miércoles, 21 de mayo de 2014

Droga dura en el rehab.


Ya es ese día
donde tiene de su mano un chico
que la recubre fielmente
con trozos de él
que él supone dan calma,
cuidado,
atención
y bonanza.

Atrás ya ha quedado
la era del grito,
la posesión del engaño,
la melancolía en los arrojos,
los golpes contenidos en la mirada
y esa manía destartalada  
de meterse en el recuerdo
con un perro entre los brazos,
para sentarse a esperar
en un palmo de llantos
y osadías.

Sin embargo
hoy se cumplió el proyecto
de los amigos
y las familias…
aquel que fuera un imbécil
y que no tuviera más propiedad
que la mentira  
por fin ha dejado
de hablar a través de sus sueños.

Lo olvidó esta mañana
y despertó perfumada de brisa,
con sabor a leche bronca en la fuerza.
Al jugar otra vez se perdió
en un cuerpo brioso de hombre
que la devolvía
de las tierras quebradas.

Ese es el amor más puro, supone;
no tiene angustia,
no apila miedos como refugio
ni domestica demonios…
no te disfraza la cara,
no te alienta el desaliento,
no tiraniza la herida
y no custodia vergüenzas.

Ya es ese día.
No hay nubes negras,
crecen libres las luces,
se aterciopela el ruido de los motores,
guiñan gentiles las sombras ante la risa.

Se cantan canciones 
propias de la esperanza
y ella lo tiene
por fin
un amor nuevo.

Cuanta miseria.

Omaral.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No siempre el amor mas comprensivo y bondadoso es el mejor, por algo llevamos tanto tiempo eligiendo lo que parecer ser lo mas contradictorio a nosotros por tanto bien remata este texto con la frase "Cuanta miseria".

Carlito