viernes, 15 de noviembre de 2013

Jauría.


a la Mina y solo a ella.
Que te escriba
-te escribes-
y
toda tú
estas escrita
con las tintas
de verdades
peligrosas;
inauditas a los chicos,
propiedades
de mujeres,
para hombres
que hagan sol…
que hagan
sombra.

No desarmes
un pelele impulso
de notoriedades
y fanzines…
deja
que tu aire,
como al miedo,
se lo lleve
y visto,
allá a lo lejos,
disponle,
se cortes,
simplemente
una duda
de lo que
ya no será.

Si tu fuerza
se desboca
te hago río.
Si se enfrían
los peldaños,
a la nube,
el té también
yo te lo hago…
esta mi palabra,
la que falla,
no te falle
nunca a ti
que eres
inventada
y cierta.

En misión
pecaminosa
pido absuelvas
el careto
de los
tontos
que deslustran
la misión
de los poetas,
cuando hace
el tiempo
la tormenta
y solo ellos
llevan
puesta
la intemperie.

No fue
lo que antes.
Fue
y nada
de lo que
será
recuerda
el timbre
de esa voz
que se confunde
hoy
a la par
de los silencios
más
sensibles…
bajando
la escotilla
de otra risa,
otra risa,
otra risa,
otra risa.

Ser
y hacerlo
tú la magia,
lo azaroso
y la pila,
sin tocar,
de todos
tus detalles…
preservando
lo sagrado
de los fuegos.

Aquí
adentro
sin
entrar
sean
perdonados;

Todo aquel
si nunca
supo
que es
jauría.

Omaral.

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