jueves, 31 de enero de 2013

Camboya hoy despertó sin Dios.





Me despierto
sin más garantía que la luz,
subo al estrado,
donde hace aire,  
y cohabito
con huellas de alguien 
que pareciera irse de prisa
en las profundas avenidas
coagulantes,
entre líneas locas
de electricidad y telefonía.

La ciudad bosteza;
me pide una moneda,
algo de fumar.
No parece darse
a los festivales,
ni de ocas,
ni de orgias
de papel cuche…

La profusa calma
en el agua quieta
querría batirse,
al menos en una pileta.

Las aspas del ventilador,
ajenas al sudor de frío
que sudan
las hojas blancas,
pánicas como molinos.

Todo está en mí
aguardando sin un giro
en la distancia;

En un mensaje
de ilusiones,
de humana
y urgente retorica.

Vuelvo a ser lo que no soy
y firmo tintas
que no cuentan ya
con la calidez
de una tristeza viva
que me aleje lejos 
de la muerte.
Omar Alej. 

miércoles, 30 de enero de 2013

La belleza de Camboya entre imagen y palabra.


"Todo lo profundo ama el disfraz"
Gustavo Cerati
Picture By: NauFraga

Más bello,
en todos idiomas,
que todos ustedes.

Cantarín de duchas ajenas,
novio infiel
de Helenas que se cazan
con el acontecer de las palabras,
balas…

Picture By: NauFraga

Cínico elocuente
y educado;
romántico de guerras
con la calma
de imponer el romancero
si es gitano.

Sé de aves,
y de tribunales reaccionarios,
que van regando
en toda fuente
que me he hecho
de toda la nobleza
en el color sepia…

Picture By: NauFraga

Que intimido a los tahúres,
en su propia ultima cena,
decretando cartas
sin ápices vulgares
para condenar a ostentaciones
lo que no cabe en la elegancia:

Chulo de shulos
y rejoneador,
sin gente,
sin barrera,
sin traje de luz,
sin arena,
en la selva,
al animal style,
de serpientes.

Picture By: NauFraga

Convidado de la gracia
de los diablos;

Capataz en la afición
de simular angelicales formas
de verdades
que con tiento
van echando en falta
el seductor careo
con la mentira.

Pciture By: NauFraga

A mi nombre
los llamados de los peces,
de la alerta
y de las olas todas
que re hacen las orillas
en composición perfecta
con el llanto
de mis ojos
que lloran las sirenas…

Lunas que me visten
me celebran
y me atienden los síntomas de sed
que tengo a veces,
como cuando gana el bueno;

Picture By: NauFraga

Como cuando el malo
se retracta de su amor a la belleza
y por el bien de todos,
pierde.

Me hago ver en los espejos
y el reflejo ríe sin vergüenza.
Se abraza solo
y engañado.
Qué más da.
cuestión de tiempo
y, en un abrir de tierra,
que me entierren
en lo profundo
de todo el peso de la muerte…

Picture By: NauFraga

Sin agallas,
sin espuelas.

Sin el lógico armamento de la lógica.

Picture By: NauFraga

Hoy sobrevivo aquí
aun cuando la luz en la que estoy
hace feos tipos de sombra
entre la niebla…

Compartido con nadie
y con nada.

Omar Alej.

martes, 29 de enero de 2013

Camboya, donde brilla la insania.





Que susto el abismo,
animados por encima
y sin saber caer…
la noche negra,
los oscuros crisantemos
que en el pico llevan los cuervos;

Una araña,
la profusa delincuencia
de las ratas
carcomiendo los cartones
de la tinta,
los numero romanos,
las raíces
y la rutina.

Que delicados los escudos
para protegernos de los rayos uva,
de las balas
que se caen como confetis
y de la incertidumbre
de tantos años más;
tanta historia menos.

Que voraces así nosotros
sin la performancia de la ética,
resguardando
nuestra credulidad
de la fe que Dios
perdió jugándose los restos…

Dejándonos llamar por las pasiones;
por la breva eterna
de todo el pecado en un solo momento.

Que miedo
que da el hambre.
los espasmos,
los inestables patrimonios
de las olas
y el fulgor irreparable
del comercio mayor:

El alma en vena. 

Que incorrecta
la carnicería de la carne,
las corridas de toros,
las púas…
los alambres
y el velo luto de la muerte  
en temporada la Cibeles;

La droga,
el coraje,
los insultos,
la palabrería,
y el indulto de la bestia,
qué pena que dan…
qué pena.

Que malvados los salvajes,
los soldados tributando las fronteras,
los pasivos, los mediocres.

La insania.

Que susto la vida
y qué alivio,
para el orden,
las dicotomías.
Estrada.

lunes, 28 de enero de 2013

Camboya con acabado brillante.





¿Intentamos con cuchillos?

¿A duelo de besos?

¿Escondidos tras matorrales
mirando únicamente
el mundano brillo de una estrella
que a lo lejos extingue;
todo sin saber a qué velocidad
nos vamos extinguiendo nosotros?

¿Te sienta bien
si tomo asiento?

Si tienes un minuto
podríamos acudir a la clausura
de un planeta;
tal vez tomarnos del tiempo
mientras pasan nuestras manos.

Para ello,
¿prefieres la luz completa
ó
una rebanada con bombilla?

¿Qué te parezco
si me monto el papel de Narciso
y luzco en mi antebrazo
una última herida
de la cual yo soy el blanco?

¿Acaso todo olvido
es un apéndice cruel de la memoria?

¿Qué opinas de fotografiarnos
desnudos en la bañera,
con el curso del agua
señalando
la horizontalidad de nuestro deseo?

¿Está bien para ti
que firmemos tablas
y aprendamos silencios?

Cuándo aprenda a escribirte… ¿Lo haré de nuevo?

¿Qué tan sutil
es posponer la ultima risa?

¿Cambia en algo
la fecha de la primera lagrima?

¿Qué tan importante es para ti
que alguna cabeza ruede,
que los cristales revienten…

¿Qué es tan importante para ti?;

¿Qué?

Pregunto
pues tal vez nunca lo sepamos

¿Qué más da como se acabe
si algo se acaba?
Omar Alej.

domingo, 27 de enero de 2013

Puentes superficiales en Camboya.



La anarquía es el puente que ha de cruzar el hombre para llegar a la espiritualidad.
O.a.






Camboya; La súbita sapiencia del concepto.



"attention aux pickpockets... du concept"
Gilles Deleuze




Desde la luna vi el domingo,
y en algún sitio que imaginé
escuché decir
que nada hay más ficticio
que la realidad.

Se ponían los mercadillos,
abrían sus grandes puertas las iglesias,
y los locos cautivos
diseminaban biografías
con deseos subversivos
y galantes
de cordura…

El amor, como el mar,
era el límite:
lo que hiciera sobre él;
todo fue naufragio.

Seducida en ese tono húmedo
que guardan las baldosas,
parada
y haciendo cruz
con los brazos bajo el sol.

Los súbitos minutos de la espera
aun me dicen que eras tú
y que la semana
oscurecía sin sombra alguna…

Que posiblemente los andantes,
obligados a seguir
cazando mariposas de agua dulce,
no sabían que yo lloraba
y que aquel vuelo de papeles
eran grumos de mi sangre
que hacíamos de vapor
para seguirnos.

La vid del sol creció
y en el día de descanso
de la suerte
un soldado desterrado de la guerra
calmó en la fuente,
de un coral en flor,
el hilo de cobre
que venía dejando,
tras de sí,
un costalin de monedas;

Larga procesión
y fotosíntesis de enero,   
un radiofusor
sirviéndose en cristal cortado
la ultima navaja
con la que bautizan,
a quien no fue viudo,
las canciones.

Cambió la luz al rojo,
me quede quieto un poco 
después de marcharme;

El domingo ya empezaba.

Omar Alej.

sábado, 26 de enero de 2013

Camboya; Ardid Atómico.





Discuto ritmo
precisión y solvencia;
estoy atado,
y convincente,
entre los muslos eslavos
de un ardid americano…

Me acuno en días eternos,
puedo volar…
ya vuelvo.

Ten:

Un tentempié
que te saque,
de un intento de deseo,
la carcoma cotidiana
de la vida apretada entre las muelas.

La ironía en la ilusión
es pasajera fantasía;

Son las cuatro cero seis de alguna noche,
me tengo lista
la devoción parlamentaria
de los honores
y a descausa de un chillido
tocaron en el cuatro, uno, tres…dos.

No eran enemigos,
tampoco fue que fueran
los letrados insensatos
de la iglesia bubónica…
fueron las mudanzas;
código postal,
canciller de barrio.

Había muertos esperando
por morirse
que reían con los dientes
infectados de una madreselva…
a mi nombre el desatino,
de la estática
y el humo,
era un bien preciado.
Incapaz de compartir
me hice hambre.

Actualización de coordenadas
a granel,
previsiblemente hermoso:

Lo mismo que una lumbre
dormida entre los parpados
de una eternidad,
y recién el día.

Así fue mañana;

Ayer yo no lo se
como será.
Omar Alej.

viernes, 25 de enero de 2013

Camboya; Colores que no soy yo.





Te vistes con el agua;
tan claro
te queda el color
de los cristales
que al hacerte invisible
te excitas…

Divina infiltrada,
con uñas
y ruido de cascabeles,
en el perla
que tiene
la libido del mármol.

Eres roja, violeta,
castaña
y flagrante;
ámbar de raíces.

Tus tintes de azúcar
colorean las nubes
con mezclas luteranas
de magenta
y verdor:

Dios, en todo caso,
debe ser amarillo.

Color de todos colores
me azulas
y no hay arcoíris,
no puedo,
si te veo vestida
de otro color;

Colores que no soy yo.
O.a.

Fanatismo cursi en Camboya.

No me rompiste el corazón
porque te quiero;
porque me rompiste el corazón
te quiero.
O.a.



Camboya; Servicios cómicos de esquizofrenia.





Yo lo vi beber
y a punto de cortar una palabra
remendar una sonrisa;

En la izquierda
un soplo de whisky
y con la diestra posada,
en la contención invisible
a la que rinden culto
las olas del mar,
desestimaba seguirnos.

Para él
se gravaron las playas,
y las huellas de arena
en el azulejo de las habitaciones
tienen tintes siniestros
de la velocidad con que caen
los registros
de un pétalo que no conoció
espinas humanas…

Es un extranjero por todos
y aun así
los camareros de los restaurantes
piden mesa
para verle pedir un bocado de aire,
una lata en el río
y terrones de hiel
para fumar con más brío
en febrero.

No soy él,
no lo fui entonces,
cuando ponía el salitre
a quemarse en mis branquias,
y quizá no vuelva a serlo jamás;

Aun así le deseo que una luna lo cure
de los mismos dolores
que un día, el agua,
quiso sanar en  el hombre.
Omar Alej.

miércoles, 23 de enero de 2013

Camboya: Un enemigo aun más triste que yo.




Hombres, algunos,
no crecen jamás…

Tanto piden ser niños
que se amargan,
tirando lo que ellos creen golpes,
al verse en los pies la vista
y no ver
nada además
de los mismos esbozos,
congelados y en latas,
esperando la era
del campeonato mundial de serpentinas.

Quieren pantanos,
instaurar elecciones en el Partenón;
que alguien hable
de todos los libros
que no publicaron…

Solicitan,
a través de aspirantes
a belleza mundial,
trusas que usar por encima de lycras;

Y sobre todo
si ven
a un hombre acceder al imperio de los modales
ellos se piden la alcurnia
de maldecir en los muertos
de un aparato social
al que le comen la polla,
dignificando el non plus ultra
de lo que creen que es exceso:

Cantamañanas que creen que el humor
se aprende rimando
chocolate y pezones;
derivados del miedo
que suele sentirse
cuando en cada tiroteo,
a balazos,
el espejo es el malo…

Hombres que presumen de no presumir,
sencillez y modestia
que les acredita
como candidatos
al uso de alpargatas;

Dícese de gatos
que hurgan como perros.

Esclavos del ocio,
de la pantomima
y de rubricar
en escaleras retoricas
su posición under-fat
de consumidor pato Donald,
sex pepitas,
y con algo de suerte,
si es que es domingo,
su amor cariñoso
por todas las leyes de gravedad
que no han permitido
le baje la regla a Marjorie Dursley.

Benévolos periodistas
que nos cuentan sus vidas
esperando que a nadie (que no sea ellos)
se le ocurra vivir
como bien le convenga,
como a nacer le salga
de lo putos cojones…

Fanáticos amotinados
contra el dueño del circo;
culpables de nunca aprender
al mismo tiempo la pose
que los malabares.

Por de algún modo decirlo,
sospecho que en ellos
saber mirar se reduce
a negarse a sentir
lo que la inocencia destruye.

 Estrada.

martes, 22 de enero de 2013

Camboya, algo para no pensar.





Ya te veo,
lo hago mucho más ahora
que la niebla
no permite distinguir
la distancia
entre una lágrima
y la risa…

Me quedo de costado,
disfrutando
el suave calor
que corre como viento
de este lado del telón.

Tú estás ahí,
ensayando que cuelgas de un ala
que te empeñas en guiar
a través de una ciudad fantasma
donde han puesto
carteles de avestruces
donde iban aeropuertos.

Tentada por la vanidad
de los días en off,
y de tus antepasados,
te dejas tentar
por hombres vanidosos
con público carnet
que celebran,
todos juntos
y en manada,
el fracaso de la democracia…

Te dices que no es posible
la imposible castidad de los espejos
y andas a tientas
tu propio rostro;

En busca de una señal
que violente la fría geometría
de tus pómulos violentos
te haces hacer
y guardo un sitio
para ocultarte…tal vez mañana.

No te sientes,
no te ves.

No transpiras
por llegar penúltimo en la meta:
esos lares
bajo sombra
en los que sueles tomar
por la mano al sol…

Y entonces otro sexo,
otros ojos, otra voz
y otros.

En uno
o dos instantes
habrás de empezar a creer en mi palabra…

Y pensar
que te pedí que no pensaras.
O.a.

lunes, 21 de enero de 2013

Camboya nueva; la de siempre.




Hoy es nuevo,
ayer lo fue también
y al caer de una pendiente
un suspiro se dijo visto
y sin más propósito
que el de regresar
una y otra vez,
como hacen las novedades en los recuerdos.

Nueva, es verdad,
la suposición del destino:
por no saberlo todo,
por saber en absoluto nada…

Atestiguo
la felicidad flotante
de las palabras,
-de nuevo colgado por el cogote;
una vieja tradición
aprendida en puerto príncipe-.

Dije nunca antes
y lo habré de negar
otra vez mañana…

Es articular la sal,
auspiciar su brillo
en un desfile de nubes
y abrir las manos:

Eterno,
y en algo breve,
como una huella
llevada por extrañas plantas,
de los pies.

Es nuevo,
puede ser,
ese punto inexistente
en el que esta mañana
me sucede alguien
distinto en estatura,
en sonido y peso.

Es decir;

Es lo de siempre
un sueño muerto y despierto,
una pesadilla
viva y dormida…
O.a.

miércoles, 9 de enero de 2013

Camboya, el hoy de las noches perdidas.





Hoy sí,
los héroes,
previo paseo formolizado
de las pasiones,
caen de sus estrados
y declaran un día
con horas totales
de besos, aromas,
deseos, acciones
y noches perdidas…

Qué la ciudad gris
en la que deambulan
los posibles abrigos
de heridas denudas
reviente;

Hoy sí,
por ayer
y por mañana también.
Omar Alej.

martes, 8 de enero de 2013

Camboya; Dolorosamente Joven.Peligrosamente Feliz.




Estar solo,
someter el abismo
a una incrédula base de pruebas
de profundidad…
arrancarse las lágrimas
y no firmar los destinos
de ningún sollozo,
apropiar en los ojos
una mancha de agua
que hace un cuerpo de sombras
en la pared;
Deshacer las fechas
y acusar de cabos sueltos
a los calendarios
proscritos de la memoria.

Estar solo.
Ignorar la posibilidad
de escribir sobre los precios del gas,
la secuela romántica
de aquellos cuentos roídos
que trajeron
no más
de dos caricias
que hoy
tienen humor a tinta
y polvo
de un patio recreativo
para recrear
escenas tipo Eastwood;
mucho antes, claro,
de lidiar,
de una vez y para siempre,
el gran Torino.

Estar solo,
consumir gigantes dosis
de sonidos de insectos
con tal de sacarse
del mentón un gemido…
hurgar en los libros
buscándome el rostro,
suponer que una luz sin terminar
podría quemar al sol
y bajar de golpe
la sudoración
de mis medias tintas;
suspender en la clase de rutina
e ir,
simplemente por ahí,
dolorosamente joven.

Estar solo,
saborear el hambre…
denigrar al orgullo,
silenciar las semillas,
aplazar la historia,
documentar el hastió;

repoblar las baldosas
con agujeros de ausencia…

Derramar los arboles;
hacer el tic tac
de las horas muertas.

Estar solo:
ser
peligrosamente feliz.
Estrada.

lunes, 7 de enero de 2013

Camboya; El deja vu de un año por llegar.




Es enero (00) siete del año 2013. Y aun si no sale el sol, y aun si yo prefiero que así sea, y aun si de lo que me fío es de las perturbaciones. Inicia un año y que este año sea, porque toca:    

Risas todas;
mínimas, graves, locas,
ridículas, espontaneas.
Risa por los que han perdido la sonrisa
y no saben reírse
las gracias a si mismos:
sentimentales, impías,
malevas
y hasta ensayadas…

-Risa que sí-
dice mi mono araña
vestido en azul koala.

Bienaventurados los placeres;
los más, los menos.
Los que lastiman
la lástima que se nos tiene:
de la carne, de los ojos,
de las papilas gustativas…
placer a chorros
sin tanto esfuerzo.
Simple placer de diversión,
dignidad y deber.

-Placer que sí-
dice mi sirena
preparando el salmón.

Utopía a lo imbécil;
“Nos amamos,
no me mientas,
no me duele,
ya soy libre,
todo es mío
nada importa”:
subjetivos objetivos
de risas y placeres.

-Utopías sí -
dice mi Mao Tze-Tung
conviniendo cartas a los magos reyes.

Elegancia, claro está;
ajustes a tiempo,
mesura, diplomacia, educación,
conciencia del otro.
Tal vez
no pedir perdón
por aquello que es imperdonable:
respetos póstumos
y vivos,
generar generosamente…
sencillez, pulcritud,
sensaciones.

-Elegancia sí-
me llega, por parte
de Chuck Norris,
sellado y escrito en un sobre.

Por último,
aunque es primero,
avanzar;
soltarme del vuelo de los vestidos
que buscan sentencias mías
en otras manos.
Diversificar mi voz
y escuchar:
repeler no las mentiras
sino a quien las oculta…
soñar que soy soñado a todas horas
y despertar.

-Avanzar sí-
me dice mi corazón,
aburrido de pulsar,
siempre,
bombeando su sangre a otros.
Omar.

sábado, 5 de enero de 2013

La mujer de Talavante es Camboya.

"el tercio de los sueños 
tiene dueño
siempre suele se así"
A.C.

Fotografía, hurtada, by: Manon
(http://manonfotoblog.blogspot.mx/2007/11/alejandro-talavante.html)

El torero loco
viste de estrellas ,
graba el espejo
con el silencio de una sola palabra…

Es las manos
que no tiene el toro
y la caricia mortal
con la que el miura
se ensueña.

Una luz
por cada dios en el parnaso;
un grano de arena
por cada latido
disimulado en la rebeca,
y sujeto,
al capote,
como viento.

El torero loco
dice la verdad
posponiendo realidades:

Gime y ríe,
calla y canta…
se suspende en la embestida
y brilla;
como gotas bajo el sol…
                              como la espada.

El torero loco
es la memoria sin olvidos,
la coloridad del miedo,
el argumento de la gloria,
la celebración del paraíso...

Se anuda el nudo
reza, y ¡pisha! ,
pide por el honor que,
impuesto a golpe
de oreja y rabo,
atenué el horror
que algunos creen presenciar
sin pisar aun
ni el vomitorio de las plazas.

Mitad gala,
mitad minotauro.
Angel cojo con muleta;
la muerte y solo
cuando solamente
la muerte sueña
con los sueños
que entretelas
para ojos cansados de dormir
en el insomnio.

Colma de estampas
a los oídos que ya no escuchan,
sube del cielo a la tierra,
rompe el betún
con el que sirven
en panfletos la belleza.

Diles del arte, del sabor
y la vergüenza;
besos verónica,
tercio de manoletinas…
                            muerte de muertes.

Díselos tú,
artista, torero y loco.
Omar Alej.






viernes, 4 de enero de 2013

¿Quien es Camboya? I´m not in idea.





¿Quién eres?
Tu cabello desesperado
buscando destino
en las líneas ajenas de las manos.

Tus miradas entrenadas para el acecho.
Tu cumulo de historias incontables.
Tus pechos de ternura firme.

Tu vientre
simulando los embates de las horas
en las agujas del reloj.

La corriente de tu voz;
los enigmas/carnavales
de tus dientes.

La caída servicial de tu espalda.
La arquidiócesis de tus hombros.
Tu nombre escrito con epígrafes de otoños…

Los días en los que fuiste puta.
Los años en los que fuiste santa.
Lo siglos después de salvar al mundo.
La noche en que todo lo salvaste
sin salvarte del incendio.

Lagrimas fritas por el orden natural del toro,
el grito sofocando la muerte del torero,
viajes de turismo hasta el centro de Stanley Kubrick.

El arte terrorista de tacones en San Diego.

La calefacción hecha con moscas en los hostales.

La bebida fría de las que saltan tus palabras,
como peces.

Los ángeles de diseño
post apocalíptico
borrándose del vaho en las ventanas,
la conexión de las cosas todas,
el laberinto universal de tu deseo…
las oraciones matutinas
por la salud mental de Alicia.

Tus manos confeccionadas en seda
cual flamencos
en una sola pata sobre la espalda
de un Apolo de oficina
y fin de mes:

Tú;
tacto arando los poros
de la piel prometida,
la hipérbole que haces
de una simple belleza…

Los gusanos en tus venas,
la necrosis de tu sangre.

Las cuentas ausentes de papi
y mami;

¿Los tres reyes magos
o
la noche de brujas?

¿Quién eres?

Sarcófago andante
de póstumas emociones...

¿Quien eres?
Omar Alej.

jueves, 3 de enero de 2013

Camboya; Las dos preguntas de una sola respuesta.



¿Acaso se recuerda lo que nunca se olvida?

**
¿Realmente sucede aquello que ya había pasado?

**
La vida es la respuesta correcta para la pregunta equivocada.
O.a.




En Camboya, para el almuerzo, 139 lexatins.



“Hasta los perros se ponen tristes después de eyacular”
N.V.




223.

Hasta esa pagina
escuchó Sansón el relato,
de un fracaso romántico/literario,
que su amo le leía…

Solamente hasta el capitulo doce
así que se invento un final,
cargado de lealtades como perros.

Atravesado por un espasmo,
de cordura,
su amo colocó aquel libro a los pies del sofá
y sin más
dejó que la mezcla, 
entre 139 lexatins
y medio litro de ginebra,
concluyera con la historia
de otro poema,
de otra mujer
y de otro silencio.

Sansón observa
lo sola que quedó la habitación
con solamente media parte
en cuatro patas;

Un poco chilla.
Despacio ladra.
Le muerde el tiro del pantalón,
a ver si vuelve.
Se dice a si mismo que no razona,
pero siente
y en algo sabe
que aquella calma
es el terror último de la muerte…

Y aunque no lo advierte,
aun si después
no es la orfandad
sino la culpa,
sus ojos son largos
y con un filo fuerte
incapaz de clavarse en el corazón
de toda aquella melancolía:

Cubren callados
los días de sol
en los que él y su amo
salían a pasear por los parques;

Ladrarle a los patos del lago,
concluir, en base al agobio, que trepar es de gatos…

Olfatear el propio rastro
y volver a casa, por fin,
a escucharle leer
otra novela,
de otro escritor
y de otra esperanza suicida.
Omar Alej.