martes, 18 de diciembre de 2012

Camboya; Por las sonicas ramas de un cantaor.






¿Qué habría de mí sin ti?

¿Cuánto desierto
podríamos quedarnos
de aquellas noches
de la mentira?

¿A qué sabría el sabor de la patria
si no es porque los extranjeros
abrevan del himno que no se canta
y que nace de entre tus piernas?

¿Con cuanto equipaje vas
ahora que has regresado?

Dices que lo mejor no es andar;  
que lo mejor es fundirse con el camino que andamos…

¿Pa que querer vivir
dos mil años
sin haber visto una vez
la placa de aniversario
que esconde el coronel,
ahí colgada de un clavo,
en la pared?

¿De qué me hablan marinos?

¿Es que acaso no ven
las olas de sus vestidos,
el fiambre en que me ha convertido…
mis velas y mis navíos
que esperan
por el salitre
que le quema bajo la piel?

¿Preguntan  
si acaso podría
vivir con ella en la orilla?

Tan lejitos de los ocres
que quedan después de rociar
las noches
en olvidos de lejía
¿no es, acaso,
la cima
de donde se tiran
los galopes desbocados
de la sangre?

¿Será que jamás me entienden
chubasco?

Será que jamás lloré
por tener que pedir de regreso un beso
que al aire había regalado…

No me busques
Por las ramas
Siempre estoy.

Omar Alej.

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