martes, 19 de febrero de 2013

En Camboya Nick Cave es la muerte.




Cuando muera
echare de menos las estrellas;
la muerte que se presagia en la luna.

Me harán falta
las noches abiertas
de esos sitios del mundo
donde no queda nadie.

No sabré reír
sin las cosquillas
que me dan los poetas
-Cuando les vuelve
la sangre al alma
y llaman flores
a las espinas-

Querré regresar
para un penúltimo tango:

Desabotonarle la urgencia
a una plegaria
y echarme a llorar
por la última lagrima.

¿A dónde estarán
las abejas
y la oscura mirada  
que oculta ella
para verme,
en algo, brillante?

Entre la suerte
que a mi toque,
después de muerto,
pediré,
por momento alguno,
volver a tener
la risa que da el desencanto…

Abrazar las cadenas
que rompen los barcos
al naufragar en los bares;

Comerme a puños
el humo
y respirar el néctar
del fruto podrido
que vive en las calles.

Nacer de nuevo tal vez
y echar de menos morirme.
Omar Alej.

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