lunes, 31 de diciembre de 2012

Camboya; una esquela cerca de las vías.





Una a una
me saco del cuero
las agujas…

Me dejo derramar
y del vacío
un rumor de aviones se complace
por caer.

Las envuelvo,
también,
con la esencia del veneno
que destilan;

Asesino si es preciso,
la lengua criminal
y el terciopelo de la escama…

Son del viento ahora.

Mis palabras educadas,
dobladitas,
como asustadas del día
bajo la cama,
se suponen un silencio tétrico…

La ceniza,
cual tez viva en la intemperie,
cuenta historias de preguntas
en el cenicero:

No hace más que abrirse
y dibujar
paisajes de una lluvia
que inunda
entre las hojas rotas
de una frase que se pierde
porque dice la verdad.

Año fin del mundo
y los convictos
acerando sus cadenas
para atarse
en una suerte
que reviente en las orillas.

Las tersas nochebuenas
copulándose
ante el grito de las luces,
saltando de frío
sin más opio que su breve incandescencia;

La sutil proporción
de cuanta herida arde
reflejada en el rostro confuso
de otro sueño al pasar.

Todas las calles
vestidas de nuevo
en el ajeno placer
de los besos robados…

La canción del verano
fracasada otra vez
en el amen:
por los siglos de los siglos
ayer.

Así termino esta esquela de años;

Venenos cocidos al cuero
con agujas
que ya son del viento.
Omar Alej.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En el recuento de lo que se hace y se deja de hacer es la mejor forma de expresarlo,resaltando lo que no favoreció con la firme convicción que
el pasado quedara atrás y todo sera un nuevo comienzo cual ave fénix renace entre las cenizas.

Anónimo dijo...

mirar hacia el futuro... que el pasado ya es del viento. /cool/

Omar can't wait to read your thoughts this coming year...