martes, 26 de febrero de 2013

Camboya, un viaje del Norte al No Sur.





Se acumula la tristeza.

Vicias por aquellas lágrimas
que al no entender muy bien
las estaciones,
y los trenes
que aún no descarrilan,
por votos de paciencia,
se contraen al borde
de las pupilas,
como una nova arrepentida;

De un pozo seco brota
la veleidosa sensación
de una nube de recuerdos
que hoy son tuyos
y que mañana serán
sin haber sido antes.

Te abres,
ya sin capacidad de impacto,
al brío
de las palabras aplastadas,
bajo su propia y negra sombra,
por pasos
y quietudes
sin retorno…

Te haces en algo
sujeto de estirpe
y cuentas por ahí,
mientras pisas un charco
en franca agonía:

Los dedos que aun te quedan,
las ganas de tus manos,
-Mentiras-
y lunas brillantes
que también
como otras vidas
se te niegan
y te han abandonado
con brotes de acertijos
en la espalda.

Entonces,
dando igual
si es catorce;

Si de martes a trece
existen setenta y siete...

Importando
menos que cero
la densidad de los planetas
que como tumores
brotan del cielo franco
que viene encima,
con todo el peso
de una expedición de almas,
sobre ti,
cuando amaneces…

Te dices que está bien
aquel mudo cantante
y que bien, también,
la milimétrica variación
en el orden sustentable
de las hormigas obreras;

Dejan de estar cerradas
las monjas de clausura
y las prisiones…
hasta un botón de azufre
huele a rosas
y de cualquier forma
no te basta con callar a tiempo.

Ya sin juego,
y confinado a vivir confiando
en los poseedores de alas,
te acostumbras sin hechizo
al truco trashumante
y viajas por quedarte:

De tu propia calavera
a cualquier otra…
después de todo.
Los milagros no suceden
a este cuarto.

Para dar en si
volutas filosóficas
de fotosencillez,
ante la maleza
del paraíso perdido,
antes es imperativo
que un gato haga mutis
andando con tres pies
sobre la ruta.

Donde no te escucha dios,
y para qué –tú piensas-
si él no tiene quien le hable…

Se infectan de ti
las panaceas
y vuelves silbante
a por el mismo amor
que subió en sus aguas
y traerte acá
de donde no ha salido nadie.

Estrada.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

En sentido figurado puedo decir que me siento identificada....

Dejan de estar cerradas
las monjas de clausura
y las prisiones...y de cualquier forma
no te basta con callar a tiempo

Señor Estrada un cafe y leerle es algo exquisito, y mas cuando me identifico con ella.

Anónimo dijo...

Petardo de belleza, cada letra y la armonía en como se complementa una a una y todo concentrado en un titulo bien pensado "Un viaje del Norte al No Sur.", hace tiempo que no nos regalabas esa explosión de sentimientos bestial.

Me encanto esta parte

"Ya sin juego,
y confinado a vivir confiando
en los poseedores de alas,
te acostumbras sin hechizo
al truco trashumante
y viajas por quedarte:"

Carlito

Anónimo dijo...

Be e llisimo no solo por el echo de la armonía en las palabras si no por el mensaje que compartes con ese vuelco en la forma de pensar y lo que deseas sentir toda una PASADA....!