jueves, 31 de octubre de 2013

Así los días en la vida de un mentiroso.



Hacer lo correcto;
brincar silbando,
por los bulevares,
la marcha triunfal de Verdi
-si llueve y llevas
un traje a medida
firmado Tom Ford-

Comer
hasta hacer sangre
de las bocas contrarias
que bajan por ganas,
y dormidos de sueño.

Atizar los amores tibios
meterles candela
declarar del verano
su patria
y quemarlos,
así sin mañana
a punto de darse
las cuatro y diez…

Renovar los votos
con la luna
y el sol.
Que se vaya a la mierda
el apuro
y con calma tomarnos
el tren bala que llega tardío
de una galaxia
que alguien predijo
allá en el futuro.

Que indispensable
jubilar de la muerte al no nato,
conceder con pasión
la derrama del tiempo,
para hacernos mayores
con lujo de arrugas
y viagra incolora.

A ver si se escriben
cartas/amores
de prisioneros
a locos;
bendiga la unión de los cuerdos
la eucaristía
del partido rojo.

Sea posible
el imposible regreso
de los dragones…
se llenen a tope
las butacas abiertas,
para ver las ciudades
descontruirse
sobre desiertos
y bosques.

Que coman
-por Dios-
de mano de alguien
las tiernas hienas
y que el león al pintarse
en el algo recuerde
al epíteto ratón.

Hacer lo correcto
colaborarle a la vida
y cuando se vuelva aburrida
mejorarla mintiendo;

Como la realidad,
mentir
sobre todo.

Omaral.

miércoles, 30 de octubre de 2013

La Estrella Marietta.



Cuando alguien te cuente
que una estrella murió,
diles que ahora
es un delirio de tiempo…

Desde el altercado
de encontrarte contigo
en un día duplicado
en la luz,
quémate a salvo.

Sostén que su brillo
permanece en el agua,
que viaja sencilla
a través de los ríos,
que se ha puesto al borde
de una orquídea marchita
y que entre ellas se cuentan
la historia de un beso,
jamás…

Es necesario que creas
en los fosforines que aun llegan
desde su agonía,
díselo tú del aliento
que inspira
a moverse a través
de persona en persona;

Su guía.
Ya es.
Para siempre.
Y no hace falta seguirla.

Con la manía de los niños,
con el despecho del ángel,
con la ilusión de los caminantes.

Es así como hasta el mínimo astro
vuelve de oscuridades,
para decirnos que el miedo
no es más que un libro
de palabras vacías.


Omaral.

martes, 29 de octubre de 2013

Salud de amantes.


Si te apetece
cámbiame el nombre…
llámame tuyo,
de nadie,
solovino.

Igual me calma
el desplante de tu voz
ante el volumen del mundo;

Dices riendo
lo que dices
y lagrimas de alegría
van botando
de las suelas de goma al sol.

Y pensemos en los Incas.
Y volvamos, por orgullo, a ser mestizos.
Y fotografiemos animales muertos.

Descubramos tu habitación,
para mis otros ojos…
los menos rencillosos que los míos,
los que incordian con fuegos de artificio
la jorobita buena
de las extrañas belugas.

Cierto
que algún año fue veneno
y sí,
antes de ponerme firme
y descubrir la suerte,
en tus brazos tiemblo;
en ellos
voy seguro de caerme
y las caídas –boba-
son siempre antes
de levantarme
y tener ganas.

¿Qué cuanto miedo tengo?
ve a saber…
¿de cuantos, más, túneles oscuros
vendrás a sacarme?

Amantes
qué bien que somos amantes,
que en nuestro espacio
no quepan teorías
ni siniestros…

Amor
también
por esta rutina hipocondríaca
de soledades,
de palabras dichas
rasposamente.

Amor por tú y yo
sin el otro,
abiertos en el diluvio
y cantando
-que llueva,
que llueva,
la virgen de la cueva…-

Omaral.

lunes, 28 de octubre de 2013

Distinto por repetición.



Picture By
Piolo, El Hombre del Tercer OjO

Ese que no se sabe,
ni pensado
ni olvidado.
El que es azul.

El caco inapetente.

El mismo que con gesto
de ternura y calma
sueña con los triunfos
de la muerte,
hasta que una aurora hospitalaria
lo despierta
con rayos de sol
y canto de aves.

Pero también
el otro.

El que reniega del invierno
y pide por naufragios
como pago
por las horas que ha dormido
al filo de un despertador
que ni da otra hora
ni despierta.

El que va sucio
y se imagina
imaginado
por los niños
que al crecer
serán astronautas.

Soy el número último.
El que en noches aciagas
tira los dados
e invoca sin ganas
al trece.

El cuerpo que flota en el rio,
el que dispara,
el que busca,
el que pierde,
el que allana
y el que suplica.

El que arrodillado
confiesa no sentir culpa
ni arrepentimiento…
el que urgente abalanza
su peso en ceniza
hasta hacerse del fuego.

Uno que no vuela;
quien abatido
por tanto tráfico aéreo
anhela por nubes
que pongan a prueba
tanto sentido de la planeación.

Nunca el libre.
Nunca el loco.
Nunca el ejemplo.

El impostor de si mismo,
el que celebra
su anonimato.

Uno de ellos
yo se que lo fui,
lo soy
y –con algo de suerte-
lo seré.

Omaral.

viernes, 25 de octubre de 2013

En Camboya los vestidos de novia son en Malva.


Picture By;

Piolo, El Hombre Del Tercer OjO.

¿Sabías que algunos ruidos
son silenciosos
y que no cesan
porque en ellos no cabe silencio?

Pon de ejemplo
la tontería
y lucidez
de los barriletes;
cuando se zafan
de entre los dedos
y los ojos se disculpan por tener que quedarse.

Perdona si te riño;
pero no creo en los hombres
que oscurecen
apenas el día se aclara…
los motivos de la luna –considero-
son los barcos
en los mares.

Y aunque 
me guste la luz contenida
en las gotas,
no soy aquella
que como en un cuadro
de Edvard Munch
convierte la liquida urgencia
en un acertijo…

De ti soy el río que olvidaste,
la tarde imprecisa
de aquel primer paso
sin mundo,
los dolores de muela
que no compartiste;

La usada
y gastada razón
que tenían los mayores.
Y soy un símbolo roto
que has creído ver en futuros
a lomos de una esfinge enterrada.

Libre, caliente, agonizante, lívida…
como un suplicio
que los locos festejan.

Mi nombre,
como el de la sangre,
me ha vestido de Malva.


Omaral.

jueves, 24 de octubre de 2013

La Magia es amor, para los huérfanos de Camboya Town.

*Con guiño escénico a Dante & Daniela.

Teatro Melpómene
17 Sur #3105
Col. Volcanes
Sábados 20:00 hrs.
(Casi Esq. 31 Pte.)
Picture By;

Piolo, El Hombre Del Tercer OjO

Te amo pequeño.
Como aman en indio
aquellas parientas que visten de lana,
suspendidas en melancolías
y atravesando los andes…
son madres también
y son dueñas
de dos estrellas humeantes
aun en suspenso
por conocer su sitio de suelo
donde alumbrar los pasitos secretos de cosmos.

Así te amo,
no es menester
si por hacerlo yo lloro
y me vuelvo de espaldas
ante la cumbre más alta…
el amor es lograr que tu rías,
que viendo mi vida abatirse
decidas batirte tú contra aquello
que mata el amor de los hombres;

Por mil capicúas te amo
y amarte
es entre tantos caminos
todo un camino de amores
a vera de una sola flor.

Te amo
con la frialdad del fuego,
con la parsimonia de las más feroces mareas…
en los reflejos de luz
que siendo incapaz de atrapar
liberas
y dejas al mundo sentirlos
con generosa modestia
de sabiduría.

Te amo
yo a ti pequeño Max
y es cuento de monstruos
el amor que me das;

Crecido y lejano
por mi ventana te veo
y sujeta de ti
sigo los ojos
de la juventud que te llevas,
para guardarla mucho,
muy hondo,
toda tu vida dentro de mí.

Omaral.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Sin asco, se dice Albert Pla.



Si Albert Pla
dice que España a la mierda
y dice también
que yo mismo -con este pataleo-
me vaya a la mierda…
si por cojones
hace canciones de mierda,
para embadurnarlas
después
en eso tan bonito que canta.

Y si de tanta mierda
ni siquiera se jacta;
sencillamente se enrosca
y se hurga las muelas,
como buscando
algo más de un bocadillo,
entonces sin más,
contra toda censura
-nosotros
que ni españoles
ni Merkel´s-
decimos que sí,
que no tener asco
es lo contrario de ser Albert Pla.

Porque es un tipo sin par.
Un elogio,
para los improperios,
y una victima
de las santidades
tan santas
que procura romper
y lo rompen a él
dejando a canal
sus ojitos abiertos…
se cuchicheo de ternura
y su aspaviento Quijote
adscrito al catalán.

Porque de huevos nos viene,
venga
y a la mierda con todo…
viva aquí mismo
un gitanillo, asturiano -de asturias-,
catalán y gallego,
más mexicano que el peta…
un vividor de sus cuernos
y alas,
nombrado también
mister chapuza…

Albert Pla.

Omaral.

Para ver la vida en Camboya Town, los ojos de Max (Dos).

Teatro Melpómene
17 Sur #3105
Col. Volcanes
Sábados 20:00 hrs.
(Casi Esq. 31 Pte.)

Picture By;

Piolo, El Hombre del Tercer OjO.

Si alguna vez
me serví de la atención de los otros…
si alguna vez
espere de la labor recompensa;
si compadecí de mi sombra
su obligada presencia
y apenas algunas cosas
pude ver con mis ojos.

Si alguna vez,
mi amor,
mi amor no te lo di
y si por distintos amores
nuestro amor
no era el mismo;
todo en un golpe
y andaba a cariños
de extremaunción
y cadenas…

Porque es verdad
que pude ser ciervo
y fue también vanidad
unirme
en imaginarias manadas de bestias;
desestimar la sazón
de la paz
y querer hacerme quemar
por la guerra.

Si socorrí a quien llamó
aun si jamás
en mi empeño
atendió mis llamados.
si alguna vez
yo tuve el valor
de arrancarme de todo
y reventar una esfera
por puro miedo…

Si engañe
y en hacerlo no me dejé
las partes menguantes
de mi cara de idiota.

Si contribuí con mentiras
al mito de las verdades,
si mi palabra dejé suspendida
y alguno más la tomó,
como cogiendo
en estaciones de aire
trenes al sueño.

Si en la punta de la lengua
se me mueren las hazañas
y en el filo de los dedos
me contraen las esperanzas.

Si al andar
mi luz se encorva
y si en la orilla de los sexos
pongo el punto suspensivo
de las almas,
a lo lejos.

Fue la vida
que así era.

Sin rehuir de las ruinas que dejo.
Sin montarme
en la demagógica forma que tiene el silencio.
Sin abstenerme de culpas
e incluso,
quizá, hasta apenado.
Digo y sostengo;

No fui más que la vida pasando.

Omaral.

martes, 22 de octubre de 2013

Camboya Town; Tercera Fecha.



Picture By;

Piolo (El Hombre del Tercer Ojo)

Hola soy Max (Uno); brevemente aparezco en un sueño descrito por un señor que soñó con ser escritor. Es un tantito tirano y me hace tener las orejas grandes, las narices dormidas –por frío  y un holocausto metido entre los riñones. No es que me caiga mal, es que es malo y me hace caer. Supone de mi plasticidad y yo dispongo de él un corazón de lata; ¡cabrón!.

Por favor sean buenos, vengan a verme y si les gusto…si les gusto, con toda confianza hablen de mi a otros creadores; no es deslealtad es que nadie aviso, a nuestro creador, que me fue inventando con sueños de humano.

Max (Uno)

Ante el dilema, el sueño del puercoespín.


A Iván Contreras, amigo...
y director también.

Él tiene clara la faz
de los fantasmas…
los inventos
que fueron ocultos,
para la liberación
del sol entre las sombras.

Se acerca,
pausando al tiempo,
al filo dormido
en las agujas
de un reloj
que anda hacia atrás,
buscando guaridas.

Prueba del polvo
enamorado de Quevedo
e incendia los restos intactos
de un glaciar
sin herencia
que se tira del borde
de un tocador ordenado
y sin revolverse
en las cartas de ayer;

Tiene esa luz que ilumina,
el silencio corto
y preciso que muerde,
y pregunta…
tiene más de lo que da
y con lo que da
se hace eterno.

Hoy por hoy cierra un cuadro,
deja correr una mecha encendida…

Agrava una gotera
y tienta la vida a correr,
contándole como seria
si se moviera
en dirección de ese sueño
que a él lo soñó
dirigiéndole el sístole
al puercoespín de los dientes de león.

Omaral.

lunes, 21 de octubre de 2013

Barrio chino del mundo es el amor.



Del amor,
decir muy poco.
Apenas que es un manto
y que en su sagrada  
convalecencia sana tardes
y medios días;
lógica trazada
en mitad de un despiste soñado…

Sencillamente con echar al aire
un repiquete de nervios
que como agujas afina.

Los amantes lo saben
-no así los amorosos,
maltratados
de ese maltrato
que se hacen por sonda
en los ojetes del alma-.

Se ama a himnos
y la púbica plaza
de los Lores,
así a mansalva dolor
y látigo
y espina.

Amor,
por novela,
en la risa de los niños sin dientes.
Amor por amar la locura silente
de las  odaliscas negras.

Se aman los torbellinos
que vienen de regreso
a llevarnos
a recoger el valor
que en el corazón
tienen las ideas.

Y se ama
también
esa herida hecha carne
que trasluce del pobre su estirpe
y que tímida,
en pena,
se oculta,
para no mancharnos
en las mejillas
con su propia avanzada de miedo.

Del amor
no hay biografía,
no hay herederos
ni dimensión,
ni deidad.
Es sucesión de los bosques
y de las olas,
bulle en el hambre
y en su reflejo ilusorio
organiza
con las caricias el tiempo.

Mata además
y es muerte
si es;

Se hace sentir
si se nubla,
se hace escuchar
si se duerme.

Quedo el amor
diciéndolo todo
y nada de él
digas nada.

Omaral.

viernes, 18 de octubre de 2013

Nosotros, la traición a los hombres.




La sangre que corre en la vena enemiga.
Sus ojos,
sus rodillas al suelo
con el rostro esculpido en el sol,
el recuerdo de aquellos
que en su fuego descubren la misma distancia
que él da a abolir en cada paso que hunde,
y la lagrima pendiente
que ondula en el estandarte roído…

De años carcomidos entre sueños,
de poesías gitanas
que no imaginaron
virginales deseos
en las carnes blanqueadas
con nieve,
a superficie traída 
por pequeños demonios 
del ártico cruento en el pubis de Adán..

De ellos
también nos hacemos,
justo aquí
en la calma de los tazones
humeando de un café marroquí;

En los olímpicos portales
de pueblo
viendo andar
carretas y pajarracos,
disimulando en falso
las escalas
del metal fundido
en un grito salvaje.

Viento
en voluntad
¡Pobre hombre!,
del hacha colgada tras la puerta
el alma cerró las heridas
y cubrió cicatrices…

También tú
el oro, la conquista
y el escudo.

El periplo
que desanda en esta mañana;
como rayos…

Que se yo,
yo mañana ya lo sabía;
en la traición...

A galope de un corcel mutilado.

Omaral.

jueves, 17 de octubre de 2013

¿a donde emigran tantos sedentarios?

a Todos en Camboya.

Si al respirar
tus pies son cubiertos
de escamas que hacen volar
y tus pasos te llevan a nubes
que albergan
sesiones de un puticlub unisex
donde nadan dorados en clicquot;
ven,
para aquí,
esto es Camboya.

Si con abrir los brazos
sientes que rozas
también en la vida
la muerte
y de pronto no temes
de conciliarte,
por nada a cambio,
con esa suerte
que da también un revés
aun si tú estas
de victorias en racha;
ven,
para aquí,
esto es Camboya.

Si muy demorado
te has ido
y como un ángel silvestre
no te dejas clavar
en los terrenos azules
de las melancolías…
porque el dolor es no estar,
y a su vez te resistes
a dejarte llevar
por la hipnosis
que el llanto celebra
a mitad de un otoño
ya andado;
ven,
para aquí,
esto es Camboya.

Si sueñas a todo volumen
y tus vecinos te silban,
para irrumpir en tu insomnio.

Si te armas de vida,
para vivir el amor,
cuando hasta los boleros
afinan las crisis.

Si en la cuenta de cuentos
ofreces otro destino,
como en justicia
por el abracadabra.

Si te quedas corto de vista
al poner en diferido los miedos.

Si tienes sangre
en donde te iba la divinidad.

Ven,
para aquí,
esto es Camboya.

Si tú nunca fuiste,
de esos,
de los que rompen postales
para después quedar
-a miserias-
en un portal monocromático,
avistado
en directo
por un avión comercial;
ven,
para aquí,
esto es Camboya.

Si dices lo que te duele
y de lo que te duele
te ríes…
si ríes
cuando tu dolor
es el llanto de otros;
ven,
para aquí,
esto es Camboya…

Queremos creer.

Creemos querer.

Nada del todo posible.

Todo posible en la nada.


Omaral.

El reloj de Morris Lessmore.


Se truena los dedos,
imanta con códigos
y claves:
inaudibles e invisibles…
se borra
mientras espera;

Nada en particular,
quizá un saludo.
Que dos niños
atados por el alma
hagan frío
ante sus ojos,
simulándose inmunes
de un dolor futuro.

Que desmejoren la silueta
de la infancia…
que en los propósitos lunares
de las olas,
de tierra se vista
un oráculo de tinta
en parsimonia.

Con las manos
en búsqueda y fuga
por los bolsillos,
anudados los cordeles,
y en vigía de antena
la solapa,
la esperanza es el elemento subversivo
de quienes esperan
dentro de una esquina
por nadie señalada.

Por noticias del verano
ahí olvidado;
en los lapiceros,
en las alacenas
donde aún ondula
al viento
el rastro de sal
en las galletas…

En los pequeños lagos
donde la gente se hace suma,
para ver la insurrección
y dádiva
de los patos.

En la justa
de un enamorado
cara a la galaxia
y preguntando.

Por algo
que en lo mínimo
sea vistoso
o comprensible;
simplemente un acertijo
de eso que se apagan
al subir la noche entera…

Un cuplé
-Podría ser-
de DO RE MI
y sostenido por el talle
entre las manos
de una timidez
endurecida
por el velo que la gracia lleva.

En los elemento del olvido;
un hombre que espera
se viene a si mismo
como un golpe.


Omaral.

miércoles, 16 de octubre de 2013

martes, 15 de octubre de 2013

Oda boba al aniversario de un novio muerto de la Mina.

a la Mina que hoy echa de menos 
la falta de nostalgia que hay en Nietzsche.


Nietzsche sin Dios,
sin ídolo.
A pie de los ocasos;
haznos hombres
a los hombres
y de una fuerza
que nos blinde de vivir
en consecuencia del olvido…
no confíes
y desconfía
de quién miente,
por ultranza vanidosa a Zaratustra.

De los monos
que son buenos
no soy digno
y aun así
tú te animas
-y me animo-…
deslustras el estado
y con miopía
nos burlamos
de la ceguera
con la que gobiernan
aquí los tuertos.

Mil violines
Sincopados,
sin error
y por lo alto;
todo ruido
sea la música
en tus aniversarios.
Hoy revives;
en tu boca hable el loco
y en la locura
la razón sazone el amorío
entre monstruos
y miradas al abismo.

Vuelves como Wagner,
y como se llega a ser
lo que se es,
en un dedal la humanidad
señala aun en el espejo
al único culpable…
de ser tantos
y tan tontos.

No es verdad
-No lo es del todo-
este silencio,
yo presencio la presencia
de la Mina
y en un beso que te escupe
-calidez de tempano alemán-,
muy por la espalda,
hacen ambos
un tratado de principios
que acaba pactando
a tablas
con la filosofía.

Omaral.

Camboya Town, Temporada.


A los que nos vieron de estreno, MUCHÍSIMAS GRACIAS. Que felices hicieron a los niños que fuimos.

La fatalidad es lo que Mick Jagger llamaba (I´ CANT GET NO) SATISFACTION; Igual que su Satánica Majestad nosotros queremos, aun, más.

Que los que vinieron vengan de nuevo, ahora es su casa. Y los que no han venido naufraguen aquí, donde vimos desprenderse, del suelo, un farol y llegar hasta donde dos enamorados lo alumbran.

Bienvenidos a la oficial temporada de Camboya Town.

Teatro Melpómene
17 Sur #3105
Col. Volcanes
Sábados 20:00 hrs.

(Casi Esq. 31 Pte.)


De cuando estrenamos una ciudad de nombre Camboya.


A todos en el estreno de Camboya Town.
Los Mejores.


Decir que la vida es buena
-También-
que no me hace falta
lo que una vez
soñé en el espejo,
ni cambiarme de nombre,
ni de mundo, ni de ardid,
ni de pena…

Confesar
que la gloria en los hombres
aviva en silencio…
que brilla valiente
a través de sus ojos
que son infinitos;

Con faunas y floras,
los caminos
que hemos tomado,
y dejarnos sentir
como quien se realiza en un día,
y cambiando de hojas a un libro,
para ir de vuelta al inicio.

Es vital
no dejarse convencer de la muerte,
animar a las flores
desasiéndolas hechas
entre muslos floridos…

Secretear
y besar
en los labios rosados
de una vergüenza
y proponer un escape
en el río,
para llegar al naufragio
de las pasiones ocultas.

¡Que viva estar vivo!
Aun hay viento,
películas mudas
y canciones soeces
que cantan amores,
para toda la vida…

No querer ordenanzas,
ni civilización,
ni utopía…

Hoy quiero solo
reconocer que soy digno,
que conocí a los mejores
y que en su grandeza me dieron
la voluntad de sus palabras
puestas bien firmes
aquí
entre mis ojos y manos.

Omar Alejandro Estrada Amavizca.

viernes, 11 de octubre de 2013

Camboya Town Is Here (Tercera Llamada)



"...aunque los vientos de la vida soplen fuerte 
soy como el junco que se dobla 
pero siempre 
sigue en pie."

El Dúo Dinámico.




Mañana, madre,
vienen amigos nuevos a casa
te aviso pues;
que la corriente
así no lo quiera
y broten de mi
viejos fantasmas…

Una vez tú me dijiste
que fuese bueno
también con los extraños,
que haga el intento de refrenar
mi condición apocalíptica
y crea otra vez
en lo que la misma vida
haya creado distinto a mí.

Les tengo nervios,
no es pesimismo,
son muchas ganas…
te lo aseguro
son todos bellos,
muy delicados
y, sí, exigentes;

Su derecho
es poder irse si así prefieren,
mi obligación
es proponerles,
con sal y encanto,
que para irnos
ellos se queden…

Mi casita
-Usted lo sufre-
es donde estoy…
no sé de himnos,
ni tengo, para contar,
nada además de todas las noches
hablando de insomnios
con mi recuerdo del mar.

Me implica
que sea lluvia
si no llueve
y haga luna
cuando las canciones
canten.

Tengo brillo
me lo has dicho
y yo te creo,
será teatral
poder decirles
“sean bienvenidos”…

Míranos antes
de nuestra historia
señora mía,
lo hicimos bien
y aunque doblados
-como los juncos-
no nos rompimos.

Omaral.