lunes, 31 de marzo de 2014

A falta de Balzac. La soledad.



La razón podía tratarse de esa lluvia que caía en forma de cortinilla haciendo aun más celebre un hermoso día de domingo con el sol a todo plano. Es verdad que también podían resultar factores los cascabeles puestos a las puertas, por encima, o incluso el ruido que colaba de la calle filtrándose a través de ventanas abiertas, televisores, estaciones de radio y teléfonos celulares en constante intercambio informativo con más de tres vecinos que amenazaban proclamándose familiares.

En aquella esquina del mundo, donde quedaba inadvertida la transmisión en diferido del ascenso del hombre a la luna, se tenía por costumbre despertar con la vida angustiada a causa de los aullidos de los lobos que, entre sueños, se solían imaginar. Sin embargo la razón nunca estuvo vinculada al ejercicio de tirar migas de pan, en señal de cruz, cuando el satélite era redondo y completo… los exabruptos de los niños al jugar después de la merienda los veían los sacerdotes tomando nota en sus rosarios –había dioses felices de no tener que hacer de Dios; pero tampoco llegaron a encausarse como la causa madre que causaba aquello.

Su aspecto aterrorizaba de tanta normalidad; por aquí unos ojos, por acá las dos orejas, abundante y lacia la cabellera pelirroja. La naricilla en punta y respirando. Aunque cualquiera habría notado los brazos largos digamos que no lo eran de forma alarmante por extraños sino por comunes. A su calor lo desvestía la ciencia exacta de todos los objetos inanimados que no sudaban ni pedían mudar de mundo. -puestos aquí o allá ¿Cuál diferencia?- guardaban silencio.-

Hubo quien decía que influían los años al servicio que prestó en la escuela de militancia oportuna en los bandos ganadores. Se sospechaba de la decepción que había significado la verticalidad de algunos desertores de la guerra; en las intrigas que sucedían en los bares, desde muy temprano a la mañana, algún reacio a los razonamientos sostenía que la razón no era otra que una noche ya pasada en un hostal en el que los catres estaban sin una sola chinche. Donde, además, la bañera contaba con agua caliente a cualquier hora.

En lo particular siempre me abstuve de entender, me decía que buscar la aguja en el pajar no necesitaba explicación. Sin embargo la razón para tal falta de asombro fue un suceso inexplicable del que nunca nadie creyó nada.

Un día sencillamente; donde la soledad fue algo de lo que se estaba enfermo siempre.

Omaral.

viernes, 28 de marzo de 2014

Relato escrito con letra Negrita.




Lo había planeado imperfectamente; prefería seguir el orden secular de los motivos aunados a los sucesos. Él tendría que ser melancólico. Aquel era un requisito indispensable: con cierta edad, entre los 35 y 40 años; pero con características físicas de esas que los hacen parecer más niños. Las mejillas coloradas, con moflete y en algo introvertido. Pensaba que incluso vendría bien si fuese tartamudo, si al hablar, persiguiendo silabas, escondiera la mirada con vergüenza. Había determinado no ser flexible al respecto. Sin embargo no se le escapaba que una presa como esa fuese muy difícil de encontrar en los bares y karaokes del puerto de Ensenada: garitos inhóspitos que eran visitados mayormente por galanes decadentes que sabían meter la mano mientras que al mismo tiempo entablan querellas existenciales.

Aquel modelo ciudadano que necesitaba, para efectuar lo que ella misma se decía era un atraco de la vida y nada más, no tenía por costumbre ni la nocturnidad ni el peligro. Pensaba en él como algo cándido, inocente. Con miedo a todo pero conservando sobre él mismo una esperanza de que un día cortaría con su forma de ser y estar, para conocer el mundo y escribir su historia. Eso tenía que tenerlo; humanidad. Día tras día, durante tres semanas la Negrita ejecutó su obra, una y otra vez, repasándose la lengua por los labios. Confiaba que aquello que estaba por hacerse era un paso grande rumbo al hecho de la libertad y de las sociedades. En su accionar se accionaban los recursos propios de todas las existencias –y un crimen no es delito cuando lo ejecuta un inocente.

No había aun determinado la fecha de poner en vilo su locura y concentrarse en concretar la encarnación de su deseo. Sin embargo, al pasar por un cafetín con mesas y sillas en la banqueta encontró a quien para ella era la mancuerna perfecta del idilio que ella haría de los expedientes con el alma. Moreno, alrededor de 1.70 de estatura, casi 95 kilogramos. Iba vestido de negro con un sweter que parecía heredado por un padre aun más feo y más grande; leía un magazine con chicas rubias en portada y la taza del café americana parecía abandonada ahí desde antes de que él llegara.
-Hola- le espetó y él dejó de ser piel negra, para pasarse a un color entre cobrizo y rojo por la cara. Durante más de tres segundos él giró y giró buscando la equivocación de aquel destino. Al no encontrar respuestas en el rostro de los otros dos presentes, que bebían su café con mediocre indiferencia. Prefirió volver a su lectura, señalando con sus gestos, firmemente, que era su decisión ignorarla desde ahora y para siempre.

Se sentó frente de él y no le dijo más palabra. Negó con la mano la invitación del camarero a pedir algo. Siguió todos los detalles de aquella confusión en carne; detectó que más que miedo lo sobrecogía la inexperiencia en el contacto y aquello, justo aquello, era lo que ella necesitaba. Aguardo sin prisa alguna; para él el tiempo había cogido un ritmo lento y sin retorno. Se sentía en una dimensión infecta por la falta de oxigeno. Sin embargo podía respirar y cada golpe de aliento era más amargo que el anterior.

Pidió la cuenta, pagó. Sin contar la cantidad que sumaban dejó el resto de todas sus monedas como propina y se fue. Dobló en la esquina y al levantar la cara estaba ella. No iba vestida ni desnuda, fue como si todo accesorio –inclusive la misma desnudes- perdiese en ese encuentro todo su valor; de frente lo cogió por las mangas del horrible jersey  y lo miro a los ojos. Sin más preámbulo. Sin necesidad de detallar que el sol se puso negro, sin amainar la coincidencia con el bolero que cantaba una viuda que pasaba arrastrada por los años; sin pedir voluntad ni dios la mirada de aquel hombre empezó a llorar. Lagrimas gruesas de certidumbre en juego con el azar de cada paso. Todo a partir de aquel instante queda en el olvido con su huella inagotable, sucediendo una y otra vez en la memoria de las cosas que nadie puede recordar porque no pasan.

Su cuerpo aun trémulo despertó. El rastro de la risa que le daba lo llevaba hasta un punto líquido y sucio de conciencia –igual a la felicidad que a su vez es igual al hastío. Lo habían poseído; mujer y hombre aun estaban en el aire unidos en olores; pero se encontraba él solo. Cuántas veces la dicha no permite tales aseveraciones. Con su cuerpo tendido a lo largo de la cama, asumiendo la falta de peso en sus ideas, cruzó los brazos por debajo de la almohada y encontró un cuchillo. La misma arma que ella había utilizado en su propio baño, para apuñalarse por el vientre y tener tiempo a colocarla ahí mientras él dormía.

Señales de violencia, rastros de sangre, un arma ahora por él empuñada y un cadáver de mujer. Todo aquello era un momento de infierno; quizá por eso no podía dejar de ver la fotografía de un reloj de arena.

Omaral.  

jueves, 27 de marzo de 2014

Sister Morphine.


No tienes miedo.
Negándote los ojos
me echo a rabiar como una bestia…
te grito que de las paredes vienen voces,
que he visto el futuro
y que estoy quebrado…

Roto por la espalda
y tumbado en un inmundo catre
de donde hasta los alacranes
salen despavoridos,
por los ríos de baba
y por la peste.

Tú estás calma,
respondiendo cartas
a los marineros
que tiran botellas al mar
con mensajes de locura.

Apenas ayer
me dio por traer los periódicos a casa…
te mostré del mundo su esperanza:

Libertad y agobio…
carne de cañón a mansalva
cada día bajo el sol
rumbo a campos de concentración
con servicio integro  
de entretenimiento progresista.

Después,
salida totalmente de contexto,
-también podríamos
volver a ver Cinema Paradiso
o Casablanca-
sin atender mis apatías,
así me ilusionaste.

Y no hubo dios caído,
muerte prematura,
niño armado,
cuchillo entre los dientes,
venganza justa,
poeta maldito
o fuente de la eterna juventud,
que te sacara de estar viva
y valerosa.

Te hablo,
me pongo lúgubre en hacerlo…
algunas veces te invento más reacia
y más perdida;
pero muy sencilla,
y sin dejar quemar la sopa,
me comentas que algunas voces que te doy
no se parecen,
en coraje,
a ninguna tuya…

Sabes que tengo miedo
de darme cuenta de nada.

Pones una manta,
algo de fumar,
me besas en los labios,
me confías que aún hay tiempo,
que tú personalmente conoces a otros hombres
y no temes.

¿Cómo diablos haces eso?
Solamente Dios lo sabe.

Omaral.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Brown Sugar.



¿Qué hace una chica como tú en un sitio como…este?

El cabello negro,
los ojos oscuros,
en la pupila algo roto
para presumir que sabe llorar
y ha llorado…
la voluntad de lo que mira
alzándole los pómulos
como dos fresas pomposas;

Sus labios reposo
saben tanto de besos
que no han aprendido memoria.
De tan carne viva que están,
hago nervios
y así alejo el plato de canelones.

Peinado modernista
con un flequillo largo
y crespo;
sostenido con formas de lava
en su sien derecha:  

El cuello engarzado,
la nuca desnuda,
los huesos a punto
y los hombros a modo
de sostener las miradas
de todo hombre blanco.

Por pendientes dos enredaderas violetas,
con plata,
que suben y bajan
haciendo surco al murmullo
desde sus orejas de arcilla
hasta el tatuaje animado
bajo su muñeca…

Entre el pecho sus pechos
además una joya orgullosa de estar
donde reside un lunar bocadillo...
los brazos esbeltos
y unas manos resueltas a dar
lecciones de esgrima
usando de espadas
caricias indias del sur.

Lleva,
ante el viento,
una levita de seda
que hace a sus veces
de capa armadura
con repelente
para los mosquitos
en busca de sangre dulce
y cool wáter.

Cruza la pierna,
taconea la canción
-le inventa la letra-.
Se ríe igualito a cómo ha de reír
el gato de schrödinger,
porque ella es así
y porque pasa de niñatas Alicia´s;

La recuerdo de sueños
y dice no apetecer
recordar lo que sueña…

En su andar al privado
el gran ardid de señoras la mira
y esconden,
penosas,
la pálida luna grabada en su piel.

Vuelve
y en el ambiente se sabe:
el camarero da fe,
en la cocina hasta el fuego se quema,
las ventanillas de los automóviles
van empañadas
y dan en la iglesia campanadas de misa…

He ahí que hemos visto
una mujer morena.


Omaral.

martes, 25 de marzo de 2014

Todo es toda...una obra de arte.



A evocarte
me lleva la buganvilia en los muros
de fincas secretas que solo en noviembre
parecieran moverse,
el sonido de aves al vuelo
capturado en un grano
de tierra mojada por fuera
y por dentro…

Mis ojos
nacidos en ti,
con su traslucida brea
resbalando en la corteza salvaje
de los siglos rotos de apuro,
dicen que estas.
Que vienes de hacerte recién.

La helada textura de las rocas,
consumando sobre el río su horizonte,
despidiéndose
y quedándose en lo dentro
un espíritu de agua clara…

Es tu piel
la de las alas mariposas
y al sentir inventa
en la hoja
gusanos de seda.

Puedo olerte,
comer lo que siembras
y llamarte en cualquier nombre;
tú apareces
y eres tú…
la animación en el deseo
es tu fantasma:

Los colores cautivan tu imagen
y el sol te revela  
como a una hija
de todos sus tiempos.

Armonizas con la vida
en detalle
y en un momento de azúcar
también la muerte
me viene
hecha a la medida con tu nombre.

La transparencia de los campos.
Tus propios senos.
El orujo de uva, Negra, bajo tu pubis.
La fuerza comprendida en las compuertas.
y las presas en calma
cuando abril llega.


Omaral.

lunes, 24 de marzo de 2014

Dormidos.



Cuando le doy la espalda
enreda con su mano
el gas
en mi cabeza.
Con la punta de sus dedos
en mi nuca
un dios aun sin crearse se levanta
sucio
hasta el mentón de barro...

Así me duermo,
caliente de la luz,
aun entre ayunos,
y ella sigue durmiendo pesadillas.

Porque sabe de mi estrella descompuesta
redacta su presencia
entre sabanas de hojas
que uso yo para escribirle
sobre un planeta falso
del que volveré muy pronto.

También hay vedas
de sonido en las galaxias;

Cuando cae la nave  
que transbordan los muertos
-según el imaginario terrestre-
abrazados uno al otro,
en la turbulenta nebulosa,
sin otra protección que nuestro miedo,
respiramos por alivio.

Sin cavar,
sin la esperanza de otra tierra,
sin pedirle vida al tiempo
y sin legar al aire nuestro paso,
comprobamos estar vivos…
delirando.

Ella sola
y yo solo,
soledades diminutas.

Composición materialista
con dos cuerpos
en la llama
de una semilla
que,
juntos en el día,
y antes de dormir,
habremos ya sembrado.

En un mundo que acabó
donde este inicia.

Omaral.

viernes, 21 de marzo de 2014

Alien Vs Deprator.



Soy bajo,
cruel.
De vocación inestable
y corazón asesino.

Finjo
que no eres
y no soy…
de la mentira se ilustra
mi propia verdad.

Mi beso es un beso
que me das a mí.

Soy débil,
traidor.
De condición insegura
y soledad permisiva.

Robo
lo que antes te di;
sospecho
y de la intriga
reduzco a polvo la fe.

Mi beso es un beso
que me das a mí.

Soy falso,
vulgar.
De pretensión incoherente
y con palabra aburrida.

Lloro,
porque no lloras.
Pido
y lo que me das
de nada me sirve.

Mi beso es un beso
que me das a mí.

Soy brillante,
imposible.
De conciencia animal
en cada intención de mi alma.

Vivo,
porque vivir es mi vida.
Reto
y de lo que resulta en la apuesta
yo ya había escrito el final.

Mi beso es un beso
que me das a mí.

Pero prometo cambiarte.
Hacer que te gustes
y de pronto
ya no gustarte.

Tanto.

Omaral.

jueves, 20 de marzo de 2014

Palabra.


Picture By;
StregaNera

Nada. Yo.
Estoy diciéndote palabra.

Si acaso un poco;
un insipiente punto apenas,
nube abajo,
para asentar
que duele en el espejo la luz del silencio
cuando la piel se rompe
de vieja y gastada.

Oculta evidencia de universo
¿Te persigo?
¿De vidas o muertes pasadas me vienes?
¿Cómo nombrarte?

Todo me habla;
pero no saben que eres tú,
palabra…

Ten el tallo de la flor,
vienen hasta mí sus dos lunares.
Juntos forman luna llena
y yo lunar;
colgadito en las estrellas
como quien se seca al descubrirse
hecho de agua.

Quédate palabra,
eso es no estar…

Vendrán
esculpiéndote en maneras no sutiles,
querrán decir qué significas
y que casual jamás me dices:
dices a otros
que yo creo.
Que yo mismo te corrompo
y que es de ti, desamparado, que afano
y lustro
mi vida en los relojes del imperio.

Sin embargo,
palabrita.
Palabrita mía, 
sueño y cuerpo
de emociones que no caben en la tierra,
diles más,
diles menos.

Pero jamás les digas
cuanta ausencia
no pudimos ni nombrar.

Ponles que así sea,
un amen
y no te exhibas
sosteniendo esta cojera mía
al regresar  de un día acabado
que quería compartirle
también
a los hijos del futuro.

Unos tantos te lamieron,
letra a letra respirabas: muy brillante.
He ahí los ríos sonoros
que transcurren.

De ti dijeron tus acentos
los honrados
y ya ves,
los del exilio,
aun cuidamos de esos verbos:
algo sordos
y algo a ciegas.

En tu nombre palabra
por haberte compartido,
creyéndote el secreto,
hacen falta mil disculpas
y atentados…

No es un trozo de cristal
sostenido dentro un marco
decirte ventana.

Date a los que duelen
pero no hacen daño;

A mi amigo Dante
y a su madre Daniela
cuídalos del mal de alturas
en la torre babel.

Déjale a mi Negra
decir en el altar
aunque no quiera
que yo jamás fuese de nadie
y menos de ella…

Pósate bajo las nubes
y llueve de los días de sol
en los veranos de las playas.
No abandones al poeta,
deja al menos
algún rastro de tu soledad.

Y si la frustración del resentido
quiere fallecer en ti con balbuceos,
desde la sombra imaginaria
en la que creen estar cautivos los cobardes,
niégate palabra.

No les digas…

Omaral.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Vale avión a Saharabbey Road...


Se vive y se mata,
buen hombre.

Te encuentras aquí
por estar desprovisto de allá.

Se tienen verdades
que vistas, apenas,
deforman en eco
y graban mentiras
en el corazón de las noches más largas.

Se ríe
y la risa da llanto;
hacemos murmullos
y otros conspiran
alzando la voz.

Perdonas y vas
a dónde eres culpable,
te lleva la inercia
de lo que va pasando sin ti.

Cierras por dentro la rueda
y te enmarcan
por fuera del cuadro…

Te pisan
por tu gigantismo
y los enanos
no aprecian la copa del árbol
que has sembrado
por ti
sin escribir hijos
ni tener libros.

Pero sin miedo
que el miedo se va…

Ha de irse todo;
volverse en tu contra.

Da
y da las gracias por dar,
salvo la vida que es todo
todo te sobra…
también lo que no tienes tiempo ya
de tener.

Solamente
Afirma
Igualmente 
Qué sabes:

Inicias un río
que en la corriente de otros
lleva el océano final.


Omaral.

martes, 18 de marzo de 2014

Hoy. Whatever. Today. Escueto.


Hoy está bien…
es martes.
La sala no tiene más prensa
que los pocos entusiastas del ajuste
pidiendo mi cabeza
para acompañarse en el café.

Salí de casa aun de noche,
miré por la ventana del taxi la luna,
recordé que había venido del norte
con características de cuento;
pero sin mucha humanidad que comentar.

Hoy ha estado bien.
La gente más allá de lo que digan
tiene siempre una opinión;
además el conductor me contaba
de un hombre lobo que fue
antes de sus primeros cachorros humanos…

Me hizo gracia
que era escueto
en temas de familia.

Largas avenidas de concreto,
ciudad pedestre
y un poema que estalla en partículas
cuando la pinchadura de un neumático.

Hoy
a decir de los sucesos
un nuevo día ya ha empezado:

Impactos de piedra,
santas desilusiones en las puertas de las iglesias
y Dios existe; ¡quemémosle!…

Huele a azufre
la escotilla del drenaje
y no queda
ya en el mundo
una verdad que satisfaga
a esos públicos sedientos de protagonismo.

Sin embargo…

¿Quién querría pactar
de nuevo
con ese día de ayer?

¿Usted o yo?

Omaral.

lunes, 17 de marzo de 2014

De precoz eyaculador a Dirk Diggler.



Al ritmo que yo quería entonces
consumí mis pupilas
y blanqueé mis vergüenzas;
me encontraba de frente
a un acantilado
y los autos pasaban
silenciando las turbinas de los aviones:

Podía oírse el fuego en el sol
y cerré los ojos.

Encallé,
tejiendo un rastro que iba dejando entre los árboles
de rama a rama,
diversas opiniones
sobre el clima.
Resigné mi juventud
al conocimiento de la espera
en un reloj de arena que atrasaba;
Así hasta dar con la ilusión de un bosque entero
y al unísono,
en una sola raíz.

Domicilié mis ausencias
lejos del mar.
Ante la dicha no he visto
ni al hijo de dios
ni al padre del hombre…
sea toda piedra como quiero saber del camino:
recién despierto en el fondo…
presa de la obscenidad
que resguardan los búhos al velar
por las armas dormidas.

Se hizo de noche estrellada
la circunferencia y tamaño de la ciudad;
de digna armonía trovaban
los perros al paso de putas
y borrachos.
Al ritmo que yo quería
llamaron
y abrieron las discotecas;

Vientos y cuerdas
por lo alto
y lo bajo
de las parejas enviadas al sueño
de un libido swing
que hacia orgía en el derrame de las multitudes.

Así fue que no estaba
y ahí me mantuve,
cuchillo a cuchillo,
escribiendo el acecho del afilador.

Di al sacrificio mi cuerpo sonoro
y abriendo la voz en colores rojos
tuve un fin de semana en el cuerpo
de mi camisa a botones:
la misma bandera que llevaban prendida
los feligreses del ruido salvaje…

Al ritmo que yo quería entonces,
mi fantasía
se desvestía en los cuerpos desnudos
de mujeres que, habiendo visto
lo poco emotivo que era el amor,
tenían para un niño sin casa,
además de sustento,
del ombligo al pezón,
una pulpa salada
en compás
con los nervios más duros
y eyaculación.

Omaral.

viernes, 14 de marzo de 2014

En el corazón joven debe prevalecer la Margarita.

*De Nuevo a Leonor:


El corazón joven debe prevalecer.

Abierto a todos y a cada uno de sus latidos.
Sensible al pulso de sus hermanos de alma.

Temblando alegre,
por miedo,
por frío...
por rayos y centellas.

Caracterizado de vidas pasadas
y en ambiente de luces aun por llegar.
Generoso ante la incertidumbre de no tener,
paciente mientras llega a la certidumbre de tenerlo.

Caminando en las aguas,
milagroso
y profano,
como el amor de los hombres
sin la señal de la cruz.

Jugando en el borde
donde le falte el aliento.
Musical y tambor.

Suponerlo de espuma
y de fuego
y curioso;
totalmente estelar.

Absoluto y silente.
Armonizado en caricias
y cartas de extraños.

Disidente de las banderas.
Costurero de besos
y abrazos
que hagan calor en invierno.

Diciendo: -baby, te quiero, te mato, te llevo y te sigo-.

Madrugador y nocturno;
un cazador de adjetivos que no lleven marco.

Afuera en el mundo,
sujetado de todo cuanto ahí se haga aire.

En el mar.
En la orilla.
En el fondo Neptuno.

Cuando te dan en la cara.
Cuando te quitan por prisa.
Cuando al mirar nada encuentras.
Cuando en el sueño despiertes.
Cuando el regalo se ha cambiado de dueño.

El corazón joven debe prevalecer.

Omaral.

jueves, 13 de marzo de 2014

La Magdalena nunca fue una Maniac Pixie Dream Girl.


Coger con un hombre,
con una mujer,
con ambos
-y como experiencia-
con los amigos de ellos,
también.

Impredecibles,
espontaneas
y rotas:
sucedáneas de Alicia
que al viajar en el tiempo
-hechas mayores-
han caído en la corte de una tal Summer.

Quieren vivir,
extenuarse en el sueño
y celebrar su rareza…
subir al filo de las azoteas,
recrear escenas de dramas vistos
con los ojos cerrados en llantos involuntarios de risa.

Por suceder
siempre están otros mundos;
gritar ante la noche abierta,
desdibujar el tiempo
con colores de juventud temeraria
y salir a cantar
echas viento.  
Ellas lo han visto
al dejar de mirar el futuro.

Lo llaman vida,
alegría,
destino
y libertad…

Después, como moscas,
una y otra vez contra los cristales
del hombre casado,
del extranjero,
del fotógrafo imbécil
y de cualquiera que quiera quererlas
así,
como ellas son.

Viajar:
encontrarse en Damasco,
conocerse en Beirut
y dar testimonio
de la cima propia que suben
aterrizando en Bombay.

De valijas llevaran bultos
con manuales de melancolías,
dibujos al oleo de mañanas de lluvia
en un campo de trigo,
tristezas de empaque al vacio,
simulación de orfandad
y..!Abierto sea el cosmos
en la mirada perdida de un niño explorador
que las sigue excitado!

No hay en ellas verdad
pues ni siquiera saben que mienten.

Repite su nombre tres veces
y ve, están ahí:
en el mercadillo de personalidades.
Una hora haciendo origami
y a otro rato patatas de cubo;

Se la frotan a un chulo
como si fuese un milagro;
después –y como experiencia-
a pedirle una pieza
a ese con el que nadie
había querido bailar.

Venga que, al menos,
la Magdalena
nunca fue un embuste
y cobraba lo justo.
Omaral.

miércoles, 12 de marzo de 2014

aGraciaDos; Él/Yo


Amiguete Juanathan.

Usted ya sabe que yo nunca quise que se fuera. Sin embargo sea verdad que allá a donde tú vayas yo he querido siempre que tú llegues. Quiera el tiempo no ir a prisa; no ir lento. Compartimos psiques irreales de severa humanidad y solo espero seguir como hasta ahora, hermano mío: sin saber donde acabas tú, sin saber donde empiezo yo.

Buen viaje. Te quiero colega. Vaya si te quiero.


O. 

Si un día te da por integrarte
en este azul mundo cínico,
has de bailar con cierta clase
como lo hace un homínido.

Y ahora di adiós, adiós
ya a la mediocridad,
y es que esta noche
prohibimos del todo fracasar.

Entramos ahí dentro,
sintiendo el grooving de un negro.
Si ahora el DJ pusiera "Dancing queen",
nos nombrarían hombre objeto.

Míranos, no bailamos tan mal,
son los demás los que no saben.
Ya nunca más podrán soltarnos:
"No vuelvas más por aquí".

El firmamento has iluminado,
hay una estrella en ti.

Tú, el príncipe del mal.

y yo, yo el marqués de la inmoralidad.

Hoy cambiaremos nuestra polaridad
y lograremos salir con cierta dignidad.

Soy un personaje,
lo llevo escrito en la frente.
Se puede ver claramente,
de hecho es lo normal.

Lo cierto es que es un tatuaje.

Y tu piel gamuza,
y mis ojos Spontex, (hoy brillarán)

Nuestras poses de Bowie solo podrán triunfar.
Tú muévete con seguridad.
Míranos, no bailamos tan mal,
son los demás los que no saben.

Ya nunca más podrán soltarnos:
"No vuelvas más por aquí".

Míranos, no bailamos tan mal,
son los demás los que no saben.

El firmamento has iluminado,
hay una estrella en ti...

Lobas, lobas,
¿qué miráis todas, lobas?

Bajan las bolas, brillan
y un rayo láser
va hacia tu boca y dientes

son fluorescentes, siente
como explosionan, vuelan
entre la gente y viajan
al fin del cosmos.

El firmamento has iluminado,
hay una estrella en ti.

LoveOfLesbian
"Si tú dices Ben yo digo Afleck"

*Fotos todas
por Piolo; El Increíble Hombre del Tercer OjO

martes, 11 de marzo de 2014

Camboya Town/Debut Final.


Camboya Town es un lugar. Viene de las cosas del mundo que florecen en las manos de los corazones marchitos; en lo personal, un tiro de gracia contra los miedos y prejuicios que la soledad convence de ser ciertos. Ahora, y de momento, la función ha terminado; las brochas de los maquillajes, las miradas cómplices e incriminatorias, los dulces ademanes de otros que seriamos por un instante, los amigos viniendo de visita…descansan ya y nos decoran con valor el sitio sin coordenadas donde nos escondemos.
Hemos salido airosos, en reflejo felices. Conociendo la gloria de la eternidad pasajera. Reconociendo la sima propia donde nos aguarda el fracaso. Todos los que asistieron han tenido, si tuvieron a bien llevarlo, por poco más de una hora, un vistazo a los ojos de un ciego que sueña con sombras.
Desde esta ficticia voz que me he ido encontrando; acreditado por las voces que dieron la vida desde los silencios. Todo fue convertir, palabra a palabra, una imagen en movimiento.

De parte de todos en las distintas latitudes de la Deep Camboya:

Mi madre. Marisol & Pamela. Christian. Danielo. Trujillo. El Negro. Xavier. Alfredo. Piolo. Mina (miss you). Carlito. Mikel. iL Niño Maravilla. Maria Luisa Fraga. Ken. Diana Zamora (The Chief). Ailed. Grecia. Juanathan (My God!). Kika. Extraña. Los amigos de los amigos. La Negrita and Me.
De parte de todos los que tenemos la herida  de haber construido esta casa;
Muchas Gracias.


Deep Camboya.

El ruido del avión y el mundo se perdió.
Y todas las miradas se centraron en mi voz.

Sabía qué decir, aunque...
lo dijeras al revés, yo estaría sin dormir 
y las líneas de mi mano seguirían sin decir:

Que no se me pasó...

sólo fue que olvidé
que una parte en las cosas es pura y la otra sufrió 

una especie de crisis de angustia que la devolvió
sin querer dar la vuelta.

Dije sí, lo noté:

Como todas las cosas se vuelven de plata,
y la luz se apagó, encendiendo a su vez una estrella 
que indica el lugar donde pierdes el sueño.

Y logré que esta vez,
los fantasmas pagaran la cuenta y yo tiro otra vez.

Y ahora, yo sé lo que tengo que hacer:

conseguir otro par de zapatos. 

De cuero y de cordón, de lágrimas y pan,
con todas las canciones que nunca llegué a tocar. 

Donde se durmió, esa voz, ese lugar, 
se hace oír, aunque no llegó a sonar. 

Y las palabras no surgieron en el viento.
Y es verdad que una vez
yo también intenté conseguir lo que tú... 

y me encontré rodeado de gente que no conocía 

y todos sabían mi nombre. 

Mi nombre es ... ese que tú me has dado. 

Mi nombre es ... ese que llama por ti. 

Tu nombre es ese que guarda mil horas. 

Y es verdad, que esta vez 

los fantasmas pagaron la cuenta 

y yo tiro otra vez. 

Y ahora yo sé lo que tengo que hacer:

Conseguirme otro par de zapatos.

El ruido del avión...

Ivan Ferreiro
Me Toca Tirar.
Fotos Todas
Por Piolo, El Increíble Hombre del Tercer OjO.