miércoles, 30 de abril de 2014

Lluvia de sangre fresca.


Como cada año
participo de la temporada de lluvia.

Doy reverencia a las nubes negras
y dispongo mi melancolía
para uso común
de quien quiera
oler el olor
de papeles mojados.

Los veo a los humildes…
los veo presurosos
buscando algún techo
para seguir esperando.

Encorvan la espalda,
esto es no es Glasgow;
pero es el futuro…

No podría pedir otra cosa
y escribo de nuevo  
sobre una tarde lloviendo
en la que las mariposas
se hicieron navajas.

También me fascinan los vagabundos,
como aquel que camina
liderando una voz popular en la luna
y que me recuerda a mañana.
Quizá por no hablar de Sultán,
un vigilante de banco
que cuando fue militar
comió con los dedos su mierda
sobre el cadáver de una mujer zapatista.

Es lo que tiene la lluvia,
dispone verdades
y despierta los ojos salvajes
de las personas:

Tantas veces el miedo
a que el miedo de siempre
nunca se vaya.

Hace un tiempo en la playa
aquel niño con manchas
también lo era yo;
arreció una tormenta
y dentro del mar
descubrí que me había convertido
en un grano de arena.

Llueve
y habrá de llover
también
en el año que viene…
-otra vuelta del sol-
me ha dicho Gonzalez.

Burlare mi suerte
entre rendijas de drenaje,
volveré;

Ganador
o
perdedor,
estoy hecho bajo la lluvia.

Omaral.

martes, 29 de abril de 2014

Nadie quiere ser soñado por muertos.



Existe un momento en la noche secreto:
la luna se pone de espaldas
a los soñadores
y orina mercurio
sobre los tinteros
de los hombres tristes
que se hacen quemar
en palabras de olvido.

Se –lo vi grabado como una instrucción
en una estaca de plata moderna-
que la infame menguante lo hace ofendida
por esa promesa
que no conocía
y que nadie
en sus siglos de vida
-Ni los más vampiros
ni los borrachines
ni los lobos hombres-
ha regresado
para cumplir.

En ese instante preciso yo estaba,
cargando de miel
mi misantropía,
cuajando en insomnio
mi penitencia
y contando con cuantas espinas contaba
ese rey,
ese rey,
ese rey…

Ese rey de los cielos
que aquí mismo en la tierra fue apuesto
y puesto a parir
y a pagar lo divino
en la humanidad que dio a luz
la virgen Maria
con la gracia de Dios…

Yo aparecí recién salido de misa
estaba asustado
por no saber divertirme
-demonios, cuantos castillos-
grité
para que hicieran parar
la voz republicana de los monumentos.

Entonces lo vi
y fue siniestro,
de un cielo a otro suelo…
tic tac
tic tac;

Julio me dijo haber visto
a otro que era igualito a mí
y que galopaba a dos noches
de los ensueños de mi vecina Rocío…
Tenía mi risa
(Esa herida distante
con la que suelo llorar
por las aves
cuando regurgitan gusanos
y dan de comer a sus crías
tal

asquerosidad).

Anda como andas
igual
a quien no sabe andar;
desorientado
y sin alma que valga…
en su caminar
trafica con el combustible de hogueras
que emana
de
su
paladar…

Tiene de las guitarras los dedos quebrados
y la voz
en ese idioma que nadie habla
porque nada dice,
su pasión es estarse sentado
por donde no queme el sol
cuando refresca la lluvia…

Mira si es guapo
y me dice
-veras-.

Se siente seguro de tus mismas dudas,
lo llaman Omar…
tiene las horas pasadas,
marcada en la frente
la ciudadanía
de una ciudad fantasma sin coordenadas…

Se rasca por horas los huevos,
se hurga la boca
al dejar de comer,
pretende que su tontería radica en las formas
y esnifa caminos enteros de valium
si le hablan de amor.

Requiere que alguien lo cuide
esa será en tiempos duros
su más sociable importación;
-es igualito que tú-
viene y me dice de mí
que no tengo par…

Julio fue asesinado en agosto
del año dos mil siete
con dos tiros en el pecho
¿Qué
querrá
decirme,
a mi
que
estoy
soñando,
con
su
revelación?

Omaral.

lunes, 28 de abril de 2014

Tétrica crónica de una asocial amistad a todo runrún.


*a Juanathan.
Los matan a todos.
A unos los enloquecen de hambre.
A otros los re humanizan con miedo.
A tantos los evangeliza la espera.

A cuantos miserables
los culpan de melancolía.

Los explotan
y querría no explotar
también yo ese tema;
decirles
que hoy hace un gran día…
que recibo noticias europeas de Jonathan
y que en ellas
no arrastra
ni gente desalojada en las calles
ni gobernantes haciendo pixeles en plasmas.

Mirado me miro
y me doy ternura
al ser cruel y contarles
que mi socio me cuenta que tiene
la mirada detrás de peatones que corren
perseguidos por lluvias,
justo de frente al Ponte Vecchio;
le duele que el mundo termine en Florencia
y es dulce mi amigo,
es muy dulce,
de él querría yo contarles:

Tiene en las manos los dedos
a los que gimen las arpas,
le sale de lo que sabe una luz
y en su figura he rendido mi sombra…

Cuando él se ríe,
de tan abandonadas,
salen a llorar las madrotas de los burdeles
por los balcones del centro,
se quitan de señoritos las putas
y vuelve a molar
la tendencia a decirle que no a las cosquillas.

Sin embargo que mierda
es parar en los kioscos,
buscando alguna reseña
de los toros que -¡asesinos!- matamos el viernes,
y que no quede en la tinta
nada además de recuentos de días
pasados igual
entre incertidumbre
y compresas de whisky.

Qué fecha es hoy,
dígame usted señor presidente…
hago memorias
y no recuerdo la hora
de la última vez
que nos fue permitido nombrar
algo además de las nubes oscuras  
que estaban detrás
de la tormenta que venía de regreso
buscando sobrevivientes
que aniquilar;

No se haga el dorado
ni el gil
ni el pasota
ni el zen indignado…
nos matan
porque no entienden
que nuestra voz es la voz
de quien ha venido a instruir
en materia de lobos a todo cordero.

Pero hemos hecho algo más que aprender
y ahora aprendan ustedes;

No mataran a los combatientes   
que yo he visto salir de la nieve
y que de nuevo vendrán
como sueños…
valdrá para algo contar las noticias de Jona
y que haga, en honor del honor,
otra vez
un gran día.

Omaral.

viernes, 25 de abril de 2014

CamboyaLand XIX


Picture By
StregaNera
Su estrategia fue no dar un paso.
Al final la meta lo alcanzó
***

Todo destino era su hogar;
nunca quiso aprender a donde ir.
***

Me gusta el caos:
Lo que los astros guían.
Lo que los hombres quieren.
Lo que los dioses imponen.
***

¡El arte es la respuesta!
¿A qué?
***

Naturalmente;
sin pensar en que me lleva, siempre,
un ansia equivocada.
***

Nada me ata;
es lo que tiene haberlo perdido todo.
***

No ir al centro de las cosas;
salir del centro de las cosas.
***

Todo cuanto poseas
será una pertenencia celada
por alguien más
antes que por ti.
A eso llamaron comunidad.
***

Toda parte de nosotros
es el resultado de algo menos
en alguien más.
A eso llamaron personalidad.
***

Soy más importante
que todo lo que me vincula contigo.
***

Para tener la razón
basta con no discutir
con lo que es natural.
***

No seré nunca el primer hombre
que este viviendo
mientras gente muere.
***

Hicimos de la muerte un cliché.
***

Ni el hombre más poderoso
ha de poder romper con su insignificancia.
***

Esa angustia de ver toda sombra,
claramente.
***

Profeso esa hidalguía de haber roto
las reglas elementales de participación ciudadana;
no en una suposición del hecho
sino en un hecho por encima de todas las suposiciones.
***

En el dolor somos mucho más
que lo que nos duele.
***

Mi libertad es la del preso;
tener paciencia.
***

No piensan en los desvalidos.
Piensan en desbalijar a todo aquel que tiene.
***

Di que soy el único;
pero a mí me es indiferente al final ser como cualquier otro.
***

Marchemos... ¡A la fuerza!
***

¡Omaral!

jueves, 24 de abril de 2014

Solipsista.


Picture By
StregaNera
El mundo se sostiene,
en sus pedazos,
de la noche…

Del verdugo
que se lima los dientes
mordiendo manzanas
ante la ejecución
que le ha mandado llamar
desde plaza de mayo.

Del pistolero fumando
bajo los reflejos de sombra
que prisma un sauce llorón,
se sostiene el mundo
y rueda la vida:

Rueda que rueda
en su dildo/estaca.

Se niegan los deseos,
se escapan los destinos,
se enciende el fuego en las hogueras
y todo es.

Se hace del aliento mentiroso
del que dice la verdad…
esta en los brazos del que teme empuñar
sus caricias.

En la punta de la lengua
de los marginales.

Del mundo nos vamos;
pero allá donde llegas
también es el mundo
y esta sostenido
también del olor a basura
también de mi padre
también de la nada
y también de mí.

Mira
-Si dudas-
en las galera de este naufragio;
había un marino mercante
lloraba de hambre
bebiendo agua salada…

El mundo se sostiene
-Ya ves-
de la última exhalación
que diera
un recién nacido
al morir.

Omaral.

miércoles, 23 de abril de 2014

Mundano.


Una vez que me dijeron
estos son tus ojos,
y habiendo terminado
en mi los trabajos de ingeniería
que suponían
me funcionaran también los brazos,
piernas,
mandíbula,
esfínteres,
y otros artefactos de contorsionismo existencial…

Me dedique
-Por mecanismo-
a todo cuanto había venido:

Respiré la contaminación del aire en la ciudad,
exalté el volumen del más mínimo murmullo
y di por cierta
la persecución en la que iban presurosos mis latidos.

Tenía la lengua
entonces le lamí la palma de la mano
a una niña de nombre Carmela
que no sabía qué hacer
con su primer registro
de periodo menstrual;
a su sentido de la vista sonreí.  

Acusado de tener la voz
preferí en su uso la mentira,
gastarme su agudeza y gravedad
en re contar los cuentos
que nacían
-Por supuesto-
de todo cuanto olía con la nariz
en el sexo de otrora Carmela,
años después.

Una vez dado el uso primitivo
a mi órgano de reproducción evolutiva,
levante el mentón
con el orgullo de un robot
recién terminado,
sostuve con mis hombros
izadas algunas banderas
y soñé…
después llevado por el lacrimal
acerté a quedarme solo
sintiéndome el ombligo
a través de la memoria
que asistía en imaginación
desde el hipocampo.

Palpe la tierra un día desnudo
con la raja del culo;
tenso y sin muscular  
sudaba de frío,
con sabor a arena
descubrí a lo que sabía la sed
cuando con el alma
te disparan por la espalda…

Expuse mis huesos
a su resistencia:
mis costillas son amorfas,
mi muñeca derecha guarda ruidos
y mi rodilla izquierda no camina
si no la aliento
con remedios
para mi dolor gastrointestinal;

Pero no he perdido la cabeza
tiene cicatrices
y manchas de caminos
a los que nadie me invitó,
me duele de doce a cuatro,
pesa lo mismo que un toro
al despertarme;
pero sigue siendo mía
y estando
ahí
donde a nadie le haga daño.

Me enviaron aquí,
con la pinta exacta de cualquier otro ser humano
-En contra de toda humanidad-,
eso es todo lo que podría decir en mi favor
antes de morirme
a causa del mal  uso que le he dado a mi existencia.

Omaral.

martes, 22 de abril de 2014

Durante la noche en aquel tren.

“Yo me creía muerto pero hoy sé que estoy
vivo y que concibo otro lugar.”
Ciudad Vampira

Nacho Vegas.

Durante la noche la luna
-Algunas noches-
también estrellas ningunas
y rojas…
la confitería de Lourdes cerrada
con su letrero de horarios
inclinándose a la derecha,
para dejar entrar las miradas
que quieran verle las piernas.

El ruido precavido de los automóviles,
las miradas vacías
de los guardias de seguridad,
la inquietud amenazante
de los criminales.
Durante la noche
el sol descubierto
donde yace otro día…

En su velo de luces robot
dos amantes buscando
su ojo negro
para cegarse de miedo
y deseo;
de muerte
y olor a genitales.

Durante la noche, la multitud.
Comitiva,
primitiva
asesina,
taurina,
divina,
suicida
¡A dormir!

Peces despiertos
cruzando la veda de barcos hundidos
que nadie perdió.

Aves gigantes
a través de los sueños
de caballos alados
que cruzan
un monten cubierto
en llamas
durante la noche
en que despertó
enfermo de hambre
y murió
con nadie a su lado
para despedirse
Matias el brujo.

Volutas de humo,
sonido de hojas secas,
espirales de sueño
y un niño viendo a través del cristal
con una navaja en la mano;

Durante la noche
esperando a que venga
el hombre del saco.

Omaral.

lunes, 21 de abril de 2014

Aquel superheroe no se llamaba Gabriel Garcia Marquez.




Su nombre no lo conozco. Murió por la mañana del 17 de abril del año 2014; era buena persona. Cierto que hoy nadie recorre las editoriales, o pulpitos públicos, queriendo contar las anécdotas que pudieron sucederles juntos, en cenas, reseñas, aviones o escritorios con flores amarillas como soles. Sin embargo –repito- era buena persona. Habiendo nacido pobre y orgulloso, se separó de otra que tampoco gozó de fama, ni como la mujer de una celebridad ni como una celebridad de mujer.

Su distancia la hizo por amor y vergüenza, nunca pretendió mencionar nada sobre la cólera de aquellos tiempos. Guardó su corazón, envuelto en un silencio de tela, y nunca más volvió a sacarlo de la gaveta donde también guardaba un amonite. Al tener 35 años, y por no quedarse en el medio impidiendo una vida que reclamaba mucho más que su aliento, y su antagónica forma de celebrar la capital naturaleza de un hombre, para darlo a seguir en latitudes más hondas, desdibujo de sus sueños la participación colectiva. Ella acabo de prostituta haciendo la compra de un marido que paga la casa; pero esa ya es otra historia y con tales señas de melancolía mejor no moverse por donde un hombre así pisa la tierra.

Por mala fortuna –quizá- nunca fue el amigo de nadie. No improvisaba maneras ni lujos; acudía puntualmente a su trabajo. Iba siempre planchado, con los zapatos muy limpios y el peinado a manera de ser olvidado al instante. Desprendía de su olor una historia muy sobria de la que nadie hablaría por miedo a romperla; o salir algo roto de todas sus partes extintas.

Digamos de él que era reacio a recibir halagos y que por ello murió, dignamente, sin que nadie además de su gato –que tampoco será mencionado en los medios- resintiera no verlo llegar y poner a correr una grabación de Lola La Grande en 1973. Su casa era un documento preciso en color gris. Se reía abiertamente si escuchaba un niño llorar; se alejaba mirando hacia el piso si escuchaba a una niña pedir. Los vecinos que sí sabían su nombre lo llamaban señor. Había ganado esa consideración algunos años atrás; cuando a pesar de vivir perseguido por una precaria situación económica, que no daba para algo además de pan y café,  él continuaba cada día saliendo a la calle sin prisas y llevando un paso entre precisión y soltura.

En su más alucinante momento una vez vio pasar, a menos de seis metros de él, un taxi en el que iba fumando Javier Solis. Sombras nada más y él bendecía, muy quedo, la suerte que por no confiar en los juego, él, ya no podría compartir con la otra mujer –ahora menos famosa que él. Hablaba con el dependiente de la tienda de abarrotes sobre el clima. Intercambiaba mentiras, sobre especies animales, con aquel que le cortaba el cabello sin cobrarle. Se resistía al coqueteo de las golfas emitiéndoles pasiones en boleros. Se identificaba con los perros de la calle y temía del miedo que ellos podían llegar a tener.

Murió en la paz de un mundo abandonado; corriendo el telón a un escenario donde la gloria no tiene admiradores. No escribió el comunicado literario de una patria, no asentó distintos epitafios para lucir en homenajes. No hace parte, ni siquiera, de las bromas que redundan en la muerte.

Estaba recortando las noticias en la prensa de hacía semanas. Quizá el gato lo vio venir; había un trasto con restos de leche sobre la estufa, un recibo aun por pagarse del servicio eléctrico y dos colillas en el cenicero. Con poco más de 70 años aquel hombre no se llamaba Gabriel Garcia Márquez y como no hizo gran cosa además de mostrar prudencia y putearse la vida cada día como un  mendigo, nadie levantara en su nombre obra, verso o recuerdo.


Omaral.

viernes, 18 de abril de 2014

Viernes Santo.



Le dije ven. Su boca sabía a pizza. Me subió por la cadera. La tome por la nuca –como había visto hacer a los grandes actores en un beso. Yo había terminado de ducharme; me puse regio. Le bajé las pantaletas y entré, cortésmente aun flácido. Después la sangre en ebullición le apretó contrayendo ambas nalgas. Nos entregamos a un baile de diablos. Me imaginé que era yo a quien tocaría morirse este día. La giré y ella quedó, en forma de alucinación, mirando al este. Mis embestidas son sobrias; no es confesión decir que me vienen de visiones que tengo de muertes. Invoqué lo mundano de mi alma en su cuerpo. Sus gemidos son ramas –lo juro- los veo enredarse sobre las paredes. Y después hacen sombras de mantarayas. Terminé dentro de ella, me sentí triste y mareado…humanamente.

No fueron más de seis minutos; pero aun mi cuerpo está colgado en cruz de aquel temblor.

Omaral.

jueves, 17 de abril de 2014

Hommar; en parte un ángel.


"Mi excusa es no tener más dirección 
que la del querer"
VinoDelFin
Llega el día
y lo rompes
para después
cruzarlo completamente roto…

Te dejas los pedacitos revueltos
y brincas
sobre las puntas filosas,
cercano
-Mucho muy cercano-
-Mejor te lo digo-
a parecer más imbécil,
aun,
de lo que fuiste
en un tiempo pasado.

Buscas la ternura
que tendrían las gentes
si por un momento quisieran
vivir
vívidamente
cada momento de vida
y no más;
pero te escondes.

De los festivales de voz
ya te han echado la saña:
una vez con un grito
otra vez con silencio…

Y como has curtido bastante
ya todo dolor doloroso
no crees en llamarle venganza
a la guerra;
te armas por ver
cuanto tiempo se toma
llegar a ser un verdadero cobarde.

Pones palabritas
en una servilleta de espera machada
en un aeropuerto del sur…
cuando nadie castiga tus pasos
revientas el foco
de la comisura serrana,
para custodia de aquel que quiera
subirse en un globo aerostático
y contar siete sietes
antes de empezar a caer.

La piel de un superman
tiene cicatriz de quemaduras
como esporas
y tú no lo llamas tragedia.
La persuasión del súper hombre
te la contó la mujer
que se acostaba con Nietzche
mientras tú hacías el villano
de su pesadilla existencial…

Huele a azufre
y justo
los días jueves
toca decantar
de cuantos dioses caídos
han venido hablando
los teóricos de la hambruna.

Ya ves
se dice que se sufre
en el mundo
y aunque no sabes que decir
para ocultarlo
tu sufrimiento te lo callas.

Omaral.

miércoles, 16 de abril de 2014

"Prince Jhonny" me cantó y nada más ahora recuerdo.


*Merci pour l'ombre
Algunas tardes venia a casa,
discutíamos
entre su ciencia exacta evolutiva
y mi faena
de discursos sobre dioses andariegos…

Me cansaba
y aun me cansa
no verla jamás cansada;
su disposición ante las olas
repercutía como un dardo
en mi profanación del aislamiento matinal.

Una noche,
yo ya a vuelta de una lluvia,
y ella por regreso
de un amante,
me besó
en los dos labios
con una sola muestra de licor.

Por un momento
opuso cierta resistencia
a su deseo;
me convenció al sentirla
hecha de todo con cuanto yo la había deseado.

Dijo algo con los ojos
que yo no hice por querer entender;
pero creí en ello
y ofreciéndome lo que fumaba
partí en la voz
que ella usa
para despedirse
de las asquerosas gaviotas.

Cuanta sombra aquel cabello…
cuanta llanura aquel cofre con sobres
que guardaba
por debajo de la cama
esperando a colectar
la dirección de Steven Tyler
o de un militante
de la anti política espacial;

Cuanto destino
su dulzura  
al ir probando lo salado
de otro día.

La vez ultima,
de sobrevolar la ciudad
subidos en su temperatura,
yo vestía un traje futurista
bordado al cuerpo
con jirones de la piel
de otra mujer;
quise resentirme por mi culpa
sin embargo
de sus pechos al aire
desprendía un olor a todas las mujeres.

Se detuvo
bajo el foco de una estrella
que salía
de un pequeño restaurant
cogida de la mano a un paparazzi:

-ten mi amor,
dame amor,
dime amor-
se fue diciendo...

Sobra decir que es poesía
que ni siquiera los más lucidos poetas
hayan hecho mención
de su casa de cartones.

Llegó por entonces
y el pasado,
como el tiempo,
se hizo nada en su pupilas.


Omaral.

martes, 15 de abril de 2014

Werther Polvorado.




Querido Werther:

-Que mierda de vida- me dices, -que mierda- contesto. Y es verdad colega, no sirve para grandes cosas: las angustias del año, la familia, los amigos, sacarse la lotería, comprar un auto nuevo, vestir como un dandi, coleccionar atenciones, aplausos, recetas y desusos. Quizá sea que vamos muy rápido; tal vez se trate del hecho de que por norma nos toca a todos –tarde o temprano- perder eso que, dicen, podíamos ganar. Sin embargo –y con esto no pretendo consolarte o hacerte el juego cruel del optimismo, algunas partidas son nuestras. Como una parte de nosotros se quedan ahí sin darle paso a nadie más ¿nos completan? No lo sé; de entre todo lo que pienso nunca me da por pensar que llegaremos al día en que consumemos nuestra existencia como la materialización de nuestros bienes espirituales o espirituosos…digo que se reservan a nosotros puesto que nadie más lleva encima nuestra propia sensación de derrota y entonces los vemos: tiene sentido el salmo2 en boca de un loco al cruzar por un túnel del metro e inyecta visiones la certidumbre imperiosa de los perros que miran como pensando en lo bestias que somos la gente al callarlos. Solamente son partes de la suma de todo.

Yo sé Werther, yo sé. Te recaigo siempre con las mismas poleas sin ir a ningún lugar; pero hemos dicho ya tanto, que decirte de nuevo me supone un conflicto de novedad. Ya ves, no estoy tan lejano de eso de lo que quieres mantenerte lejos; el tiempo trae otro día o cada día nos lo inventamos. Qué puedo decirte.

Tal vez pensando en la inmensa fila de extraviados. Tal vez si un día ya no crees –nomas por creer- en eso que te dan por creencia y te adhieres a la mentira insurrecta; la misma que cuenta que todo es mentira y que esta por romperse. Quizá porque un niño al leerte te supone un hombre gigante y no te hizo falta nada además de haber tenido el olor de sus labios besando en la boca de otro.

Sal a la calle a cruzarte en el fuego, da cuanto eres y seas; dale al deseo tu fe; siente estar vivo, mira que el tiempo es muy poco y no han ganado. Te juro por todos los hombres que no han ganado. Sus tierras, sus nombres, su escudo, y el brillo de sus alhajas, es lo único que tienen. Para ti queda la sombra, el silencio y la distancia. En donde nadie buscó; ahí te encuentras.

Y cuando no tienes virtudes, y cuando no puedes parar el olvido, y cuando cambias por droga tu alma, y cuando pides limosnas por fuera de las catedrales, y cuando te piden sangrar de vergüenza. No tengas miedo Werther, no temas…esos ojos que ves que te miran en realidad van pasando y asumiendo otras vidas que matan lo mismo; ya no hay libertad. Resiste, buen hombre, resiste. Veras que han venido otros tantos que caen como tú hacia el sol. De ellos  un mundo de hombres se acerca.

Déjate lo roído, la confusión, la duda, el dolor, la herida, la muerte, la tormenta. Déjate los harapos, las costras de mugre, el vicio, la derrota, el vacío, la tripa, los fatalismos y el decoro de la paciencia. Los héroes no han ganado ni con todas las demandas que ofertan a las víctimas; no han ganado Werther. Ganará la vida, esa mierda que me dices no eres capaz de seguir tragando, ganara y cuando vayas a ningún lado encontraras vacías las fábricas. En un polígono de eco, en el filo de una ventana rota nacerá un gotero  y no habrán vencido Werther, no habrán vencido; porque una anciana contará una historia mientras zurce el calcetín de un nieto muerto por las balas de la paz…porque no habrá pliego petitorio que tú quieras firmar después de haberte visto en compañía de esa hermosa y absoluta soledad que visten los hombres dignos al renunciar al veto de la sociedad.


Omaral.

lunes, 14 de abril de 2014

Frío en el verano.



Hoy mi chica
zarpa al sol
para hacerse de bronceado,
unos días solamente…
unos días.

Ella alista en su equipaje
bañadores a color
y esas gafas de lolita
que no usa en la ciudad,
para no tener que ver a los mirones…
Mientras tanto
me levanta
y yo ya sé
que me toca este quedarme en el cuidado
de que cumpla
con mis obligaciones.

Se aburrirá de verme a solas la tv,
preguntarán los libros
por las dudas
que les hace una estrella morena
cuando advierte en sus portadas
elocuencias muy serias…

Y bailaré de frío
sobre el piso
mientras sueño
que se aburre
sin tenerme a mí
haciéndola rabiar al medio día.

Se va
y nadie dudaría que va huyendo;
me deja listas las meriendas…
en alerta
las distintas horas
de tomarme las pastillas
y un recordatorio obsceno
de toda la ternura
que me pedirá
cuando ella vuelva…

Son unos cuantos días solamente
y mi tristeza,
después tendré que resignarme
alegremente
a la estúpida belleza
del maldito verano.

Omaral.

viernes, 11 de abril de 2014

No la recuerdo nena; pase de mi.


Disculpa si no te recuerdo,
la memoria no me la he hecho yo;
el olvido fue de parte
de las cosas
que se hicieron recordar…

Por ejemplo
la luna como palabra,
la derrama de combustible
como imagen.
Por ejemplo
la guerra.

De suerte nos hicimos
y por lo que graba la fortuna
decidí mejor perder.

De encontrarnos
otra vez
mejor  sugerir
-con la excusa del calor-
un silencio dispuesto
para la mansedumbre.


Omaral.

jueves, 10 de abril de 2014

Para un niño mucho más grande que nosotros.


*A Tichian, mi amigo más hermoso.
Te esperamos siempre,
en la quema del pasado,
en el árbol y su sombra…
en los días que agotados
se quedaban mirando sobre nubes
a la infanta lluvia
que un día despegó
como arando las noticias,
de nosotros,
que transmiten al futuro.

Pero tennos cuidado,
aviva en ti el olvido
y no recuerdes
estos pasos torpes que te llevan
a donde esconde un lince
tu memoria.

En tus ojos todo es Verne:
Strogoff
Y tambien Nemo el Capitan…
todos tuyos los detalles
y sé que izas la bandera de la nieve
buscando acompañar
a quien te espera.

Rey sol castizo,
ternura delincuente,
Dylan,
hijo,
socio en la agonía,
poesía
y no poeta...
apenas nueve añitos
y ya orbitamos ante ti
como caídos en la gravedad
de un sueño soñado
sin dormir.

Ven,
enséñanos a dar nuestros primeros pasos.
Anima la congregación
que hoy han hecho para ti
tantos fantasmas…
dales la lección de risa
que inventaste
en un modelo para armar.

Confía en que sabemos
como seguir,
como luchar,
como cambiar…
como ir abajo
y regresar con nuestras alas
brillantes por el fuego.

Quítanos el miedo, hombre del juego,
míranos como a los diablos libres
que tú liberaste,
para no saber lo que habían hecho.
Te querremos siempre
y algo me dice que ya sabes
que la eternidad
es una cuestión de esperanzas.

Y así es
-disculpa, por favor, el fatalismo-,
un día dejando la niñez aparte
no será excusa la inocencia que has perdido
y perderás.

Para entonces
toma esta precaución:
mantente vivo.

Bien podría parecerte poco;
pero si lo escribes en el mar
la luz te hará naufragio
y así podrás saber
cuanto amor llegó
hasta tu orilla
enviado a ti
por barcos piratas.


Omaral.

miércoles, 9 de abril de 2014

Nos ocupamos del tiempo.


Me levanto,
invoco que aun a mi lado
se despierte
el ímpetu en bronce
que me pone en las manos
mi mujer
cuando pide,
por nosotros en marcha;

Que somos mayores,
que nos hicimos de tiempo
y que entrelazadas las manos
ninguno querrá predecir
a donde se ha ido
la vida que hemos perdido.

Me dice que a veces teme
de seguir siendo ella misma,
yo le cuento que le han salido
por fin sus arrugas
y una vez
que ella me frota la barriga
pedimos un deseo
y festejamos
el penúltimo cumpleaños
de nuestra mocedad…

¿Qué decir?
la quiero ahí
cuando no pueda deslumbrarme
una pelota,
cuando la Inés
insista en llamarme
por el mote de muchachon
y cuando el silencio
nos distinga en soledad
le daré
también
todo el rictus de dolor
que cabe en una sala de espera.

Quizá por ello sin prisas nos besamos,
dejamos que la historia
nos encuentre en su manera
de contarnos;
se trata de quedar en un momento
a eternidad
y ahí tenerlo…
por si de malas olvidamos
lo bueno que fue el mundo
al destruirnos.

Ya ves
me levanto
y percato,
al encontrar su voluntad entre las cosas,
que vamos viajando en el tiempo.

Omaral.

martes, 8 de abril de 2014

Lu Lepe a comer lo que comen las brujas.


La casa parecía caerse educadamente,
como enferma.
No eran exclusivas
ni del cuarto de baño
ni de la cocina
las manchas de humedad
que con formas elefantinas
bajaban de las paredes
buscando contar sobre ellas
historias de sustos…

En aquel marco
con fracciones de paredes en adobe
me recibió Lu Lepe:
una jovencita
que no debía de tener más de once años
y que en su dócil juventud
hacía por ser la sobreviviente
de un fin del mundo
por basura
en el que rescataría 
exclusivamente 
a un perro ciego
y sus dos ratas:
la catrina 
y la piedad.

Aquel era su hogar
y quería que yo mismo le contara
como había sido
para mí
crecer en un lugar
donde no hubo privaciones,
ni obligada paciencia,
ni esperanza de esa
que en ella era de gracia...
y de locura.

La misma que viene
cuando los viajeros llegan
cargados de peso,
silencio
y olvido;
arrastrándose a manera
de poder irse quitando su ensueño.

Esas vaguedades
Lu Lepe
no tenía por qué echarlas en falta;
ella se había de ir a trabajar
cada mañana
y jugarse por la tarde el tiempo libre.

Jugarlo,
ferozmente.

Omaral.