miércoles, 14 de mayo de 2014

-¡Abarajame!- dijo el Trust.


Su nombre es culero Trust,
cuiden de sus mujeres célibes
ellas irán por él. Cómplices
de su invertida fe en la cruz.

Lo tiene todo el malevo monumento:
el temple hidalgo de los genios,
la clara violencia de los vientos
y sabe –además- donde aguarda su momento.

Lo venero pues se vuelve sustancial
y se conserva en la derecha
sin  hacerse con la estrecha
boca boba que lo quiera radical.

Es un maestro en el arte de olvidar
y de seguir hacia adelante;
en secreto yo lo llamo el comandante
y él lo sabe; se lo noto al caminar.

Sus modales nos reservan un asiento
de buena mesa y buen decir.
No querríamos volver a venir
a no ser por eso serio que lo pone estar contento.

Cine loco de terror, Rodolfo Páez, Stephen King.
Biciclismo de romance hasta Saltillo;
es el dueño verdadero de mi grillo
por eso insiste en que me entrene sobre un Ring.

Cuando dice que él también a mi me ama  
se me ponen los ojitos como verdes
y mis palabras un pelín algo más fuertes;

Le hago -para verlo- el drama
de que mis desvíos y aficiones son producto
de querer estar en su memoria con indulto.

Omaral.

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