ese miedo;
la ira ciega
que te carcome
y que te asoma,
sujetándote el pescuezo,
a un mirador
donde se ve la más terrible de las realidades.

Pido perdón pues sentirás
en ti
la carga eléctrica
de no ser más que una simple mujer,
sin el poder de hacerse patria
en mi pasado.

Y yo aberrante,
sin tino en mi consuelo,
no podre ser quien te persuada
de convencerte
de que tal duelo
es una tontería graciosa
y
nada más.

Contra toda tu alegría,
contra todo tu entusiasmo…
contra ese picor de nadas
extenuadas en las sombras,
tú te sentirás un lastre amorfo
lleno de celos:

Convertida en tu demonio
te vas yendo lentamente,
arañándote por dentro
al ir cayendo.

Y confiaras
en las fechas,
en los besos que me has dado
y es posible
que también en mi palabra;
pero no en ti…
llena de vergüenza
por la estupidez de tu capricho
querrás mi memoria.

La más mínima alegría
que yo pudiera haber comprado
en ti tendrá
la sangre misma
de cada inútil sacrificio
que tú -en la posibilidad de algo propio-
has tenido que ofrendar a dioses solitarios
sin Olimpo.

Te dolerá
y el fin del dolor
será la suma de agravios
que puedas profesar contra los ángeles de invierno
que me hayan cuidado;
yo querré  
quitarme de los ojos
de todo aquel que me haya visto,
diluir hasta el más mínimo roce de mi piel
en un olvido capaz
de atestiguarme sin pasado posible.

El daño en ti que hace el amor
yo ya lo odio
y perdón pido
por haber vivido antes de hoy
lo que yo mismo mataría
para sanarte la locura.


Omaral.