viernes, 31 de mayo de 2013

Un único amor a veces es tantos.



Lo amaba entonces,
cuando no se sentía enamorada
de nadie más.

Lo llamaba a los acantilados  
y puestos ahí, en el aire:
planeando los ojos
en deseos que caían sin alas,
nada tenía aquel pobre
además de una rutina que le avergonzaba.

En esas tardes sin relieves,
largas como vías de trenes
que habían dejado su ruta
hacía eternidades,
en él encontraba
el efecto narcótico
de una ciénaga seca:

Un sitio confinado
a ninguno de ambos…
y cambiaba
decirse aburrida
por la palabra calma.

Aquel chico de barroquismos
e indiferencias al uso
era su casa
y motivo
cuando en Europa
el frío impedía 
recibirla en hostales
de donde tenía nativas las ganas.

Lo tuvo siempre presente
cuando nadie llamaba…
salía corriendo
a escalar su ventana
si el tertuliano de turno
tenía que borrarse,
para hacer de Romeo
con su esposa Julieta…

Lo dejaba saber
donde iría,
para que no la siguiera
y no tener que escucharlo cantando
cien años;
lo protegía.

Si le robaba paciencias,
silencios,
o algún suvenir de sus guerras,
lo compensaba volviendo
y al volver se dormía
dejándole adivinar
lo que soñaba despierta;

Cuando el mundo acabo,
cuando los hombres y el diablo
iniciaron negocios,
cuando el espejo
maldijo su nombre
y envejeció
libre de frenos.

Ahí estuvo él,
en algo nervioso
y sabiendo
que nadie es el dueño
de lo que ha dado por suyo.

Ohmar Ahlejandro de H.

jueves, 30 de mayo de 2013

El vórtice es la luz.


“lo bueno que tenemos dentro es un brillante
es una luz que no dejare escapar jamás

Las tumbas de la gloria.

Fito Paez.


Me mantiene a oscuras
cuando prefiere lidiarse conmigo
y cocinar el acierto gastronómico
en el milagro
del pan y los peces…

Reinaugura de golpe
-por no perderme de vista
cuando me veo en el espejo-
las viejas ferias
en las que perdí algún hueso
o alguna vez.

Guía la tripulación de salvajes 
cada tarde que vuelvo
a ese sitio al que fui,
para amainar mi canibalismo…

Recita pasajes
de tormentas marinas
con tal de ciscarse en mis dudas;
me sabe decir que me calle
y si juntos lloramos
es, para el silencio, toda de oídos.

Sube el calor
de la gélida eternidad
y es ella
lo que al salir me desprende
de los amarres…
en su halo seduce el cordel
para ser guiado
entre los laberintos.

Volátil sonido de muerte,
en su afición al otoño
intimida las hojas secas,
las cerillas y ella
recubren de chispas su calma.
Potencian un siniestro de fuego
como aquel beso
que firma una carta…

Su recurso es el tiempo,
una forma de lucro
en la melancolía
y el suicidio del acto seguido
a los accidentes.

Llevo esa luz
que me ha dicho que es mía;
que de ningún modo,
esperanzas,
condiciones,
o mundos,
podrían apagar.

Ohmar Ahlejandro de H.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Seguir al poeta mientras compone alguna palabra.




Sigue poeta,
ve hasta donde termina el túnel
y danos en mano
el equipaje perdido
de los que han ido cayendo…
Libera
-a cuento de que todo sea falso-
el primer paso
de la última huella.

Di de ti todas las palabras
que has visto que caben
en la palabra amor.
Que no se apague
y defiende tú
las injusticias que tengan
la dosis justa de ternura.

Consiente en tu piel
el tacto de toda la brisa;
avista los naufragios
y conquista
la fiebre del calor.

Haz arder,
de abril hasta noviembre,
las banderas…

Resguarda ocultas
las sombras de los inocentes
y dale a beber al desvalido
un zumo de tinta
que deshaga los grumos del dolor
en su mirada.

Sube al sol
el corazón bravo
de la tierra;
con tu látigo
has retroceder olvidos
e inaugura una festividad
por cada espina de la rosa.

De ti dicen que sientes
esos mutis que Dios padre
reparte en forma de estrellas,
que descubres los ojos de la eternidad
y logras en un instante
imantar,
entre ayer y mañana,
este símbolo de hoy
herrado con agua.

Permite pues al pánico
que produce la belleza
alimentar la luz;
sacudirse de los rayos
como una vid que viste
a Baco de invierno.

Sigue poeta,
pero no existas
porque matas:

Que los ojos que usas para ver
no los des para besar.

Ohmar Ahlejandro de H.

martes, 28 de mayo de 2013

Cada mañana volver a decir -Say No More-


Se hizo uno solo
de millones de partes;
todas incandescentes
y ardiendo…

Se adentro en la cordura
hasta romperla en burbujas,
dijo ,
dijo no
y estuvimos atentos
al resultado -tal vez-
-Say No More-.

Es un Re disidente
de la sonata de lluvia
por eso es que llueve
donde pone la bala…

Con él le robamos las novias
a los fantoches maricas
que juegan a ver a través de la nikon.

¡Fuck, fuck, fuck, fuck!

Es impopular
siendo -desde Prince-
el pop más duro,
no tiene miedo a decir
que somos mejores
cuando vamos de single
y que bien pueden morir
los apretados del culo;

Anglo argentino parlante,
kamikaze de oficio
y Maradona G-Rolands…

Se tira a la pileta
y bebe también bajo el agua,
me tienta a tentar la salud;

Por sus excesos,
capaz de verterme
en la centrifuga de aire comprimido
y cantando my way.

Desapareció dinosaurios,
trajo a piso de tierra
los ojos vídeo tape
de una pasajera en trance:

Sui generis ¡Charly!..

Se volvió un loco hermoso.

Ohmar Ahlejandro de H.

lunes, 27 de mayo de 2013

Sin miedo al miedo.


"…la vida igual que el arte, 
si no está en ti no está en ninguna parte"

Benjamín Prado.


Me aburro,
ya no queda a quien temer.
Nadie con coraje
para dar un poco la nota
y hacerse de si
un pelín más puro…
menos civilizado.

Busco en los apartamentos
de los damnificados
y ante mi sorpresa
-de ver que están todos ahí-
juegan entre ellos
algunos ejemplos de generosidad
y se invitan a vivir profundamente…

Por los bulevares,
de lo que ellos consideran plata,
tierno,
y osadía,
se les puede ver con mantas en el suelo
compartiendo
eso que hable del tamaño de sus alas,
y poniendo en vistas  
una discreción muy orgullosa.

Mienten,
dicen que la equidad es un valor
y son cobardes.

De admitirse como lo que son
no estarían atentos
a ir formando parte
de una identidad que los promueva
como el modelo ciudadano.

Hacen fotos
por ver si alguna luz les toca.
Escriben para ver si aciertan a decir
que alguien más los cita…
Pintas,
esculturas
y vaya usted a saber cuanta más hondura necesiten,
para que su voluntad depure
lo humanos que son.

Y mientras comen
desempolvan
ceremonias de un tú, conmigo.
Generan una cofradía a beneficio
que asegure estar del lado bueno
cuando hayan convertido al enemigo.

Aburre ver
y que sean tan pocos
los que tan humanamente
no acojan el papel de decirle al mundo
que lo de ellos es una empresa muy humilde;
hacer su sueño realidad…

A menudo pareciera
que no queda quien lo haga
por quedarse solo.
Consumar horrores,
huir en el acto
y preservar el fuego
de la vanidad;
Bellezas que se sirvan
del resabio de la duda…no las hay,
y esas para el miedo me hacen faltan.

Solo quedan
los que hicieron para ellos
propagandas emotivas
del hacer
se toman de las manos
cuidando de no romperse demasiado,
salvan de extinguirse a las latas de atún;

Resultan, de sus cimas interiores,
ser hermanos de todo lo espontaneo,
encuentran en buscarse
un invento a seguir especulando
sobre su motivo en la razón.

Siempre vendrán
con sangre fresca
a invitarte a reciclar…

No serán nunca
porque son los libres, los locos,
los voluntarios, los que solo saben
que no saben nada, los desprejuiciados…
los que dicen siempre la verdad.

En sus fantasías
-Sin fin-,
su falta de talento
es la cuerda
con la que tiran de visiones
donde, en el espejo,
apestan a tufillo de artistas transgresores;

Por terminar
y decirlo de algún modo
forman,
y son parte,
de la condescendencia
y yo me aburro…

Nadie a quien temer.

Ohmar Ahlejandro de H.

domingo, 26 de mayo de 2013

Fanatismo a ultranza contra el feminismo.



Si el día de pronto
es tan oportuno como la noche,
para salir y rajar
los neumáticos vecinos.

Si al mirar
encuentras re pobladas,
con héroes que beben,
las ciudades
y parece buena idea
compartirles del ácido muriático
que usas como digestivo.

Si al quedarte en casa
sucede Moscú,
fiesta patria
y la sucesión de los paraísos perdidos…

Si dices que es tuyo
el ritmo del viento
y sueles traer,
para  verte dormir,
los sueños de todo un desierto…

Si abres la puerta
y tropiezas
con tu memoria borracha;
contenta de estar ahí
y aun mirando la costa
en la que escribió aquel nombre olvidado.

Si proyectas que el fin del mundo pasó
y que a ti te ha tocado
un islote cruzando
por la cuerda floja.

Si una mañana al probar el café
lo han preparado
con las pecas de Diane Keaton…

Si abres la voz
y cantas igual
que la espesura de un bosque
en la que duermen tenores
inventados ahí por Les Luthiers.

Si al morir te reencuentras
con los dioses caídos,
si al tender las manos
la lluvia se hace
y corren a verlo
los tanques de guerra
y los hijos cruzados
entre el correcaminos
y el  travestido coyote…

Si blanca es tu espera
y obtusa tu desesperación.

Si no estás preparado,
para comerte tu alma
en el cuerpo del otro
corre de ahí
y sigue tus huellas hasta estar lejos…

Es un maleficio
aunque hayas aprendido
a llamarla mujer.

Ohmar Ahlejandro de H.

sábado, 25 de mayo de 2013

Un futuro bueno, para un pasado mejor.


Algo ayer de hoy,
de este viento.

Un momento más de este,
para antes…
de dirigir la cinta
en un acampado
representado ahora
en una costa brava
en la que llegan a salar las olas
los flamencos.

Esparcir de esta semilla
en la tierra muerta
en la que el futuro
se murió de sed…
persuadirlo a resistir
a aquel que fue quebrado.

Que también entonces
soy más bello
que aquel príncipe encantado;

Toda historia ha sido siempre
lo que falta por contar.

A vista de los ojos negros
en los que la tarde empieza a abrir,
las miradas que me dieron por tonto
me dan la bienvenida
agitando las pestañas
y yo me cubro con la mano
mi resplandecencia.

Estoy luz
y reviviendo;
ilustra como hoy
aquel que vi entregar su sabia
para desprenderme.

Ohmar Ahlejandro de H.

viernes, 24 de mayo de 2013

De cuando el amor en la mente hizo -¡Crack!-.




Las lunas cuajadas
por la vista del lobo
en diciembre.
El hambre feroz
de los platos vacíos
echando a perder
nuestros pasos de regreso a casa.
La ilusión de la nena
con el rostro aferrado
a encuadrarse en un cuadro
de melancolía
dentro la ventana.
Las volutas de humo
agravando la voz.
El intercambio insensato
de miradas prestadas.
La fugaz rabia
quedada en el cuerpo
como una cicatriz
abriendo el mar rojo.
El cuento de los viajes
que ilustraba
el abandono quieto
en el que encerramos
el mundo allá fuera.
La manía de bazar de lujo;
rebajando los tratos a meras
obediencias embargadas.
La orfandad de los cachorros
que conduciendo en reverso
atropellábamos…
listos
a sacrificar tan domesticas lealtades.
El organigrama de los puntos de vista
fluctuando en el zapping
entre silencio y palabra.
Las lagrimas de las manos
aplaudiendo en el agua;
cuando en el swinger room
se corría el rey Ringo de tanto champagne.
La caravana de corvette´s
levantando remolinos
de Alburquerque hasta Pyongyang…

Cuantos ministerios,
parlamentos y legumbres
en el nombre de una espuela
que hace vida en el olor a cuero viejo
del oeste.

A tus invitados
como marionetas sofocadas
por la tos
nadie más los vio.
Usaban lenguas renacentistas,
lamían el aire
y un conjuro en la ambulancia
repetías
apretando la bata blanca
con la Christo Javacheff
envolvía el edificio de Reichstag.

Los vestidos, las anfetas,
las pupilas dilatadas
y la nariz haciendo un túnel,
para el paso de la cocaína  
que sospecha su compuesto en el cristal;

Vértigo de salvia divinorum.

Todo es ido
y memoria…

Tesoro prestado,
tuyo sin mí,
mío sin ti…

De algunos otros
que se decían nosotros.
Ohmar Ahlejandro de H.

jueves, 23 de mayo de 2013

Algunos gustos tienen todo el sabor.





Tú creerás que soy de mentir
y miento es verdad.

Me vive,
y enfermo de ello,
que pongas, de mí, dulces acentos
en tu afición al silencio.

No es sencillez
-me siento incapaz-
pero si vengo acá
por hoy no es para verme…
es para dejarte mirar.

Que miedo que da
que no tengas miedo;

Que me digas de frente
las cuchilladas que van por la espalda
y no seas, como tantos,
proclive a opinar de los hechos
que estas incompleta…

Que te guste
decir que te gusto
me vuela los nervios.
Hace de mí
un cuadro en mil partes
que luce aun unido en tu espejo.

Querer sin complejos,
volverse mujer
por lo oculto
y delinear un suspenso,
debe ser lo que me hace ante ti
una pieza que falta en el ajedrez…

Me das alas.

¡Qué vuelo!
Ohmar Ahlejandro de H.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Más fuerte que Dylan...solo suena la lluvia.

Entrega once de "Cuentos para leer a Dante"



Hola Dante; linda noche. ¿Te alistas para dormir? Dile, por favor, a la mamá tuya que esta charla te la cuente levemente; como un cuento que traté de dos personajes que andan -ploc ploc- bajo la lluvia…
Sucede que llueve, no allá, no ayer, no mañana. Que llueve, que huele a Dios y ruge el viento, que algún peligro sucede y sucediendo nos deja la calma. Que así suenan cuando salen a marchar los ángeles; con toda esa batucada afinada en DO mayor de cascabeles.
Hoy y aquí, llueve. Decirte sobre la lluvia, -que en lo personal es un consuelo- requiere explicaciones de índole biológica que atenúe un fenómeno de la naturaleza que es maravilloso. Yo se que a tu edad es imposible atender conceptos como “fenómeno”, pero no te líes querido. Yo mismo no he sabido ponerme al corriente de dichas ideas. Pongamos por fenómeno algo que ocurre –tal vez- de forma intermitente. Algo que puede pasar, pero no siempre pasa. Es como eso que un día te dirán en la clase de lógica.

Fenómeno y lógica; mira si soy testarudo. En fin…

De la naturaleza obviemos que tú sabes mucho más que yo. Al ser pequeño aun tus recuerdos son cálidos y presentes. Yo hago el intento de mantenerme así, pero de momento solamente llueve: presión atmosférica, temperatura, y precipitaciones, que son lo que para mí es un axioma divino. Ya se Dante, pero no interpeles lo pretencioso de mis lenguajes. Si te escribo a vos es porque en ti aun cabe la fascinación de los descubrimientos, el temple para ir a ellos sin esperar nada a cambio; ni proeza, ni reconocimiento, ni estirpe, ni vergüenza. Por ello te cuento que llueve, para que un día te permitas solamente llover. También como todos me imagino en un mundo que éste no puede ser, sin embargo en la lluvia cuando los arboles son una fuente perfecta por la que –de hoja en hoja- cae resbalado, sin reventar, ese universo de gotas no puedo más que aplaudir lo delicioso de una revancha tan pacifica.
Mira si es grande una nube que no cabe entera en un poema; ni la nostalgia, ni la belleza, ni los principios, ni siquiera el orgullo, podrían ser más grandes que una gota de lluvia. De ahí que se puede escribir que está lloviendo y salir vivo también de la historia.

En este momento un hombre con tres hijos –una chica y dos chicos- aguarda el paso del colectivo bajo un techito en la esquina. Por ahí han pasado algunos autos muy rápido haciendo saltar contra ellos el agua contenida en los charcos. El padre siente algo que intimida a los chicos y los chicos, con las manos en los bolsillos, fingen que no se han enterado de aquella rabia, pero fíjate en ella. Observa lo poco que importa en sus ojos la arbitrariedad de las cosas. En realidad ella lo que hace es medir el salto que tendría que dar para cambiar de banqueta, en realidad piensa en donde vivirá ese perro apaleado que anda buscando bajo la lluvia sustento. Prefiere ponerle nombre y darle un rigor de aventuras a esos colmillos caídos y a esas heridas que lleva dejándole el lomo sin pelo. ¿Cómo crees tú que ella se llama? Te cuento que es linda, no debe tener más de 11 años. Usa una campera rosa y debajo debe llevar algo a cuadros pues por el cuello le sale un pedazo tela como un pañuelo rojiblanco. Tiene zapatillas deportivas imitación de reebok e impuestos unos jeans que le quedan cortos, pero que acentúan lo que ha ido creciendo en los últimos meses. ¿Qué quieres que yo te lo diga? Pues no lo sé, para mí a estas alturas todas las chicas se llaman Helena. Pues sí Dante, ya sé que siempre voy con lo mismo, pero vamos que estoy melancólico, por qué más te iba a hablar de la lluvia.

Tienes razón, no había notado el reloj de pulsera a colores morados y como comprado en un bazar de California. Tampoco había visto que el cabello cortito, cual chico, le hace lucir como toda una dama… Entonces llamémosla Tinta así con el tintico a la mañana todos de aquí a Colombia sabrán que llovía; y que cuando el agua caía los faros parecían poderosos con ese halo de niebla que atravesaban erguidos sin miedo alumbrar a esos dos busca vidas que se besan de muerte bajo la espesura de una enredadera. Él cuenta cuantas veces ella para a mirar y ella resiste las ganas de contarle que así era el amor cuando escuchaba llover desde su habitación y sintiendo muy pequeñas sus ropas. No se dejan mirar a los ojos que ven; son para los ojos que duermen. No tienen relieve, ni sonido, ni trama… son besos Dante, lo único por lo que vale la pena esperar.
Te ríes, adivinas en mi cierto fatalismo. Lo sé, y te cuento ahora que existe una frase para hacerme justicia “estoy romántico y repleto de clichés” no viene al caso, pero ahí queda. Volvemos. Llueve, y  yo te agradezco que ignores mi trémula voz y me pidas que siga.

Sostengo que los intrépidos gatos maúllan desde su invisibilidad, también que el acento europeo en una plaza vacía es el resultado de postales viejas venidas de Budapest; aunque también es verdad que yo estoy en la cocina pensando en todo esto y sintiéndome tonto de hablarte, en un hipotético cuento que cuenta que bajamos pendientes corriendo con la lluvia en el rostro, inundados de un golpe de vida que se nos cae por narices y oídos. En el corazón que ocultan las ramas cantan corazones de aves –no se sus nombres- te digo y me haces señal de llamarlas pandoras. Qué bueno que eres para brincar de baldosa en baldosa y frenarte al momento de darle el paso a un contrincante mayor que pierde el aliento queriendo alcanzarte.
Llueve menos,  nos encontramos de nuevo como venidos de otro sitio. Los rostros asomados en las puertas, girando la vista de una esquina a otra, son tan dulces y nos ven. También somos la lluvia, quizá, pero de nosotros nadie se protege, ni los conductores esforzándose para ver, ni las enfermeras vestidas de blanco con su fatiga sana en las manos.

Los refugios del mundo nos miran aluzados y festejan nuestro encuentro con los sueños de Tinta. Mientras tanto ella va sujeta a un tubular en el colectivo y aunque recuerda a la virgen de la cueva se hace hablarse y piensa que ojala la lluvia no restriegue al chucho malherido los estragos de la humedad manchando los cristales. Es así cuando llueve; un pulso en las cosas desboca y hace poner los pies en el cielo.
¡Qué razón querido!, aun nos falta decir que dentro de casa la luz de Puebla usa un para lluvias e imita sobre las cornisas un movimiento de caderas…lluvia de nuevo, eso es todo y nada es más bello que decir con toda la boca -¡llueve!-.

Ahora tengo que irme. Inicio un inverosímil ritual de baile, para hacer llover, dejar de escribir, y puedas leerme.
Ohmar Ahlejandro de H.

martes, 21 de mayo de 2013

La verdad ¿a que sabe?





Tranquilo señor,
no dude…
a tantas alturas
que ha visto bajar
no es el momento
de reparar en caídas.

Se ha explicado usted bien,
ellos mismos lo hicieron
al demostrarle con hechos
que nunca tuvieron claras
ni sombra
ni luz.

Entonces,
si usted ya lo sabe,
no opine a favor;
no se deshaga con oraciones
en contra.

Confirme su voto
por la tradición
y deslumbre callando
al cenzontle,
al gavilán
y a ser posible
-como un favor personal-
deslumbre usted la ceniza
que aun duele;

Absorbiendo mareas
en el mismo neceser
en el que van poniendo
los relojes las horas.

Es importante es verdad,
pero igual
déjese hacer
por la risa que dan…

Suponiendo que saben
al milímetro roto
lo que vino a contar
mucho antes de usted,
y de ellos,
la trashumante fortuna.
Ohmar Ahlejandro de H.

lunes, 20 de mayo de 2013

Solamente donde falto.




Antes no hay nada
ni la rosa que crece en el norte,
ni el calor que le sube la espuma
al cuerpo disuelto.

Las vidas que viví
y la muerte que falta
son solamente esta voz
suelta en el aire
como una burbuja:

La brevedad puesta en todo
dejándose ver
a través de un agujero infinito.

Qué arduo
solamente poder contar
el sonido que viene
de una puerta ahí fuera;
un cerrojo
y dentro, tal vez,
nada tampoco…

Las luces artificiales
queriendo comerle el gusto
a lo que secretan los rayos UVA
durante los apocalipsis de mayo.

Se trazan direcciones de largo alcance
y emerger del mundo hacia el mundo
sabe a esperanza
que sabe a lo que alguien sabia
y que no sabe nadie.

Esto es ayer,
justo ahora,
y es mañana también.
Al pasar de los siglos,
descubierto de ojos,
un único alarde;

Solo el sonido de dientes.
Solo la temperatura en la palabra de ella
-ella que es también de allá-.

Solamente un rumor incesante
de dioses que vagan
buscando una duna
donde echar a esconderse.

Ligero,
siéndolo todo
a cambio de no confundirme
con otro que fue…

Asumiendo mi voluntad
como una orden
que dicta nadie,
dejando rastros
de lo que posiblemente
los lleve a creer que no he sido yo.

Sensiblemente
y volver a otro lado.
Ohmar Ahlejandro de H.

viernes, 17 de mayo de 2013

Un sitio para compartir con Dante.

10ma entrega de "Cuentos para leer a Dante"




Algún lugar en el mundo aun es una ciudad limpia. En ella no viven ni los de antes, ni los de después; se suenan las narices con parlantes los mimos y vienen de ellos serpentinas mentalizadas con sabor a menta. No se termina de construir, y los rascacielos son la imaginación de formas para encontrar un tesoro oculto en los baúles de un ogro que habita sobre las nubes; en realidad iniciando un criadero de gansos. En ese lugar grandes tardes se tienden para saludar a los caminantes que salen a andar a las plazas con sus trajecitos de verano, saludándose cortésmente unos a otros y levantando la vista para advertir los cándidos vuelos de mariposas y golondrinas. Sus habitantes son muy de abrir las ventanas, pero no por amor –como muestra la alegría en tv- sino porque aquello que ocultan no suele ser algo que los pueda revelar.

En cada esquina te dicen hola, en cada estante tienen para ti la sensación de no tener que buscarte. Avanzas un paso y lees un letrero que invita a leer solamente lo que alcances a ver con tu propia nariz. Celebran tu intervención en las palabras y llega tu voz hasta el camino por el que andan los laburantes regresando de sus labores a casa. No es que importe lo que se diga –tampoco- es que hablar por hablar, sin temer a decir algo, viene también de saberse callar.

Qué maravilla cuando los cuacos bailan sobre los adoquines tocando de oído, con la herradura, una sonata de Schubert. Qué bien que se está si llegan corriendo los merolicos, diciendo que han traído remedios contra la eterna juventud. Una señora les compra pues no ha parado de ser la misma chica sensual que deponía puestos de besos en los carnavales, para donar las ganancias a un hermano de ella que nadie quería besar. Son días tiernos como carne de cocos los sueños en ese lugar…
Los niños son el rey Arturo, pero también Merlín, Rasputín y ese otro mago llamado Zidane. Juegan a la pelota y a los aviones militantes del papel; son listos y hacen caso omiso de trucos. Han leído de un dios que vendió por nada su encanto, así que no creen cuando en el campo de batalla los cronopios firman tablas con los famas…una consigna en un sitio como ese es agradecer primero antes de tomar lo que nos dan.

Allá en aquel lugar, donde arrecifes de agua potable salen de las regaderas, donde se puede ir al centro de uno mismo sin necesidad de pernoctar en la luz de otro; sitio mismo donde una playa entera vive en la propia sal. No importa si el caudal de lluvia, del que llueven vides de trompetas y violines, moja el aire con un tono demorado y azul…todas las niñas son minas anti personales, graduadas en el uso domestico de la lealtad. Bailan y aprenden coqueteos a contra luz del tiempo; sorprenden a los colores en los rastros de sol sobre los cristales y de ellos toman un rubor que atemoriza y seduce a los jugadores de ajedrez que ocupan las mesas de un café con miras a la orilla de la luna, cuando recién empieza a salir. Es divertido cuando juegan porque el juego es jugar a jugar en realidad; para suerte de los que no andan por ahí diciendo que están rotos a ese sitio no llegó la versión moderna de la libertad.

En ese lugar se cortan por si solas las redenciones e impuntualidades. Se imparten –más que orgullos, talentos o sociedades- formas de abolir la humillación de aquellos que se dieron al orgullo de tener una casa que se iría –si hacia buen tiempo en otro lado- con el aire.

Una historia de verdades es ese sitio que no existe. Cuesta mantenerlo si la bolsa sube, pero es paradisíaco cuando no hay fotografía que lo capture. Las mujeres no son malas imitaciones de sus hombres, tampoco los hombres potencian su gracia con algo llamado humildad. Ambos se curten en un cuerpo a cuerpo que rompe a los dos haciendo un solo cristal; de lo contrario eso es calor de invernadero que se apaga en mayo, cuando las cenizas se van.

No se juzga ni se espera a que dé de vueltas el destino; sencillamente alguna acción emocionante sucede entre unas manos arduas y una mirada más de ver que de decir. Resulta fácil, en este sitio, la excursión matutina de recorrer rutinas limpias como tallarse los ojos, bostezar mientras se estira el cuerpo, arrancar en las pantuflas el primer paso y sobre todo descarar la proveniencia de los simios rascando en la cabeza algún circuito que gestione la horma del café para cada sueño.

Pero no te pienses Dante que por ser lucido y alegre hay en ese sitio gente simple. De nunca, ahí, se han sentido cómodos los pobres, los que han tenido la mala fortuna de nacer hipócritas o miserables. Para ellos, la gente buena de este sitio, construyó un infinito en sus memorias; todo, al ser como es, los recuerda frustrados, con amigos como ellos sin emociones ni sentir. Palabritas que no minan la conciencia y además –los pobrecillos- con su insana pretensión de artes interrumpen lo que se dice por sí solo. No es señalar a nadie pequeñín, es más para que sepas que hacer con ellos labores kamikazes de imantación no pasara de que un día digan –cuando hasta la impasable en ti pasó- que eras tú, que siempre serás tú.

Para ellos en ese sitio han puesto un monumento que es una crisálida; de alguna forma, un poco enferma,  los mantienen conectados a su coma, pero siempre al visitarlos dan cuenta de su estado amniótico emocional y en ese sitio –del que yo te cuento- el principal principio no es perdonar y si lo es no intentar, sin gracia, lo que no se es.

Por último, estoy seguro, querrás saber que hay un circuito en el que compiten tortuga y liebre y en ello gana al final un chico bobo que es un pez. No me preguntes de donde viene, únicamente puedo decirte que le pone violenta alegría nunca volver y no saber a dónde va. En ese lugar te espero querido, no te atormentes con cosas vanas como ambrosías o reportajes de tu niñez. En una vida que quedará un día tuyo será una historia como ese lugar y no hará falta saber de nadie para saber.
Ohmar Ahlejandro de H.

jueves, 16 de mayo de 2013

Poco después de la boca de una mujer casada.


A leerse con tinto y calamares. En una terraza.



De la boca de una mujer casada
caen en espiral
palabras de contenido obsceno
que te dicen sobre aromas
a luz roja
de la gran manzana…

Adiestra la libido
y la convierte en miel armada,
siembra de naves
y costas
un lucero que pende
en las voces incontables
de un temible cuentacuentos.

Sabe que el sabor a fruto de licores
tiene resonancia,
en el paladar,
a pecas
y a piel blanca
con  esquinas de cristal.

Su humedad se vierte
sobre el emocionado acero
y al develar su intermitencia
las luces más villanas la persiguen
como señalando
su vanidad vestida con parlantes.

Clandestina
y milagrosa;
libera de su cárcel
a los sátiros
que heredan el secreto de ciudades
pobladas por adúlteros
y Casiopeas.

Desnuda
Y viste.

Se siente
Y arde.

Se va
Y se queda…

Es una prisión que vuela.

De la boca de una mujer casada
me vienen avenidas
cielo arriba…
               Cuerpo abajo.

Pido cuanto ríe
porque piensa
que no es beso
lo que hacemos…

Y que me besan solamente
los besos
de una mujer casada
que no es ella.
Ohmar Ahlejandro de H.

Hombres, maestros, alumnos...y algunos diálogos.





Hombre Uno.- Así que te han nombrado gerente. Cuéntame, ¿de qué va eso?

Hombre Dos.- Empezaré a manejar un departamento de 70 personas que brinda servicio a clientes.

Hombre Uno.- ¡Qué lindo!, como un papá. La clase obrera y todo eso…¿Y cómo es que te han nombrado gerente? ¿Qué has tenido que hacer?

Hombre Dos.- No lo sé. Empecé trabajando ahí hace siete años, primero como asesor telefónico; contestando el teléfono. Después como agente de reclamos, calidad, supervisor, sub gerente y ahora esto.

Hombre Uno.- 70 personas, dices. Bastantes, aunque ese es el número de negocios en el que yo tengo participación, apenas y me queda tiempo para salir. No me estoy quejando, pero tengo que estar todo el tiempo de un lado a otro. Reuniones de inversionistas,  proyecciones de costo y capital etcétera,     etcétera. 
A veces estaría mejor ser alguien como tú, más simple.

Hombre Dos.-Sí, me imagino que debe ser algo complicado.

Hombre Uno.- Pues no vas mal, pronto llegaras a algo. Ponte tu propio negocio, se tu propio jefe.

Hombre Dos.- Ya pasara, sin prisas. No es que crea que el trabajo de administrar los intereses de una compañía, y setenta personas, requiera la misma audacia que manejar setenta negocios. Sin embargo pensar que gracias al trabajo, tan modesto, que yo realizo, coincido con gente de tanta participación comercial, como tú, pues mira me deja un poco más tranquilo.

***

Maestro.- Me gusta tu mujer, ¿podríamos arreglar algo con ella?  

Alumno.- Me parece que la coquetería al revés es algo que a usted le favorece mucho más.

Maestro.- Mira nada más, ¿un hombre inteligente?

Alumno.- Solo si me lo permiten.

Maestro.- ¿Y si no te lo permito?

Alumno.- Intentaré entonces no bajar el ritmo.

Maestro.- ¿Qué pretendes?

Alumno.- Sencillo. Compartir con usted, lo que usted me ha enseñado.

Ohmar Ahlejandro de H.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Disculpe, pero eso me lo escuche decir a mi que, por cierto, soy yo y no usted.





Si digo; eso es plagio.
Si descubro; es de todos.
Si yo; no sabes quién eres.
Si no soy; querría ser él.
Si robo; ladrón.
Si mato; killer.
Si defraudo; fraude.
Si fracaso; fracasado.
Si me emborracho; borracho de mierda.
Si uso drogas; realismo analfabeto.
Si pido; egoísta.
Si doy; una mierda.
Si hago el mal; malvado.
Si hago el bien; que bueno.
Si me quedo en casa; enterrado.
Si creo; cínico.
Sino creo; perturbado.
Si voto miedo; elitista.
Si soy feliz; infeliz.
Si vengo de vuelta; apático.
Si voy hacia allá; cobarde.
Si pido a Dios; convertido.
Si me hago ateo; humanista.
Si hablo de alguien; mezquino.
Si digo que es nada; odioso.
Si escribo; poemas flojos.
Si no escribo; es para ella.
Si decepciono; así te quiero.
Si fantaseo; fantoche.
Si doy bronca a la paz; resentido.
Si pido un deseo; antisocial.
Si pido la cuenta; independiente.
Si digo paremos; más adelante.
Si estoy contra la pared; que disparate.
Si hago memoria; eso nunca pasó.
Si no me hago cargo; soy una carga.
Si pido perdón; pecador.
Si quiero volver; ocupado.
Si guardo rencor; patológico.
Si el odio; es muy tierno.
Si cuento que tengo; no hagas reproches.
Si digo verdades; yo ya lo sé.
Si digo mentiras; no digas eso.
Si voy de broma; insensible.
Si pido tregua; aburrido.
Si voy por la guerra; cobarde.
Si hago el amor; no te siento.
Si digo elegancia; payaso.
Si bajo la guardia; este eres tú.
Si tiro un golpe; no sé quién eres.
Si pido un beso; cierra la boca.
Si padezco alas; me haces volar.
Si pienso en seguir; soñador.
Si toda esta lista; es muy ambigua.

La peor parte del ojo humano,
promedio,
es adivinar siempre lo que dirá
sobre su idea de ver.
Ohmar Ahlejandro de H.

Nunca de regreso a la misma creencia.



Después de un periodo de tiempo;
la vida no te lleva a creer en nada, pero sí a descreer de todo.
Ohmar Ahlejandro de H.



Dicen "doy" yo digo "ten"...numero diez.





Tranquilo rubio.
No eres más que ese momento en el que –mientras ahí fuera la tierra no sabe si llover o eructar- te sientas frente a la televisión a ver point break con la ausencia de tu chica y a esta misma, que no está, le cuentas, a modo de referéndum feminista, que la directora es Kathryn Bigelow…

nada más que eso.

Ohmar Ahlejandro de H.