sábado, 26 de enero de 2013

Camboya; Ardid Atómico.





Discuto ritmo
precisión y solvencia;
estoy atado,
y convincente,
entre los muslos eslavos
de un ardid americano…

Me acuno en días eternos,
puedo volar…
ya vuelvo.

Ten:

Un tentempié
que te saque,
de un intento de deseo,
la carcoma cotidiana
de la vida apretada entre las muelas.

La ironía en la ilusión
es pasajera fantasía;

Son las cuatro cero seis de alguna noche,
me tengo lista
la devoción parlamentaria
de los honores
y a descausa de un chillido
tocaron en el cuatro, uno, tres…dos.

No eran enemigos,
tampoco fue que fueran
los letrados insensatos
de la iglesia bubónica…
fueron las mudanzas;
código postal,
canciller de barrio.

Había muertos esperando
por morirse
que reían con los dientes
infectados de una madreselva…
a mi nombre el desatino,
de la estática
y el humo,
era un bien preciado.
Incapaz de compartir
me hice hambre.

Actualización de coordenadas
a granel,
previsiblemente hermoso:

Lo mismo que una lumbre
dormida entre los parpados
de una eternidad,
y recién el día.

Así fue mañana;

Ayer yo no lo se
como será.
Omar Alej.

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