viernes, 30 de mayo de 2014

Ser; sin importarme quien.

*No esperes más. aquí lo tienes, guapa!

Aquí he de seguir,
es lo que tengo:
un esquinita en el aire
donde bien caben mis cosas…
donde yo sueño que soy
y que nada me obliga
a quien sea…

Lo llamo memoria;
en mi queda tan viva
y lejana
como ese futuro que ayer
me venía de adentro
y me tronaba en las manos.

Nunca fui otro
y he sido de todo,
sencillamente me ufano
del que me dice que no
del que me diga que sí.

Las tardes al abrigo de las personas,
la fraternidad rebosando en la prisa
de las voces calientes…
las noches que fueron,
gracias al olvido
de los fantasmas.

No tuve más
y esto es todo:
la puerta de casa simple,
abierta.
Mis palabritas a media semana,
un descansito prudente cada día,
alguna jornada de angustia
con escarnio vocacional…

Mis poros tal vez;
por aquello de echarse a llorar
con el cuerpo completo
en las noches toreras.

Los quise a los hombres
y me marginé de las cosas
que los hombres querían;
de nada valían
frente a la hondura del mar
mis treinta monedas.

Mi patria son las bengalas
que me da por quemar
cuando llueve
y así poder avisar al que teme
y que aun gusta de jugar bajo el agua.

He de seguir,
afanando un absurdo
en el que existe
quizá
un porvenir de misterios
ante lo que se viene.

Asiento mi tontería,
lo sé…
que sigue la vida
y que las vidas que siguen
se siguen de largo.

Pero aquí he de quedarme;
clavado cual hombre
en la tierra
y soñando que soy
quien no es.

Omaral.

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