viernes, 30 de mayo de 2014

Ser; sin importarme quien.

*No esperes más. aquí lo tienes, guapa!

Aquí he de seguir,
es lo que tengo:
un esquinita en el aire
donde bien caben mis cosas…
donde yo sueño que soy
y que nada me obliga
a quien sea…

Lo llamo memoria;
en mi queda tan viva
y lejana
como ese futuro que ayer
me venía de adentro
y me tronaba en las manos.

Nunca fui otro
y he sido de todo,
sencillamente me ufano
del que me dice que no
del que me diga que sí.

Las tardes al abrigo de las personas,
la fraternidad rebosando en la prisa
de las voces calientes…
las noches que fueron,
gracias al olvido
de los fantasmas.

No tuve más
y esto es todo:
la puerta de casa simple,
abierta.
Mis palabritas a media semana,
un descansito prudente cada día,
alguna jornada de angustia
con escarnio vocacional…

Mis poros tal vez;
por aquello de echarse a llorar
con el cuerpo completo
en las noches toreras.

Los quise a los hombres
y me marginé de las cosas
que los hombres querían;
de nada valían
frente a la hondura del mar
mis treinta monedas.

Mi patria son las bengalas
que me da por quemar
cuando llueve
y así poder avisar al que teme
y que aun gusta de jugar bajo el agua.

He de seguir,
afanando un absurdo
en el que existe
quizá
un porvenir de misterios
ante lo que se viene.

Asiento mi tontería,
lo sé…
que sigue la vida
y que las vidas que siguen
se siguen de largo.

Pero aquí he de quedarme;
clavado cual hombre
en la tierra
y soñando que soy
quien no es.

Omaral.

jueves, 29 de mayo de 2014

Toma, Cielo, este vals.



Ábrete cielo
sube ya el telón
y deja verte.
Ahí con esos ensueños que tú guardas
construidos en tus manos
por los ojos de una patria al maldecirte.

Ya no impidas los caminos
para toda esta gente
que en tus puertas se amontona
suplicando
algo en pago de sus esperanzas.

Confinada a ti la voluntad de los rebeldes;
no me digas que es así
cuando crujen en los manicomios
los olvidos
de las mentes olvidadas.

Sé llorar aunque no llueves
y sé también
que nadie queda en tu interior.

Mundo oculto,
nube azul,
paraíso perdido,
lagrima blanca,
dios ausente…

Sucursal baja
de la marea.

Desde el Himalaya
-En el aire-
-Cara al fuego-,
merodeando las casas de asistencia,
entre Oslo
y la quebrada
van a ti con sus encantos
las pasiones
y los sueños
de esos hombres que en edad
cruzan el campo
silbando melodías naturales
con la boca muy seca.

Entre tus ladrillos
y el pubis angelical
de las persianas
pasa el orden de la libertad
y te lo llevas;

Queda solo
sobre puntas de arrecife
y horizonte bajo niebla.
Nos lo ocultas
en la orden de buscarlo
dentro nuestro
y dentro de otro.

Aprende de los presos que te miran,
del aliento que te lanzan los suicidas
y de los poetas cuando afirman
haberte delatado
por ser pobres de verdad
y no tenerte.

Hasta el río anda
con su exilio
el desertor
y donde quedas…
no eres pan
no eres luna:

Pérgola donde el sol
se rasca la espalda,
techo del cadáver de la vida.

Pártete en estrellas
y deja pronunciar
nuestra creación entre los cosmos…

Cáete abajo cielo,
cáete arriba.
Socorre este espesor
que se apodera de nuestra transparencia.

Dime si no escuchas
el rumor de hojas secas
y su paseíllo cuando crujen;
al lobo
que adelgaza su hidalguía
merodeando en los desiertos
como un ángel que ha caído
para levantarte…

A Paloma
A Dante
A Santiago
A Inés
A Christian
¿Cómo harás cuando con ellos
tengas voces
y no te sepas ese miedo
del que nos protegen
al tocarte?

Dale, cielo,
escucha.
De aquí abajo
se nos cansa ya el amor
de tanto tener
que hablar bajito.
Omaral.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Libertariano Men.


Pobre hombre triste,
sin gloria.

Él pensaba que humillando
conseguía
para él
los tributos que liberan de la humillación
que era ser otro.

Amenazaba con tapar el sol
para los incompetentes
y una vez colgó a una mujer
por imprudencias del destino:

A ella la llevo a robar
una moneda que brillaba
entre la tierra de algún tiesto;
a él lo llevo
a la expansión de su tesoro
mediante el uso de la ley
de los más fuertes.

Sus deseos evocaban a gritos
la ambición de su premura…
con la fusta declinaba
el servilismo en el esclavo,
-nunca hay culpa en la justicia-
Repetía.

Sin amar
era erigido como el primer adorador sobre si mismo
y aquellas noches
sometido en el exceso
de la copula y el opio;
entre eructos
y fluidos
no hacía falta dios posible
ni héroe alguno.

Todo acumuló
en los salones privados
del palacio
y en su corazón de sombras
por los muros le reptaban salamandras
y culebras. Él pensaba que era magia.
Magia pobre.

Una tarde,
en un alba.
Cualquier día.
Ya volvía de peinarse la memoria
con gominas y lociones;  
pero nada en él pasó
cuando pisando el excremento
de todas las gentes sin hogar
se ensuciaron sus zapatos color miel.

Con vejaciones
y censuras
externaba su ideas de exterminio.
Él era el temido.
Él era el gran amo.

Él tenía en sus bolsillos
los números en serie
con los cuales se marcaba
la voluntad de sus testigos.

Se le nota muy solo,
pobre hombre triste.
Sin gloria.

Le hizo falta compartirse
y ser humano;
por fortuna a donde fuese
se encontraba con gente soñando
en tener su propio tiempo de barbarie
y prepotencia.

Omaral.

martes, 27 de mayo de 2014

En el everest duerme.



Cuando cambia la dirección del humo,
durante esos mediados agostos
en los que el sol pareciera brotar
como sudor propio de las cosas.

Mientras aploma el calor
y los ventiladores chillan
llamando a las sombras…

En la abstracta hora
en la que su risa
vence el suspiro de melancolía  
que hiela el relato de musas
que no fueron mujeres.

Porque en su hacer liviano
es que luce su silencio delirante.

Porque conspira el capricho
de amables ternuras
y forma un fuego
al que acuden ensueños de plantas,
contertulios de ecos
y dioses convidados de tierra;

Sus palabras son de barro
y dejándole sin filo las esquinas
ella hace un hombre
de carne y hueso.

Lo devuelve a la salud
y lo saluda en la mirada
si reprende el sol
al levantarse.

Cuando afina el hilo musical del suelo helado,
cuando no vacila entre morirse
y hacer pan.
Cuando el titular en las ventanas
revuelve la epopeya
de un coral desnudo
y sobre piel;

La extraño cuando duerme.

Omaral.

lunes, 26 de mayo de 2014

Sin pensar; la mente al sol y sueño.



Rivotril:

A veces pienso
que soy el sueño
de una pastilla.

Vegano:

A veces pienso
que soy el sueño
de una legumbre.

Tauromaquia:

A veces pienso
que soy el sueño
de una bestia (astado)

Democracia:

A veces pienso
que soy el sueño
de otro.

Absoluto:

Mucho
no
pienso.

Sueño.

Omaral.

viernes, 23 de mayo de 2014

LibreMente.


Represión,
no dejes huella en la baldosa.

No montes la cometa.  

No atestigües tus entrañas,
no veneres tu pasión,
no des voz
a tu silencio
y no camines
el camino en otros mundos.

Sentadito.
Divertido.
Controlado.
Constante.

Y risueño.

No matar.
No besar.
No tocar.
No decir.
No jugar.
No alardear.
No mentir.
No vestirse.

No imponerse.

Represión;
no divulgues tu memoria,
no reprendas al guardián,
no te cites con los faros,
no camines hacia atrás.

No patines
por la orilla de una raya
en el espejo.

Preciso.
Misterioso.
Solidario.
Honesto.
Fuerte.
Seguro.

Nada en eso,
represión.

No comulgues con Cristo.
No expandas universos.
No pongas la cerilla en el incendio.

No toques el botón
y no abras la gaveta;

Quiere como quieren
que los quieras.

Buena forma.
Condición.
Salud mental.
Previsión.
Futuro.

Represión.

No lo dejes ir.
No lo repitas.
No lo pruebes.
No lo hagas.

No,
No,
No,
No.

Represión:

Represión:

Y pido perdón
por haber sido yo
tu delator.


Omaral.

jueves, 22 de mayo de 2014

Palabra; la total interferencia aquí en Camboya.


Palabra que vienes,
palabra que vas.
Enturbia el badajo cantor,
sobreponte en la siesta
a la tarde…
he aquí que te nombro
palabra
y que en su ala te guarda
una mujer con millones de culos.

Dedicado a tu cuerpo
otro cuerpo palpé.
era de rosas un día
era de agua dos días
era de azúcar tres días…
era de hiel
al final.

Y dije gloria,
parnaso,
dolor,
y muerto de frío
dije
cañones.

Sobre mi piel las arañas andaban,
yo era la mosca materna
dada a la cría.

Sobre mi alma colgada en un faro de amaneceres
reptaban los lagartos de una selva
que estaba escondida
en el centro de un corazón
que pulsa con baterías.

¿Qué diluvio?
¿Y el metal?
¿Y el cemento?
¿Y la madera?
¿Y el metacrilato?

Que llovizna
y dentro,
en el almacén.
Fumábamos
sospechando nuestras manos
como un invento de las cartas.

Mordí como si aire
el pan patrón enemigo
y marche.
Disparé sin mirar a mi hermano
y cuando su cuerpo cayó
en las aceras por donde iban las gentes
que me protegían
vi que en sus rostros
nadie hubo
que dijera nada…

Las cabinas telefónicas
abandonaban filmaciones
y comparecían en Londres
por una mención americana.

De ellas.

En la portada del Times.

Más romance que en tenampa
vi una vez,
junto del rio.
Vivieron felices,
comieron perdices.
-sin corriente…
                                                     y sin luz eléctrica-
                                                                                                       -¡por supuesto!-.

Palabra.
Palabra.
Palabra.

Palabra a palabra:
brote de muertes
y suministro de duelos.

Sí.
Te recuerdo.
Palabra.

Imposible nostalgia.

Omaral.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Droga dura en el rehab.


Ya es ese día
donde tiene de su mano un chico
que la recubre fielmente
con trozos de él
que él supone dan calma,
cuidado,
atención
y bonanza.

Atrás ya ha quedado
la era del grito,
la posesión del engaño,
la melancolía en los arrojos,
los golpes contenidos en la mirada
y esa manía destartalada  
de meterse en el recuerdo
con un perro entre los brazos,
para sentarse a esperar
en un palmo de llantos
y osadías.

Sin embargo
hoy se cumplió el proyecto
de los amigos
y las familias…
aquel que fuera un imbécil
y que no tuviera más propiedad
que la mentira  
por fin ha dejado
de hablar a través de sus sueños.

Lo olvidó esta mañana
y despertó perfumada de brisa,
con sabor a leche bronca en la fuerza.
Al jugar otra vez se perdió
en un cuerpo brioso de hombre
que la devolvía
de las tierras quebradas.

Ese es el amor más puro, supone;
no tiene angustia,
no apila miedos como refugio
ni domestica demonios…
no te disfraza la cara,
no te alienta el desaliento,
no tiraniza la herida
y no custodia vergüenzas.

Ya es ese día.
No hay nubes negras,
crecen libres las luces,
se aterciopela el ruido de los motores,
guiñan gentiles las sombras ante la risa.

Se cantan canciones 
propias de la esperanza
y ella lo tiene
por fin
un amor nuevo.

Cuanta miseria.

Omaral.

martes, 20 de mayo de 2014

Amor.


Si no es amor lo que nos damos,
hermana.
Si esto tan sumiso
y excitante
nada puede contra el oro,
inventemos un nuevo planeta
donde poner una raza nueva…

Promovamos un nombre distinto
para esto que aprendimos a ir reconociendo
como propio;
sin miedo,
sin especular
y con confianza.

Ahora. Bien.
Cuando la nueva habitación este habitable,
con su propia luz
y su desorden.
Cuando los habitantes
-convenidos a imagen
y semejanza de algún dios-
ya tengan en forma su escultural figura.
Y cuando en sus corazones
ya tengan los motores encendidos
sus respectivos capitanes
condenémosles a eso que querrán
como gran única emoción emocionante.

Los instruiremos en la humildad sencilla
donde privan las caricias,
la esperanza
y el respeto sobre el arte de los tiempos;
si lo pides
y si en su deseo lo obedecen
les diremos que eso que no logran encontrar
en ningún sitio
es lo único que existe
dentro de ellos.

Dispondrán de lo que han visto
para remendarle la mirada
a quien decida acompañarles
y como no será llamado amor,
ni nuestras alas
ni nuestro naufragio,
podremos alentar
en la creación de nuestro mundo
un apartado ciudadano
que proteja con leyendas de valientes
la subida del demonio
y la vuelta de la soledad.

Omaral.

lunes, 19 de mayo de 2014

Romántico. Siempre. Aquí.




Parece que todo irá bien,
de una nube perdida
ha nacido un arroyo
y las mujeres vuelven a nadar en él,
con el torso en mármol desnudo.

También resulta en el mito
de una batalla
que voy a costarte un preámbulo breve
antes que todo el futuro
y así será
-y habrá de ser-
para siempre.

¿Cómo es el sol
y cuando será el día?

¿Cuáles son mis ganas
y como es tu boca?

¿Quiénes son los otros
y cuando ameritan el exterminio?

¿Cuál de todas eras tú
y a quien es que yo invento
hasta borrarte?

¿Cuándo son las caricias
y cuando es la agonía?

¿Cuánto es amor
y cuando eso es todo?

¿Quién está escrito?

¿Cómo hacerme en la palabra?

¿Cuán lejos se va nuestro presente?

¿Dónde escondernos
de aquel futuro que nos persigue?

Todas estas son preguntas menores
en función de un hombre menor
que tímidamente supone
que todo ha de ir bien.

¿Cómo?
¿Cuándo?
¿Dónde?
Omaral.

miércoles, 14 de mayo de 2014

Danielo, Fina Estampa.




Así es el Danielo,
tiene miedo a que los otros
se acobarden
y recrea por si solo
el viejo oeste,
la valía de los ruedos
y el corazón de la tinieblas.

Con distintas voces
nos arenga el rostro cierto
que podríamos tener
y aun no tenemos…
sube antes que nadie al precipicio
y desde ahí se arria su bandera
de tormentas.

Qué certeras sus miradas sobre el horizonte,
para y dice
que el infierno queda cerca
y que ahí dentro –en esa celda-nos esperan
sus tres ángeles guardianes
y su padre.

Catador suicida de los días
que le faltan
a los calendarios,
humanoide emocional
que, comprendiendo,
cierra por la fuerza
el libro de los hombres.

Así es el Danielo,
la mitad otra que da fe
de que estoy vivo
y de que cuento
con la historia de un amigo
que es igual
a esos señores:

Fina estampa,
caballero.
Omaral.

-¡Abarajame!- dijo el Trust.


Su nombre es culero Trust,
cuiden de sus mujeres célibes
ellas irán por él. Cómplices
de su invertida fe en la cruz.

Lo tiene todo el malevo monumento:
el temple hidalgo de los genios,
la clara violencia de los vientos
y sabe –además- donde aguarda su momento.

Lo venero pues se vuelve sustancial
y se conserva en la derecha
sin  hacerse con la estrecha
boca boba que lo quiera radical.

Es un maestro en el arte de olvidar
y de seguir hacia adelante;
en secreto yo lo llamo el comandante
y él lo sabe; se lo noto al caminar.

Sus modales nos reservan un asiento
de buena mesa y buen decir.
No querríamos volver a venir
a no ser por eso serio que lo pone estar contento.

Cine loco de terror, Rodolfo Páez, Stephen King.
Biciclismo de romance hasta Saltillo;
es el dueño verdadero de mi grillo
por eso insiste en que me entrene sobre un Ring.

Cuando dice que él también a mi me ama  
se me ponen los ojitos como verdes
y mis palabras un pelín algo más fuertes;

Le hago -para verlo- el drama
de que mis desvíos y aficiones son producto
de querer estar en su memoria con indulto.

Omaral.

martes, 13 de mayo de 2014

En toda Camboya mi Negrito es el único LoverBoy.


Mi Negrito baila zamba,
es el chico lindo
que te encuentras
con la risa franca
sobre una cerveza
que en los muslos de una mami, rica, cosa buena, 
se acalora…

Yo lo quiero,
lo respeto,
lo bendigo,
lo recuerdo
y si un día le hace falta,
con las manos,
con la boca
y con el culo,
lo estimulo.

Es hermoso mi Negrito
y tiene el color en la piel
de esos ángeles de antes
que bajaban hasta el puerto
a comerse de las manos de mujeres
esos sueños que tuvieron cuando niñas.

Llámelo usted carepicha,
mamarracho,
weon,
tonto del aba,
Dios Padre
o fucking nigga;
se la suda
e igual se ríe.

Tiene gracia,
luz,
calor,
pasión,
locura,
ingenio,
arte,
desenfado,
coraje,
corazón
y un buen chute de cinismo
para librarse de todo ello.

Nunca llega si lo esperas;
pero está siempre presente
en toda historia peligrosa
que se cuente de nosotros.

Omaral.

lunes, 12 de mayo de 2014

Camboya way life.


*a los chicos; por supuesto.
Es lunes y vivo.
Llamo al 1800 disturbio
y un cadáver contesta,
no queremos nada más
por tanto pedimos más de lo mismo:
-Dos por favor
de Don Pérignon-…

Todavía nos quedan
dos ochos para cortar
y están dispuestos tres pares de rayas
en un cristal de bohemia
que Trujillo robó
bajo el efecto
de tres rivotriles
(Más tres tapitas
con jitomate y panceta)

Harto de tequila
y boleros
como un murciélago blanco se duerme
mi querido Danielo…
dice que no son para él estos excesos
y que con su edad ya no aspira
a morirse de joven;
si acaso -tal vez-
tres pitaditas nomas
de la hierbita de Dios
que nos comparte
una mujer escondida
en esa hijaputa de nombre Carmina.

Tocan al timbre
y nadie sabía que se había ido el Negro,
viene con él un gendarme;
lo rescató de la habitación 415
donde lo tenían atado
unos travelos imitadores
de Beyonce
y Katy Perry
(con este compadre
siempre es lo mismo
una vez que encuentra el baile
desaparece).

Quiero a estos chicos
no cabe duda:
sus apuestas a caballo perdedor,
los fines de semanas que ninguno olvida
porque ninguno logra recordar,
sus miradas cómplices guiándome
a ese sitio en su corazón
donde guardan el oro.

Son lo eterno,
los conservo junto a mi cuando hace miedo
y esta intención nocivo/literaria la escribo en mi antebrazo;
podría olvidarlo
como olvidé
hacia dónde íbamos
cuando llegamos.

 Omaral.

sábado, 10 de mayo de 2014

La pulpa diferente de la soledad.



Excuse
el deseo de mi corazón avaro;
pero no elegir para destino el faro
seduce.

Inocente
de haberme realizado en la culpa,
confiado de tener en el espíritu la pulpa
diferente…

Será
mi huida como la mirada que vuela
en busca de derramarse como hace la
cera.

Tengamos
al despedirnos la alegría dispuesta
y otra vez cuando suban la apuesta
perdamos.

Imposible
de entre tanto queda aquel futuro;
un rayo que es aun, entre lo oscuro,
posible.

Calma
e ir al mar a ver besar sus trenzas de espumas
contra las cordilleras que hacen eco de las musas.

Trama:
disposición del destino a la violencia.
Soledad ante toda posible presencia.

Omaral.

viernes, 9 de mayo de 2014

Días.


Aquel día soñado.
Muy a lo lejos de la abyecta memoria:
junto a las lunas que fueron eternas,
donde dormían en el galeón las cadenas;
con la ambrosia dirigiendo la noria.

De antes de nunca llegó la luz y cuando siempre
brillaron cubiertas de arena las sombras.
En una aguja derrapaban las dulces horas
y amanecía de fin de siglo cada noviembre.

Lance sin miedo y fuselaje   
de lo que vuelve. Mientras amantes
por  disculparse de antes
se hacen camino y carruaje.

Todo nació mientras vivimos:
la vanidad de las desnudas olas,
el pie en el corazón de pequeñas rocas.
Fue solo esperanza; lo descubrimos.

Volumen de suerte tentada
que tuvo en la nada
tanto espinas; tanto rosas.

Y cuando reviste de melancolía  
un instante consume lo que antes dolía
junto al olvido que resguarda a las cosas.
Omaral.


Aquel día sin haber dormido.
Después que la abyecta memoria:
cuando las lunas no fueron eternas,
cuando en el galeón las cadenas;
con la distancia haciendo fuego la noria.

Jamás de antes llegó la luz ni nunca
se fueron a brillo las sombras.
En una aguja murieron las horas,
era a la tarde que la noche trunca.

Mísero tiempo y consuelo
de la mujer. Mientras el hombre
por cerciorarse del hambre
se da de boca al anzuelo.

Nada cambio mientras vivimos
ni lo cansino de las tristes olas
tampoco el estiércol de las palomas.
Fue la miseria; la descubrimos.

Tragedia de suerte anudada
que tuvo al quebrarse en la nada
un alud de pasiones que aun hoy expío.

De sí misma se libra la mariposa
y quien divulga su vuelo la esposa
junto al olvido que vuelve desde el vacío.

Omaral.

jueves, 8 de mayo de 2014

La cruz roja color Leela.


“¿Mis años de salvaje hedonismo me estarán afectando?"
Leela

El día que la Tierra se quedó estúpida; Futurama (3s).
Sentada frente a un gran espejo
se cepilla el negro
y abundante cabello,
tal vez herencia musulmana
perpetuada en un pueblo caluroso
de occidente.

Podría ser que piense
en todas las especies que median
entre Ibsen, Darwin
y Julio Verne.

Tal vez con su distancia
realiza una romántica presencia.

Afuera en el mundo
resguardan a los niños
de saber lo que es el hombre,
imponen medidas avanzadas
para preservar lo natural
y reparten entre los necesitados nuevas formas de agonía;

Unos toman los templetes
y discurren su discurso,
otros dan al cosmos
el timón de sus deseos…

Ella se queda sumida en sus ojos,
confiando en que tiene tiempo
antes que las nobles acciones de los otros
la interrumpan en su hacer.

Omaral.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Some might say... lies.


Fue al circo
con cierto temor
y fue feliz.

Se distinguió bajo la carpa,
el anfitrión le convido de la retorica pagana…
vio los actos de magia
y al propio mago tras el humo de la desaparición:
se hizo eterno en su memoria
y grabó en sus ojos la guinda del sueño.

Las acrobacias emocionantes
de las musas entalladas en holanes,
volcaron en su voz
un silencio emocionado que aplaudía.

Durante la humana mansedumbre de las bestias
repuso en su rostro muecas recuperadas de violencia
y endulzó con caramelos
esa obtusa parsimonia
que da un tigre de bengala sin acecho.

Su propio color,
en la confitería de los payasos,
se esmaltó
y pinto las nubes
de inocencias sin idioma.

Al otro día en la mañana,
cuando las luciérnagas cesaron,
cuando el circo se había ido,
cuando el mundo pareció de nuevo el mundo.
De forma cruel aseguró
que todo aquel despliegue de leyendas
había sido nada más
que una mentira.

Omaral. 

martes, 6 de mayo de 2014

Otro de Otros.


Hoy recordé
que soy también aquel
en Tucson
cargando costales
y mediando el trayecto
entre una jornada
y la otra…

Visiblemente me he despertado
bajo la sorna de un sol
que brilla lejano;

La luz de otro día
derrama en un cuenco
y pudiendo haber sido agua
un horizonte le lava la cara
a este destino que vivo,
tal vez inventado
en la incontinua memoria
de otro.


 Omaral.

lunes, 5 de mayo de 2014

Proyecciones.



Erase una vez
un jarrón
de porcelana
desnudo sobre una mesa.

Se imponía
al paso beligerante
de los gatos
de los perros
de los niños
y los adultos.

Al humo de un cigarrillo
a punto de extinguirse
le dio en la boca
su aliento a flores muertas
y recién nacidas.

Podía ser
que era de noche
y llovía;
pero todo el tiempo tuve la sensación
de que una y otra vez
se rompía ante mis ojos.

Omaral.

viernes, 2 de mayo de 2014

Fuera de tiempo.



Frente de mi hay un reloj de pared gigante;
como tantos otros relojes
cuadra la historia
de doce horas a la redonda.

Yo estoy esperando
el tren que habrá de llevarme en el tiempo.

Me tira un niño del abrigo
y me pide una moneda
o dos
o tres
o cuatro…

La aguja de los segundos,
impredecible,
acentúa el silencio
de los aceros.

El minutero
y la otra aguja,
la corta,
esperan su turno.

Me he detenido a pensar
en esto que escribo:

¿Son las mismas doce estaciones
de la eternidad completa?

Al chico de las monedas
quise dar un billete.
Se negó.

No le era útil
para jugar a cara o cruz.

-Es usted un cobarde-
he decidido
que eso fue lo que dijo
al irme dejando solo…

Esperando.

Omaral.

jueves, 1 de mayo de 2014

Conmemoración de la mentira.


Después de todo mentir era bueno;
de sus escondites salieron los tristes…
los que no habían encontrado
para ellos
historia propicia de alucinación
y memoria.

Ya nadie creía en las mentiras
y podía la gente
acercarse
-sin tibieza-
a eso que quemaba desde dentro
como una verdad
sin antónimo posible
o adjetivo.

Se iniciaron en el arte del ridículo
los fanáticos del orden.
Probaban hasta hartarse
trajes diseñados
contra su persona;
a ratos la indolencia
a ratos la costumbre.

Habían sido exiliados ganadores
y victorias
los nuevos dueños de la plaza
no necesitaban
nada
además de romper las olas…

Se quedaron solo a ver
el caballero
con zapatos de charol
sin calcetines,
la señora extra large
en las pancetas
y ese comodino que decía
no tener ni hambre
ni galletas.

Y como todo ya no era;
ni propiedad
ni desencanto
ni locura…
libres los humanos
se internaron en la selva
para verle
las piernas largas a la vida
como bestias…

Reivindicaron
la potencia de la calma
y la paciencia.
Nadie dijo
-estoy soy yo-
ni nadie le pidió a la hidalguía
-esto es lo que yo quiero que seas-

Vivos,
solo a punto ya de irnos,
sin platear las bodas.

Sin especular en las huidas.

Sin desestimar
las propias miserias.

Mentir era lo bueno;
querer sencillamente
lo que se quería
y nada más.

Omaral.