lunes, 30 de junio de 2014

Importan las horas.


Lo que importa es esto:

Acabarme la vida a tu lado,
agradecerte
por dejar a la muerte
solamente lamerme
de vez en cuando,
por los pies…

Mi escopeta  
junto a tu fotografía
de cuando éramos niños
y saber que me odias
si por probar me suicido
en la víspera de la calma
mortal.

Tener solamente el mismo sitio,
con los amigos de siempre,
a donde te llevo;
pedir porque el dictamen bohemio
sea tan mágico
como las auroras
que tú has visto en el Caribe
metida en otros brazos
y otros asuntos.

Tal te amo
que no pienso
en lo que te pierdes
por mi pena…

Lo importante es quedar,
hacer el esfuerzo
y seguir
con algo además
de vano orgullo.
Guardar mis alientos,
revelarte el secreto
de un acto sexual,
capaz de quebrarnos,
con mi última fuerza…

Obedecerte
y tragar,
comer…
no morir.
Estar a la caza de vida
y nadar.

Nadar mundo adentro
y no volver hasta haberte traído
nuestros cadáveres
juntos de la mano
y sonriendo de viejos;

Eso es lo que importa
después lo interesante
en lo que respecta a nosotros
se puede esperar…

Se tan buena como eres
y dime
-por favor-
que justo eso es lo que
también a ti te importa.
Omaral.

viernes, 27 de junio de 2014

Sexy Mariachi Place.


*al Chicharito.


Sin el embole de los argentinos,
sin el olivo
de la piel española
de los españoles;
angustiado de oír
que algo existe
llamado
la garra charrúa.

Y muy lejos del mediterráneo
que endulza el acento
de los italianos.

Mexicano
a diestra
siniestra;
diciendo chingao.
comiendo
y hablando…
tirando de formas
muy poco ortodoxas
que sirven
y avistan
fantasmas
y muertos.

Riendo sin burla
del francés savoir faire,
corrompiéndolo al british
de los reinos unidos
y regateándole el cuero
judío
al miserable alemán.

Sin la nostalgia del griego,
sin el visado de viaje
holandés…
sin esos faros
del melancólico portugués
y sin los tamaños
del hijo del diablo
que seguro era ruso.

Mexicano de sepa;
de Yucatán a Tijuana,
de tetas poblanas
a culo norteño…
del sotol al tequila
y del molcajete
al comal.
De entre todos los golfos,
soy el golfo de Mexico.

Sin el tumbao de los ticos,
sin el derroche gabacho,
sin la alegría brasilera,
sin el cortejo del suizo
y lejos de ser
de color
hombre negro
o mulato…

Mexicano a la vista;
mujeres
y niños primero:
-Capitán no se estrese
la pistola es nomas
pa que se quede de lado
el sombrero-.

Omaral.

jueves, 26 de junio de 2014

Sonora.


Sí,
yo vi a los cuervos volver de Sonora
y en su pico traerme
la sangre que en los concretos
habían dejado
mis santos.

Bajo el aplomo de fuego
en sus desiertos;
sí,
yo me dejé olvidar
junto al acento lácteo
de mi propio origen.

En mi ciudad,
donde fui un forastero,
la fe moribunda
protagonizaba los cuentos
y en un acto de olvido
los hombres volvieron la espalda
insultándole al cielo
con la insurrecta pagana
mujer
de caderas anchas…

Sí,
en primavera cortaron
en dos mis pupilas;
me reventaron a soles
y con palabras oscuras,
que bajo la superficie del agua
yo no pude entender
ni colmarlas de aire.

Mendigué
y algo extraje
de la casa limosna
en la que cada domingo
llegaba mi voz
preguntando por mí.

Sí,
Tengo en la mano derecha
la carta en renuncia
que firmé para irme.
Sí,
me grabaron con hierro
en el lomo…

¿Tuve miedo de amar
para siempre
un desamor a la fuerza?
Sí.

Sin embargo en la guerra aprendí
que quien nace contigo
nunca muere a tu lado.

Hasta entonces Sonora;

desde Luego

Omaral.

miércoles, 25 de junio de 2014

La poesía es ahora.


Me piden el corazón roto
de las palabras,
mi carta de odio
a los lugares comunes
que frecuentan los sueños.

Quieren mi aberración
por lo que fuera
algo simple
y estuviera
como un color
en lo que mira la gente.

Sugieren que vuelva,
que cante
-otra vez-
la desesperada canción
que narra la huida
de lo que perdí
porque no fue mío…

Tal pareciera
que con el tiempo
lograron celebridad
mis ríos de tinta
llorados en el puño cerrado
de las fechas caducas.

Y como soy rosa,
y como soy cursi,
y como soy con pasión
un hombre común,
afirman que lo que vale
es el peso que pesa la pena del fuego;

Masticar el acero
de las angustias,
caer de los acantilados
del miedo…

Sísifo, quieren que sea.
Si quiero algún día
convertirme en poesía.

Sospechan de mí
técnicas de robot,
ideas articuladas
que operan sin sangre…
curiosos me agitan
como a una botella
vacía desde el alma.

Que chille
y maldiga…
que grite,
que pegue,
que mate.
Que aquí mismo reviente;

Y que
-de tan genuino-
y que
-de tan real-
no admita ni dioses
ni humanas profecías.

Que yo sea honesto
me demandan,
que no escriba más
si no es para hablar
de mi muerte
o de la oscuridad
que está en lo profundo;

Pero yo sobreviví a ese hombre
y es de la vida que hoy vivo
lo que quiero contarles.

Omaral.

martes, 24 de junio de 2014

Este día en el viento.


Me gusta este día;
nada en particular,
simplemente me gusta.
Tengo en su frecuencia,
sensibles,
las aletas de mi alma.

Nació gris
y ya hace luz,
yo mismo podría estar brillando
y aun así no encontrar
la palabra siguiente
que diga de nuevo
lo mismo que he dicho antes;
pero ahora sin sombras
o al menos
sin resignarme a la gravedad.

“Voy a reunir un espejo
para mirarme de cerca
en pedazos”
suena a sitio común.
Sin embargo es común
no encontrar sitio
para quedarse
y romperse…

Así están las cosas;
pequeñas,
medianas
o grandes.

Yo me guardo
y reservo del miedo.
No desconfío
de los ojos que me ven desconfiados,
para ellos soy claro,
transparente,
invisible…

Me tiendo en el aire
como una hoja seca;
que el tiempo en mí grabe
lo respuesta que Dylan
dejó escrita en el viento.

Hoy me gustaran
las ostras también
y también
los papalotes.

Quiero dejarme tocar por las manos
manchadas de sangre.
Converger con la culpa,
perdonar al traidor
y romper una lanza
por cada cobarde.

No sé si va a ser lo mejor,
nunca sueño con hacer lo correcto;
pero hoy es tiempo en si mismo
y es justo dejar para siempre
lo que nunca será.

Todos en sus marcas,
quizá sea la última vez
de un comienzo…
voy a dejarme llevar
por todas las ondas que van
en el universo
y la tierra.

Omaral.

lunes, 23 de junio de 2014

Muerte a chicas como tú; en sitios como este.



El titular de cabecera era
“Éxtasis de Santa Teresa”,
una película noruega
que a ti te había recomendado
un amigo franco/intelectual
al cual otorgo
-desde entonces-
mi humilde odio
y vanidosa envidia.

No increpé
que te sintieras la estelar
de una viñeta “raruna” de Neil Gaiman;
y hasta me hizo gracia que llevaras por pulsera
el collar de uno de tus tantos gatos muertos.

En la fila de la entrada
me tomaste por el brazo
y preguntaste,
señalando hacia el espacio,
si en lugar del cine
prefería seguirte
a un lugar con más oscuridad
y menos gente…

-algo no tan mainstream-
Te oí decir
y –puta suerte- yo lo ignoré.

Accedí
y en lo siguiente
fui solo un blanco aletargado
que por pasión al movimiento
resolvía que lo mejor
-ante tal cosa-
era seguir,
quedarse quieto,
y así enfrentar, con cortesía,
los disparos venideros
de tu arrogante sencillez.

-¿De cuantos colores
te imaginas la luna?-
Me preguntaste al llegar
a una fonda
donde vendían
-según tú-
las mejores natillas
de la galaxia entera;

Incluías, por orden, en ellas
galaxia cometa
y galaxia de bode.

Me asusto con el comer
de la gente,
si habla además
de rocas gigantes
colgando de arriba,
y tú lo notaste…

-Es entre blanca e invisible;
pero los poetas la maquillan demasiado.
Son unos farsantes-.

Aproveché
para pedir un café
y cuando seguiste con el tema,
de las estrellitas
y el arte de verlas,
me distraje
pensando en que el pan
daba el mismo asco
que las natillas
y el signo de libra.

Tus manos eran blancas,
con dedos flacos  
y largos.
Temí
de que tuvieras
afición por la locura  
además del regustillo
que te daba
ser profunda
y poder decir de ti
que eras etérea.

Mi interés, que radicaba
en pedirle un deseo
a los siete corazones de tu escote,
no sentía estimulante
tu opereta de recuerdos
y surrealismo existencial;
quería calor,
sudor,
saliva
y semen.

Mejor dicho me aburría
como un Hobbit
y el tiempo contigo
se me hacia tan feo
como un orco.

Según mi reacción en tiempos pasados
-en los que también
me encontré con doncellas
de baja costura
y alta consciencia-
debía irme…
pretextar mi enfermedad nocturna
de dormir por la noche
o, siguiendo tu rastro
de voluptuosas inocencias,
hacerte parte de mi espontánea combustión
por comprobarse.

Qué desolado me dejaba  
tu declaración platónica de amor
por Julio Cortázar.
Un eunuco quería ser
cuando tú dijiste que habías sido
-en otra vida-
una tal Virginia Woolf…

Sin embargo escuchándote citar
a George R.R. Martin
algo de pena prestada
me contuvo
y fue prohibido
arreglarte a golpes
lo que tú desarreglabas
con solamente tu opinión
de mente libre
y alma sana.

Al cabo del amargo terraplén,
donde yo instauraba mi silencio,
llegamos a la dirección
de tu moderna  revisión
de las historias pasadas;

Entre disfrazados de Aladino,
y putas de esas
que hoy se llaman liberales,
resentí que no tenía ya latidos
y como de tantas otras noches similares,
me escapé afanado
en busca
de poder sentarme frente al televisor
y empezar por colocarme junto
a las benditas gentes normales
que tú nunca querrías volver a ver.

Vamos. Ni en pintura.

Omaral.

viernes, 20 de junio de 2014

Sueño tesoros.



Soñé que el sueño llegaba
que como un gigante durante siglos dormido
salía de los centros de las ciudades
a dar un paseo
y que en su paso iban brotando
pausados inviernos de nieve
que ponían a jugar
los ojos perdidos de los amantes futuros.

Soñé
y me volví del yo mismo
muy en pedazos;
vi un campo de zetas
donde corrían niños vestidos
de republicanos,
una tarde lluviosa…
a mi madre volver del trabajo.

Sentí a mis amigos freír a lo lejos
blandos trozos de carne
para alimentarse en común
y con gratitud a los muertos;

Fueron de aire
las mariposas que iban de gota en gota
cambiando por armonías el ruido.

No era posible la muerte
y la mentira que fuera
fue otra mentira marcada
por la luz de las cruces del sur…
nos ajustamos los pasos
y el camino tomado
venía desde el núcleo terrestre
con predicadores del fondo del mar.

Soñé y hubo vida
en la luna también;
también fue vivir,
la memoria abyecta.

Lo soñé al Pijoaparte.
Lo soñé a Martin Eden.
Lo soñé a Juan L. Ortiz.
Lo soñé a Darío.
Lo soñé a Lou Reed.

En mi sueño
los heridos de la guerra
regresaban con aliados protegidos
desde el frente enemigo;
mis contrarios
de modales caballeros
me cedían la razón de mis razones
y disculpándome el agravio
de sentirme así, tan solo,
convidaban para mí el fuego de lo eterno.

Era un sueño:
guardé mis garras,
a nadie hice daño
y soñando
nada hizo falta
además de soñar.
Omaral.

jueves, 19 de junio de 2014

Rumores a la virgen del pino.


Un rumor fue la helada,
en rumor el alud.

Nuestros muertos en vida,
nuestra luz petitoria,
nuestro pliego de letras
manchado en los muros
como una señal provisoria
de lo que había de venir
sin pedirlo.

En un rumor fuiste usted
y fui yo…
en el fuego nocturno
sobre el que hervían las aguas
del té.

Fue un rumor el discurso,
la canción aprendida
en la boca ajena del diablo.
El olvido dejado
y la memoria indigesta
de los besos robados
por otros.
Todo un rumor.
Y el alud.

No había luz
y miraron;
sus ojos de sangre hicieron ríos
con viscosa lujuria
que venían a probar sátiros
y musas
desde los fondos del río.

Fueron rumores.

Rumor fue en su nombre el Hidalgo
y la avispa
y el mosco…

El sol secular
en abril
y el ardor de los ojos vivos
con el rayo primero
de vida.

He aquí que el rumor
pueda ser
-si se hace-
un mundo paralelo que va
por la piel.

Por lo bajo.

Donde solo se escucha
el silencio abisal
cuando el alma
resguarda
la afinación de la carne.

Omar.

miércoles, 18 de junio de 2014

Ven.



Te invito a colar
una lagrima roja de risa
entre los chubascos
que vienen
de donde nadie nos ve;

De a dónde vamos sin guía.

Vivamos el tiempo
que nuestros héroes ganaron,
para nosotros fundirnos con ellos.
No claudiquemos en la ventura
de darnos completos
a eso que ahora nos falta;
pero que habrá de quedar
en las manos propias
de los que son también nuestros.

Que no te aprisione el destino
de la luz baja
y las golondrinas…
va y viene la espuma.
Sale el sol cuando estas a punto
de dormir para siempre
sin sueño mortal que seguir.

En casa
-Es verdad-
se nos cuela la lluvia,
nos embargan lo dulce
y el café sabe amargo
por el viejo metal
de las cacerolas.

Sin embargo sabemos
calentar con aliento
la soledad de la sopa
de los exiliados;
sumar al tumulto
alguna que otra ocasión
de cantar
lo que nuestro espíritu anhela.

Ven,
te invito a creer,
a confiar.

A Camboya.

Tú; Casa.

Omaral.

martes, 17 de junio de 2014

Voyeur.


Viene sujeto a su paso,
como grabando una esquela
en la imagen.

Su rostro,
en parte lo inventa
el ala de su sombrero
y en parte lo cubre
de la memoria…
de su brazo derecho
pende un veliz,
de su mano izquierda
sujeta el equilibrio
entre las sombras
y los colores que hace la luz.

Camina entre edificios
que contienen ventanas vacías
a punto de caer…
las calles de tierra
fingen quedarse con sus huellas
e ir abriendo un regreso.

El viento que corre
levanta el destino
y lo deja detrás,
en los horizontes quemados
de los que él vuelve.

Podría ser un niño con rabia,
un perro con hambre
o un dios sin trabajo;
pero hay unos ojos
siguiendo su sombra
y de alguna forma jugando…
sospechando también que se lleva
la mirada con la que vio detenerse
el corazón de una reina.

Lo remolinos enanos
que van pasando a su lado,
las diminutas piedras
dejando al reflejo del sol
consumirse en sus lomos,
y hasta todas las gentes
que ya no están por ahí,
lo rumoran…

Basta verlo
esta hecho con dolor
y de esperanza.
Me pregunto:

¿Cómo tanta humanidad
cabe en una fotografía que no recuerdo
haber visto?


Omaral.

lunes, 16 de junio de 2014

De melena dragón, mi amiga mejor.



Si en un día de estos el diablo me busca,
y me encuentra,
con su infusión de angelitos negros…

Si bañado de oro
es quien licencia los tiempos de vida
y ha pactado con dios
el status quo del hampa.

Si se caen de mi vista
los ojos que vieron
por mí
mi destino
y me dejaron
dejar una nota de auxilio
-con puño y letra-
en los obituarios futuros.

Si nunca más Dickens.
Si nunca más Lorca.
Si nunca más nadie.

Si la frontera del norte recorre
y termina en mis pies
separando la luna lunar
de la noche…

Si el litoral
se lo expropian los peces gigantes
de los mares profundos
y si el cielo revuelto
con sus mareas de nubes
deviene en tormentas
de musas cobrizas
tocando a las puertas
del paraíso en clausura.

Si un día de miedo
no puedo andar más
y si en mis ojos cansados
adivinan el llanto de olvidos
que me recuerda el espejo
a través de un camino sinuoso
y en cruz con mi vida;

Y si los osos del zoo
no se dejan mirar
cuando hervimos de alcohol
sin saber
la dosis real de peligro
que lleva a una risa;

Si se respira el tufillo de muerte
en plaza roja Moscú
y en Camboya…

Si por la noche
la tierra se abre
y de concreto los cielos
se caen en pedazos
que me encuentren así:

Atando mis brazos
alrededor de su cuerpo
y comiendo de su cabello;
como quien come...

No más.

Omaral.

viernes, 13 de junio de 2014

CamboyaLand XX




Cuando la bestia manda
el hombre obedece.
***

Pensamientos que se van
a ningún lado
a suceder.
***

Solo se va al camino
y solo el camino nos espera.
***

Tengo ya preparado
un próximo recuerdo.
***

La historia del hombre
nada tiene que ver con la historia de la humanidad.
***

Cierto es que mentía;
pero se ocupaba exclusivamente
de ir repitiendo la verdad.
***

Con tal de estar en contra tuyo
me declaro a favor
de mis contrarios.
***

Allá, en el tiempo,
nuestro momento infinito.
***

Ese fue un hombre
de otro hombre que no corresponde
al hombre que ha creado
a este nuevo hombre
de abstractas similitudes con el hombre
que se invente al hombre de mañana.
***

-¿Qué debo hacer?-
preguntárnoslo,
alguna vez.
***

Ayer,
¿tú estarás aquí
o yo estaré allá?
***

Una alegría superior al relato.
***

No pretendo estar aquí ahora,
quiero encontrarte allá donde nos vamos.
***

No es igualdad lo que queremos,
lo que nosotros
muy particularmente deseamos
es cumplir nuestros deseos.
***

La tontería premeditada;
¡qué genialidad!
***

Ni tú
ni absolutamente nadie además de mí:
Soy yo.
***

Una forma efectiva
para evitar escuchar sandeces
es lograr que pocos
-muy pocos-
quieran, aun, hablar contigo.


Omaral.

jueves, 12 de junio de 2014

Bajo la luz de agosto en el sur.


*a Lyona
Dame una línea, sur.

Atrácame aquí,
en la hoja en blanco…
descubre mis vistas
y si ha de ser muerte
lo que viva a través
de mi ilusión más desierta
corrompe
-entonces-
también el espejo
y déjame así
con el rostro en las manos
y preguntando en la cruz
el paradero de mi locura más honda.

A ti te inventaron
Dios padre
y madre natura 
con el fin de hacerte postales;
yo de ti
he hecho mi invento de selva
y tradición espontanea…
lo que gira a través de los días
es la resina que traen
los polvos de estrella
al quedar en un cuento
donde duermen las horas
de la eternidad en suspenso.

Yo he de seducirte al soñar
con el galope salvaje
de los dragones de antes;
tú me despiertas de un golpe
y cuando pasa
que me quedo solo
participando en mi nube de la memoria
me das confidencias
de tesoros ocultos
y la dirección de un hostal
a buen precio de viaje
en Shangri La.

Ya sea que hundas un barco,
ya sea que prives
de vuelo a los hombres…
ya sea que tu amante mejor
cae encanado
por deudas de juego,
a mi ver lo contemplas, sur,
y te observo sentirte
en la angustia;

Quizá
por la espina dorsal que compartes
con los ríos de piedra.

No te ocultes,
no permitas
condicionen tu talante
al reducto de las primaveras:

También hambre,
también frío.
También miedo
y soledad.
También vida a ser posible
en tus principios
de desierto
y cóncavos plateados.

Vive, sur.

Engáñame…
dame una línea; 

Algo de mí.

Omaral.

miércoles, 11 de junio de 2014

Animosidad social.


*a los coleguitas del barrio. Infonavit el Colli "3BK" Gdl Jal.

Acudo a su fiesta señor,
me visto de acuerdo
y saludo cordial
a quien no tengo el gusto
de conocer.

No llevo ya
ni las uñas largas
ni la ropa roída
ni el cuello manchado,
ni el sabor a metal
y bazuco
en mi garganta…

Míreme bien
creo haber aprendido
su liturgia de cubiertos,
su matiz de reloj,
su pasión de servilletas
y el entre líneas de las copas
sin vida.

Se pedir -al igual que usted-
el sacrificio del hombre
por el bien común
y la recompensa
al derecho de soñar;

Por supuesto lo sigo
en esas miras tan amplias
del orbe
y sin cansarme le aplaudo
el merito propio
de convertirse en usted.

Me gradué
-Por decirlo de algún modo-
en el valor de sus fortunas
y teniendo como ejemplo
su actitud de caballero,
di por cierto
que el espíritu de un hombre
va por dentro;
aun más valioso que el oro.

Siendo como usted
empiezo por mí mismo,
para parecérmele
y serle digno de confianza…
me empeño en no acusarle
de lo que le acusan
mis más resentidos pensamientos.

Mire usted gran hombre
de sociedad:

Ahora que vengo a su mesa
y amablemente me confunden con uno de ustedes
agradezco profundamente
la realidad que -por ahora-
es las realidades todas.

Sin embargo

¿Cuándo pasaran por casa a ver las vistas que yo vi
en una celda sin ventanas?

¿Cuándo al perder lo puesto
habrán perdido todo
cuanto imaginaron?

¿Cuándo fue la última vez
que su irregular salud
fue un diagnostico saludable?

¿Tuvo alguna vez,
alguno de ustedes,
la imperativa necesidad
de resituar sus necesidades?

Mire mis modales
y conteste.
yo he aprendido un poco de la vida
que usted lleva
y no lo niego,
esta muy bien;

Pero aquello
que jamás ustedes han vivido
no se borra.


Omaral.

martes, 10 de junio de 2014

Para uso demográfico; Uno mismo.



En este silencio que escuece
deriva la historia
y sigilo
de civilizaciones perdidas.

En un parpadeo
millones de tiempos
acaecen soñados
y se fosilizan
dentro de una pregunta
que nadie contesta…

Mano a mano al soltarnos
y solos
a través del enjambre;

Toda la luz de un instante
se obstruye en los ojos:
la luna vislumbra memorias
para quienes no recuerdan.

Palabras
-Por ejemplo-
ahora en uso demográfico
y distante.

Omaral. 

viernes, 6 de junio de 2014

Swanlights.



En el reproductor sonaba Swanlights. Encendí una cerilla que apagué entre mis manos; con otra cerilla encendí un cigarrillo. Abrí mi cortina, para que entrase la luna. Hice hacer la luz con los ojos malditos de mi juguete Darth Vader. Miré en el móvil la hora y en el reflejo de su pantalla brillante vi que mis ojos buscaban mantenerse encendidos. Al final me tumbe y con las caladas al  faso me fui hasta otra mañana siguiendo la brasa.

Supe que la oscuridad se había ido de mí; por fin volví a sentirme triste.

Omaral.

jueves, 5 de junio de 2014

El Arracheco.




“El gran bachicha, fiel a sí mismo…” Con esa frase se da inicio al tema “Bachicha” de Andres Calamaro; inspiradamente inspira y lo une todo. Hace exactamente una eternidad -con características fraternales al discurso “Bachicha”- llegó, para siempre estar volviendo, El Arracheco.

Los historiadores de todos los países acudieron –atravesando cordilleras y sin estrella que los guie- a conocer como era el cuerpo del fuego, de la brasa, de los ojos encendidos de honestidad y tradición. Convidados al calor del corazón como carbón, los generosos militantes de lo que era natural confirmaron el milagro de la ideología vuelta carne y alimento. Un sentimiento de pureza lleno el ambiente y -ocúpate del alma- dijo el gordo vendedor de carne.

Por fin tenían ante sus ojos un tratado de sabor que se firmaba con el apetito más humano. El Arracheco se hizo el mago de las cosas cocinadas en familia, con sazón de integridad y compromiso. Patrón de los mercados, rancherías, y valles, fue dando –uno a uno- a cada visitante el mensaje de la sal y la pimienta. A cada comensal le compartió el brillo incandescente en su parilla; brillando como oro indio. Al cuidado de las manos más nobles, la esperanza se iba cocinando hasta convertirse en el sueño que soñaron tantos hombres en las noches estrelladas de los campos.

Por todo eso, hoy, El Arracheco es la voluntad de las montañas. Tantas veces al escuchar el cuerpo de la carne arder en la parrilla me imagino el galopar de los caballos, la precisión de una Smith & Wesson. La saeta taurina de una mujer bañándose en el rio.

Cuando vinieron a quitarnos todo y nos convirtieron en desposeídos El Arracheco en señal de humo, y con su espíritu de tierra, nos devolvió el olor de nuestra casa.

-El Arracheco- dijo –Somos Nosotros.


Elco Men Zaa Al

miércoles, 4 de junio de 2014

Él olvidado.


A veces se apaga una luz
allá arriba;
quizá es una avería en el fuego,
tal vez la prolongación
de un suspiro
que suelta a modo de impulso
un guerrero.

Un amor que revienta,
una esperanza podrida.
Un pensamiento dispuesto,
para olvidar
a otras memorias
que se fueron borrando
junto a la saliva que privaba en la piel
de las estrellas.

Llega el olvido
y donde estoy nadie me añora.

Me siento solo en mi cuerpo;

Un trocito de vida
que yo veía brillar,
y sentía temblar
a través de todas las cosas
ocultas del cosmos,
termina sin mi
y se presenta en mi nombre
como alguien que yo no conozco.

Ni mi distancia,
ni mi anonimato,
perturba la calma de nadie…
Hoy que no estoy en el ensueño del loco
me entristezco de la tristeza
más triste del mundo.

Me desorienta
saberme extinto
y ya sin velar el camino
de lo vagabundos;

Pienso en el mar,
en como en su orilla
es tanto de día
como de noche.


Omaral.