martes, 31 de diciembre de 2013

Nadie, en enero, engaña como ella. Colega.


Mi corazón roto ayer
se me rompió hoy
y se me rompe mañana.

Se me puede quemar
se le entiende en los ojos.

No me hago el duro hace tiempo;
el poder con que late mi fuerza
apenas se cubre
de una piel de aceituna.

Yo brinco
ella lo sabe…
es mi afición volverme papel,
temblar
porque temblor es lo que hacen
al sumergirse en el agua,
las piedras.

Por eso es que cuando ando
mis pasos
se observan así:

Como si llevase
una carga de fino cristal
por todo lo dentro…
cuido un suspiro,
un estornudo,
una lagrima viva.

Un beso descuido, por frágil.

Lunas de un hilo
parecieran moverse…
mi latir disminuye,
es un eco.
En el sexo
un gen animal
me amplifica;
yo hablo y pregunto
se me quiere salir
y lo retrae el silencio…

¿A quién se le cuenta
que algunas veces te duele
donde nadie más haya estado?

Hoy hace el fin del año anterior,
baja la aguja de los termostatos
y cruzándome los dedos,
uno a otro,
replico sobre el cristal
un insulto
que vi amanecer
en los ceniceros de hoteles:

La soledad
cuando es propia
no se nombre
colega.


Omaral.

lunes, 30 de diciembre de 2013

A la libertad le quedan feo los libres.


A esta mañana de lunes
le sobra
yo se
ese nervio marrano
que tiene Fabian
de dejar de beber.

Tras el vademécum
llegan las playas.
Los horizontes postreros.
Y esa necrosis de tonos podridos 
del sol
en la que todo azul
se le riega hacia dentro
y él dice que es tos 
por vergüenza a llorar.

Soltar el vaso es hundirse
y en esa pila de espanto
con la que ciega memorias
-al menos-
no importa el plato vacío
de su gata canela.

Ríe
con los brazos vencidos
y así son sus ojos
semillas podridas
que vieron solo inviernos.

Es uno
solamente de tantos…
con el culo ampollado,
con la esperanza torcida
entre los sueños;
que pasando entre rejas
cogieron el frío
de aceradas espinas.

Sale el sol,
arrancan las patrullas.
En los mapas
una evacuación masiva de ambulancias.
Los centavos
en el incremento del precio concurso
se reflejan mal ocultos
de nuevo sobre el rostro
de cada niño Adán;

Uno de esos hombres
testificará su propia traición
diciendo que en el mundo
cada dios fue hecho con sobras.

Otra primera piedra
en la patria.
Otro poeta confeti
que encontró inspiración
en tocarse.
Otra república libre.
Otro beso anterior al primero.
Otra luna de octubre.
Otro pez en la acera.
Otro vientre de madre.

Y otro chute, otra vez,
de otras cosas, sin vida.

Seda, diamante,
arte, costura, salud,
espíritu, trance, simbiosis.
Operación visionaria
tres D
y confección de arboledas.

Todos se salvan en la salvación;

Pero sobran de nuevo
tanto Gina,
tanto Beatriz.
Nadie recoge
de su fétido aliento
la lujuria cortada,
con lo que quedó
de la aguarrás supernova
Y clonación master card.

Omaral.

viernes, 27 de diciembre de 2013

El futuro al servicio de todas las agonías.


Al encuentro del tiempo de hoy
vaya esta palabra
y dialogue
con todo aquel que no estuvo,
ni cerca de estar,
en los listados
de todos los héroes…

Se acode en los bares
juntito del tiempo perdido,
en empeños,
por el corruptor apacible.

Cubra
con la indiferencia de un no nato
la voluntad del cansado;

Aquí que lo escrito se cuele,
y lleve tufillo a natillas con pan,
por las ventanas cerradas
de aquel asesino con miedo.

Así sirva
si ha de servir
a quien dio su vida
al servicio
de todas las agonías
y mató.

Hijo de las estrellas
que no dibujaron
los enamorados…

Quiero multiplicarme en silencio
y arengar a quien pierde.
Pintar un secreto incontable
de otros mundos inmersos
en las paredes del preso
y jugarme con él
una moneda
llevada hasta al juez
en el pico de un ave.

Tengo tentaciones
de seda
para todos los feos.
Un carmesí vuelto de aire
exclusivo de los pervertidos…
cobijo
para todos los pecadores,
festines
para los ladrones,
y quiero que quieran
subirse en el tren
a mi lado
los que vienen llevados
por las sombras de su malevaje.

Voy
y me lanzo
desde mi propia
condición de apestado
a tocar
a quien nada tocó
y de todo se hizo
con la sangre en los ojos;

Sombras de nadie
yo he visto su incandescencia.
En su rumor de cadenas,
febriles esclavos,
yo sumo
la melodía sigilosa de todas las bestias.

También aquí quepan
los que no van,
los que no vienen;

Los hombrecillos enanos
se alcen sobre las limosnas.

Yo mismo he de darme,
para los que no figuramos
en las hordas humanas de vencedores…

Los cobardes sin cupo
en la pasión
de los valientes.

He de abrir en canal
un candado
y dejarnos quemar cualquier sitio cualquiera,
sin pretender
nada además
de la nada.

Quiero, honorable verdugo,
para mí la vergüenza
de ser el cantor
de los hombres sin Dios
ni abogado.

Omaral.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Porque yo sueño; ojala que duermas.


Porque es de ti
que han venido
los cuentos que no tienen finales;
no hay entre nosotros coartadas
y se posa
en tus dedos pequeños
una catarina valiente
en pos de extraviarse
en la entretela del mundo.

Porque contigo
es el abril
y es diciembre también;
cuando en tus manos
yo juego,
cuando en mis bocas
la guerra en el nombre descansa.
Y cuando el infierno calienta,
como obedeciendo,
el piso sobre el que rodamos.

Porque hace
hoy en ti
una mañana silvestre,
dulce
y atenta,
con el cabello enloquecido
de los cuerpos de luz;
qué, ¡mira!,
han venido
desde la otra punta…
dos alegrías que tienen
una forma violenta
de hacerse con ganas.

Porque colmarme  
es beber del sudor
de tu espalda morena.
Porque vivir es quemar
hasta el mínimo aviso
que te descomponga.
Porque sentir
es dejarte
que me des con dolores
un amor resarcido en el tiempo.

Porque eres tú
quien despierta en mí
un sueño que no tenia
y que tengo
nomas al verte dormir.

Omaral.

martes, 24 de diciembre de 2013

Cuando el niño del tambor se rompió el brazo.



Hoy,
a la hora primera del día,
mudándome
de la comarca del Hobbit
hasta los pies de mi cama,
recordé la sensación
de mi fractura
en la mano derecha.

Mi madre,
por peligrosa seguridad,
ponía candados a las puertas
y era que tocaba
brincar el palmo
entre el tragaluz
y la reja.

Lo difícil venia
cuando al caer
sobre la banqueta
había de rodar
tipo Rambo,
para después
y así como era;
cierra boca
y de una vez
¡a la calle!

Ser libre
en aquellos inviernos
era cuestión de inconsciencia.
Un balón,
un cigarrillo,
las horas tardes
y rehuir de las patrullas
como quien se va,
en términos ruidosos,
del más incoloro aburrimiento.

Recuerdo
y no debía tener
encima de once años.
Iba en banda
y un colega me hizo carga
por la espalda
cuando de pronto,
¡mierda!,
penalti
y lesión expuesta…

Ahí fue
que vi los ojos más listos
que haya visto
niño alguno.
Todos proponían
un remedio
y cada uno
dábamos por todos
toda risa.

Recuerdo del dolor
que ninguno estaba exento
y que era incluso bienvenido.
Me viene
como cierto
que un medico
movió los huesos
hasta el acomodo
y que con el brazo
en cabestrillo
no sabía lo que haría
al llegar a casa.

Las excusas
no halagaban a la Doña
y uno propio,
como era,
no quería
que además ya de la herida,
como si agua,
me brotaran
tartamudas las palabras.

Me afinqué desde pequeño
en los regaños
y tal vez a causa de eso,
para recordar,
los caminos sean largos si era de ida
y son tan cortos si fueron de regreso.

Cada ventura
en cada rama,
bosque, alcantarilla,
cementerio,
cerro viejo
y periferia,
me disocia del olvido.
Y aunque ya algo mayor
en días como este
me acodo en las ventanas
y recreo…

No había novias
que quisieran de nosotros
lunas llenas
ni poesías.
Las guerrillas que montamos
las perdimos por alegres;
por habilitar las luces
que ponían para nosotros
los mayores.

Éramos tan bellos
y tan pobres
que una vez por lujo
entendimos un partido de fútbol
en el patio de una cárcel;

Hoy lo he recordado.

Dolía en aquel frío
el brazo roto  
y fue una pena no ir entonces
a decirle al mundo
la fortuna
de mi viejo tambor.
Omaral.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Que haya besos y muchas gracias.



Lo que quiero es un beso,
que alguien lea mi deseo
y diga,
por atrasito de la oreja:

-Mira guapa
(o guapo,
según sea)
¡qué poema!

Lo han escrito
para vernos
arrastrados
por las bocas
hasta lo profundo
del peligro-

Y de pronto ¡bang!
besito,
beso
y besados…
Uno, si es posible,
en la melena de la hoguera.
Dos, si queda tiempo,
en los parpados del sueño.
Tres, si se hacen fuerzas,
en el punto centro
del encuentro
con el verbo.

Que tengan
mi accidente
por algo excitante
me hace ruidos en la panza
y da cosquilla;

¡Ropas para fuera
y cuerpo al río!

Se me mojan
las palabras
de saliva imaginada…
lengua
a lengua
ser el nudo.

¡Qué proeza!

Declaraciones agobiantes
de romance
y extenuantes sensaciones
de ambrosía;
Tenerlos
para mí
yo los querría…

Esos labios
que a mi costa
se posaran
en las lilas de Lucia,
en la frente de Antoñete,
en las manos de Dolores.

Como el aire,
como el agua,
como el aroma de las flores.
Animar a un beso
es lo que quiero.
Omaral.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Sin pensar en lo que alguien pensó.


Cuando me aburro
pienso en cosas.
Unas veces me revuelca la marea
y otras veces
me revuelco con la esposa
de un señor
que va calles abajo en California.

Pasa el tiempo
y los pasantes van pasando…
tiran de su siglo
en animadas perversiones;
que si el hambre,
que si el pan,
que si la guerra.

Vamos que hasta el yoga
dice pido
si se trata de abolir
la trayectoria del estado
e implantar
como remedio
otro sistema…

Mientras tanto
yo me quedo ahí tumbado,
encantado
con la indiferencia
del burro en la meseta
y pensándolo rumiando
me doy cuenta
que pensar no es tan humano
como piensan los que piensan.

Yo perdido
-Sabe usted-
en cosas mías;
que si el clima,
que si el viaje.
Que si un tren
que descarrila
sube al aire
y hace trizas
las estrellas.

-¡Quiero un mundo!-
me refiero
y el espejo
me hace un gesto:
-Coño tú
no seas paleto,
mundo es esto…-

Ya después;

Indignado
por la falta
de compinches
en la empresa
de pintar
toda pared
de camuflaje,
me reviento
en servilleta
y digo tinta.
Pero el genio
no aparece,
está enlistado
en la lista
de la compra subversiva
de un poeta.

Mire usted
que ya son seis
mis extravíos
de cometas.
No es plan queja
sin embargo
nadie habla
del silencio que contengo
aunque hable mucho.

De ciruelas
pillo un poco.
Subo,
bajo,
no dialogo.
Y hasta el asco
me repudian
las alhajas
que empeñé
para saldar  
deudas de amores
ya en rebajas;

Así son los días
largos:
soldaditos de juguete
que uno a uno van marchando.
Mientras tanto
uno dice
lo que piensa
como si hoy en algo
se pudiera estar pensando.

Omaral.

jueves, 19 de diciembre de 2013

¿Who?


Hoy con miedo,
como cada día.
Es verdad.

Al acertijo nominal
de las facturas.
Como todos.

Creyendo última
cada gota de agua,
cada distancia,
cada abismo.
Cada vacío.

Replegado
en las miserias de la prisa…
recalcado de culpable
en las penumbras
de otro día
que no sé cómo termina.

Aquí mismo:
ciego
que anda
y se persigue
llevado por su espanto
en piel de oveja.

Duelo de machetes
que hacen hoyos
en la hoja,
yo los siento.
Puedo verlos
y suspiro
para no tener que hacer la paz.

Milagrosa fuente
de todos los dolores,
tengo sed…

Un desierto atrás
y llegar al filo del espejo
con los labios partidos.

La pulpa de la muerte
en esa rueda,
en esa vía,
en esa ala,
en ese río;

Triki-Tran de copas
que rompen al chocarse.

Gracia de los puercos,
festín de crías.
Invierno;
niños y mujeres detrás.

Será otra vez.
Otra nada.
Otro todo.
Otro yo.

Al cortapapeles,
al dentista,
a saber por qué vomito,
a la no devolución de estas palabras,
a lo que lleva entre las piernas.
A entender.

Con miedo sí;
pero a la mierda.
Tengo algo
y hoy lo pierdo.

Omaral.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Yo, sueño.




Yo que soy como soy;
malacostumbrado
al derroche
de lo que está bien,
para mí:

Un exceso,
una historia.
Un reino sin rey
custodiado por un arlequín.

Yo que he visto a la tentación
comer de los hombres
y a los hombres comer
a sus hijos;

Participe mudo
de las sensaciones soeces
que da la belleza
cuando se encuentra esculpida
en brillos de bronce
contra el contacto de un rayo
que no ha devolver.

Me he mudado
a procesiones gitanas
por conseguir  un olvido
donde llamar hogar
todo avistamiento de tierra;

Salpicado
de la rabia
y saliva
que ofrendaban mis sueños al mundo
tiré un pañuelo
por si al venir otro día
tenía aquel sol
propias ganas de echarse a llorar.

Yo mismo
que amé
-sin saber cuánto desamor se acopiaba
en los salones de fiesta-
las raíces humanas
de todos los hombres.
Predije una tarde
que ese cielo no era
y cayó un chaparrón
que aun nos llueve.

Las imágenes de mis amigos morirse
grabándose al peso en la espalda que huía.
La pasión asomada
en un intercambio de miedos.
La ruleta rusa del tiempo.
Aquel perro ladrando a la orilla
y abandonado en un faro.
Los viajes pospuestos
al incoloro devenir de la muerte.
Mi cuerpo tensado
sobre una plancha fría…

Las pastillas del loco
haciéndome bultos
de voces
en el backpack azul
de mi equipaje.

Yo he estado
cuando la gente corría,
cuando tocaba otra vez
volver a ser otro,
cuando el silencio llegaba
haciendo un chillido
en el plato del hambre…

Cuando sufrí
y mi sufrimiento fue más
que cualquier angustia en novela,
cuando vencido encontré
esa palabra que aun no descifro
y está en la estación
de cada espera ilusoria.

Yo que ofendido ofendí.
Que una vez, creyendo
estar muerto,
dude de matarme.
Yo que en persona
me declaré un seguidor
del espíritu ausente.
Yo que volé las cometas
con explosivos
de diligencia cristiana…

Yo que tantas veces ahí,
sosteniendo en el ojo
de una mirada perdida…
el mercurio,
una duda,
una amenaza
y un duelo.
   
Yo que soy lo vivido
¿Qué podría decir?

Omaral.

martes, 17 de diciembre de 2013

Las heridas infringidas suelen ser alivio.



A besos y distancias
le partió los labios
al bueno de Odín.

No le dio nunca su nombre,
sin embargo se hizo fotos
con Mateo
en cada tarde
donde, dijo ella,
hacía falta una plaza de armas…

Tiene tratos de negocios
con Bongiorno;
mismo que a su vez
es un traficante
de resina en palanganas
que cada sábado regresa,
para hacer servicio
de soplón a los vigilantes.

Se auto nombra madre,
hija, loca,
¡Mademoiselle, excuse moi!
-si lo pide con cariño
el bajo Pierre-.

Tiene por oficio
prometer que compondrá los días
de los calendarios rotos
que caen en condición de efervescencia
desde la ventanas de Damián…

Desangra en el espejo una imagen
y al punto cadáver
de la luz
se lo maquilla
con la epidermis
de otro soldado abandonado,
en la trinchera de sus enemigas.

Una vez
fuera,
en verano,
tontea con Antonio
sobre cuántos cables
necesitan
para que un día el aire
pare y diga que está harto
de correr a voluntad
de un reguilete…

Con Amílcar
comparte el gusto
de lo dulce en la merienda;
pero tiembla igual
si al doblar la esquina
una nube negra se le raja
y entonces ve cruzar
a Monseñor
camino de la pascua.

Tiene
en las manos de Goliat
sus lunares y pecados,
pierde cada tanto
al juego de cerrar los ojos
con Lingote
y aunque es buena
-que lo es-
toda una flotilla de piratas
se ha alistado,
por creerla,
en jornadas a destajo.

Se peina
como despeinados
van los pétalos de flores
cuando secan
y se agrietan…
cuentan que Carmelo
cedió una hoja entera
de su vida en manuscrito
por imaginársela en silencio.

En su cofradía
de argumentos femeninos
ella es la mujer de todos los hombres;

Pero lo ha escogido a él
que es hombre de todas las mujeres…
mire usted
qué extraña cosa.

Omaral.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Sin afición al oficio.




No quiero escribir.
se me aburre la lengua,
se me acercan
encima
las distancias todas,
me quedan amarillos
y vivos
los soles negros
de mis días aciagos.

No puedo escribir,
me brotan sonrisas 
e ideas de encuentros calientes…

Se me tensan los dedos
y nada se escribe
cuando la tinta que corre
es la de los deseos por venir.

Alguno quiere,
o yo lo supongo,
contar un cuento a los chinos,
vender al mejor postor
las facturas
de sus deudas vencidas
y procurar
otro día
un amanecer como aquel
recibido en la luna.

Otros, con menos alarde,
precisan sin más
desnudarse en la plaza,
dar regaliz a los viejos
sin dientes.
Una buena intención
por noticia
y desunir el pasado
de la postal del futuro;

Poder programarse
a si mismos
en estaciones de radio
y contar que han venido
sin mayor intensión
que averiguar
en un galletin de la suerte
su distensión
y destino.

Verbo, coma, adjetivo,
puntos y acentos…
nada retiene esa manía
de lo que quieren;
besar bajo una farola
y hacer en ese acto
un llamamiento a mujeres
y hombres sin besos,
para que reconstruyan
la historia de los poetas.

Por eso escribir me lo dejo
en la palabras colgadas
donde la ropa seca.

Omaral.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Suenan boleros allá en Camboya.




Dicen mi amor
que más que a ti
yo antes quise lo que dolía…
que no es de mí
esta alegría
que se me calma
juntito al hueso.

Que estoy diciendo
una mentira
y que verdad era
lo que antes fue.
Lo que no es
ya para mí
una pasión.

Dicen las voces,
les es urgente
decirlo todo:
lo que no piensan
y lo pensado,
por no pensar
en lo evidente;

En lo que cuentan
los pajaritos
que en la mañana
vienen a verte…
eso no saben
porque no escuchan.
Están hablando.

Solo tú y yo
somos sensibles
a ese cotejo
que a ti
y a mí
nos hace el viento…

Como esta vez
en que susurro,
muy tranquilito,
tú sensación
de vino santo
y piel salada.

Y piel salada.

Omaral.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Tan abajo es arriba; como tan arriba es abajo.




Querían vivir
una vida emocionante,
salir al mundo,
conocer gente,
lucir como esos entes
tan airados en su sencillez barroca…
ser lo que eran.

Sin embargo que aflicción,
que canturreo,
-¡Que pereza!-
cuando el día les hizo noche
y la emoción fue rutina
y la ilusión fue mentira
y los cordones se rompieron.

Y su célebre condición novedosa
se les hizo vieja  
cuando –pobrecitos ellos-
no alcanzaron,
aun haciendo puntillas,
la miel de la alacena.

Ya ves.
Parece que.
El dolor.
No es para todos.
También.
Una experiencia.
Emocional.

Lo que un poquito los corta
habrá de pagarlo
alguno, cualquiera.

No son las víctimas de la guerra,
no Mandela.

No aprendieron
a punta de olvido
a pintar sin tartamudear,
no Van Gogh.

Tampoco son los que
se perdieron del lujo del hambre,
no la Onassis.
No.

Eso no.
Ellos son los profundos,
los de la pura pureza…
los que encuentran a la gente,
comparado con ellos,
muy poca cosa;

Para los que la realidad
es un asunto indigesto del hombre.
Por supuesto otro hombre.

Hey sufridor
alégrate un poco
todo se trata de ti,
las pastillas,
el pago por evento,
el agua potable,
la recapitulación
y el futuro.

Hey tú,
amigo amargo,
concíliate un poco
todo se trata de ti,
la navaja,
el cañón,
la bandera,
las fronteras,
una cueva
y un gato.

Hey desconfiado
invítate a alguien
todo se trata de ti
las ciudades,
el estado,
las alarmas,
los perros amaestrados,
la fibra óptica
y los doctorados.

Oiga usted,
que todo lo sabe,
pregúntenos algo…
todo se trata
señor
de sus necesidades,
los podios,
el fracaso,
Chernóbil,
la alta cocina
y la autoestima.

Pido por ellos
que tengan más,
nada por mi
que yo que sí,
que estoy sólito.

Nada trata de mí;
el gran arquitecto
es perfecto.

Solamente
una cosa
sugiero
risas enlatadas,
por caridad
y favor.

Omaral.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Yo, por encima de la letanía...y el discurso.




Amor uno solo.
Amigos los justos.
Familia la propia.
Tendencia a la luna.
Mirada estrellada.

Amorfas mis formas,
las líneas del tórax.

Espíritu libre.
Libertades insanas.
Un golpe de suerte,
a donde esquivan las balas.

Pasión por lo roto.
Enjundia norteña.
Semanario tardío.
Ambulante en raíz.
Invisibilidad inquilina.

Creencias paganas,
en dioses caídos.

Polémica paz.
Silencio inaudito.
Colocon en lo bajo.
Desmemoria de origen.

Servidumbre mestiza,
con ingenio inculcado.

Dudas,
a que podemos hacerlo.

Apuestas,
a que no hace falta
tan poco.

Avaricia por nada.
Lujuria por todo.
La verdad me da igual.
Las historias nos salvan.
En el cuento el recreo.

La mentira no era,
se la inventaron algunos

Personaje de entretelones.
Fantasía al descubierto.
Corazón calmo.
Estupidez temeraria.
Cachivache en memoria.
Jovencito de antaño.

Despedida de guante blanco
y mano sucia.

Lacrimales de humano oficio.
Justicia dislocada en el sur.
Avistamiento en noviembre.

Rosa de los vientos
a sueldo del mar…

Propenso al fracaso.
Estimulo al aire.
En calidad de educado.
Humorista en discurso…

Discurso seria
que si escribes así,
como el culo,
mejor no lo escribas.

Omaral.

martes, 10 de diciembre de 2013

Hoy solo sera lo que fue.




La otra tarde
he consumido mis horas
pegándome el bolígrafo al diente
y pensando en cómo arrancar
este fetiche aprendido
de ir entre grietas
sellando el paso del miedo
con palabras de arena.

No tenía a mi favor una herida.
De nostalgias consumaba un olvido
que no permitió
fuese en boca prestada
su inaudible dicción…

Busqué en mis cotejos más vanguardistas,
algo para decir
sobre artistas
de voluntades probetas;
pero mi conexión era WI FI
y pasó mucho tiempo
antes de poder abrir Wikipedia.

Hice listas milagrosas
de milagros a intentar,
sospeché de lectores
y los enfrenté
con verbos reacios
a firmar acuerdos.
Sin embargo que tristeza
no tener gozo más grande
que ser
sencillamente
lo que somos;

Nada a esa hora
parecía oportuno,
ni para inventarlo
ni para exaltarse.

Mi mujer que es novela,
con colmillos
y garras mediante,
preparaba lasaña
y daba tostones
de lo que contarían
sus amigas
al verla en domingo
en un vestido de jueves.

Sume usted
que además
entre todos los colmos
que tengo
está mi afición a ventanas
por donde
muy poco se ve:

Algún costalito con latas,
restos tal vez
de una merienda de gatos,
un fortín
de fierros doblados
y si acaso no llueve
un estigma en los adoquines
de algo parecido a la luz…

Sin montañas gigantes,
sin explotación a la usanza imperial,
sin navíos mercantes.
Sin medios de inspiración
y pasando en tv
la repetición
de la logia paisana
cruzando frontera,
no tenía
a mi alcance
animación que escribir
y que fuese
en algún momento una hazaña.

Iluminado por ocio
y acaecido
en una babosa
brevedad de talento
fue que me dispuse a escribir
sobre aquello que haría
nomas al moverme;

Pero al verme
siquiera intentar
componer
lo que pasó en el futuro
me dan tres arcadas por hora
y ahora me han visto
mejor
escribir sobre nada.

Omaral.